viernes, 2 de diciembre de 2016

ORACIÓN PARA OFRECER AL CORAZÓN DE JESÚS LA COMUNIÓN REPARADORA DEL PRIMER VIERNES



Oración para ofrecer al Corazón de Jesús la comunión del primer viernes


Oh Corazón de Jesús, te ofrezco la Comunión de este (*) Viernes de mes, a gloria y honor tuyo, a fin de que cumplas en mí la Gran Promesa de la perseverancia final. Concédeme, por los méritos de tu Corazón, una buena y santa muerte y la gloria del Cielo que has prometido a tus devotos. Amén.

5 advertencias del Papa Francisco sobre la ideología de género

Foto Daniel Ibáñez / ACI Prensa


VATICANO, 01 Dic. 16 / 12:46 pm (ACI).- A lo largo de su pontificado, el Papa Francisco ha hecho diversas y claras advertencias sobre la ideología de género, una corriente que considera que el sexo no es una realidad biológica sino una construcción socio-cultural que diversos gobiernos intentan imponer a través de la educación de los niños y jóvenes.
A continuación, 5 claras advertencias que ha hecho el Santo Padre sobre este polémico tema:
1.- Es una colonización ideológica
A finales de julio de 2016 y dirigiéndose a los obispos de Polonia, el Pontífice afirmó que “en Europa, América, América Latina, África, en algunos países de Asia, hay verdaderas colonizaciones ideológicas. Y una de estas –lo digo claramente con nombre y apellido– ¡es la ideología de género!”.
“Hoy a los niños –¡a los niños!–, en la escuela se les enseña esto: que el sexo cada uno lo puede elegir. ¿Y por qué enseñan esto? Porque los libros son de las personas e instituciones que te dan el dinero. Son las colonizaciones ideológicas, sostenidas también por países muy influyentes. Esto es terrible”.
2.- Vacía el fundamento antropológico de la familia
En la exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia, sobre el amor en la familia publicada en marzo de 2016, el Santo Padre explica en el numeral 86 que la ideología de género “presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia”, además procura una identidad humana que puede determinarse de forma individual y ser cambiada en el tiempo.
“Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer”, denuncia el Santo Padre.
3.- Es una equivocación de la mente humana
En marzo de 2015, el Papa Francisco se refirió a las “colonizaciones ideológicas” que afectan seriamente a la familia, ya que son “modalidades y propuestas que existen en Europa y llegan también de la otra orilla del Océano. Y luego esa equivocación de la mente humana que es la teoría de género, que crea tanta confusión”.
4.- Es un paso atrás
En abril de 2015, el Papa dirigió una catequesis sobre el ser humano creado por Dios como hombre y mujer, en la que dijo: “la cultura moderna y contemporánea ha abierto nuevos espacios, nuevas libertades y nuevas profundidades para el enriquecimiento de la comprensión de esta diferencia. Pero ha introducido también muchas dudas y mucho escepticismo. Por ejemplo, yo me pregunto si la así llamada teoría del género no sea también expresión de una frustración y de una resignación, orientada a cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma. Sí, corremos el riesgo de dar un paso hacia atrás. La remoción de la diferencia, en efecto, es el problema, no la solución”.
5.- Adoctrinar a los niños en ideología de género es una maldad
En la habitual conferencia de prensa que concede en el retorno de sus viajes internacionales, específicamente en el vuelo de Azerbaiyán a Roma, el Papa señaló que “las personas se deben acompañar como las acompaña Jesús. Cuando una persona que tiene esta condición llega hasta Jesús, Jesús no le dirá seguramente vete porque eres homosexual. No. Lo que yo he dicho, es esa maldad que hoy se hace en el adoctrinamiento de la teoría del género.
Me contaba un papá francés que en la mesa hablaba con los hijos, católicos ellos y la esposa, católicos no tan comprometidos, pero católicos; y le preguntaba al niño de 10 años, ‘¿Tú qué quieres ser cuando seas grande?’ ‘Una muchacha’.
El papá se acordó que el libro del colegio enseñaba la teoría del género, y esto va contra las cosas naturales. Una cosa es que una persona tenga esta tendencia, esta opción, e incluso que cambie de sexo, y otra cosa es hacer la enseñanza en la escuela en esta línea para cambiar la mentalidad. A esto yo llamo colonizaciones ideológicas”.

