martes, 21 de octubre de 2014

Santa Catalina Labouré

Velas
27 de Noviembre
Santa Catalina Labouré
Religiosa
 Año 1876
Oh María sin pecado concebida:
Ruega por nosotros que recurrimos a Ti.
Santa Catalina LabouréEsta fue la santa que tuvo el honor de que la Sma. Virgen se le apareciera para recomendarle que hiciera la Medalla Milagrosa.
Nació en Francia, de una familia campesina, en 1806. Al quedar huérfana de madre a los 8 años le encomendó a la Sma. Virgen que le sirviera de madre, y la Madre de Dios le aceptó su petición.
Como su hermana mayor se fue de monja vicentina, Catalina tuvo que quedarse al frente de los trabajos de la cocina y del lavadero en la casa de su padre, y por esto no pudo aprender a leer ni a escribir.
A los 14 años pidió a su papá que le permitiera irse de religiosa a un convento pero él, que la necesitaba para atender los muchos oficios de la casa, no se lo permitió. Ella le pedía a Nuestro Señor que le concediera lo que tanto deseaba: ser religiosa. Y una noche vio en sueños a un anciano sacerdote que le decía: "Un día me ayudarás a cuidar a los enfermos". La imagen de ese sacerdote se le quedó grabada para siempre en la memoria.
Al fin, a los 24 años, logró que su padre la dejara ir a visitar a la hermana religiosa, y al llegar a la sala del convento vio allí el retrato de San Vicente de Paúl y se dió cuenta de que ese era el sacerdote que había visto en sueños y que la había invitado a ayudarle a cuidar enfermos. Desde ese día se propuso ser hermana vicentina, y tanto insistió que al fin fue aceptada en la comunidad.
Siendo Catalina una joven monjita, tuvo unas apariciones que la han hecho célebre en toda la Iglesia. En la primera, una noche estando en el dormitorio sintió que un hermoso niño la invitaba a ir a la capilla. Lo siguió hasta allá y él la llevó ante la imagen de la Virgen Santísima. Nuestra Señora le comunicó esa noche varias cosas futuras que iban a suceder en la Iglesia Católica y le recomendó que el mes de Mayo fuera celebrado con mayor fervor en honor de la Madre de Dios. Catalina creyó siempre que el niño que la había guiado era su ángel de la guarda.
Santa Catalina y la Santísima VirgenPero la aparición más famosa fue la del 27 de noviembre de 1830. Estando por la noche en la capilla, de pronto vio que la Sma. Virgen se le aparecía totalmente resplandeciente, derramando de sus manos hermosos rayos de luz hacia la tierra. Y le encomendó que hiciera una imagen de Nuestra Señora así como se le había aparecido y que mandara hacer una medalla que tuviera por un lado las iniciales de la Virgen MA, y una cruz, con esta frase "Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti". Y le prometió ayudas muy especiales para quienes lleven esta medalla y recen esa oración.
Catalina le contó a su confesor esta aparición, pero él no le creyó. Sin embargo el sacerdote empezó a darse cuenta de que esta monjita era sumamente santa, y se fue donde el Sr. Arzobispo a consultarle el caso. El Sr. Arzobispo le dio permiso para que hicieran las medallas, y entonces empezaron los milagros.
Las gentes empezaron a darse cuenta de que los que llevaban la medalla con devoción y rezaban la oración "Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti", conseguían favores formidables, y todo el mundo comenzó a pedir la medalla y a llevarla. Hasta el emperador de Francia la llevaba y sus altos empleados también.
En París había un masón muy alejado de la religión. La hija de este hombre obtuvo que él aceptara colocarse al cuello la Medalla de la Virgen Milagrosa, y al poco tiempo el masón pidió que lo visitara un sacerdote, renunció a sus errores masónicos y terminó sus días como creyente católico.
La Medalla MilagrosaCatalina le preguntó a la Sma. Virgen por qué de los rayos luminosos que salen de sus manos, algunos quedan como cortados y no caen en la tierra. Ella le respondió: "Esos rayos que no caen a la tierra representan los muchos favores y gracias que yo quisiera conceder a las personas, pero se quedan sin ser concedidos porque las gentes no los piden". Y añadió:"Muchas gracias y ayudas celestiales no se obtienen porque no se piden".
Después de las apariciones de la Sma. Virgen, la joven Catalina vivió el resto de sus años como una cenicienta escondida y desconocida de todos. Muchísimas personas fueron informadas de las apariciones y mensajes que la Virgen Milagrosa hizo en 1830. Ya en 1836 se habían repartido más de 130,000 medallas. El Padre Aladel, confesor de la santa, publicó un librito narrando lo que la Virgen Santísima había venido a decir y prometer, pero sin revelar el nombre de la monjita que había recibido estos mensajes, porque ella le había hecho prometer que no diría a quién se le había aparecido. Y así mientras esta devoción se propagaba por todas partes, Catalina seguía en el convento barriendo, lavando, cuidando las gallinas y haciendo de enfermera, como la más humilde e ignorada de todas las hermanitas, y recibiendo frecuentemente maltratos y humillaciones.
En 1842 sucedió un caso que hizo mucho más popular la Medalla Milagrosa y sucedió de la siguiente manera: el rico judío Ratisbona, fue hospedado muy amablemente por una familia católica en Roma, la cual como único pago de sus muchas atenciones, le pidió que llevara por un tiempo al cuello la medalla de la Virgen Milagrosa. Él aceptó esto como un detalle de cariño hacia sus amigos, y se fue a visitar como turista el templo, y allí de pronto frente a un altar de Nuestra Señora vio que se le aparecía la Virgen Santísima y le sonreía. Con esto le bastó para convertirse al catolicismo y dedicar todo el resto de su vida a propagar la religión católica y la devoción a la Madre de Dios. Esta admirable conversión fue conocida y admirada en todo el mundo y contribuyó a que miles y miles de personas empezaran a llevar también la Medalla de Nuestra Señora (lo que consigue favores de Dios no es la medalla, que es un metal muerto, sino nuestra fe y la demostración de cariño que le hacemos a la Virgen Santa, llevando su sagrada imagen).
Desde 1830, fecha de las apariciones, hasta 1876, fecha de su muerte, Catalina estuvo en el convento sin que nadie se le ocurriera que ella era a la que se le había aparecido la Virgen María para recomendarle la Medalla Milagrosa. En los últimos años obtuvo que se pusiera una imagen de la Virgen Milagrosa en el sitio donde se le había aparecido (y al verla, aunque es una imagen hermosa, ella exclamó: "Oh, la Virgencita es muchísimo más hermosa que esta imagen").
Al fin, ocho meses antes de su muerte, fallecido ya su antiguo confesor, Catalina le contó a su nueva superiora todas las apariciones con todo detalle y se supo quién era la afortunada que había visto y oído a la Virgen. Por eso cuando ella murió, todo el pueblo se volcó a sus funerales (quien se humilla será enaltecido).
Santa Catalina Labouré en su tumbaPoco tiempo después de la muerte de Catalina, fue llevado un niño de 11 años, inválido de nacimiento, y al acercarlo al sepulcro de la santa, quedó instantáneamente curado.

En 1947 el santo Padre Pío XII declaró santa a Catalina Labouré, y con esa declaración quedó también confirmado que lo que ella contó acerca de las apariciones de la Virgen sí era Verdad.

¿Cómo debe ser un sano debate apologético?


INTRODUCCIÓN
 Las redes sociales actualmente nos permiten tener acceso a infinidad de información, esto conduce a poder alimentarse de información de fácil acceso. Sin embargo la red puede convertirse en una arma poderosa para poder engañar con falsa información presentada verazmente. Tal es el caso cuando se habla de la Iglesia Católica. Que si el Papa hizo tal o cual cosa, que si dijo esto o lo otro.
La gente muchas de las veces, no se detiene a ver si la fuente es fidedigna que permita ser creíble. Se deja llevar por el momento, la sorpresa, la contracorriente y no en pocas veces por la controversia que levanta tal o cual nota. De hecho, una de las notas principales que representa instrumento para atraer la atención de las masas es usar frases sacadas del contexto en el que fueron escritas o dichas y se convierten en “Lex suprema”. Cuando por ocasión, se da el momento de plantear un tema y debatirlo públicamente en los foros o grupos de internet, suele haber vicios que en vez de hacer fructífera la discusión, ocasionan cerrazones irreconciliables. En este caso intento esbozar alguna idea al respecto, que refleja mi parecer personal y que estoy convencido que el de mucho otros.
RESPETO POR LA OPINIÓN DEL OTRO Lo primero que salta a la vista para muchos de los que nos dedicamos de lleno a la apologética católica ante esta frase, es “relativismo”. Porque hay quienes se convierten en fuertes defensores de la sana doctrina (Ortodoxia) y su labor es movida por el inmenso amor a la Iglesia que se tiene. Sin embargo planteo un peligro que puede convertirse en la vadera equivocada: “Ser católico representa un orgullo, y eso significa que no puedo ceder ante la opinión de otro. Todo aquél que no esté de acuerdo conmigo es un renegado, un ignorante y más aún, un hereje” Por lo tanto, quienes esgrimen argumentos como este, de entrada se convierten en monopolistas del diálogo. No me estoy refiriendo en el campo doctrinal. Es claro que no podemos y ni debemos renunciar a la doctrina correcta encomendada por Cristo a su Iglesia.
Me refiero a la manera, a la forma, al método. Tendríamos que preguntarnos si la manera en cómo hacemos apologética es la más correcta en orden a que muchos “regresen al Rebaño de Cristo”.
Me suelo encontrar con personas que a través del Facebook publican comentarios e imágenes que rayan en una actitud extremadamente irrespetuosa. Tal es el caso de personas que tachan a nuestros hermanos separados de “hijos de satanás” “Malditos apóstatas” “Hijos de la mentira” etc. Pregunto: Si a nosotros como Cristianos Católicos nos molesta sobremanera que tachen al Papa de “Bestia del Apocalipsis”, a nosotros “Apóstatas renegados” “Idólatras” etc. ¿Por qué hacer uso también del mismo lenguaje que ellos para pretender dar respuesta a los ataques contra la fe. Repito, no me refiero a ser relativista, sino respetuoso.
¿Creemos en verdad que haciendo uso de palabras ofensivas como las anteriores podremos atraer a los que se encuentran fuera de la Iglesia. Considero que un auténtico diálogo con un hermano separado debe tener premisas fundamentales que eviten que el otro se cierre a la verdad. Y digo en serio, a veces nos convertimos en obstrucción de la verdad. Porque nos falta tacto, sensibilidad. Debemos entender que no todos los que se salen de la Iglesia católica y se van a las sectas, lo hacen por interés. Muchas de las personas lo hacen por ignorancia, porque se ven abandonados espiritualmente por nosotros. Entonces me pregunto: Tacharlos de paganos, ignorantes, faltos de entendimiento ¿Es el mejor camino para convencerlos de la verdad del Evangelio? MAGISTERIO DE LA IGLESIA Viene a mi mente las recomendaciones del Vaticano II “Tales son, en primer lugar, todos los intentos de eliminar palabras, juicios y actos que no sean conformes, según justicia y verdad, a la condición de los hermanos separados, y que, por tanto, pueden hacer más difíciles las mutuas relaciones en ellos” (Unitatis Redintegratio No. 4)
Con esto no se quiere decir que no hay que llamar las cosas por su nombre. Pero ¿Decirles Apóstatas renegados, hijos de Satanás, hijos de la mentira ayuda en el diálogo? Creo que no. No podemos ponernos al nivel de ellos en cuanto este tipo de lenguaje soez y vulgar. Muchas de las imágenes que publicamos en el Facebook, suelen representar barrera para un sano diálogo con los protestantes.
LAS 3 DIMENSIONES DE UNA SANA APOLOGÉTICA La gente que me conoce, sabe que llevo años en esto de la apologética. Y puede pensar que mi pensamiento para ser relativista. Todo lo contrario. Uno de los grandes apologistas actuales –El P. Flaviano Amatulli Valente, fmap- nos ha sabido enseñar cómo un sano diálogo con los protestantes. Nunca en mis años de vivir en contacto directo con él, le he escuchado expresiones como las que denuncio en este artículo. Creo que quienes conocemos al P. Amatulli, sabemos que es autoridad en el campo apologético. Por ello comparto con ustedes tres grandes dimensiones de una sana apologética:
1.-Predicar la Verdad del Evangelio. Es claro, Jesús y los apóstoles no dejaron de hacer esto. Proclama la palabra, insiste a tiempo y destiempo, convence, reprende, exhorta con toda paciencia y pedagogía. (2 Tim 4,2)) ¿Cómo ha de hacerlo el obispo, el sacerdote, el seminarista y el laico comprometido de hoy? ¿Qué método utilizará para que sea eficaz la evangelización? Es precisamente una característica del profetismo del que se está hablando, anunciar la salvación.
Es interesante mirar como Jesús y los apóstoles hicieron lo mismo, seguidos por la Iglesia primitiva cuando se enfrentaron a las herejías, tales como el arrianismo, el pelagianismo, modalismo, etc. No resta preguntarse ¿De qué se sirvieron para hacer frente ante los peligros de la fe? ¿No fue de la apologética acaso? Sin embargo hay quienes ven en esto un peligro para el diálogo interreligioso y ecuménico, olvidando así que una actitud correctamente ecuménica no exime a la Iglesia de anunciar la Palabra de Dios y con ella sus contenidos de fe.
Al respecto el documento Dominus Iesus aclara: «Se extiende, por lo tanto, que siguiendo el mandamiento del Señor (cf. Mt 28,19-20) y como exigencia del amor a todos los hombres, la Iglesia anuncia y tiene la obligación de anunciar constantemente a Cristo, que es “el camino, la verdad y la vida”, en quien los hombres encuentran la plenitud de la vida religiosa […] La salvación se encuentra en la verdad. Los que obedecen a la moción del Espíritu de verdad están ya en el camino de la salvación; pero la Iglesia, a quien esta verdad ha sido confiada, debe ir al encuentro de los que la buscan para ofrecérsela» (DI 22)
Aquí hay algo importante que subrayar: pero la Iglesia, a quien esta verdad ha sido confiada, debe ir al encuentro de los que la buscan para ofrecérsela. Pues bien el hecho de que haya un diálogo ecuménico e interreligioso con otras religiones: budismo, islam, hinduismo, etc. no quiere decir que se olvide el mandato de Cristo de hacer que todos los pueblos sean mis discípulos (Mt 28,19) 2.- Defender la verdad de la fe de los errores presentes. Ejemplos hay de sobra, basta ver la actitud misma de nuestro Señor Jesucristo con respecto a quienes se decían doctores de la ley y fariseos (Mt 23, 13-32). Los cuales, centraban la salvación en meras exterioridades y el fiel cumplimiento de las tradiciones de los antepasados: «Hay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de inmoralidad y robos» (Mt 23,25) Jesús defiende una gran verdad, la salvación no viene por el cumplimiento estricto de la ley si no hay interiorización de la ley de Dios, llevada a plenitud en el mandato de Cristo de «Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás al prójimo como a ti mismo» (Mc 12, 30-31)
¿Qué hace entonces la apologética sino defender la verdad? O ¿Hay que renunciar a ella para no hacer sentir mal a los otros? Precisamente una expresión del amor al prójimo es corregirlo con caridad cuando se encuentra en el error. El cristiano debe amar al errado, pero no así al error mismo. ¿Qué dice la Palabra de Dios al respecto? «Hermanos míos, si uno de ustedes se aparta de la VERDAD y otro lo endereza, el que convierte al pecador del mal camino salvará su vida de la muerte y obtendrá el perdón de una multitud de pecados» (Stgo 5,19-20)
He aquí un verdadero apologista, el que con sencillez de corazón pero a la vez con la autoridad de Cristo, corrige a quién se encuentra en el error. Hoy en día hay demasiados errores que como Iglesia hemos de enfrentar, si se quiere estar a la altura de los problemas de nuestro siglo: 1.- EL indiferentismo religioso 2.-El sincretismo religioso 3.- El Sectarismo 4.- EL abandono de las masas católicas a su propia suerte sin formación alguna. Entre otros.
Sin duda que un peligro actual que se ha infiltrado en la Iglesia es precisamente el adormecimiento de las consciencias. Es decir hasta los más intelectuales han caído en la trampa de relativizar la verdad. Permitiendo que cualquier teólogo diga algo y sea creído por todos como si fuera verdad de fe. Dígase entonces en el campo del sectarismo. No es raro escuchar a gente que incluso puede ser ministro de la Eucaristía, catequista y hasta sacerdote que recomienda a la feligresía el seguir su “consciencia” y estar en la iglesia en la cual su corazón le dicte seguir.
Recuerdo un caso hace pocos meses: Un sacerdote de la teología de la liberación sostenía que la apologética ya no es funcionable. Pues bien, le pregunté: ¿Qué haría usted si a su madre la visitan los testigos de Jehová y ella confiada en que tiene un hijo sacerdote se acerca a usted y le pregunta: hijo ¿Cómo les respondo a los testigos de Jehová cuando dicen que somos idólatras, que María tuvo más hijos y que el bautismo de los niños no vale? A lo que el sacerdote me respondió: Pues le diría que siga su corazón y vaya a donde mejor le parezca.
Así es que esa es la mejor opinión de un sacerdote que había estudiado un doctorado en sagradas escrituras. Sin duda que la situación de la Iglesia da mucho de que desear.
3.- Reprobar eficazmente a los maestros del error. Si no hay esta tercera dimensión las otras dos no serían completas. Esto es que, no basta con sólo anunciar el Evangelio y rechazar los errores que vienen tanto de afuera como de adentro. Sino que se ha de responder eficazmente a los errores de la fe. Al respecto la Palabra de Dios nos da muestra de ello: Evita discusiones necias, genealogías, contiendas y disputas sobre la ley, porque son inútiles y vanas. Rehúye al sectario, después de haberle amonestado una y otra vez (…) (Tit 3, 9-10). La actitud siempre ha de ser de amor al prójimo.
San Pablo es un ejemplo a seguir, y más cuando se trata de reprender a cristianos que se desvían del camino del Señor enseñando un Evangelio que no es el que se les ha encomendado: Me sorprende que tan pronto abandonen a aquél que por la gracia de Cristo los llamó y se pasen a otro Evangelio. No hay otro Evangelio sólo hay personas que tratan de cambiar el Evangelio y siembran confusión entre ustedes (…) Se los hemos dicho y se los volvemos a repetir, si alguien viene con un Evangelio que no es el que recibieron fuera con él, anatema (Gal 1,6-9)
Son tan ilustrativos los ejemplos de los Santos Padres de la antigüedad, los padres apologistas que defendieron con valentía la sana doctrina de errores que, curiosamente, no venían de afuera sino emanaban del interior de la Iglesia. Hay que preguntarse entonces:¿La apologética ya no sirve actualmente ate los errores no sólo externos (cuestionamientos de las sectas) sino también internos (desvío de ciertos teólogos).
A MANERA DE RESUMEN Creo que si deseamos que nuestros hermanos que se han salido de la Iglesia Católica regresen al Rebaño de Cristo, debemos aprender a respetar (no es sinónimo de abandono, indiferentismo ante el problema, ni de entregar en bandeja de plata nuestra gente) “aprender que el sano diálogo se lleva cuando me mueve el amor por el otro, no el odio por sus errores. Que me mueva porque conozca la verdad, no el rencor que tengo por las ofensas recibidas por él”
Te invito a que pongas en práctica junto conmigo algunas sugerencias:
1.-Evitaré un lenguaje ofensivo. No porque el otro lo use, debo hacer los mismo (Ley del Talión) 2.-Procuraré ante todo, que el motor principal de mi diálogo sea el amor por la verdad y que ella sea conocida por quien se encuentra en el error. 3.-Haré lo posible porque mis actitudes ante el hermano separado, demuestren la nota esencial del Cristianismo: El amor al prójimo. 4.-Mi diálogo con un no-católico debe tener ideas claras. Evitar ante todo la actitud pedante y orgullosa, con el afán de humillar. Esto cierra por completo un diálogo. 5.-Dialogar respetando. Esto no significa renunciar a la verdad del Evangelio que se encuentra en plenitud en la Iglesia Católica. 6.-Usar el principio fundamental de René Descartes: “Ideas claras y distintas” de lo contrario se convierte en una discusión infructífera. 7.-Mi primer intención al dialogar no debe ser nunca “Convencer rotundamente” sino la de cuestionar al hermano separado de la situación en la que se encuentra. (p.ej. ¿Te gustaría que tu médico te soltara de sopetón que la noticia de que tienes cáncer y que no tienes remedio? ¿No sería mejor que el médico te hiciera ver que la situación en la que te encuentras es causada por algo?) 8.-Dialogar va más allá de ver lo que nos une. Sino ver las causas por las que estamos separados y buscar una posible solución a esta escisión.
CONCLUSIÓN: Como se percatan, no se trata de dar patas a diestra y siniestra, condenando a los demás por el error en el que se puedan encontrar. Sino de ser médicos que sepan tener la sensibilidad de curar al enfermo. De ser maestros que sepan enseñar con pasión al que vive en la ignorancia. Se ser pastores que sepan sacar a la oveja perdida del aprisco procurando lastimarla lo menos posible. Ser apologista significa también, saber reconocer que hemos cometido atropellos lingüísticos que no ayudan a un sano diálogo. Al menos es mi parecer y esto parte de mi experiencia misionera. Se convence más a un hermano separado cuando parto del respeto que le tengo a pesar de las injurias que pueda recibir de él. Como solía decir uno de mis profesores de la Pontificia de México cuando estudié en la Facultad de Filosofía: “Distinguir para definir”. De ahí el dicho popular: “Católico: Conoce, ama, vive y defiende tu fe” Hagamos la lucha por hacer que aquellos que no conocen la verdad del evangelio en la Iglesia católica, la conozca en su más pura expresión: El amor por Cristo y su Iglesia.
En Cristo Jesús y María.

CARTA DE UN SACERDOTE A UN FELIGRÉS

CARTA DE UN SACERDOTE  A UN FELIGRÉS

Mi querido hermano (a) feligrés:
Te agradezco por el tiempo que te vas a tomar a leer estas pequeñas líneas. ¿Sabes? Fueron muchos años los que estudié en el seminario y a veces no son suficientes para hacer de nosotros los sacerdotes, personas más sensibles, más comprensivas, más piadosas. A veces cuando se es seminarista, es alegre, sociable, y con muchos ideales por delante. Desgraciadamente cuando un seminarista llega a ser sacerdote, la realidad nos convierte en seres distintos, nos convertimos en, incomprensibles ante el dolor humano, nos parecemos a empleados gubernamentales que trabajamos en “horarios establecidos” y fuera de ello no atendemos, nos volvemos amargados, enojones, etc. La cruda realidad de dirigir a un pueblo, nos supera, es verdad, porque no es lo mismo atender a 3 o 4 o hasta 5 hijos que atender una comunidad de 3 mil, 5 mil o más de 10 mil feligreses. ¿Te confieso algo? Esto no en pocas veces me llega a bloquear, porque no en pocas ocasiones no he querido delegar  trabajo a otros, por la tentación de que digan que el “padre…  trabaja mucho que ni tiempo tiene de descansar” Lo sé, es uno de nuestros pecados como sacerdotes: el protagonismo individulista.
Te confieso que muchas ocasiones te has enojado conmigo por mi forma de responderte, por “no tener tiempo para confesarte” “no tener tiempo para escuchar tus problemas cuando me pides un consejo” y no en pocas ocasiones vas tras de mí hablándome y pidiéndome favores mientras yo corro al coche porque tengo una  Misa en otro lugar. No es tu culpa, es la mía, porque a veces lleno mi agenda de manera tal que consciente o inconscientemente no me da tiempo para ti.
¿Recuerdas las reuniones de consejo pastoral? Esas reuniones donde se supone que debo escucharte y saber aceptar correcciones, sugerencias y propuestas que ayuden al bien de la iglesia. ¿Pero tú te has dado cuenta de que me sale lo autoritario y al final de todo? Se hace lo que yo diga.
No recuerdo si fue en este domingo pasado o el anterior donde durante la homilía, pero compartía la palabra de Dios y la señora María Feliciana  no dejaba en paz el celular y le llamé la atención porque sonaba y sonaba, sé que muchos se enojaron conmigo por hacerlo frente a todos pero te pregunto ¿Qué sentirías tú si en tu trabajo ves que hablas con tus empleados y uno de ellos no te hace caso por estar con el celular mandando mensajes? Sé que mucha de la culpa por la que muchos católicos se salen de la iglesia es por causa mía, por mi mal testimonio, por mi forma de ser, por mi poco interés, por mi flojera ¿Por qué no? O  por acostumbrarme a que me sirva y no a servir.
Mucho hay que decir, pero al mismo tiempo en que escribo estas líneas siento en mi garganta un nudo grande, me conmuevo porque te he lastimado fuertemente y hasta quizás hay un rencor hacia mí. Por desgracia no soy el único sacerdote que actúa así y eso afecta a nuestra amada  Iglesia y, aunque no lo creas la amo, y así como yo, hay muchos.
Te preguntarás ¿Y por  qué no pedir perdón? Bueno, quise esperar hasta este momento para hacerlo, pero era necesario hacer un “mea culpa” para que no sólo leyeras, sino comprendieras. Sólo te pido que no me critiques, porque sabes que hay la crítica destructiva, corrígeme. No me solapes, ayúdame a salir de mi bache espiritual. No intento justificar mis actos ni el de otros, Dios conoce mi corazón y me juzgará por lo que hice, hago y haré. Pero ¿Qué es de a cabeza sin el cuerpo? ¿Qué es del párroco sin su feligresía? ¿Qué es del pastor sin ovejas?
Te pido perdón, sí perdón por no ser el sacerdote que esperabas, por no amarte lo suficiente, por no darte mi tiempo, por no escucharte y aconsejarte, por responderte mal cuando me pedías algo, por ser insensible y poco dispuesto a ayudarte. Perdón porque me pedías que fuera a ver a un familiar enfermo y dije NO PUEDO, cuando quizás sí podía, perdón por enviarte a evangelizar sin que yo fuera por delante, perdón porque sé que eres casado (a) y te exijo mucho tiempo para las cosas de la parroquia, perdón por celebrar la misa a la carrera en tan sólo 20 minutos. En fin, mucho hay de qué pedir perdón. Pero ¿sabes? La conversión dura toda la vida y prometo hacer mi mejor esfuerzo por cambiar. Te pido que no dejes de orar por mí, no te pido que todo el día lo hagas, pero sí que eleves con mucha fe una plegaria a Dios por este, tu párroco pecador.
Me despido de ti no sin antes agradecerte el tiempo que te tomó leer estas líneas y te pido que en cuanto la termines de leer, puedas elevar a Dios una pequeña oración por mí, tu amigo, tu hermano, tu pastor. Y no dejes de rezar por los que vienen atrás. Con mucho cariño y amor fraternal en Cristo.
Tu amigo: el Padre…
N.B. Espero que podamos vernos el domingo en la Eucaristía y podamos compartir este banquete celestial junto con tu familia, y al vernos, podamos juntos al menos compartir una sonrisa sincera.

ORTODOXOS


HISTORIA 
Hasta que Roma fue capital del Imperio de Occidente, el Papa, obispo de Roma, fue aceptado sin ninguna discusión por los católicos del Imperio de Oriente.
Cuando el Imperio de Occidente cayó en manos de los pueblos bárbaros, el año 476 d.C., los católicos del Imperio de Oriente empezaron a sentirse molestos, siendo más importantes políticamente, en prestar obediencia al obispo de Roma, sin ninguna importancia política. A este hecho de carácter político, se añadió la diferencia cultural entre Roma, profundamente latina, y Constantinopla, capital del Imperio de Oriente, con cultura griega, eslava y árabe.
Poco a poco, las incomprensiones y los malentendidos se fueron ahondando, hasta que el año 1054 el Patriarca de Constantinopla, Miguel Cerulario, rechazó rotundamente la costumbre latina de consagrar panes ázimos, es decir sin levadura, durante la misa. Después de unas pláticas con los representantes del Papa León IX, encabezados por el Cardenal Humberto de Silva Cándido, se llegó a la ruptura completa, mediante mutuas excomuniones.

DOCTRINA 
Igual a la Iglesia Católica. He aquí algunas diferencias:
• El Obispo de Roma, sucesor de Pedro, es el primero entre todos los obispos del mundo. 
• Él es representante y el vocero de todos los obispos y de toda la Iglesia. Sin embargo, no tiene ninguna autoridad sobre los demás obispos. Es el primero entre iguales (primus inter pares).
• Para celebrar la Eucaristía, hay que usar panes con levadura.
• El Espíritu Santo procede solamente del Padre, mientras la Iglesia Católica enseña que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo.

ORGANIZACIÓN 

Es parecida a la de la Iglesia Católica. Cada obispo es jefe de su diócesis.

TESTIGOS DE JEHOVÁ



HISTORIA
El fundador, Charles Taze Russell, nació en Pittsburg, Pennsylvania, USA, en 1852. Sus padres eran presbiterianos y él era adventista. El año 1870 organizó un curso en su ciudad natal para estudiar la Biblia.
Aquí tuvo la oportunidad de conocer los estudios de un cierto Guillermo Miller, que se referían a la segunda venida de Cristo. Interpretando Daniel 8,14, «Después de dos mil trescientas tardes y mañanas, el santuario será purificado» y dando a cada día el significado de un año, Miller había llegado a la conclusión que el año 1843 Cristo volvería a la tierra, empezando a contar desde el año 457 antes de Cristo, cuando Esdras regresó a Jerusalén con los judíos desterrados en Babilonia.
Reino milenario 
No obstante el rotundo fracaso de Miller, el joven estudiante de la Biblia, Charles Russell quedó impactado por el clima de espera que dichos estudios habían creado en la gente y quiso aprovecharse para fundar una nueva agrupación religiosa. El año 1876 hizo el gran descubrimiento, según el cuál, Cristo había regresado dos años antes en forma espiritual, puesto que espiritualmente había resucitado a los tres días de haber muerto. Se consideró a sí mismo como uno de los siete mensajeros que Dios había destinado a iluminar a los que viven en las tinieblas. Su misión consistía en preparar el reinado milenario de Cristo, que tendría lugar del año 1914 al año 2914. Por lo tanto dedicaría todas sus energías a destruir todos los errores de las religiones existentes.
Propaganda 
Para lograr esto, el año 1879 fundó la revista «Atalaya y Heraldo de la Presencia de Cristo». Atalaya quiere decir «Torre de observación», el lugar donde antiguamente se ponía el centinela, para descubrir cuando un enemigo se acercaba a la ciudad.
El año 1884 fundó la «Sociedad de tratados de la Atalaya». Mediante las limosnas de los adeptos y las ganancias que sacaba de las publicaciones, logró montar una gran imprenta y empezó a comprar grandes propiedades.
Escándalos 
Mientras sus éxitos en campo proselitistas despertaban gran interés en la opinión pública, su conducta dejaba desorientados a muchos seguidores. En 1897 la esposa de Russell alegando crueldad e infidelidad, pidió y consiguió el divorcio. Russell apeló 5 veces, sin conseguir nada. Más tarde tuvo que comparecer ante los tribunales bajo la acusación de vender «trigo milagroso» a sesenta dólares el barril. Aseguraba que iba a producir quince veces más la cosecha del trigo normal; lo que nunca se realizó. Fue condenado a devolver el dinero. Vendió también «frijoles milenarios» y «remedios milagrosos» para curar de apendicitis, tifoidea y cáncer a sus seguidores.
Rotundo fracaso 
Por fin llegó el esperado 1914, en que Cristo iba a reunir a su rebaño y dar inicio a un milenio de felicidad. Además, Jerusalén iba a ser liberada del domino pagano y se acabarían todas las iglesias, en especial la Iglesia Católica, todos los gobiernos, los bancos y las escuelas. Pasó el año y no sucedió nada de lo anunciado. Al contrario, del año 1914 al 1917 la humanidad fue sacudida por la primera guerra mundial, que sembró por todos lados muerte y sufrimiento.
Frente a un fracaso tan rotundo, Russell volvió a estudiar la Biblia, llegando a la conclusión que efectivamente Cristo había regresado el 1914 en forma desapercibida, había luchado contra Satanás y lo había arrojado a otro lugar, donde seguía haciendo el mal.
144 mil elegidos 
El año 1916 murió Russell, mientras viajaba de Los Ángeles a Brooklyn, donde había establecido el cuartel general de su movimiento. Le sucedió Rutherford, que se dedicó a borrar de la mente de los «Testigos de Jehová» el recuerdo del fundador. Aplazó la segunda venida de Cristo para 1918. Al no suceder nada especial, dijo que había hablado del templo espiritual de los 144 mil elegidos al que Cristo había vuelto para purificarlo.
El año 1919 lanzó la revista quincenal «La edad de oro» que con los años cambiaría de nombre: en 1937 se titularía «Consolación» y en 1946 «Despertad».
Campaña anticatólica 
Desde 1922 Rutherford empezó una campaña diabólica contra la Iglesia Católica transmitiendo conferencias por las emisoras. Para él «el principal enemigo de Dios, y por consiguiente, el más grande enemigo de toda la sociedad, es la organización religiosa romana». Acusaba a la jerarquía católica de ser «la prostituta», «Babilonia la grande», «la madre de todas las abominaciones que hay en la tierra».
Espera de los patriarcas 
En 1920 Rutherford había hecho una profecía  según la cual el año 1925 iban a resucitar los antiguos patriarcas Abraham, Isaac y Jacob y otros justos del Antiguo Testamento, para gozar de la plena felicidad en el mundo nuevo, que iba a empezar precisamente aquel mismo año. Por lo tanto hizo construir para ellos una magnífica mansión cerca de San Diego, California, llamada Beth Sarin.
Una vez más llegó la fecha esperada y no sucedió nada. Sin embargo, Rutherford no se desanimó ni dio explicación alguna. Esperó su llegada hasta el 1930, cuando se decidió a ocupar la mansión personalmente, viviendo en ella como un príncipe hasta el día de su muerte, que aconteció el año 1942.
Preparación de los propagandistas 
Le sucedió en la presidencia de los «testigos de Jehová» Natan Homer Knorr. Antes que nada trató de cambiar de táctica en las relaciones humanas, frente a las fuertes reacciones que de parte de los gobiernos y las iglesias cristianas habían provocado la actitud descarada de Rutherford, que tildaba a todos de «satánicos». Aconsejaba guardar en las conversaciones un tono agradable, tratando de ser siempre persuasivos y convincentes, nunca indiscretos y dogmáticos.
A él se le debe la actual organización de los «testigos», la preparación de los misioneros y la fundación de la Escuela Bíblica Gaalad.

