lunes, 21 de noviembre de 2016

San Agapio de Cesarea



San Agapio, mártir
En Cesarea de Palestina, san Agapio, mártir, que puesto con frecuencia bajo suplicios, pero enviado cada vez a mayores pruebas, en presencia del mismo emperador Maximino, durante los juegos del anfiteatro, fue entregado a un oso para que lo devorara, y como aún quedó con vida, al día siguiente le ataron piedras a los pies y lo echaron al mar.
En el calendario anterior se celebraba conjuntamente a tres mártires de Gaza: Timoteo, Tecla y Agapio. En el martirologio actual Timoteo se inscribe el 19 de agosto, Agapio en su propio 'dies natalis', 21 de noviembre, y santa Tecla de Gaza ya no tiene inscripción (ninguna de las otras santa Tecla del Martirologio es la de Gaza). Dado que la brevísima noticia del Butler-Guinea (19 de agosto) se refería a los tres juntos, la conservamos aquí para las fechas de Timoteo y Agapio. Se ha quitado las escasas referencias a santa Tecla de Gaza.

En el segundo año de la cruel y violenta persecución de Diocleciano, Urbano, el gobernador de Palestina, recibió órdenes de proceder contra los cristianos de su provincia. San Timoteo, que confesó valientemente la fe, fue brutalmente azotado; los verdugos le desgarraron después los costados con garfios y, finalmente, le quemaron a fuego lento, en Gaza. El mismo juez condenó a san Agapio a ser devorado por las fieras, pero se le retuvo durante dos años en la prisión. Después, salió a hacer frente a las fieras en el anfiteatro de Cesarea, junto con un criminal común, un esclavo que había asesinado a su amo. Como las bestias no mataron inmediatamente al criminal, el juez le perdonó y ofreció clemencia a Agapio, con tal de que ofreciese sacrificios a los dioses. El mártir se negó a ello y fue inmediatamente arrojado a un oso; pero la fiera no le hizo daño alguno. Entonces Agapio fue nuevamente conducido a la prisión y, al año siguiente, fue arrojado al mar.

Eusebio, en De mart. Palestinae, 3, narra estos martirio, y su testimonio tiene autoridad. Por otra parte, existen pruebas del culto que se tributaba a Timoteo, ya que se construyó en Gaza una basílica para sus reliquias. No se percibe con claridad por qué fue quitada Tecla de la inscripción, cuando la autoridad sobre su existencia histórica, el relato de Eusebio, es similar a la de los otros dos; quizás se trate solamente de una omisión, que será en algún momento subsanada.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI