martes, 25 de octubre de 2016

¡Apaguen el televisor!

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¡Apaguen el televisor!

El título de este comentario fue una frase que dijo el Santo Papa Juan Pablo II: “¡Apaguen el televisor!”. Y si bien el Papa habló así ya hace varios años, ¿qué diría en estos tiempos en que los medios de comunicación social, en especial la televisión, se ha convertido en el instrumento utilizado por Satanás para introducir su veneno en el seno mismo de cada familia y en cada alma inocente?
La Virgen, en uno de sus mensajes al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano, (que abajo citamos) le dice claramente que la televisión es el ídolo de que se habla en el Apocalipsis, ante el que todos los hombres se inclinarán para adorarlo. Y vamos viendo cómo, con los avances tecnológicos, muy pronto serán muchos los que se postren en adoración ante el televisor o algo más sofisticado, que hará las veces de tal, y que será un poderoso instrumento en manos del Anticristo, que finalmente se mostrará a los hombres con toda su maldad.
En uno de los Salmos de la Sagrada Escritura se dice que habitará en el Cielo aquél que viva en las alturas y que cierre sus ojos a la maldad. Y se puede creer que ello está escrito para estos tiempos, para que apaguemos el televisor y cerremos los ojos a la maldad que de él viene, porque Dios no quiere que conozcamos el mal, porque Él sí lo puede conocer, ya que lo deja indiferente; pero los hombres no quedamos indiferentes ante el conocimiento del mal, nos afecta, nos induce a cometerlo y nos perturba.
He aquí las palabras de la Santísima Virgen al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano, sobre la televisión:
19 de marzo de 1984
“No participéis nunca en espectáculos profanos, y cerrad los ojos a las fáciles seducciones del mundo. Sabed sustraeros a la sutil táctica de perversión moral, hoy difundida, de manera tan peligrosa y solapada, por la prensa y la televisión.
No malgastéis el tiempo delante del televisor, robando así preciosos momentos a la oración y a la escucha de mi palabra.”
13 de mayo de 1984
“El ayuno que Yo prefiero es el de abstenerse del mal y del pecado; el de la renuncia al tabaco y al alcohol, al cine y a la televisión. No miréis espectáculos televisivos que os corrompen en vuestra interior castidad e introducen en el alma tanta disipación, sembrando en el corazón gérmenes del mal.
16 de marzo de 1985
“Huid también de las fáciles ocasiones de pecado. Por esto os pido que cerréis los ojos y oídos a la televisión y al cine para preservar vuestra alma en la luz de la pureza y de la gracia.”
17 de febrero de 1988
No perdáis el tiempo ante la televisión, que es el instrumento más poderoso en manos de mi Adversario para difundir por todas partes las tinieblas del pecado y de la impureza.
La televisión es el ídolo del que se habla en el Apocalipsis, construido para ser adorado por todas las naciones de la tierra, y a la que el Maligno da forma y movimiento, para que se convierta en sus manos, en un terrible medio de seducción y de perversión.”
13 de octubre de 1989
Nunca como hoy, la inmoralidad, la impureza, y la obscenidad son continuamente propagadas a través de la prensa y de todos los medios de comunicación social.
Sobre todo la televisión se ha convertido en el perverso instrumento de un diario bombardeo de imágenes obscenas, dirigidas a corromper la pureza de la mente y del corazón de todos.
1 de mayo de 1993
El silencio debe llegar a ser para vosotros el signo de mi presencia materna.
Sea el vuestro un silencio exterior, que os protege del ruido ensordecedor de voces y de imágenes, que llenan continuamente el transcurrir de vuestra jornada.
Sustraeros a las fáciles seducciones de la prensa y de la televisión, este medio terrible usado por mi adversario, para alejaros de Mí y de mi Hijo Jesús.

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