DOCTRINA 
He aquí algunos puntos más característicos de la doctrina de los Testigos de Jehová.
1.- Jehová es el nombre de Dios
Respuesta: es falso.
Los hebreos no usaban vocales. Lo que presenta la Biblia en Éxodo 3,15 como nombre de Dios es un conjunto de cuatro consonantes YHWH, a las que añadían algunas vocales, que desconocemos puesto que desde el año 597 (cautividad de Babilonia) se dejó de pronunciar este nombre para evitar que fuera conocido y profanado por los paganos. Durante la lectura, cuando se encontraba este nombre, se hacía un poco de silencio y se continuaba. Después se usó Adonai (=el Señor) 
Nosotros pensamos que se pronunciaba Yahvé porque así lo pronunciaban los samaritanos, que se habían separado del Reino del Sur unos tres siglos y medio antes de la cautividad de Babilonia y que por lo tanto eran portavoces de una tradición muy antigua. Los testigos de Jehová, al contrario, se basan sobre la interpretación que le dieron los masoretas (700-1000 después de Cristo), un grupo de sabios que añadieron unos signos a base de puntuación a las consonantes para expresar las vocales. Estos sacaron las vocales de la palabra «Adonai» (Señor), para formar la palabra Jehová, cambiando la primera «a» en «e».
Para nosotros de todos modos, se trata de una discusión inútil, puesto que Jesús nos enseñó a llamar a Dios con el nombre de «Padre» y San Juan nos dio una nueva definición de Dios, diciendo que Dios es «Amor»
2.- No existe la Trinidad 
Según ellos, existe un solo Dios y en Dios hay una sola persona. La Trinidad es un mito pagano al estilo egipcio: Osiris-Horus-Isis, o al estilo hindú: Brahma-Visnú-Siva.
Para nosotros la Santísima Trinidad representa una verdad claramente manifestada en la Biblia, que no tiene nada que ver con el hinduismo o el paganismo egipcio.
3.- Jesucristo no es Dios
Según los testigos de Jehová, Jesucristo es «un dios», pero no «Dios». Es la primera creatura hecha por Dios. Es el Hijo unigénito de Dios en el sentido que fue creado directamente por Dios. Todas las demás cosas fueron creadas por medio de él. Así que, antes de nacer como hombre en la tierra, sirvió en los cielos como «la Palabra», es decir el «vocero» de Dios. Así interpretan Jn 1,1; Jn 1,3; Jn 14,28; Col 1,15. Para Russell» es el arcángel San Miguel; para Rutherford y otros es un dios creado.
Respuesta: Los testigos de Jehová están completamente equivocados. En efecto, Jesús no puede ser «un dios», puesto que existe un solo Dios. Por lo tanto la verdadera traducción de Jn 1,1; es la siguiente:
En el principio era el Verbo,
el Verbo estaba con Dios
yel Verbo era Dios.
Por lo referente a Jn 14,28, «el Padre es mayor que yo», la interpretación es la siguiente: el Padre es el origen de todo y el que planea todo, mientras el Hijo viene del Padre y es el que ejecuta sus planes. En este sentido el Padre es mayor que el Hijo. Además, como hombre, es inferior al Padre.
Otras citas bíblicas que nos presentan a Jesús como Dios, pueden ser las siguientes:
Son descendientes de los patriarcas, y por raza Cristo también es uno de ellos, el que, como Dios, está sobre todo. Bendito sea Él para siempre: Amén (Rom 9,5).
Él, que era de condición divina, no se aferró celoso a su igualdad con Dios, sino que se rebajó a sí mismo hasta someterse a la muerte, y una muerte de cruz (Filip 2,6).
Yo y mi Padre somos una misma cosa (Jn 10,30).
Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío (Jn 17,10).
Yo soy el primero y el último (Ap 1,17).
Señor mío y Dios mío (Jn 20,28).
Además se puede reflexionar en Jn 8,21-59, en que Jesús se atribuye la misma definición de Dios (yo Soy), que encontramos en Ex 3,14. Léanse también 2Pe 1,1; Tit 1,3; 2,13; Jn 14,9; 16,28; 10,33. Precisamente por declararse Dios lo condenaron (Mt 26,63-67; Mc 14,61-64). ¿Sería posible que Jesús diera la vida por defender una mentira tan grande?
4.- Jesucristo no resucitó con el cuerpo
«El cuerpo humano del Señor fue quitado de la tumba por el poder de Dios» (El Arpa de Dios, p. 169). «Si se disolvió en gases o si todavía se halla preservado en algún lugar... nadie lo sabe» (Estudios en las Sagradas Escrituras, pp. 120-130). Esta era la opinión de Russell. Su sucesor, Rutherford, opinaba que tal vez «el Señor lo haya preservado en algún lugar para exhibirlo al mundo durante la Edad Milenaria» (El arpa de Dios, p. 170).
Como respuesta, basta recordar cómo todo el Evangelio, en sus distintos relatos sobre la resurrección de Jesús, trata de inculcar claramente la idea de que Cristo resucitó con el cuerpo.
Estaban atónitos y asustados, pensando que veían a un espíritu. Les dijo Jesús: «¿Por qué se asustan tanto? ¿Por qué les vienen estas dudas? Miren mis manos y mis pies; soy yo. Tóquenme y fíjense bien que un espíritu no tiene carne ni huesos, como ustedes ven que yo tengo». Y al mismo tiempo les mostró sus manos y sus pies. Y como en medio de tanta alegría no podían creer y seguían maravillados, les dijo: «¿Tienen aquí algo de comer?». Ellos le ofrecieron un pedazo de pescado asado y Él lo tomó y locomió ante ellos (Lc 24,37-43).
Más claro, no se puede. Pero el grande problema de los testigos de Jehová es su cerrazón de mente y corazón. Una vez encaminados por el sendero de la mentira y la soberbia, ya no ven nada ni oyen nada. Agachan la cabeza y siguen adelante en búsqueda de algún ignorante más que engañar. Es su sistema. No buscan la verdad, sino a gente que engañar, ilusionados por un porvenir radiante hecho de gloria y de dominio, reservado solamente para ellos «los testigos de Jehová». ¡Pobres ciegos, que se hacen guías de otros ciegos! Acuérdense de la maldición reservada para los que quieren cambiar el Evangelio:
Aunque viniéramos nosotros mismos o viniera del cielo algún ángel para anunciarles el Evangelio de otra manera que lo hemos anunciado, ¡sea maldito! (Gál 1,8).
En efecto, el problema de Cristo y su resurrección es algo fundamental para nuestra salvación. No se trata de un adorno o detalle bonito. El mismo San Pablo lo afirma con toda claridad:
Si Cristo no resucitó, el mensaje que predicamos no vale para nada, ni tampoco vale para nada la fe que ustedes tienen. Si esto fuera así, nosotros resultaríamos ser testigos falsos de Dios (1Cor 15,14-15).
Así que... con mucho cuidado, mis queridos «testigos de Jehová». No hay que hablar por hablar, sino que hay que saber lo que se dice para atenerse a las consecuencias. No vaya a suceder que algún día, en lugar de encontrarse a gozar con Dios, vayan a caer en las manos de Satanás. Lo repito: lo referente a Jesucristo no es un juego, sino es cuestión de vida o de muerte:
Simeón los felicitó y después dijo a María, su madre: «Mira, este niño debe ser causa tanto de caída como de resurrección para la gente de Israel. Será puesto como una señal que muchos rechazarán» (Lc 2,34).
Y ustedes, por lo que se ve, aceptan más bien el Dios del Antiguo Testamento, que el Dios del Nuevo Testamento. Claro que no hay oposición. Pero el verdadero concepto de Dios lo encontramos solamente en el Nuevo Testamento, que nos presenta la plenitud de la Revelación. Si se quedan tercos con su Antiguo Testamento, sin fijarse en las luces que encontramos en el Nuevo se quedarán ciegos que pretenden guiar a otros ciegos, buscando una infinidad de artimañas para justificar sus doctrinas completamente al margen del dato revelado, que ningún conocedor de la Biblia, por modesto que sea, nunca podrá tragarse.
Acuérdense: solamente aceptando a Cristo en su verdadera realidad, podremos acercarnos a Dios. Nada de San Miguel Arcángel o un dios creado. Jesucristo es el Hijo de Dios, de la misma naturaleza que el Padre, que murió y resucitó de veras para nuestra salvación. Todo lo demás es cuento de hadas (1Tim 4,7), sin ningún fundamento en la Biblia.
5.- El Espíritu Santo no es Dios
«El espíritu santo es el poder activo del Todopoderoso Dios, que impulsa a sus siervos a hacer su voluntad» (Sea Dios veraz, p. 106). «En cuanto al Espíritu Santo, la llamada tercera persona de la Trinidad, ya hemos visto que no es una persona, sino la fuerza activa de Dios» (La Verdad que lleva a la Vida Eterna, p. 24).
Llevados por el concepto de Dios que encontramos en el Antiguo Testamento, sin tener en cuenta los nuevos horizontes que presenta el Nuevo Testamento, no pueden llegar a otra conclusión. Una vez más tienen que cerrar los ojos frente a textos clarísimos del Nuevo Testamento, donde se nos presenta al Espíritu Santo con todas las características de una persona y no de una fuerza, como maestro e intercesor.
En adelante, el Espíritu Santo Defensor, que el Padre les enviará en mi nombre, les va a enseñar todas los cosas y les va a recordar todas mis palabras (Jn 14,26).
El propio Espíritu ruega por nosotros, con gemidos y súplicas que no se pueden expresar (Rom 8,26).
Léanse también los siguientes textos bíblicos, para convencerse de que el Espíritu Santo es una persona divina y no simplemente una fuerza de Dios: Hech 28,25-27; Heb 3,7-9; 2Pe 1,21; 1Cor 12,4-11.
6.- María no es Madre de Dios
Claro, si Jesús no es Dios, su madre no puede ser la madre de Dios. Un error viene de otro. Una vez aclarado que Jesús es Dios, evidentemente, María es madre de Dios
7.- La congregación de los testigos de Jehová es la verdadera Iglesia de Cristo
