martes, 25 de octubre de 2016

El hombre que plantó miles de flores para que las oliera su esposa ciega




Un descomunal gesto de amor que supuso dos años de trabajo constante
«la medida del amor es amar sin medida». No existen límites ni imposibles.
Hoy queremos hablarte de una demostración de amor muy emotiva: la de un japonés que ha cultivado un inmenso jardín de flores para que su esposa invidente pudiese olerlas.
A través del blog Distractify viajamos hasta Japón, concretamente hasta Shintomi, en la prefectura de Miyazaki.
Allí es donde viven el señor y la señora Kuroki, dos granjeros de avanzada edad, rodeados de un océano de flores rosas que atrae a más de 7.000 visitantes cada año.
No es un espacio público, sino el jardín de su domicilio particular. Una preciosa alfombra que el señor Kuroki decidió elaborar cuando la ceguera, además de robar la vista a su esposa, le dejó también sin sonrisa.

1 Corintios 13:4-8
4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará