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| María de la Pasión, Beata |
Maria della Passione (1839-1904) Hélène Marie Philippine de Chappotin de
Neuville
Martirologio Romano: En San Remo, de la Liguria, en Italia,
beata María de la Pasión (Helena) de Chappotin de Neuville,
virgen, que, enamorada de la humildad y simplicidad de san
Francisco, fundó las Hermanas Franciscanas Misioneras de María, para el
servicio de la mujer en tierras de misión (1904).
Hélène Marie Philippine de Chappotin de Neuville,
en religión María de la Pasión, nace el 21 de
mayo de 1839 en Nantes, Francia, de una noble y
cristiana familia. Desde la infancia manifiesta eminentes dones naturales y
una fe profunda.
En abril de 1856, en unos ejercicios espirituales,
hace una primera experiencia de Dios que la llama a
una vida de consagración total. La improvisa muerte de la
madre retrasa la realización. Sin embargo en diciembre de 1860,
con el consentimiento del obispo de Nantes, entra en las
Clarisas, atraída por el ideal de sencillez y pobreza de
San Francisco.
El 23 de enero de 1861, aún postulante, hace
una profunda experiencia de Dios que la invita a ofrecerse
víctima por la Iglesia y el Papa. Esta experiencia marcará
toda su vida. Cae gravemente enferma y tiene que dejar
el monasterio. Después de su restablecimiento, su confesor la orienta
hacia la Sociedad de María Reparadora y es admitida en
mayo de 1864. El 15 de agosto del mismo año,
en Toulouse, recibe el hábito con el nombre de María
de la Pasión.
En marzo de 1865, aún novicia, es enviada
a India, al Vicariato apostólico del Maduré, confiado a la
Compañía de Jesús, donde las Reparadoras tienen como tarea principal
la formación de las religiosas de una congregación autóctona y
otras actividades apostólicas. En Maduré, el 3 de mayo de
1866, María de la Pasión pronuncia los votos temporales.
Por sus
dones y virtudes es designada como superiora local y seguidamente,
en julio de 1867, provincial de los tres conventos de
las Reparadoras. Bajo su dirección las obras de apostolado se
desarrollan, la paz — un tanto turbada por tensiones anteriores
— se restablece, el fervor y la regularidad reflorecen en
las comunidades. En 1874, funda una nueva casa en Ootacamund,
en el Vicariato de Coimbatore, asignado a las Misiones Extranjeras
de París. Pero en el Maduré las disensiones se agravan
hasta tal punto de que veinte religiosas, entre ellas María
de la Pasión, se ven obligadas, en 1876, a dejar
la Sociedad de María Reparadora, Se reunen en Ootacamund bajo
la jurisdicción del Vicario Apostólico de Coimbatore, Mons. José Bardou,
M.E.P.
En noviembre de 1876, María de la Pasión se dirige
a Roma para regularizar la situación de las veinte hermanas
separadas y obtiene de Pío IX, el 6 de enero
de 1877, la autorización de fundar un nuevo Instituto, específicamente
misionero, bajo el nombre de Misioneras de María.
Sugerido por la
Congregación de Propaganda Fide, María de la Pasión abre en
Saint-Brieuc, Francia, un noviciado que acoge rápi-damente numerosas vocaciones. En
abril de 1880 y en junio de 1882, la Sierva
de Dios regresa a Roma para resolver las dificultades que
amenazan obstaculizar la estabilidad y el crecimiento del joven Instituto.
El último viaje, en junio de 1882, marca una etapa
importante en su vida: se le autoriza a fundar en
Roma una casa y, llevada por circunstancias providenciales, encuentra la
orientación franciscana indicada por Dios veintidós años antes. El 4
de octubre de 1882, en la iglesia del Aracoeli es
recibida en la Tercera Orden de San Francisco y entra
en relación con el Siervo de Dios, Padre Bernardino de
Portogruaro, ministro general de la Orden de Frailes Menores, que
en sus pruebas le apoya con paternal solicitud.