Según ellos, la Iglesia fundada por Jesús degeneró hasta ser una de las organizaciones, que utiliza el demonio para perder a la humanidad. No existe en la Iglesia ninguna jerarquía: sacerdotes y laicos, todos son iguales. Pedro y sus sucesores no tienen ninguna autoridad sobre los demás miembros de la Iglesia.
Es deber primordial de cada testigo de Jehová luchar en contra de la Iglesia de Cristo, ya degenerada, hasta acabar con ella. Por lo tanto, hay que salir de ella, puesto que pronto será destruida (Ap 18,4).
La única Iglesia que salva, es la «Casa espiritual de Israel», que comenzó a existir en 1874 y es la Congregación de los testigos de Jehová.
8.- No se debe celebrar la Navidad
Los testigos de Jehová afirman que está prohibido celebrar la Navidad, porque no se encuentra en la Biblia la fecha del nacimiento de Cristo.
Es como decir: «Puesto que no se encuentra tu acta de nacimiento, no te vamos a hacer tu fiesta de cumpleaños».
Los primeros cristianos no pensaron así. Desde el siglo cuarto se empezó a celebrar esta fiesta el día 25 de diciembre, teniendo en cuenta el hecho que desde el 25 de diciembre el día se hace más largo y el sol dura más tiempo alumbrando la tierra. Siendo Cristo nuestra luz (Jn 9,5), se consideró oportuno hacer coincidir el recuerdo del nacimiento de Jesús con la fecha en que aumenta la presencia del sol con relación a la tierra.
En realidad lo que celebramos el 25 de diciembre, no es una fecha, sino un acontecimiento, es decir, el nacimiento de Jesús como hombre. De todos modos, investigaciones más recientes han descubierto que el 25 de diciembre representa una fecha histórica (Cf. «Navidad», p. 331-332).
9.- El alma muere con el cuerpo
Como en tantos otros aspectos, se fundan en ciertos textos bíblicos, tomados aisladamente del Antiguo Testamento, cuando todavía la Revelación no había alcanzado la plenitud.
Para ver qué dice la Biblia sobre ciertos temas, hay que examinar todos los pasajes bíblicos que se relacionan con dicho tema y no fijarse solamente en uno que otro texto aislado. 
Para aclarar este problema, veamos algunos textos tomados del Antiguo y del Nuevo Testamento:
Dios creó al hombre para que no pereciera y lo hizo inmortal como es Él (Sab 2,23).
El polvo vuelve a la tierra, donde estaba antes, mientras el espíritu regresa a Dios, porque Él es quien lo dio (Ec 12,7).
No teman a los que pueden matar el cuerpo, pero no el alma; teman más bien al que puede echar el alma y el cuerpo al infierno (Mt 10,28).
Hoy estarás conmigo en el paraíso (Lc 23,43).
Las almas de los justos están en las manos de Dios, donde no los alcanza ningún tormento (Sab 3,1).
Desearía partir y estar con Cristo (Filip 1,23).
Si muriendo el cuerpo, todo se acaba, ¿cómo San Pablo podrá estar con Cristo, después de muerto? Lo mismo con relación al buen ladrón y a las almas de los justos. El estar con Cristo o gozar después de la muerte es igual que ir al paraíso.
10.- No existe el infierno
Reduciendo el concepto del infierno a las palabras Sheol en hebreo y hades en griego (Usted puede..., pp. 82-85), que significan lugar de los muertos,concluyen que el infierno no es eterno y corresponde a la simple sepultura donde se pone el cadáver.
Lo mismo hacen, examinando las palabras gehena y lago de fuego, identificando la gehena con el basurero de Jerusalén y el lago de fuego con una expresión simbólica que según ellos significaría completa destrucción .
Como siempre, los testigos de Jehová son unos verdaderos maestros en el arte de la manipulación. Pues bien, sepan que, para entender qué es el infierno según la Biblia, no basta examinar solamente ciertas palabras tomadas en sentido literal o dándoles un sentido simbólico arbitrario (Lago de fuego = completa destrucción ), sino que es necesario buscar en la Biblia todo lo que se refiere al concepto de un castigo definitivo y eterno, presentado bajo formas de imágenes tomadas de la vida diaria (gusano que no muere, fuego que no se apaga, llamas inextinguibles, fuego eterno y desesperación, perdición eterna). Bastan unos cuantos ejemplos a este respecto.
El gusano que los devora no morirá, y el fuego que los quema no se apagará, y todos se sentirán horrorizados al verlos (Is 66,24).
Él tiene en sus manos el harnero y limpiará su trigo, que guardará en sus bodegas, quemando la paja en un fuego que no se apaga (Mt 3,12).
Y los arrojará el horno ardiente, donde habrá llanto y desesperación (Mt 13,50).
Si tu mano o pie te arrastra al pecado, córtatelo y tíralo lejos; pues es mejor para ti entrar en la Vida manco o cojo, que ser echado al fuego eterno con tus dos manos y tus dos pies (Mt 18,8).
Lo castigará con la más grande severidad y lo tratará como a los hipócritas: ahí habrá llanto y desesperación (Mt 24,51).
Al mismo tiempo, dirá a los que estén a la izquierda: ¡Malditos, aléjense de mí, vayan al fuego eterno que ha sido destinado para el diablo y para sus ángeles! (Mt 25,41).
Ser arrojado al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Pues el mismo fuego los conservará (Mc 9,47-49).
Serán condenados a la perdición eterna lejos del rostro del Señor y de su poderosa gloria (2Tes 1,9).
Así que... mis queridos testigos de Jehová, el infierno, es decir un castigo definitivo y eterno, sí que existe según la Biblia, aunque a ustedes no les guste y quisieran verlo desaparecer como el basurero de Jerusalén. Sus artimañas bíblicas lograrán engañar a los más ignorantes, pero no a los que conocen algo de la Biblia y tanto menos al mismo Dios, que tiene preparada una felicidad eterna para los que lo buscan con un corazón sincero y un castigo eterno para los que «aman y practican la mentira» (Ap 22,15). Como hacen ustedes, precisamente.
11.- Está cerca el fin del mundo
Es una trampa que usan mucho los testigos de Jehová para atemorizar a la gente y atraerla hacia su organización. Lo mismo hacen muchas otras sectas, sin ningún respeto por la verdad. A este respecto, lo que dice la Biblia es muy claro: Nadie conoce el día.
En cuanto se refiere el día y a la hora, no lo sabe nadie, ni los ángeles de Dios, ni siquiera el Hijo, sino sólo el Padre (Mt 24,36: Cf Mc 13,32).
Cuando la Biblia habla de que estamos en los «últimos» días, tiempos, o en la última hora (Hech 2,17; 1Jn 2,18), quiere decir que estamos viviendo en la última etapa de la Historia de la Salvación , que precisamente empezó el día de Pentecostés. Desde entonces hasta el fin del mundo, se desarrollará la vida de la Iglesia en su lenta maduración sin ningún cambio substancial.
En efecto, los textos bíblicos que hablan de «últimos» días, fueron escritos ya hace casi dos mil años. Así que empezaron desde entonces y todavía no ha llegado el fin del mundo. Sacarlos ahora para decir que llegó el fin del mundo, es un claro engaño que puede despistar solamente a gente ignorante.
Por poco que uno conozca la Biblia, se da cuenta de inmediato que se trata de mala fe y puro interés por hacer proselitismo.
12.- 144 mil.
Según los testigos de Jehová, solamente 144 mil irán al cielo; los demás, aunque se porten bien, se quedarán a gozar en la tierra.
Todo esto es falso. En realidad, lo que encontramos en Ap 7,4-8 y en Ap 14,1, se refiere solamente al Antiguo y al Nuevo Pueblo de Dios. Además, se trata de número simbólicos: 12 (plenitud) x 12 x 1000 (gran cantidad). Quiere decir que, no obstante todos los problemas y las infidelidades, el plan de Dios tuvo éxito, puesto que muchísima gente alcanzó la salvación en el Antiguo y en el Nuevo Pueblo de Dios.
Pero después añade:
Después de esto vi un gentío inmenso, imposible de contar, de toda nación raza, pueblo y lengua, que estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos de blanco. Llevaban palmas en las manos (Ap 7,9).
Así que no es cierto que solamente 144 mil irán al cielo, mientras los demás se quedarán en la tierra. Habrá muchísima gente que, sin pertenecer ni al Antiguo ni al Nuevo pueblo de Dios, alcanzará la salvación, obedeciendo a los dictados de su conciencia (1Tim 2,4; Hech 14,16-17; Hech 17,27; Rom 2,15).
13.- No existen los sacramentos
Practican el bautismo en agua como señal de que, a ejemplo de Cristo, el creyente está decidido a cumplir con la voluntad de Dios. Claro que esto no es el sentido bíblico del bautismo. 
Una vez al año celebran la «Cena del Señor», pero como cena de liberación, al estilo del Antiguo Testamento, cuando se celebraba la Cena Pascual. Pan y vino son solamente memoria de Cristo. Si fueran realmente Cuerpo y Sangre de Cristo, al comerlos seríamos «antropófagos».
Con relación al sacerdocio, todos los testigos de Jehová se consideran «Nación Santa» y «Sacerdocio Real».
Acerca del matrimonio afirman que se trata de un vínculo por toda la vida y es algo importante. Sin embargo, admiten el divorcio, cuando un cónyuge es infiel. «Solamente la parte inocente tiene derecho a decidir si quiere o no el divorcio».
La Iglesia Católica no admite ninguna excepción, basándose en lo que dijo Jesús:
¿No han leído que el Creador en el principio, los hizo hombre y mujer y dijo: «El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá con su mujer y serán los dos uno solo»? De manera que ya no son dos, sino uno solo. Pues bien, lo que Dios ha unido el hombre no puede separarlo (Mt 19,4-6).