LOS CINCO MINUTOS DE DIOS, 2 DE DICIEMBRE



LOS CINCO MINUTOS DE DIOS
Diciembre 2




La línea recta... seguir la recta.
Vivir en la línea recta no resultará fácil, pero es un deber.
No resultará fácil: vivir sin declinar a la derecha o a la izquierda; sin hacer caso de los comentarios que lleguen a nuestros oídos, sean favorables o sean adversos; sin dejarse llevar por los ejemplos que otros nos presenten; sin dejarse absorber por la fuerza de los ambientes; sin fijarse en demasía en lo que hacen otras personas; esto será vivir en la línea recta y no declinar ni a derecha ni a izquierda.
Oportunidades, conveniencias, utilidades, ascensos y cien y mil cosas más suelen confabularse para que no vivamos en la línea de la rectitud.
Y solemos ser nosotros mismos los que más nos esforzamos por explicarnos a nosotros y a los demás que los caminos torcidos que seguimos son en realidad rectos.
Pero hay dos a quienes nunca podremos engañar: nuestra propia conciencia y Dios. Son ellos los que trazan la línea recta de nuestra vida.
“Hijos míos, no amemos solamente con la lengua y la palabra, sino con obras y de verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad y estaremos tranquilos delante de Dios” (1 Jn 3,18-19). No bastan palabras, se precisan obras; cuando por la noche te examines, no lo hagas sólo respondiendo a esta pregunta “¿He dicho algo bueno?” sino sobre todo a esta otra: “¿He hecho algo bueno?”

EMPEZAR A PREPARARNOS PARA NAVIDAD Y LA VIDA ETERNA



Empezar a prepararnos para Navidad y la vida eterna...
Dejemos de poner nuestro corazón en las cosas pasajeras y pensemos más en los bienes eternos.



Estamos en tiempo de Adviento Es el tiempo santo de preparación que la Iglesia Católica celebra desde el principio de los cuatro domingos anteriores a la Navidad.

Siempre que vamos a tener un gran acontecimiento en nuestras vidas, nos preparamos. Así se preparaban en los tiempos antiguos para la llegada del MESÍAS.

Así nosotros hemos de prepararnos para esta Nochebuena, para esta Navidad en que celebraremos la llegada del Niño-Dios.

Esto es una conmemoración pero también se nos pide una preparación muy especial para la segunda llegada de Jesucristo como Supremo Juez, también llamada Parusía en la que daremos cuenta del provecho que hayamos sacado de su Nacimiento y de su muerte de Cruz.

El día en que hemos de morir es el acontecimiento más grande e importante para el ser humano. No resulta agradable hablar de ello ni pensar en esto. Tal vez por ser lo único cierto que hay en nuestra vida: la muerte. Es más agradable quedarnos en la fiesta, en la alegría de una hermosa Navidad.

Pero no olvidemos que este episodio ya fue. El otro está por venir. Aún no llega, pero... llegará. Velen, pues, y hagan oración continuamente para que puedan comparecer seguros ante el Hijo del Hombre Juan 21, 25-28,34-36. Estas son las palabras de Jesús a sus discípulos, en aquellos tiempos y nos las está repitiendo continuamente en nuestro presente.

Dejemos de poner nuestro corazón en las cosas pasajeras y pensemos más en los bienes eternos. ¿Quién podrá comparecer seguro ante el Hijo del Hombre? Tan solo el pensamiento de este Juicio nos hace estremecer.

Pero recobremos la esperanza sabiendo que seremos juzgados con gran misericordia y amor si en este tiempo de Adviento nos preparamos rebosante de amor mutuo y hacia los demás como dice San Pablo en su carta a los tesalonicenses, porque tuve sed y me disteis de beber, porque tuve hambre y me disteis de comer...

Pensemos en los demás. Olvidemos en este tiempo de Adviento nuestro "pequeño mundo" y volvamos los ojos a los que nos necesitan, a los que nada tienen, a los que podemos hacer felices dándoles nuestra compañía, nuestro amor y apoyo, una palabra de ternura y aliento, una sonrisa... Siempre está en nuestra mano hacer dichoso a un semejante. Solo así podremos estar seguros ante la presencia y el Juicio de Nuestro Señor Jesucristo que lleno de amor y misericordia unirá a nuestras pobres acciones los méritos de su pasión y muerte.

QUÉ ES UN BELÉN?



¿Qué es un Belén? 
¿Y no es la vida otra cosa sino un belén, y Dios el belenista? 

Es obligación del belenista que se oiga la voz de los Cielos que da gloria a Dios y paz a los hombres


Un belén es sencillamente la representación escultórica y figurativa del hecho histórico del nacimiento de Jesucristo. Simboliza, pues, un momento, un instante de la Historia de la Humanidad. Sin embargo, ese solo instante ha dejado tal huella en la conciencia colectiva de los pueblos que, traspasando las fronteras del espacio y del tiempo, ha dejado este mundo impregnado de tan variados y permanentes matices artísticos, culturales y religiosos que su representación por antonomasia, el belenismo -un arte que recuerda un mundo, una cultura dos veces milenarias- es sin duda un bien patrimonio de la humanidad.

Porque en un belén se representa a la humanidad, o por mejor decir, la vida humana en todas sus variadas tonalidades, visos y colores. Un belén debe ser, tiene que ser fiel reflejo de un mundo real, muy real, que aunque lejano en el tiempo conserva el mismo sabor a humanidad, y con ello sabor a eternidad. Por eso hay que ingeniárselas para que todo resulte la realidad misma: que los huesos de aceitunas sean melones del mercadillo y las pepitas de las uvas parezcan higos en un cestillo.

Para hacer un belén hay que crear. Crear la atmósfera misma, el aire mismo; crear el cielo y las estrellas y dar a la luna su cuarto creciente. Hay que crear la tierra y hacer brotar de ella las plantas y las aguas; dirigir los ríos y poblar sus orillas de musgo, arena y piedrecitas. Hay que horadar cuevas y llenarlas de vida y de calor. Hay que alzar casas y castillos, arcos y murallas. Hay que crear cuanto ha creado el hombre, cuanto es su afán: el huerto, el lagar, la fragua, el molino, el horno o el telar.

Hay que crear al hombre: sus tipos, sus edades, sus gestos, sus vestidos; su aire y su señorío; su andar y su reposo; sus juegos y sus oficios, de manera que el pastor se estire para alcanzar el zurrón que cuelga del olivo, o el mercader se encorve al arrear la recua cargada de baratijas; el manto del letrado se manche del barro de la calle, mientras el ciego extiende su mano en el vacío; la parlera vecina asome a la ventana; la criada cargue con su canasto de ropa blanca bien zurcida; dormite el anciano en el poyo de su casa y a sus pies hágalo el gato; alce el martillo el herrero y haga girar su torno el alfarero; velen los guardias las murallas y jueguen los niños en la plaza; acompañen a los reyes: criados, pajes, arcas y camellos…

Si todo está bien hecho, parecerá llenarse la aurora y la mañana de sones y sonidos con el canto madrugador del gallo y el trino mañanero de las aves. Se llenará también de armonías y cadencias la tenebridad de la noche con el canto de los grillos y de las aves nocturnas. Esplenderá el día y balará la oveja, gruñirán los cerdos, mugirá el ternero. Se llenará el espacio de los innumerables ruidos del trajín humano, hasta parecerá, incluso, oírse la voz humana. Pero aún ha de ir más lejos el belenista, porque es obligación suya que se oiga la voz de los Cielos que da gloria a Dios y paz a los hombres.



Pero todo este Belén de miniatura, toda esta re-creación de lo humano estaría de más si faltase el misterio del hogar, el gozo de la maternidad y la alegría y expectación del nacimiento, porque no puede haber belén sin portal y donde hay portal hay ya un belén. Hay que crear al Creador, vestirlo con pañales, acunarlo en los brazos de su madre y ponerlo bajo la mirada atenta del padre, los pastores, los vecinos y los venidos de otras tierras: unos pocos entre tanta humanidad.

¿Y no es la vida otra cosa sino un belén, y Dios el belenista? Porque ¿qué somos, sino figurillas de barro que cada año se renuevan en torno a Él? ¿No es acaso cada vida un diorama?¿No aguardan a cada nasciturus (a cada uno que ha de nacer) sus padres, parientes y vecinos, el sol y las estrellas, las plantas y los ríos, toda la creación expectante y donante, repitiendo en cada uno de nosotros lo que en el Hijo del Hombre hizo? Y de la misma manera que, pasada la Navidad, al recoger nuestro belén, envolvemos cuidadosamente las figuras en papeles finos, reparamos los deterioros que hubiera en ellas, quitamos las bombillas que hicieron el día y la noche, arrancamos los tornillos, clavos y chinchetas que lo sostenían todo, y enrollando el celaje tiramos cuanto no nos ha de servir de nuevo: la arena, el musgo o la escoria, así también Aquel para quien hemos montado un belén, al terminar el tiempo de nuestro adviento ¿no nos ha de coger amorosamente entre sus manos y, pegando los descascarillados pedazos de nuestra alma, no nos ha de guardar para un nuevo nacimiento con un cielo nuevo y una tierra nueva de adoración y gloria? ¡Oh, belén divino, viviente y vivido, belén hermosísimo que sólo puede contemplarse con los ojos de la Fe que nos dicen que todo es patrimonio de la divinidad!

