viernes, 1 de marzo de 2013

Rosendo (Rudesindo), Santo

Obispo, 1 de marzo
Rosendo (Rudesindo), Santo
Rosendo (Rudesindo), Santo

Obispo

Martirologio Romano: En Celanova, de Galicia, en España, san Rosendo (Rudesindus), antes obispo de Dumio, que cuidó de promover o instaurar la vida monástica en la misma región y, habiendo renunciado a la función episcopal, tomó el hábito monástico en el monasterio de Celanova, que después presidió como abad (977).

Fecha de canonización: En el año 1195 por el Papa Clemente III.

Etimológicamente significa “ gobernante glorioso”. Viene de la lengua alemana.
Este joven vino al mundo en el seno de una familia acomodada de Portugal y Galicia. Desde que tuvo la edad suficiente para estudiar, hizo sus estudios profanos y sagrados.

Su vocación estaba marcada por lo religioso. Cuando menos lo esperaba, el pueblo entero, a los 18 años, lo eligió como obispo para la ciudad de las peregrinaciones, Santiago de Compostela.

No obstante, a pesar de su plena juventud recién iniciada, dio en todo pruebas de una exquisita madurez humana y espiritual.

Todos los días predicaba en la santa Misa y, tras la celebración del encuentro con el Señor, hacía como él: salir a la calle y preocuparse de los preferidos del Evangelio, los pobres y abandonados.

A medida que fue creciendo, observó con ojos de lince la situación moral en que se encontraba la diócesis. Era necesario que las costumbres se reformaran con nuevo vigor y con un sentido cristiano en profundidad.
Su fama llegó a ser tan grande que el mismo rey D. Sancho lo nombró su confidente y el director espiritual de su alma. El mismo
Rosendo (Rudesindo), Santo
Rosendo (Rudesindo), Santo
monarca, desde el mismo inicio, dio la aprobación para que fuera el pastor de la ciudad.

Eran tiempos difíciles lo que le tocó vivir. Por entonces, los normandos estaban invadiendo España y los moros a la vecina Portugal.

Y para colmo, en esta situación, el rey se encontraba fuera.

¿Qué hacer?

Orando a Dios y con la fuerza que da en estas situaciones límite, se puso al frente de las tropas y arengaba a sus soldados con estas palabras:"Ellos con carros y caballos, nosotros en el nombre del Señor".

Cuando terminó la batalla, toda la gente lo recibió en Santiago con vítores y alabanzas. El, huyendo de toda vanidad, se retiró al monasterio de Celanova, clave de la vida benedictina en aquellos lugares. Lo nombraron abad. En este monasterio se encuentran los códices en los que se narran sus milagros. Murió en el año 977.
 
 
San Rosendo de Dumio, abad y obispo
fecha: 1 de marzo
n.: c. 907 - †: 977 - país: España
otras formas del nombre: Rudesindo
canonización: C: Celestino III 1196
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Celanova, de Galicia, en España, san Rosendo, que primero fue obispo de Dumio, trabajando en promover o instaurar la vida monástica en esta región, y después, tras renunciar a la función episcopal, tomó el hábito monacal en el monasterio de Celanova, que llegó a presidir como abad.
refieren a este santo: Santos Torcuato y seis compañeros

San Rosendo pertenecía a una noble familia de Galicia. Según Esteban de Celanova, su biógrafo, la madre se hallaba orando en la iglesia de San Salvador, en el Monte Córdoba, cuando recibió un aviso del cielo de que tendría un hijo. Rosendo era un joven serio y devoto. Cuando la sede de Dumium (actualmente Mondoñedo) quedó vacante, el pueblo le eligió obispo. En vano alegó el santo que sólo tenía dieciocho años y que era inepto para el cargo; el pueblo insistió, y Rosendo se vio obligado a aceptar. Su gobierno fue totalmente diferente del de su primo Sisnando, obispo de Compostela, quien descuidaba sus deberes y pasaba el tiempo en paseos y diversiones. la vida de Sisnando era tan escandalosa, que el rey Sancho le encarceló y pidió a Rosendo que tomase el gobierno de su diócesis; el santo tuvo que aceptar contra su voluntad. En una ocasión, hallándose ausente el rey Sancho, los normandos cayeron sobre Galicia y los moros invadieron Portugal. San Rosendo se puso al frente del ejército y al grito de «algunos ponen su confianza en los carros de guerra y otros en los caballos, pero nosotros invocamos el nombre del Señor» (Sal 19,8), rechazó a los normandos hasta sus naves y obligó a los moros a retirarse a sus territorios.

