miércoles, 22 de octubre de 2014

INTRODUCCIÓN A LA BIBLIA

 
 

1. UNIDAD Y TOTALIDAD DE LA BIBLIA


La Biblia es un libro que tiene su propia historia, la Biblia no cayó del cielo ya terminada, fue haciéndose poco a poco a partir de la vida real de un pueblo escogido por Dios: Israel. La formación  de la Biblia es todo un  proceso dinámico, es el resultado de un proceso que ha generado una unidad y una totalidad con la aparición de los escritos. Estos escritos se fueron ajustando a los diversos momentos de la historia del pueblo de Israel, los cuales permitieron que se dieran continuos cambios en su lectura e interpretación. Las Escrituras alcanzan su sentido definitivo con Jesucristo, la revelación plena del Padre. Por tanto, la Biblia debe ser interpretada en su conjunto, como una unidad que manifiesta la totalidad de la verdad y la ultima  y definitiva revelación de Jesucristo.

EL NOMBRE


La Biblia ha recibido varios nombres o títulos. Biblia es una palabra que viene del griego : es un nombre en plural, ta Biblia, que significa los libros. Del griego, ese término pasó al latín, y a través de él a las lenguas occidentales, no ya como nombre plural, sino como singular femenino: la Biblia, es decir, el libro por excelencia. Con éste término se designa ahora a la colección de escritos reconocidos como sagrados por el pueblo judío y por los cristianos.
Pero más que un libro, la Biblia es una biblioteca. En efecto, nos encontramos allí con un cierto número de obras muy diferentes entre sí, agrupadas en dos grandes bloques: el antiguo y el Nuevo testamento (abreviados: AT y NT).

Antiguamente se le llamaba también a la Biblia La Escritura o la Sagrada Escritura. Esto es importante y significa dos cosas: se trata de la Palabra de Dios puesta por escrito y por otra parte, lo que para nosotros es Palabra de Dios son los escritos y no los sucesos o las palabras pronunciadas antes de que estas fueran redactadas.

Ejemplos de estos nombres los encontramos cuando Jesús le dice a los Saduceos en Mt 22,29 “Vosotros  estáis equivocados porque no conocéis las escrituras” en Lc. 24,32 cuando los discípulos de Emaus dicen: “no es verdad que el corazón nos ardía en el pecho cuando Jesús venía hablando en el camino y nos explicaba las escrituras”.

Escrituras : Mt. 21:42; 22:29; 26:54; 26:56; MC 12:24; 14:49; Lc 24:27; 24:32; 24:32; 24:45; Jn. 5:39; Hch 13:27; 17:2; 17:11; 18:24; 18:28; Rom. 1:2; 15:4; 16:26; 1 Cor 15:3.4; 1 Tim. 4:13; 2Tim 3:15; 2 Pet. 3:16.
Escritura : Mc 12,10; 15,28; Lc 4,21; Jn 2,22; 7,38; 10,35; 13,18; 17,12; 19,24.28.36.37; 20,9; Hch 1,16.

Después se les llamó libros Santos, Libros Sagrados, Palabra de Dios. Hoy se llama Biblia. El origen de esta palabra viene del segundo libro de los Macabeos en el que se llama a los escritores “Biblia Taagia” o sea “Libros Santos”. San Clemente fue el primero en llamar a la Biblia palabra de Dios.




 

CONTENIDO GENERAL DE LA BIBLIA


La Biblia es la colección de libros escrito por diferentes autores, lenguaje, épocas y estilos literarios. La Biblia es la biblioteca religiosa de un pueblo, en un solo volumen. Se componen de dos partes: Antiguo Testamento y Nuevo testamento.

La palabra Testamento es Español se presta a un equívoco, porque no se ve muy claro en qué sentido puede aplicarse a la Biblia. Sin embargo la dificultad se aclara si se tiene en cuenta la vinculación de la palabra latina testamento  con la palabra hebrea  berit,  “pacto o alianza”.

Berit es uno de los términos fundamentales de la teología bíblica. Con él se designa el lazo de unión que el Señor estableció con su pueblo en el monte Sinaí. A este pacto, alianza o lazo de unión establecido por intermedio de moisés, los profetas contrapusieron una “nueva alianza”, que no estaría escrita, como la antigua, sobre tablas de piedra, sino en el corazón de los hombres (Jer. 31,31-34). De ahí la distinción entre “nueva” y la “antigua alianza” : la primera sellada en el Sinaí y la segunda establecida por Jesús.

Ahora bien, el término hebreo berit se tradujo al griego con la palabra diatheke, que significa “disposición”, contrato, “arreglo”. De este modo, la traducción de los Setenta(LXX), quiso poner de relieve que el pacto o alianza era un don y una gracia de Dios. Así, pues, la Biblia es el conjunto de libros que nos hablan de la alianza que estableció Dios con Israel por medio de moisés (antigua alianza) y que llegó a su plenitud en Jesucristo (Nueva Alianza) .