ORGANIZACIÓN 
1.- Un presidente tiene la autoridad suprema.
2.- Siguen siete servidores regionales que se reparten la tierra.
3.- Después vienen ciento cincuenta siervos de distrito.
4.- Por último en la jerarquía están los siervos de compañía.
5.- Cada testigo es sacerdote.
No tienen templos, sino salones para el estudio y el culto. Se llaman «Salones del Reino». Se reúnen cuatro veces por semana. Dos reuniones están dedicadas al estudio de la Atalaya; una a las técnicas de propaganda y la cuarta al servicio religioso.
El secreto de su éxito propagandístico consiste en.
• Fanatizar a su gente, cerrándola a cualquier influjo exterior. Su lema es «hablar y nunca escuchar».
• Considerarse todos como responsables de la extensión del movimiento.
• Poderosa organización económica, encaminada a difundir sus ideas, utilizando de una manera especial libros y revistas.
Por lo general, los testigos de Jehová tienen poca preparación en campo bíblico. Se aprenden de memoria unos pasajes clave, completamente desconectados del contexto e interpretados a su modo, para confirmar sus teorías y hacer creer a sus oyentes que su religión es falsa. Y así se lanzan a trabajar de casa en casa, buscando siempre a gente religiosamente ignorante y por lo general decepcionada de la vida. Les hablan de un destino feliz, a condición que dejen su religión y acepten ser «Testigos de Jehová». Claro que algunos caen, y sigue el círculo. Los ponen a estudiar y los entrenan para seguir buscando a otros.

Conclusión 
Cristo dijo: «La verdad los hará libres» (Jn 8,32). Por lo tanto, en la medida de lo posible, hay que buscar la forma de prepararse bien en campo bíblico y dialogar con los testigos de Jehová. Si su éxito consiste en el quedarse cerrados a cualquier influjo exterior, su fracaso como movimiento consistirá en abrirlos al diálogo y a la verdad.

Y en esto precisamente está nuestro reto y nuestra misión.

ORACIÓN POR EL DÍA DEL PROFESOR CELEBRADO EN CHILE 16 DE OCTUBRE.


Sus discípulos lo llamaban maestro, por su forma de enseñar sobre Dios, por eso le pedimos a Jesús que sea el maestro de todos los profesores y profesoras del colegio los Jazmines, Melipilla Chile.

Para guiarlos en su  quehacer pedagógico, porque Jesús aprecia su labor y al igual como una vez destino a enseñar a sus apóstoles es el quien les dice: <>
<>
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Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos enseñando,  a los más pequeños les enseñaba a través de parábolas para que entendieran todos su mensaje.
Y es de esta misma manera que te pedimos ayudes a enseñar a nuestros docentes, para que todos los estudiantes podamos aprender.
Al ver Jesús la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos como ovejas que no tiene pastor. Entonces dijo a los discípulos << La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos>> (Mt. 9, 35-38).
Son muchos los llamados que Dios realiza, pero son muy pocos los que escuchan y quieren enseñar.
Son ustedes nuestros profesores y profesoras los que Dios ha llamado y los que Jesús ha elegido para realizar esta hermosa labor de enseñar.
Las exigencias son inmensas, las personas disponibles pocas; las metas propuestas altísimas, la cultura cambiante.
Pero en el empeño se cuenta con la garantía de la gracia del Señor, que estará con ustedes si enseñan teniéndolo a él como maestro, porque quien enseña con amor, está realizando la pedagogía de Jesús.  (Mt 28-18)

No es más grande la persona que sabe más, sino aquel que sabe enseñar lo que sabe.
Jesús se su maestro; para que enseñen con paciencia.
Aprecien a sus alumnos.
 Porque todos aprendemos en la medida que somos valorizados y guiados con amor.
Jesús guía a las profesoras y profesores de nuestro Colegio Los Jazmines y se su maestro. Para que cuando estén agotados en ti repongan sus fuerzas.
Para que todo esto se haga realidad pidamos todos juntos a nuestro padre que está en el cielo:
Padre Nuestro que estas en el cielo.
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal.

Amén.

Y a nuestra Madre Santísima digamosle también:

AVEMARÍA 

Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Decálogo para una buena Primera Comunión