HIPOCONDRÍA, TU MENTE TE ENFERMA?



Hipocondría: ¿Tu mente te enferma?



Lorena siempre estaba enferma. Si alguien estornudaba en la oficina, ella inmediatamente sentía congestión y fiebre. Fernando temía usar el teléfono de otros compañeros, pues estaba seguro que se contagiaría de una serie de enfermedades incurables...

Ambos padecían hipocondría, un trastorno en el que la persona interpreta síntomas físicos de depresión y ansiedad como una enfermedad. Es el miedo a padecer, o la certeza de tener una enfermedad grave. Los hipocondríacos tratan desesperadamente de que esos síntomas desaparezcan pues suponen un dolor inmenso y una amenaza de enfermedad o muerte. 

La vida de estas personas y de quienes los rodea se convierte en un infierno. Afortunadamente, este trastorno puede corregirse. Lo importante es descubrirlo y atacarlo con los métodos adecuados. 

— Cómo reconocer a un hipocondríaco

Es narcisista:
Su interés se concentra en sí mismo. Está obsesionado con el funcionamiento de su cuerpo.

Está aislado:
Le cuesta trabajo compartir con los demás. Prefiere hablar de sus problemas y nunca escucha a los demás.

Es obsesivo:
Vive en constante temor de las enfermedades. 

Está triste:
Se queja constantemente, siempre está de mal humor. 

— La hipocondría no tiene edad

Infancia:
Se relaciona con el temor de la muerte. El niño se obsesiona con ciertas funciones corporales como los latidos del corazón o el sudor y piensa que son problemas graves. 

Adolescencia:
Aparece ligada a las características externas, como nariz prominente, senos pequeños, etc., que los hacen sentir diferentes de los demás y que padecen una enfermedad extraña. 

Edad adulta:
Es más fácil de identificar pues los síntomas son claros: sólo hay que hablar de una enfermedad, para que estas personas o la desarrollen, o nos cuenten que ellos la padecen o la sufrieron en algún momento.  

Vejez:
Casi siempre surge como una forma de llamar la atención, aunque a veces las quejas esconden enfermedades reales. 

— ¿Cómo ayudar a estas personas?

Si convives con un hipocondríaco, puedes ayudarlo. Aquí tienes algunas sugerencias.

Paciencia:
No lo ataques ni te burles. Cuando insista que está enfermo, hazle entender de buena forma que está equivocado. 

Apoyo:
Sé comprensivo para evitar que se deprima y se angustie aún más de lo que ya está.

Raciocinio:
Ayúdalo a darse cuenta que está obsesionado. Busca material impreso acerca de este trastorno, para que se informe y comprenda que necesita ayuda. 

Aceptación:
Cuando logres que reconozca que tiene un problema, ayúdalo a que busque a un sicólogo que lo pueda tratar y acompáñalo a sus sesiones. 

PAPA, CUÁNTO GANAS?



¿Papá, cuánto ganas?



En el seno de la familia aprendes a reconocer tu propia dignidad, en la convivencia diaria descubres la maravilla del amor. La familia es el remedio por excelencia para superar los efectos nocivos del desamparo y del abandono, cuyas trágicas consecuencias son la violencia, la delincuencia y las adicciones… 

“Papi, ¿cuánto ganas?” Preguntó un niño a su papá que volvía del trabajo. El padre repuso severamente: “Mira hijo, esos informes ni tu madre los conoce. No  molestes, estoy cansado”. “Pero, papá”, insistía el pequeño, “por favor, ¿cuánto ganas por hora? El padre, más tranquilo, contestó: “800 pesos la hora”. “Papi, ¿me podrías prestar 400 pesos?”. El padre fuera de sí le dijo: “¿Así que por eso querías saber cuánto gano? Vete a dormir y no molestes más, ¡niño aprovechador!” Había caído la noche. El padre meditó lo sucedido y se sintió culpable: ¡quizá su hijo necesitaba algo! Fue al cuarto del niño y con voz baja preguntó: “¿Duermes, hijo?”. “Habla, papá”, respondió el niño. “Aquí tienes el dinero que me pediste”. “Gracias, papá”, contestó, y sacando unos billetes debajo de la almohada, dijo: “Ahora ya completé, papi, ¡tengo 800 pesos! ¿Me podrías vender una hora de tu tiempo?”.

En la familia aprendes a salir de la estrechez del egoísmo para abrirte a los demás. La familia te enseña que el mundo está hecho para ser compartido en paz y armonía, espacio humano donde tus gustos no son norma suprema, y donde las necesidades de los demás son reclamos a tu capacidad de amor y servicio.