La Palabra griega diatheke fue luego traducida al latín por testamentum de allí pasó a las lenguas modernas. Por eso se habla corrientemente de Antiguo y Nuevo testamento.


-              ¿Qué nombres recibe la tierra de Jesús a lo largo de la historia?

·         Canaán es el nombre más antiguo. Así se le conoce hasta los tiempos del Éxodo (1150 a.C.). Bíblicamente, Canaán es el hijo de Cam (Gn10,6), maldecido por haber visto la desnudez de su padre Noé (Gn 9,24-25).

·         Tierra prometida: Es el nombre genérico para llamar a la tierra “buena y espaciosa, a la tierra que mana leche y miel” (Ex 3,8) que Dios prometió a moisés.


·         Israel. Es el nombre que Dios le dará a Jacob (Gn 32,28 y el hombre dijo: Ya no será tu nombre Jacob, sino Israel,  porque has luchado con Dios y con los hombres, y haz prevalecido). Ya en Gn 34,7 se habla de Israel como lugar geográfico, étnico y cultural.


·         Este es el nombre que asumió el Estado que se formó a partir de 1947 y es por tanto, el nombre oficial que recibe hoy.

·         Palestina. Viene de los Filisteos (Pueblo del mar) enemigos tradicionales de Israel (Gn 26,15; Jue 10,6). Algunos filósofos griegos como Herodoto (s. V) utilizará el nombre de Palestina, creyendo que son los Filisteos los habitantes de toda la región, cuando solo ocupaban la parte costera. Escritores posteriores (Filón, Ovidio, Plinio, Josefo y


Jerónimo) seguirán utilizando el nombre de Palestina. Fueron los romanos, quienes oficializaron el nombre de Palestina. Los árabes, hoy la siguen llamando Palestina, desconociendo el nombre de Israel.

·         Tierra Santa. Es un nombre dado por los cristianos a una tierra que desde los primeros siglos de la era cristiana es lugar de peregrinación, para recorrer los caminos del Señor. Así se le conoce desde la edad media.

-          ¿Qué nombres ha recibido el pueblo elegido a lo largo de la historia?.

·         Hebreos. Así se le llama a Abram (Gn 14,13, por ser hijo de Heber (Gn 11,15,26). En Egipto también serán llamados hebreos, probablemente como una palabra que viene de “habirú”(rebelde o miserable).

·         Israelitas. Como ya dijimos e el nombre que recibe el patriarca Jacob. En 32, 32 comenzará a hablarse de los “hijos de Israel” para referirse a los hijos de Jacob, que formando las doce tribus poblarán la tierra prometida. Con este nombre se les conocerá hasta antes del exilio.

·         Judíos, descendientes de Judá, hijo de Jacob, del reino de sur. Después del exilio, en vez de israelita, comenzará a usarse el nombre de judío. Hoy se les dice indistintamente judío o israelita. Aunque hay quienes dicen que hay una diferencia en cuanto judío se refiere a los que profesan la religión, mientras israelita es al que pertenece a esta nación.

2.  PROCESO DE COMPOSICIÓN DE LA BIBLIA

-          No surge por arte de magia, ni es pura labor de un buen secretario.

-          La Biblia surge como el esfuerzo de un pueblo por poner por escrito La experiencia de vida de un pueblo que hizo conciencia de ser el pueblo de Dios, y que Dios llamó y liberó con mano poderosa de la esclavitud de Egipto.

-          Al principio no había nada escrito que pudiera darnos una pista de la conciencia que el pueblo iba adquiriendo de ser pueblo de Dios, sino que el pueblo desfrutaba de la vida  a lo largo de acontecimientos históricos en los que se iba revelando  el Dios libertador.


-          La experiencia de vida el pueblo la iba guardando en su memoria, gracias a la transmisión oral que se hacia de generación en generación, fue finalmente puesta por escrito para conservarla mejor.

-          La memoria era el instrumento que por excelencia ayudaba a mantener, de generación en generación, la conciencia de pueblo de Dios.

-          Fue en algún momento de esta caminada, que algunas personas se animaron a poner por escrito  la memoria histórica del pueblo.

-          La clave de este fuerzo literario tendrá como referentes fundamentales la realidad o situación que vive el pueblo, y la  fe de la comunidad. Serán estos dos aspectos lo que hace posible el surgimiento de la Biblia.


-          La Biblia en general recoge elementos extraídos del culto, la legislación. Las fiestas o celebraciones, de las grandes figuras del pasado, las oraciones, los profetas, la sabiduría popular, etc.

-          A lo largo de todo el tiempo en que se fue escribiendo la Biblia, tanto la realidad como la fe fueron cambiando.

-          Pero a pesar de todo restos del pueblo quería seguir siendo fiel. Por esto, en las épocas de crisis se intensificaba la reflexión sobre su pasado para analizar el presente y poder lanzarse al futuro por el camino de Dios. Esto explica por que encontramos en la Biblia repeticiones de la misma historia, aunque contada con distintos motivos y de distintos modos...


3.  AUTOR DE LA BIBLIA
           
-          La Biblia no es fruto del esfuerzo de una sola persona, sino de distintas personas y grupos del pueblo.

-          Muchas partes de la Biblia, como las que forman el Antiguo Testamento, son el resultado de una larga tradición oral que lentamente se fue formando hasta adquirir, siglos después, su forma literaria definitiva.

-          Entre los que aportaron a la escritura, podemos mencionar, jefes populares, legisladores, sacerdotes, escribas, padres y, madres de familia, maestros, historiadores, profetas, sabios, poetas, evangelistas, apóstoles, catequistas, litúrgicos, en fin, hombres y mujeres como nosotros, de todas las clases sociales, que los unía ante todo la fe en un mismo Dios y el deseo de vivir como hermanos según la voluntad de Dios. Todos dieron su aporte , eso si, de acuerdo a su manera y estilo: el poeta como poeta, el profeta como profeta, el sabio como sabio, el maestro como maestro, etc.

-          Hay libros escritos por una persona, otros, redactados por varios autores, en algunos casos hasta de épocas diferentes, como por ejemplo el libro de Isaías (Is 1-39 es del 750 a.C. aprox. Is 40-

55 es del 550 a.C. aprox. E Is 56 – 66 es 500 a.C. aprox.). Algunos textos fueron escritos, luego revisados y reelaborados más de una vez, como el comienzo del Génesis. Tenemos libros que tardaron casi mil años en ser escritos como el Éxodo, por lo que es imposible saber exactamente quienes los escribieron.

-          En algunos casos el libro no está escrito por quien dice estar escrito: el autor usó un nombre celebre para así dar importancia a su obra, como por ejemplo, la segunda carta de Pedro, que fue redactada por un discípulo suyo.

-          Tradicionalmente, los escritores del Antiguo Testamento se han clasificado en tres grupos : Historiadores, profetas y sabios.

·         Los historiadores, tomaron historia y leyendas que recibieron de la tradición del pueblo y las fueron uniendo, completamente y redactando.




·         Los profetas, fueron personas extraordinarias, cuya vocación nace directamente de Dios. Ellos anunciaban el juicio de Dios contra un pueblo idolátrico e infiel a Dios y contra los poderosos que explotaban y excluían a las viudas, los huérfanos y pobres en general. En otras palabras, denunciaban las injusticias del momento y anunciaban al Dios libertador. Por lo general, los profetas no escribieron. Fueron sus secretarios, alumnos y seguidores quienes pusieron por escrito sus mensajes y enseñanzas (“Palabra que habló el profeta Jeremías a Baruc, hijo de Nerías, cuando éste escribió estas palabras en un libro al dictado de Jeremías, en el año cuarto de Joaquín, hijo de josías, rey de Judá, diciendo” Jr 45,1).

·         Los  sabios fueron recopiladores de la sabiduría d popular.


-          Los esfuerzos de toda esta gente que escribe la historia religiosa que Dios con su pueblo van a ayudar a mantener la organización y unidad como pueblo, y la fidelidad al proyecto de Dios.

4.  LUGAR DE COMPOSICIÓN DE LA BIBLIA

Geográficamente Israel estaba ubicado estratégicamente en medio de dos grandes imperios. Al oriente los imperios de Asiria, Babilonia y Persia, junto a los ríos Eufrates y Tigris, y hacia el sur occidente el imperio Egipcio. Por ser un corredor imprescindible para pasar de un lado a otro, emperadores militares, comerciantes, etc., quisieron siempre apodarse de este paso obligado. Los imperios fuertes invadieron y llevaron al exicilio en diversas ocasiones a los israelitas. Frente a estas situaciones de crisis, surgidas en Egipto, Palestina o Mesopotamia, la Biblia en su intento de responder a preguntas fundamentales(¿por qué nos abandonó Dios? ¿Quién es el culpable de lo que está pasando? ¿el Dios de los babilonios será más fuerte que nuestro Dios?, que hacer sin templo y sin rey? .Etc) y de mantener firme la esperanza, ve la necesidad de escribir desde el lugar donde el escritor sagrado está ubicado. Por esto, la Biblia se terminó escribiendo en lugares diferentes.

-          La mayor parte del Antiguo Testamento fue escrita en Palestina, tanto en el Reino del Norte como en el del sur.

-          Otra parte se escribió en Babilonia, donde el pueblo fue desterrado.

-          En Egipto donde algunos fueron a vivir por la dificultades de vivir en Palestina.

-          El Nuevo Testamento fue escrito en Palestina, Siria y Asia Menor (hoy Turquía), Grecia e Italia.



5.  FECHA DE COMPOSICIÓN DE LA BIBLIA

La Biblia tardó en escribirse unos 1350 años aproximadamente, desde e 1220 a.C. hasta el 100  d. C.