Después de la muerte del rey Sancho, ocurrida el año 967. Sisnando se evadió de la prisión y, en la noche de Navidad, atacó a Rosendo y le amenazó de muerte si no abandonaba la diócesis. El santo no opuso resistencia, y se retiró al monasterio de San Juan de Caveiro, que él mismo había fundado. Allí permaneció hasta que, en una visión, recibió la orden de ir a fundar otra abadía en el sitio que le sería mostrado. Para gran gozo suyo, fue conducido al valle de Villar, que pertenecía a sus antepasados. Se trataba de una tierra «en la que abundaban las fuentes y que se prestaba para el cultivo de flores, cereales y verduras, como también para los árboles frutales». Allí erigió, en el curso de ocho años, el monasterio de Celanova. Nombró superior a un santo monje llamado Franquila, y él mismo se puso bajo sus órdenes. Con la ayuda de su abad, construyó otros monasterios, a los que impuso la estricta observancia de la regla de San Benito. A la muerte de Franquila fue elegido abad. Su fama era tan grande, que los obispos y abades acudían en busca de su dirección y varios conventos se pusieron bajo su jurisdicción.

Su biógrafo habla de numerosos milagros: el santo curó a muchos epilépticos y endemoniados, devolvió la vista a varios ciegos y su intercesión obtuvo la restitución de bienes robados y la liberación de cautivos. El mismo Esteban de Celanova comienza su catálogo de milagros narrando una experiencia personal: «Siendo muy joven, mis padres me destinaron a los estudios literarios. Para escapar de las dificultades de la escuela, acostumbraba yo ir a esconderme en el bosque. Como me mostraba irreductible, a pesar de que me vigilaban muy de cerca, mi maestro fue, por divina inspiración, a la tumba de san Rosendo, encendió un cirio y rogó a Dios que, si realmente me había escogido para la vida religiosa, me atase con los lazos de la virtud y abriera mi inteligencia al estudio. Según me decía con frecuencia mi maestro, a partir de ese momento empecé a ser más dócil y, no mucho después, tomé el hábito religioso en el mismo monasterio». San Rosendo fue canonizado en 1195 o 96.

De todos modos, no es del todo seguro que el monje Esteban haya escrito realmente la biografía que se le atribuye; en todo caso, vivió dos siglos después de San Rosendo. Casi todos los documentos y milagros publicados por los bolandistas en Acta Sanctorum, son posteriores a la muerte del santo. Es muy oscura la relación de san Rosendo con las diócesis de Dumium y Compostela, y es muy difícil determinar si no se había retirado ya a Celanova antes de que el rey le llamara a gobernar la sede de su primo.

Ver A. López y Carballeira, san Rosendo (1909); y Gams, Kirchengeschichte Spaniens, vol. II, pte. 2, pp. 405-406. En la obra de Antonio de Yepes, Crónica General de la Orden de San Benito, vol. V, pp. 14-16, se hallará una traducción de las bulas de beatificación y canonización. El Año Cristiano de Fray Justo Pérez de Urgel (5 vols., 1933-1935) es una obra útil por lo que se refiere a los santos españoles, pero no es, ni pretende ser un trabajo de crítica.
Imagen en la iglesia de Celanova.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
 
 
 

¡Felicidades a quienes lleven este nombre!

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