En marzo de
1883, María de la Pasión es destituida en su función
de Superiora del Instituto a causa de oposiciones latentes. Pero
después de la investigación ordenada a este respecto por León
XIII, se reconoce plenamente su inocencia y es reelegida en
el Capítulo de julio de 1884.
El Instituto inicia su rápido
desarrollo: el 12 de agosto de 1885 emiten el Decreto
laudatorio y él de afiliación a la Orden de Hermanos
Menores; se aprueban las Constituciones ad experimentum el 17 de
julio de 1890 y definitivamente el 11 de mayo de
1896. Es el momento del envío de misioneras, incluso a
las puestos más lejanos y peligrosos, sin detenerse, más allá
de todo obstáculo y de toda frontera.
El celo misionero de
la fundadora no conoce límites para responder a las llamadas
de los pobres y abandonados. También la promoción de la
mujer y la situación social le interesan particularmente; con inteligencia
y discreción ofrece a los pioneros que trabajan en este
campo, una colaboración que ellos aprecian mucho.
Su intensa actividad y
su dinamismo brotan de la contemplación de los grandes misterios
de la fe. Para María de la Pasión todo confluye
en la Unidad-Trinidad de Dios Verdad-Amor, que se da a
nosotros a través del misterio pascual de Cristo. Unida a
estos misterios vive su vocación de ofrenda en una dimensión
eclesial y misionera. Jesús Eucaristía es para ella «el gran
misionero» y María, en la disponibilidad de su «Ecce», traza
el camino de la donación sin reserva a la obra
de Dios. De este modo abre a su Instituto los
horizontes de la misión universal, cumplida en el espíritu evangélico
de sencillez, pobreza y caridad de Francisco de Asís.
Tiene gran
cuidado, no solamente de la organización exterior de las obras,
sino sobre todo de la formación espiritual de las religiosas.
Dotada de una extraordinaria capacidad de trabajo, encuentra tiempo para
redactar numerosos escritos de formación, y para mantener una frecuente
correspondencia con sus misioneras esparcidas por el mundo, invitándolas con
insistencia a una vida de santidad. En 1900, el Instituto
recibe el sello de sangre con el martirio en China
de siete Franciscanas Misioneras de María, beatificadas en 1946 y
canonizadas en el transcurso del Gran Jubileo del año 2000.
Este martirio es para María de la Pasión, junto con
un gran dolor, un inmenso gozo, una emoción intensa de
ser la madre espiritual de estas misioneras que han sabido
vivir el ideal de su vocación, hasta la efusión de
la sangre.
Agotada por las fatigas de incesantes viajes y por
el trabajo cotidiano, María de la Pasión, después de una
breve enfermedad, muere serenamente en San Remo el 15 de
noviembre de 1904, dejando más de dos mil religiosas y
ochenta y seis casas insertas en cuatro continentes. Sus restos
mortales reposan en un oratorio privado de la casa general
del Instituto en Roma.
En febrero de 1918 se abre en
San Remo el Proceso informativo para la Causa de Beatificación
y Canonización. En 1941 es promulgado el Decreto sobre los
escritos y, en los años siguientes, llegan a la Santa
Sede numerosísimas cartas postulatorias, de todas las partes del mundo,
a favor de la Causa de la Sierva de Dios.
Después del voto unánimemente favorable de los Consultores, se publica
el Decreto para la Introducción de la Causa, con aprobación
de S.S. Juan Pablo II, el 19 de enero de
1979.
El 28 de junio de 1999 es promulgado solemnemente por
el Sumo Pontífice Juan Pablo II, el Decreto de la
heroicidad de las virtudes de la Madre María de la
Pasión.
El 5 marzo de 2002, se reconoce la curación de
una religiosa afectada de «TBC pulmonar vertebral; Morbo de Pott»,
un milagro que Dios concede por intercesión de la Venerable.
El 23 de abril de 2002, en presencia del Sumo
Pontífice Juan Pablo II, es promulgado el Decreto que abre
el camino a la Beatificación de la Venerable Sierva de
Dios. Fue beatificada el 20 de octubre de 2002.
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