-          Es difícil saber exactamente cuando se comenzó a escribir porque lo primero que surgió fue la tradición oral, que haciendo uso de la memoria, se comportaría de generación en generación,  aprovechando las fiestas, las celebraciones. Así como nosotros aprendemos

las letras de las canciones, los israelitas aprendían las historias, las leyes, las profecías, los salmos, los proverbios y muchas otras cosas, que después fueron escritas en la Biblia.

-          La mayor parte de los escritos de la Biblia fueron escritos en tiempos de crisis y grandes transiciones de Israel, que era cuando se intensificaba las reflexiones sobre el pasado con el fin de encontrar identidad y luces de fidelidad al proyecto de Dios. Estas serían las principales épocas:

-          El reinado de David y Salomón (1000 - 940) que marcó la transición de la confederación de tribus al gobierno monárquico y el lento paso de la vida nómada a la sedentaria agrícola. (Yavista. Historia de sucesión de David al trono (2 Sam 9 - 20; 1 Re 1- 2); algunos proverbios; Sal 2; 15;24; 110; 121-134.).

-          Reinado de Exequias (716 - 687), marcado por la crisis del reino de Judá, después de la separación de Samaria en el 722, que provocó grandes reformas (Amós, Oseas; Sal 58; 42; 1 ls; Miqueas; Sal 64) Posteriormente (Lv 1-7; 11-16; Ag; 1 Zac; 3 ls Mal; Jos 1 – 11; Sal 85; 95-98; 113; 116; 118; 119)

-          Reinado de Josías (640 - 609).  Asaria estaba en declive y Babilonia aún no emergía en el escenario como la gran potencia. Josías aprovecha y reconquista parte del territorio de Israel. Da continuidad a la reforma de Exequias y lleva hasta las ultimas consecuencias la centralización del culto. Hace de Jerusalén el centro político- religioso. El “Libro de la ley” (2 Re 22,3-10) se convierte en la base de sus reformas. (Jer; Sal 31; 46;48;80;81;95; Nah; Hab)

-          El tiempo del destierro de babilonia (587 - 538), y después de el. Fue la peor crisis de la historia. El pueblo se vio obligado a reelaborar su fe de acuerdo a su nueva realidad. Por esto fue la

época más rica de elaboración literaria. () Dt; Jos-Jue 2-16; Sam-Re; Lam; Abdías; Relectura de profetas; Sal 89,39-52; 79; Sacerdotal; Lv 8-10; 17-26; Ezequiel; 2Ls; Sal 42; 43; 69; 70; 137.


6.  IDIOMAS DE LA BIBLIA


-          La Biblia fue escrita en tres lenguajes diferentes.

-          La mayor parte del Antiguo Testamento fue escrito en Hebreo, que era la lengua que se hablaba en Palestina antes del destierro.

-          Después del destierro el pueblo de Palestina comenzó a hablar en Arameo. Aunque la Biblia seguía escrita y leída en hebreo, algunas partes del libro de Daniel fueron escritas en Aramo.

-          Unos pocos libros del Antiguo Testamento fueron escritos en griego : Sabiduría, 2 Macabeos y algunos fragmentos de otros libros.

-          Todo el Nuevo Testamento (excepto el primer original de Mateo) fue escrito en griego. Recordamos que el griego en griego. Recordemos que el griego era la lengua del comercio


que se extendió por todo el mundo después de las conquistas de Alejandro magno en el año 333 a. C.

-          En el tiempo de Jesús la gente hablaba Arameo en casa rezaba y leía la Biblia en Hebreo y negociaba y hacia política en griego.

-          Los judíos que emigraron a Egipto después del destierro, comenzaron a olvidar la lengua materna; ya no entendían ni hebreo  ni Arameo]; solo entendían el griego que se hablaba en Egipto. Por esto en el S. III a.C. un grupo de setenta sabios resolvió traducir el Antiguo Testamento del hebreo al griego. Fue la primera traducción de la Biblia y se conoce con el nombre de los LXX (setenta).


7.  DIVISIÓN DE LA BIBLIA


7.1. División general

-          Los libros que componen la Biblia son 73.

-          Del Antiguo Testamento son 46. Del Nuevo Testamento son 27.

-          La Biblia protestante tiene 39 libros en el A.T. No tiene los llamados libros deuterocanónicos, que son siete: Judit, Tobías, 1 y 2 Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico (o Sirácida) y Baruc.

Veamos un poco mejor esta división.

-          La Biblia Judía (Antiguo Testamento)  esta dividida en tres grandes partes: la Ley (Torah), los Profetas (Nabiim) y otros Escritos (Ketubim). La Ley y los Profetas eran los más importantes.

-          Los cristianos dividimos el antiguo testamento en, Pentateuco, libros históricos, libros proféticos y libros sapienciales o poéticos.

