La
Iglesia en este día celebra la veneración a las reliquias de la cruz de
Cristo en Jerusalén, tras ser recuperada de manos de los persas por el
emperador Heráclito.
Según manifiesta la historia, al recuperar el precioso madero, el
emperador quiso cargar una cruz, como había hecho Cristo a través de la
ciudad, pero tan pronto puso el madero al hombro e intentó entrar a un
recinto sagrado, no pudo hacerlo y quedó paralizado. El patriarca
Zacarías que iba a su lado le indicó que todo aquel esplendor imperial
iba en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo cuando iba
cargando la cruz por las calles de Jerusalén. Entonces el emperador se
despojó de su atuendo imperial, y con simples vestiduras, avanzó sin
dificultad seguido por todo el pueblo hasta dejar la cruz en el sitio
donde antes era venerada.
Los fragmentos de la santa Cruz se encontraban en el cofre de plata
dentro del cual se los habían llevado los persas, y cuando el patriarca y
los clérigos abrieron el cofre, todos los fieles veneraron las
reliquias con mucho fervor, incluso, su produjeron muchos milagros.
*"Deja el amor del mundo y sus dulcedumbres, como sueños de los que uno despierta; arroja tus cuidados, abandona todo pensamiento vano, renuncia a tu cuerpo. Porque vivir de la oración no significa sino enajenarse del mundo visible e invisible. Nada. A no ser el unirme a Ti en la oración de recogimiento. Unos desean la gloria; otros las riquezas. Yo anhelo sólo a Dios y pongo en Ti solamente la esperanza de mi alma devastada por la pasión"
jueves, 3 de mayo de 2012
Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz
La
Iglesia en este día celebra la veneración a las reliquias de la cruz de
Cristo en Jerusalén, tras ser recuperada de manos de los persas por el
emperador Heráclito.
Según manifiesta la historia, al recuperar el precioso madero, el
emperador quiso cargar una cruz, como había hecho Cristo a través de la
ciudad, pero tan pronto puso el madero al hombro e intentó entrar a un
recinto sagrado, no pudo hacerlo y quedó paralizado. El patriarca
Zacarías que iba a su lado le indicó que todo aquel esplendor imperial
iba en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo cuando iba
cargando la cruz por las calles de Jerusalén. Entonces el emperador se
despojó de su atuendo imperial, y con simples vestiduras, avanzó sin
dificultad seguido por todo el pueblo hasta dejar la cruz en el sitio
donde antes era venerada.
Los fragmentos de la santa Cruz se encontraban en el cofre de plata
dentro del cual se los habían llevado los persas, y cuando el patriarca y
los clérigos abrieron el cofre, todos los fieles veneraron las
reliquias con mucho fervor, incluso, su produjeron muchos milagros.
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