-          El Pentateuco: penta = 5 ; teuco = instrumentos, de donde provino luego la expresión “estuches” donde se guardaban los rollos de papiro. Los judíos llamaban a estos cinco libros la Torah o la Ley. Estos cinco libros son: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

-          Libros  históricos  son 16 : Josué, Jueces, Rut, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 reyes, 1 y 2 Reyes, 1 y 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Tobías, Judit, Ester, 1 y2 Macabeos. Los judíos a los libros de


Josué, Jueces, Samuel y Reyes los llamaban Profetas anteriores,  ya que en ellos se encuentra la historia de grandes profetas como, Elías, Eliseo y Samuel, Natán, etc. Mientras a los que nosotros llamamos profetas, como veremos enseguida, los judíos los llamaban profetas posteriores.




-          Los libros proféticos son 18: Isaías, Jeremías, Baruc, Lamentaciones, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarás y Malaquías.

-          Los libros sapienciales o didácticos son 7: Job, Salmo, Proverbios, Eclesiastés (o Qohélet), Cantar de los Cantares, Sabiduría, Eclesiástico (o Sirácisa).

7.2 División parcial : Capitulo y versículos

-          Cada uno de los libros bíblicos está dividido en capítulos, y estos a su vez en versículos. Los capítulos son porciones más o menos extensa y no iguales de los libros; mientras que los versículos son pequeños trozos,  de dos o tres líneas ordinariamente, que están dentro de los mismos capítulos.

-          La división en capítulos se debe a Esteban Langton, quien la introdujo en la llamada Biblia de Paris en 1214 y la división en versículos a Santos Pagnini, en 1528. A pesar que la división es a veces arbitraria es un método aceptado universalmente por su clara utilidad.

-          Unidad de ambos Testamentos : Dice el Concilio Vaticano II: “Dios es el autor que inspira los libros de ambos Testamentos, de modo que el Antiguo descubrirá el Nuevo y el Nuevo descubrirá el Antiguo. Pues, aunque Cristo estableció con su sangre la nueva alianza, los libros del Antiguo Testamento incorporados a la predicación evangélica, alcanzan y muestran su plenitud de sentido en el Nuevo Testamento, y a su vez lo iluminan y explican...” (Constitución Palabra de Dios 16).

-          Esto significa que el Antiguo  y Nuevo Testamento se complementan mutuamente. Su interrelación es tan completa, que el primero explica el segundo y viceversa. Sólo a la luz del Antiguo Testamento se alcanza a comprender el Nuevo; y sólo igualmente a la luz del Nuevo Testamento nos damos cuenta de lo que el Antiguo quiso decir. Con razón Cristo la decía a sus

oyentes: investiguen las escrituras y así comprobarán que Moisés habla de mí (Jn 5, 39-45). Y Lucas resaltando el encuentro de Jesús, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó todo lo que había sobre él en las Escrituras (Lc 24,25-27).

8.  EL CANON JUDÍO Y CRISTIANO


Los judíos y cristianos nos regimos por la enseñanza de la Biblia. Los cristianos se dividen en católicos, ortodoxos y protestantes de muchísimas denominaciones.
Los judíos aceptan solo el Antiguo Testamento (39 libros)
Los cristianos, lamentablemente estamos divididos en cuanto a la aceptación del número de libros:

  • Para los católicos la Biblia (Antiguo y Nuevo testamento) está formando por 73 libros :46 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo testamento.

  • Los Ortodoxos admiten la misma lista que los católicos.

  • Los protestantes, de las principales denominaciones, solo aceptan una lista bíblica de 66 libros : 39 de Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento.



Como podemos observar la diferencia entre católicos y protestantes se encuentra no en el canon o lista de los libros del Nuevo Testamento, sino del Antiguo Testamento. ¿A qué se debe esta diferencia?. En principio existió el canon o lista oficial de la Biblia hebrea, fijado por los judíos de Israel en el siglo I de nuestra era. Son 39 libros que todavía hoy conservan los judíos.
Aparte de este canon hebreo se formó también un canon griego, que tenía como libro sagrado una traducción del hebreo al griego, realizada según la tradición (leyenda) por 70 sabios, con el fin que los judíos de la diáspora (que vivían fuera de Palestina) y no sabían el hebreo sino el griego, pudieran leerla.

Este canon griego comprende, en primer lugar, los 39 libros de la Biblia hebrea, más siete libros, escritos generalmente en griego. Son ellos: Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico o Siracida, Baruc y los dos libros de los Macabeos.

 Estos libros no fueron aceptados por los judíos de Israel. Los primeros libros, es decir, los 39 de la lista hebrea recibieron el nombre de protocanónicos (“primer canon” o primeras en la lista), por que recibieron aceptación general sobre su autenticidad e inspiración divina desde el principio. En cambio los otros siete libros del canon griego se llamaron deuterocanónicos (“segundo canon” o segundos en la lista), porque fueron aceptados en el canon oficial más tarde después de muchas discusiones sobre su inspiración divina. Los libros que nos son aceptados como inspirados son llamados apócrifos.

La Iglesia católica, lo mismo que la ortodoxa, a partir del concilio de Hipona en el año 383, admitió como inspirados no sólo los protocanónicos sino los deuterocanónicos.

Los protestantes, en cambio, a partir de la Reforma luterana, siguieron el canon hebreo.

Afortunadamente desde el Concilio Vaticano II existe un movimiento de buen entendimiento entre judíos, católicos, protestantes y ortodoxos, y se está trabajando con éxito para  llegar a un acuerdo

respecto de la lista bíblica del antiguo Testamento. En Francia por ejemplo, se hizo últimamente una traducción ecuménica de la Biblia, en la cual han trabajando durante 10 años 105 exégetas católicos, ortodoxos y protestantes. Como es de suponer el punto más delicado ha sido el de la aceptación de los

libros deuterocanónicos, que no admiten los protestantes. La solución ha sido imprimir la Biblia según el orden del canon hebreo (gesto ecuménico también para los judíos) y publicar estos libros al final, como ocurre por ejemplo en la Biblia “Dios habla hoy” de las Sociedades Bíblicas Unidas. (Textos tomados de : José Miguel Miranda. Lecciones Bíblicas).

9 . PASOS  PARA  INDICAR UNA CITA BÍBLICA

1)      Primero se indica el título del libro, en abreviatura.

2)      Luego , dejando un espacio libre, viene el primer número o cifra se coloca una coma y acontinuación la segunda cifra que es el versículo. Ejemplo: Mc 3,6 se lee: evangelio de Marcos, capitulo tercero, versículo 6.

3)      Cuando se citan distintos versículos de un mismo capítulo, los versículos se separan con un punto. Ejemplo: Mt 5, 3.8.10 se lee: Evangelio de Mateo capítulo 5 versículo 3, y 10. También, Evangelio de mateo capítulo 5 versículo 3, salto al versículo 8 y salto al versículo 10.


4)      Los guiones: sirven para unir varios versículos o capítulos.

-          Gn 2, 4-8 se lee : Génesis, capítulo 2, versículos del 4 al 8.
Mt 6,7-7,5 se lee: evangelio de Mateo, capítulo sexto, versículo 7, hasta capítulo séptimo, versículo 5.

5)      El punto y como sirve  para separar dos citas de distintos capítulos o de distintos libros.

-          Gn 2,4-6; 3,1-7 significa: Génesis, capítulo 2 versículos del 4 al 6 y salto al capítulo 3, versículos del 1 al 7.
Otros ejemplo : Lc 10,2-8; Jn 7,14 se lee: evangelio de Lucas, capítulo décimo, versículos 2 al 8, y evangelio de Juan, capítulo sétimo, versículo 14.

6)      La “s” añadida a una cifra significa y siguientes hasta terminar el capítulo.

-          Gn 2,4s significa que hay que leer del versículo 4 hasta el último versículo del capítulo 2.

7)      Las letras. Si encontramos una “a” después del versículo, quiere decir que se cita solo la primera parte del versículo; si es un “b” se refiere a la segunda parte del versículo; y si se encuentra una ”s” quiere decir que deben leerse los siguientes versículos a capítulos.

TRABAJO : escribir en letras las siguientes citas :

a)      Gn 1, 1-2,4a
b)      Ex 20, 1-17; 24,1.12-15; 32,1-6.8.11-14

c)      Dt 5, 6-21; 8,1-3.7s

¿Cómo estudiar la Biblia?


Queridos hermanos:
Hoy día en muchas familias católicas encontramos la Biblia como el libro sagrado de la casa. Ojalá que pronto llegue el día que cada católico sea un asiduo lector de la Escritura Sagrada.
Pero muchos que comienzan a leerla, después de algunos capítulos la dejan de lado por no comprender casi nada. Dicen que leer la Biblia les resulta difícil. Es un libro tan largo y a veces difícil, especialmente para uno que sabe poca historia y poca geografía, y no tiene costumbre de ubicar lo que lee en su propio contexto.
También se da el caso de católicos que, comienzan a leer la Biblia, y se dejan llevar por interpretaciones parciales, caprichosas y fanáticas que poco a poco lo llevan a uno a adherir, por mero sentimentalismo, a algunas de las muchas sectas bíblicas ya existentes, apartándose, por ignorancia, de la Iglesia Católica.
Y no faltan los que quieren leer toda la Biblia sin alguna explicación; o toman la Biblia como un juego de naipes abriendo el libro al azar, o saltando por aquí o por allá y piensan que Dios automáticamente les comienza a hablar. Es un riesgo muy grande; es como jugar a la suerte.
Para evitar estos peligros, no basta leer la Biblia con fe y devoción. Hay que juntar la fe, la oración y la devoción con el estudio. Leer la Biblia sin una adecuada preparación es tentar a Dios. Hay que prepararse para leerla. Si no, puede suceder cualquier cosa. La historia de nuestra fe es así.
Queridos hermanos, esta carta tiene como finalidad introducirnos en el estudio de la Biblia. Hoy, más que nunca, debemos tener una cierta preparación para iniciar una lectura seria de la Biblia. Para muchos, la Biblia sigue siendo un hermoso libro cerrado que adorna nuestra biblioteca. El problema es: ¿cómo leer, cómo comenzar con este libro? Siempre ha sido difícil la iniciación a la lectura de la Biblia. Exige de nosotros paciencia, humildad, serenidad y una cierta disciplina intelectual.
En esta carta vamos a indicarles algunos consejos prácticos para comenzar el estudio de la Biblia.

 1. Las mejores Biblias
Muchas personas se preguntan cómo conseguir una buena edición moderna de la Biblia Católica.
Hoy existen muy buenas Biblias católicas; les recomendamos la Biblia de Jerusalén, la Biblia Latinoamericana y otras.
Da pena ver gente ansiosa de conocer la Biblia y lo hace con ediciones demasiado antiguas, incluso incompletas, sin introducciones, ni comentarios; o con ediciones de bolsillo que está bien para llevarlas a un paseo pero no para hacer estudios serios con ellas.

2. Una Biblia de uso personal
Conviene que cada persona tenga su propia Biblia en la que libremente vaya subrayando los textos más importantes o más significativos en relación con nuestra vida de fe, con nuestro seguimiento de Cristo, con nuestra vida de oración, de evangelización, etc. E incluso uno va poniendo anotaciones personales, inquietudes originadas de la propia reflexión y experiencia pastoral, apuntes tomados de cursillos, retiros, libros... Sólo así se aprenden las cosas, y con gusto.

3. Conocer bien la propia Biblia
Es decir, antes de estudiar el texto sagrado, hay que echar un vistazo general a la edición de su Biblia; ver qué dicen los editores sobre el manejo del libro, ver cómo se citan los libros, qué introducciones hay, qué notas, mapas, o temas especiales, etc... Esto puede ahorrar mucho tiempo y trabajo. No hay por qué anotar en cuadernos o papelitos cosas que ya están muy bien puestas en las notas más importantes.
Así por ejemplo, la Biblia Latinoamericana pone una especie de introducción muy buena, titulada: «¿Qué hubo en el mundo antes de la Biblia?». También tiene un «Indice del Evangelio» bien práctico y una serie de temas breves con el título de «La enseñanza bíblica» que pueden ayudar mucho. Además hay otros temas.
La Biblia de Jerusalén, entre tantas cosas excelentes, trae casi al final una sinopsis cronológica muy útil para ubicar los acontecimientos bíblicos dentro de la historia, de la geografía y de las otras culturas relacionadas con la Biblia. La Nueva Biblia Española tiene, al final, un vocabulario bíblico teológico muy bueno. Cada uno debe familiarizarse bien con su propia Biblia.

4. Leer y estudiar las Introducciones
Es muy conveniente leer las Introducciones que se ponen a cada libro o a los diversos grupos de libros. Casi todas las Biblias modernas católicas tienen muy buenas introducciones. La Biblia de Jerusalén es excelente en este punto y es la que ha inspirado casi todas las ediciones posteriores de la Biblia.
Algunas personas se dedican primero a leer y estudiar todas las introducciones de cada libro y luego comienzan la lectura del texto bíblico mismo. Es lo mejor.

5. Leer y meditar la Biblia
A continuación, ya se puede comenzar a leer y a estudiar el texto bíblico. Pero la Biblia es muy larga, y para todos nosotros nos resultará muy difícil, si no imposible, leerla toda desde la primera página hasta la última. Por tanto, hay que ser prácticos.
Si es la primera vez que te acercas a la Biblia, te proponemos un itinerario de lectura:
a) Empieza con el Evangelio de San Lucas. En él podrás conocer los rasgos más atrayentes de Jesús de Nazaret, nacido de María.
b) Continúa con el libro de los Hechos de los Apóstoles. Allí podrás ver la hermosa actividad de la Iglesia naciente.
c) Después te recomendamos volver a los Evangelios, primero Marcos, luego el de Mateo y finalmente el de Juan.
Puedes intercalar, al fin, la lectura de alguna Carta de los Apóstoles: por ejemplo, a los Corintios, los Tesalonicenses, etc.
Otra forma es tener un calendario litúrgico y leer las lecturas que corresponden al día.

6. El Nuevo Testamento
Para el cristiano lo más importante son los cuatro Evangelios, que son el alma de toda la Biblia, y luego los otros libros del Nuevo Testamento. Eso ha de ser el objetivo constante de nuestra lectura o estudio. Pero es bueno conocer, siquiera básicamente, el Antiguo Testamento: Génesis, Exodo, Deuteronomio, Josué, 1 y 2 de Samuel, 1 y 2 de Reyes, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar, Sabiduría, Isaías, Jeremías, Ezequiel, Amós, Miqueas, Jonás.

7. Lectura y meditación de la Biblia
Después de haber leído la introducción de un libro, comienza a leer el texto mismo. No te apresures en leer todo de una vez. Lee solamente un pasaje, o un párrafo. Lee con atención y respeto, abriendo tu corazón a lo que Dios te quiere expresar. Subraya los textos que te impactan.
En la primera lectura de un texto, te conviene leer siempre las notas explicativas que se encuentran debajo del texto bíblico. Estas notas explicativas y los comentarios van a clarificarte la comprensión de los textos bíblicos más difíciles. Son explicaciones escritas por especialistas y hay que tratar de entenderlas y, normalmente, han de ser aceptadas con confianza. Muchas personas, por no leer atentamente las notas explicativas quedan sin comprender un texto en su contexto propio, sin comprender los diversos estilos y doctrinas, y luego abandonan la lectura por aburrimiento.
Los cursillos bíblicos intensivos, con un buen profesor, pueden ayudar mucho, y quizás sean imprescindibles para comprender ciertos problemas y notas técnicas.
Y ahora, ¡a comenzar!... Trata de organizar tu vida de tal manera que todos los días encuentres un momento de 5 a 10 minutos para la Biblia. Busca un lugar tranquilo. Lee sistemáticamente, no saltando de una parte a otra, ni abriendo el libro al azar. Nunca leas la Biblia para satisfacer tu curiosidad o sólo para saber más, sino para indagar lo que Dios quiere decirte. Pues la Biblia es la Palabra de Dios, es la carta que El envía a sus hijos. En la Biblia no busques ciencia, sino sabiduría. No tengas miedo de subrayar y poner anotaciones en tu Biblia. La Biblia no es un libro para guardar, sino para ser leída. Dice san Jerónimo: «No debes retirarte al descanso nocturno sin haber llenado tu corazón con una pequeña parte de la Palabra de Dios».

Principales Biblias Católicas

Entre las Biblias Católicas más conocidas, y más usadas hoy entre nosotros, están las siguientes:

1. La Biblia de Jerusalén: Se llama así sencillamente por haber sido preparada por un numeroso equipo internacional de biblistas, bajo la dirección de la famosa «Escuela Bíblica de Jerusalén». Apareció primeramente en francés (1956), de la que se sacó la primera edición española en 1967. Luego ha seguido una segunda edición española en 1975, revisada y mejorada.
Es la mejor Biblia desde el punto de vista crítico, teológico y académico, con notas explicativas. Su criterio ha influido decididamente en todas las otras ediciones de la Biblia. Es imprescindible para un estudio serio de la Biblia. Sin embargo el precio de esta Biblia es generalmente muy elevado.

2. La Biblia Latinoamericana: Se la conoce con este nombre, ya muy popularizado. Fue preparada por un equipo latinoamericano de pastoral. Ya han salido, al menos, 81 ediciones (1990). Tiene el mérito de estar muy adaptada al lenguaje latinoamericano y, sobre todo, en las introducciones y comentarios refleja muy bien la realidad y problemática socio-político-religiosa de América Latina. Ha recibido muchas alabanzas y fuertes críticas de distintos sectores de la Iglesia y de la sociedad. En nuestro medio ambiente y para fines pastorales es, con mucho, la mejor Biblia. Generalmente no es un libro muy caro; muchas veces ha sido subvencionada para el bien del pueblo.
También existe un Nuevo Testamento Latinoamericano, que es la parte más importante de toda la Biblia Latinoamericana.

3. Otras Biblias: Hay también muchas otras ediciones católicas de la Biblia, todas muy buenas, aunque no hayan tenido, en nuestro medio, el éxito de las dos mencionadas. Entre éstas no podemos dejar de nombrar las Biblias: Nacar-Colunga y la Nueva Biblia Española de Juan Mateo.
El gran valor de estas ediciones modernas de la Biblia es, sobre todo, que se basan en los textos originales (hebreo-griego), y no en la Vulgata Latina como anteriormente se hacía. Además en sus introducciones y comentarios recogen lo mejor de las investigaciones bíblicas modernas.
Ultimamente apareció la Biblia de Estudio de las Sociedades Bíblicas, elaborada por biblistas católicos y evangélicos, y que cuenta con el respaldo del CELAM para ser utilizada en América Latina.

Quien medita cada día
la sagrada ley divina
con esta meditación
a la gloria se encamina.
Quien medita cada día
las Sagradas Escrituras
verá la mano de Dios
en todas las criaturas.

Cuestionario:
¿Cuál es la regla de oro para la interpretación de la Biblia? ¿Se pueden sacar frases de su contexto y darles una interpretación personal? ¿Qué significa interpretar la Biblia dentro de la Tradición Católica? ¿Cuál es la postura protestante? ¿En qué se basan? ¿Qué acontece al interpretar la Biblia en forma personal y sin tomar en cuenta la Tradición? ¿Qué se espera, al respecto, del Ecumenismo?