viernes, 12 de julio de 2013

Ascetismo Católico.

 

    
 
El filósofo meditando, de Rembrandt.
Ascetismo o ascética (en griego: ἄσκησις, áskēsis, "ejercicio" o "formación"), se le denomina a la doctrina filosófica y religiosa que busca purificar el espíritu por medio de la negación de los placeres materiales o abstinencia; al conjunto de procedimientos y conductas de doctrina moral que se basa en la oposición sistemática al cumplimiento de necesidades de diversa índole que dependerá, en mayor o menor medida, del grado y orientación de que se trate. En muchas tradiciones religiosas, la ascética es un modo de acceso místico.
La mayoría de los sistemas ascéticos desdeñan las necesidades fisiológicas del individuo por considerarlas de orden inferior.
En Occidente, las primeras doctrinas ascéticas surgieron en la antigua Grecia. Sin embargo, este tipo de prácticas ya eran milenarias en Oriente. El ascetismo alcanzó su mayor difusión al incorporarse a sistemas religiosos como el budismo, el cristianismo y el islam.

En el cristianismo

En la religión cristiana católica, el ascetismo sirvió a los llamados Padres del yermo o de la Tebaida para alcanzar una unión más perfecta con Dios alejándose de cualquier contacto con lo profano por medio de una vida de privaciones, penitencia y oración por la que optaron algunos monjes, eremitas y anacoretas como Antonio Abad. Podía seguirse en comunidad, rigiéndose por una regla escrita o normas de disciplina monástica, o en soledad, con una vida apartada del trato humano y en contacto con la naturaleza, en cuevas, montañas, desiertos, ermitas abandonadas o incluso, como el padre del yermo San Simón el Estilita, en lo alto de una columna para apartarse de la tentación. Los monjes y monjas deseaban "limpiar su espíritu de pecado y acercarse a Dios, con el deseo de que éste acceda a unirse con el alma de su sirviente". Es lo que se llama unión mística o éxtasis.[1]
El procedimiento para acercarse a Dios, tal como lo expuso el cartujo fray Bernardo Fontova en su "Tratado de las tres vías, purgativa, iluminativa y unitiva'", constaba en general de dos vías, purgativa e iluminativa, de acercamiento a Dios, y de una tercera, la unitiva, que no era en realidad tal, puesto que se daba ya una vez realizada la unión mística.
 
Representación de dos monjes medievales en el Museo de Bayeux
La vía purgativa consiste en la purgación de "la memoria", entendida como potencia del alma, para limpiarla de los apegos sensitivos que provienen del cuerpo. En palabras de San Juan de la Cruz, es la vía de la penitencia en donde el alma se libera de todos sus pecados.
Hay que perder el gusto por el apetito de las cosas.
El apetito como tal no tiene por qué ser malo pero sí lo es el apego o gusto que provoca en la memoria, porque la impide orientarse plenamente hacia Dios. La privación corporal y la oración son los principales medios purgativos.
La "vía iluminativa" comienza donde termina la anterior. El alma se halla ya limpia y en un desamparo y angustia interior inmensos, arrojada a lo que es por sí sola sin el contacto de Dios. El demonio tienta entonces y el alma debe soportar todo tipo de tentaciones y seguir la luz de la fe confiando en ella y sin engañarse mediante una continua introspección en busca de Dios. Pero ha de ser humilde, ya que si Dios no quiere, es imposible la unión mística, pues la decisión corresponde a Él. El alma ha de dar lo que san Juan de la Cruz llamó un "ciego y oscuro salto", del que sólo la puede rescatar Dios mismo, si Él quiere.
La vía unitiva es el éxtasis místico: Dios se une a su criatura y le revela un conocimiento y un placer sin límites. Puede manifestarse con los llamados estigmas o llagas sagradas, las heridas que sufrió Cristo en la cruz, con fenómenos de levitación del santo y bilocación, es decir, encontrarse en varios lugares al mismo tiempo. El santo, porque ya lo es al sufrir este tipo de unión, no puede describir sino sólo aproximadamente lo que le ha pasado, porque el pobre instrumento de la lengua humana, ni siquiera en forma poética, puede describir una experiencia tan intensa: se trata de una experiencia inefable.

El ascetismo en el cristianismo ortodoxo

El monacato asceta en la Iglesia ortodoxa dio sus primeras prácticas con el nacimiento del cenobitismo de San Pacomio en Egipto. Con su desarrollo hizo florecer a la aparición de complejas abadías. Véase el Artículo principal Movimiento cenobítico

Escuela ascética española

En el budismo

 
Jóvenes monjes budistas de peregrinación.
El budismo es una religión no-teísta. Uno de sus fundamentos principales es tomar conciencia del sufrimiento, hasta liberarse completamente de éste, en la realización del nirvana. Para conseguir esta realización se enfatizan prácticas como el desapego y meditación. En la práctica diaria, sin embargo, el Budismo propugna el Camino del medio entre los extremos de la indulgencia sensual y la auto-mortificación. Las distintas ramas del Budismo admiten distintas interpretaciones de la disciplina ascética, que van desde la admisión de la sexualidad, como en el Tantrismo, a una intensa meditación para producir la total destrucción de la ilusión del ego, como en el Budismo zen.

En el islam

El islamismo reconoce también un tipo de ascética unida a la mística del sufismo.

Véase también

Enlaces externos

Notas y referencias

  1. Antonaccio, Maria (2996). «Asceticism and the Ethics of Consumption». Journal of the Society of Christian Ethics 26 (1). ISSN 1540-7942. http://www.scethics.org/journal-sce.


Ascética, Teología

De Enciclopedia Católica

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Pentatlón griego
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La ascética, entendida como una rama de la Teología, puede ser definida brevemente como la exposición científica del ascetismo cristiano. Ascetismo (askesis, askein), según su sentido literal, significa pulimento, refinamiento o suavizamiento. Los griegos utilizaban esa palabra para indicar el ejercicio realizado por los atletas para desarrollar las fuerzas dormidas en el cuerpo y entrenar a éste para que alcanzase su belleza natural. El fin que se perseguía con la realización de estos ejercicios gimnásticos era la obtención de la corona de laureles que se otorgaba al vencedor en los juegos públicos. La vida del cristiano, como lo asegura el mismo Cristo, es una lucha para conquistar el reino de los cielos (Mt 11,12). San Pablo, quien había sido educado a la manera griega, utiliza la figura del pentatlón griego (I Cor. 9, 24) para dar a sus lectores una lección objetiva de esta batalla espiritual y de este esfuerzo moral. Las prácticas que deben ser realizadas en este combate tienden a desarrollar y fortificar la energía moral, y su objetivo es la perfección cristiana que conduce a la persona a su fin último: la unión con Dios. Estando la naturaleza humana debilitada por el pecado original e inclinada, consecuentemente, a lo malo, tal fin no puede ser alcanzado si no es sobreponiéndose- con la ayuda de la gracia de Dios- a obstáculos muy serios. La lucha moral, así entendida, consiste ante todo en atacar y eliminar los obstáculos, o sea, las malas concupiscencias (de la carne, de los ojos y del orgullo de la vida), efectos del pecado original que sirven para probar al hombre (Trid. Ses. V, De peccato originali). El apóstol Pablo llama a este primer deber “despojarse del hombre viejo” (Ef 4, 22). El segundo deber, en palabras del mismo Apóstol, es “revestirse del hombre nuevo”, según la imagen de Dios (Ef 4, 24). El hombre nuevo es Cristo. Es nuestro deber pugnar por asemejarnos a Él, viendo en Él “el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6). Debe quedar claro que este esfuerzo es de orden sobrenatural y no puede ser realizado sin la gracia divina. Su fundamento está en el bautismo, por el que somos adoptados como hijos de Dios a través de la recepción de la gracia santificante. Eso significa que debe ser perfeccionado por medio de virtudes sobrenaturales, los dones del Espíritu Santo, y la gracia actual. Así pues, dado que la ascética es el tratado sistemático de esa búsqueda de la perfección cristiana, se puede definir como la guía científica para adquirir la perfección cristiana y que consiste en expresar al interior de nosotros mismos, con ayuda de la gracia divina, la imagen de Cristo, a base de practicar las virtudes cristianas y de poner en práctica los medios de vencer los obstáculos. Examinemos más detenidamente los diversos elementos de esa definición. A. Naturaleza de la perfección cristiana
1. Por principio de cuentas, debemos rechazar la concepción de los protestantes que afirma que la perfección cristiana, según la entienden los católicos, es esencialmente un ascetismo negativo (Cfr. Seberg en Herzog-Hauck, "Realencyklopädie für prot. Theologie", III, 138), y que la noción correcta de ascetismo fue descubierta por los reformadores. No hay duda posible en lo que toca la postura católica, si prestamos atención a las claras voces de Santo Tomás y San Buenaventura. Esos maestros de la teología católica, que nunca cesaron de repetir que el ideal del ascetismo defendido por ellos era el del pasado católico, el de los Padres, el de Cristo mismo, afirman enfáticamente que el ascetismo corporal no tiene un valor absoluto sino sólo relativo. Santo Tomás lo llama “medio para el fin”, que debe ser usado con prudencia. San Buenaventura dice que las austeridades corporales “preparan, fomentan y preservan la perfección” (ad perfectionem præparans et ipsam promovens et conservans; "Apolog. pauperum", V, C, VIII). Para probar su tesis, él demuestra que conceder un valor absoluto a las austeridades corporales sería caer en el maniqueísmo. Señala, igualmente, que Cristo, el ideal de la perfección cristiana, fue menos austero en su ayuno que Juan el Bautista. Explica también que los fundadores de órdenes religiosas prescribieron para sus comunidades menos ejercicios ascéticos que los que se exigieron a si mismos (cf. J. Zahn, "Vollkommenheitsideal" en "Moralprobleme", Friburgo, 1911, p. 126 ss). Por otro lado, los católicos no niegan la importancia de los ejercicios ascéticos para alcanzar la perfección cristiana. Tomando en consideración la condición de la naturaleza humana, declaran que dichos ejercicios son necesarios para quitar los obstáculos y para liberar las fuerzas morales del hombre. Con ello, le dan al ascetismo un carácter positivo. De igual valor son considerados aquellos ejercicios que domeñan y guían las fuerzas del alma. De esa manera los católicos dan cumplimiento, y siempre lo han dado, a lo que Harnack ve como una exigencia del Evangelio, y que él afirma haber buscado en vano entre los católicos. Los católicos sí “batallan contra Mamón, las preocupaciones y el egoísmo, y practican la caridad que gusta de servir y sacrificarse” (Harnack, "Essence of Christianity"). El ideal católico de ningún modo se reduce a los elementos negativos del ascetismo, sino que tiene una naturaleza positiva.
2. La esencia de la perfección cristiana es el amor. Santo Tomas (Opusc. de perfectione christ., c. II) dice que es perfecto aquello que es conforme a su fin (quod attingit ad finem eius). Ahora bien, el fin del hombre es Dios y aquello que une más íntimamente al hombre con Dios, aún en esta vida, es el amor (I Cor 6, 17; I Jn 4, 16). Todas las demás virtudes están al servicio del amor, o constituyen sus prerrequisitos naturales, como son la fe y la esperanza. El amor toma la totalidad del alma humana (inteligencia y voluntad), la santifica y le infunde nueva vida. El amor vive en todas las cosas, así como todas las cosas viven en el amor y por el amor. El amor da a cada cosa su correcta dimensión y la dirige hacia su último fin. “El amor es el principio de la unidad, sin importar la diversidad de los estados, las vocaciones y las tareas particulares. Hay muchas provincias, pero todas constituyen un solo reino. Los órganos son muchos, pero sólo hay un organismo” (Zahn, l. c., p. 146). Es por ello que el amor ha sido apropiadamente llamado “el vínculo de perfección” (Col 3, 14), o “plenitud de la ley” (Rom 13, 8). Ha sido enseñanza perenne de los escritores ascéticos católicos que la perfección cristiana consiste en el amor. Bastan pocos testimonios de ello. Escribiendo a los corintios, Clemente Romano dice (Ep. I Cor., XLIX, 1): “Fue el amor lo que hizo perfectos a los elegidos; sin amor nada es aceptable a Dios” (en te agape ateleiothesan pantes oi eklektoi tou theou dicha agapes ouden euareston estin to theo; Funk, "Patr. apost.", p. 163). La Epístola de Bernabé insiste que el camino de la luz es “su amor que nos ha creado” (agapeseis ton se poiesanta; Funk, l. c., p. 91), “amor hacia el prójimo, que ni siquiera se cuida de su propia vida” (agapeseis ton plesion sou hyper ten psychen sou), y afirma que la perfección no es otra cosa que “amor y alegría acerca de las buenas acciones que dan testimnio de la justicia”” (agape euphrosyns kai agalliaseos ergon dikaiosynes martyria). San Ignacio nunca se cansa en sus cartas de proponer la fe como la luz y el amor como el camino, ya que el amor es el fin y la meta de la fe ("Ad Ephes.", IX,XIV; "Ad Philad.", IX; "Ad Smyrn.", VI). Según la “Didache”, el amor a Dios y al prójimo es el inicio del “camino de la vida” (c.I), y en la Epístola a Diogneto el amor activo es llamado el fruto de la fe en Cristo. El “Pastor de Hermes” resalta el mismo ideal cuando afirma que es la “vida por Dios” (zoe to theo) la suma total de la existencia humana. A esos Padres de la Iglesia podemos añadir a San Ambrosio (De fuga sæculi, c. iv, 17; c. vi, 35-36) y a San Agustín. Este último piensa que la justicia perfecta es equivalente al amor perfecto. Tanto Santo Tomás como San Buenaventura hablan el mismo lenguaje y su autoridad es tan imponente que los escritores ascéticos de las épocas subsecuentes han seguido fielmente sus huellas (cf. Lutz, "Die kirchl. Lehre von den evang. Räten", Paderborn, 1907, pp. 26-99).
Sin embargo, aunque la perfección consiste esencialmente en el amor, es igualmente cierto que no cualquier grado de amor es suficiente para constituir la perfección moral. La perfección ética de los cristianos consiste en la perfección del amor, que exige tal disposición “que podamos actuar rápida y expeditamente aunque haya muchos obstáculos en nuestro camino” (Mutz, "Christl. Ascetik", 2a. ed., Paderborn, 1909). Pero esta disposición del alma presupone que las pasiones han sido domadas. Ello es resultado de una lucha trabajosa, en la que las virtudes morales, aceradas por el amor, rechazan y apagan los hábitos y las inclinaciones malas, substituyéndolas con buenas inclinaciones y hábitos. Es hasta entonces que se convierten en “la segunda naturaleza del hombre, por así decir, para probar su amor a Dios en ciertos momentos y bajo ciertas circunstancias, para practicar la virtud y, hasta donde le es posible a la naturaleza humana, preservar su alma incluso de la mancha más pequeña” (Mutz, l. c., p. 43). Debido a la debilidad humana y a la presencia de la concupiscencia (fomes peccati: Trid., Sess. VI, can. XXIII), sin un privilegio especial, en esta vida no puede ser lograda una perfección libre de defectos (cf. Prov., 20, 9; Eccl., 7, 21; Sgo 3, 2). Del mismo modo, la perfección, de este lado de la tumba, nunca llegará a tal grado de perfección que ya no admita crecimiento, como queda claro de la enseñanza de la Iglesia y de las características mismas de nuestra naturaleza actual (status viae). En otras palabras, nuestra perfección siempre será relativa. Como dice San Bernardo: “Un celo incansable de avanzar y una lucha continua en pos de la perfección constituyen por si mismos la perfección” (Indefessus proficiendi studium et iugis conatus ad perfectionem, perfectio reputatur; "Ep. ccliv ad Abbatem Guarinum"). Ya que la perfección consiste en el amor, no es ella privilegio de ningún estado en particular, sino que puede ser, y de hecho ha sido, algo alcanzable en cualquier estado. (Cf. PERFECCIÓN, CRISTIANA Y RELIGIOSA). Sería, por tanto, un error identificar la perfección con el así llamado “estado de perfección” y con la observancia de los consejos evangélicos. Santo Tomás correctamente enseña que también hay hombres perfectos fuera de las órdenes religiosas y hombres imperfectos dentro de ellas (Summa theol., II-II, Q. CLXXXIV, a. 4). Cierto que, en general, las condiciones para realizar la vida cristiana ideal son más favorables en el estado religioso que en el secular. Pero no todos son llamados al estado religioso, ni todos pueden encontrar en él su satisfacción (Cf. CONSEJOS, EVANGÉLICOS). Para resumir, el fin es el mismo; los medios son diferentes. Esto responde suficientemente a la objeción de Harnack (Essence of Christianity) acerca de que la Iglesia considera la perfección cristiana como algo posible únicamente para los monjes, mientras que visualiza la vida cristiana en el mundo como algo apenas suficiente para alcanzar el último fin.
3. El ideal al que el cristiano debe conformarse y hacia el cual debe tender con todas sus fuerzas, tanto naturales como sobrenaturales, es Jesucristo. Su justicia debe ser nuestra justicia. Toda nuestra vida debe ser penetrada por Jesucristo de tal modo que nos convirtamos en cristianos en el sentido pleno de la palabra (“Hasta ver a Cristo formado en ustedes”, Gal. 4, 19). La Escritura prueba que Jesucristo es el modelo supremo y el patrón de conducta de la vida cristiana. Por ejemplo: Jn 13, 15 y I Pe 2, 21, en donde se recomienda directamente la imitación de Cristo; Jn 8, 12, en donde Cristo es llamado “luz del mundo”. Véase también Rom 8, 29; Gal 2, 20; Fil 3, 8; Heb 1, 3, en donde el Apóstol alaba el conocimiento excelente de Jesucristo, por quien él ha sufrido la pérdida de todas sus cosas, considerándolas basura, para poder ganar a Cristo. De entre los numerosos testimonios de los Padres, sólo citaremos el de San Agustín que dice: “Finis ergo noster perfectio nostra esse debet; perfectio nostra Christus” (Por tanto, nuestro fin debe ser nuestra perfección; nuestra perfección es Cristo) (P. L., XXXVI, 628; cf. también "In Psalm.", 26, 2, en P. L., XXXVI, 662). En Cristo no hay sombra alguna; nada incompleto. Su divinidad garantiza la pureza del modelo; su humanidad, por la que se asemejó a nosotros, hace atractivo el modelo. Pero esta imagen de Cristo, libre de añadiduras u omisiones, sólo se encuentra en la Iglesia Católica y, por la infalibilidad de ésta, siempre continuará en ella como en su sitio ideal. Por la misma razón, solamente la Iglesia puede garantizarnos que el ideal de la vida cristiana permanecerá puro y sin adulteraciones, sin ser identificado con ningún estado en particular ni con ninguna virtud subordinada (cf. Zahn, l. c., p. 124). Un examen libre de prejuicios prueba que el ideal de la vida católica ha sido conservado fielmente en su pureza original a través de los siglos y que la Iglesia siempre ha sabido corregir los intentos de desfiguración que han hecho algunas personas. Los colores frescos que definen la figura viva de Cristo se derivan de las fuentes de la revelación y de las decisiones doctrinales de la Iglesia. Ellos nos cuentan de la santidad interna de Cristo (Jn 1, 14; Col 2, 9; Heb 1, 9, etc.). Su vida derrama gracia, de cuya plenitud todos hemos recibido (Jn 1, 16). Su vida de oración (Mc 1, 21- 35; 3, 1; Lc, 5, 16; 6, 12; 9, 18; etc.), su devoción al Padre celestial (Mt 11, 26; Jn 4, 34; 5, 30; 8, 26-29), su relación con los hombres (Mt 9, 10; Cf. I Cor 9, 22), su espíritu de desprendimiento y sacrificio, su paciencia y mansedumbre y, finalmente, su asceticismo según queda revelado por su ayuno (Mt 4, 2; 6, 18).
B. Peligros de la vida ascética
La segunda función de la teología ascética es señalar los peligros que pueden amenazar el logro de la perfección cristiana e indicar los medios para evitarlos exitosamente. El primer peligro que debe ser advertido es la concupiscencia. Otro peligro reside en la atracción de la creación visible, que puede llegar a ocupar el corazón humano con exclusión del fin más alto. A esa misma clase pertenecen las tentaciones del mundo pecador y corrupto (I Jn 5, 19), o sea, aquellos hombres que propagan doctrinas perversas y contrarias a Dios, negando u ofuscando el sublime destino del hombre; aquellos que a base de dar malos ejemplos y pervertir los conceptos éticos intentan dar cauces falsos a la sensualidad humana. En tercer lugar, la ascética no sólo nos hace conscientes de la malicia del diablo, para que no seamos presas de sus intrigas, sino también de sus debilidades, para que no nos desanimemos. Por último, no satisfecha con indicar los medios generales necesarios para triunfar en la batalla, la ascética nos ofrece remedios específicos para tentaciones especiales (cf. Mutz, "Ascetik", 2ª. ed., p. 107 ss.).
C. Medios para realizar el ideal cristiano
1. Sobre todas las cosas está la oración, entendida en su sentido más estricto. Ella es uno de los medios para lograr la perfección. Las devociones especiales, aprobadas por la Iglesia, y los medios sacramentales de santificación, están especialmente relacionados con la búsqueda de la perfección (confesión y comunión frecuentes). La ascética prueba la necesidad de la oración (II Cor 3, 5) y enseña el modo más provechoso en resultados espirituales. Explica la oración vocal y enseña el arte de meditar según los métodos de San Pedro de Alcántara, de San Ignacio y de varios otros santos, en especial los “tres modi orandi” de San Ignacio. Se le da un lugar muy especial al examen de conciencia, y con mucha razón, pues la vida ascética desmaya o crece dependiendo de la calidad de su práctica. Si no se practica regularmente, no se puede hablar de verdadera purificación del alma ni de avance espiritual. Ella centra la visión interior en cada acción: son sometidos a riguroso escrutinio todos los pecados, sean cometidos con plena conciencia o semivoluntariamente, incluyendo las negligencias que, sin ser pecaminosas disminuyen la perfección del acto (peccata, offensiones, negligentioe; cf. "Exercitia spiritualia" de San Ignacio, ed. P. Roothaan, p. 3). La ascética distingue dos clases de examen de conciencia. Uno general (examen generale), y otro especial (examen particulare). Simultáneamente enseña cómo pueden ser realizados ambos de manera provechosa, utilizando apoyos prácticos y psicológicos. En el general, se trata de recordar las faltas del día; en el particular, se enfoca la atención en un defecto particular para observar su frecuencia, o en una virtud, para aumentar el número de sus acciones.
Los ascetas recomiendan la visita al Santísimo Sacramento (visitatio sanctissimi), práctica útil para alimentar y fortalecer las virtudes divinas de fe, esperanza y caridad. También inculcan la veneración de los santos, cuyas vidas virtuosas deben movernos a imitarlas. Claro que imitar no significa copiar exactamente. Lo que los ascetas proponen como el método más natural de imitación consiste en eliminar, o por lo menos disminuir, el contraste entre nuestras vidas y las vidas de los santos; el perfeccionamiento de nuestras virtudes, de acuerdo a nuestra disposición natural y a las condiciones peculiares de lugar y tiempo. Por otra parte, el reconocimiento de que las vidas de algunos santos más son sujetos de admiración que de imitación no nos debe llevar a atarnos con el peso de la blandura y la comodidad humanas, y a ver con suspicacia todo acto heroico, como si fuera algo que estuviese más allá de nuestras capacidades y ajeno a nuestras circunstancias. Tal suspicacia quedaría justificada si el acto heroico no fuera congruente con el desarrollo precedente de nuestra vida interior. La ascesis cristiana no puede pasar por alto a la Bienaventurada Madre de Dios. Ella es, después de Cristo, el ideal más sublime. Nadie más ha recibido la gracia con tal plenitud, ni ha cooperado con la gracia de una forma tan fiel como Ella. Es por ello que la Iglesia la alaba como Espejo de Justicia (speculum justitae). El simple pensamiento de su trascendente pureza basta para repeler los encantos del pecado y para inspirar placer en el maravilloso brillo de la virtud.
2. La autonegación es el segundo método enseñado por los ascetas (Mt 16, 24-25). Sin ella, el combate entre carne y espíritu, que son mutuamente contrarios (Rom 7, 23; I Cor 9, 27; Gal 5, 17), no podría llevarnos a la victoria del espíritu (Imitatio Christi I, XXV). La condición humana posterior a la caída de Adán nos indica claramente qué tan lejos debe llegar esta autonegación. La inclinación al mal domina tanto la voluntad como los apetitos inferiores. No solamente el intelecto está sujeto a esta propensión al mal, también lo están los sentidos interiores y exteriores. De ahí que la autonegación y el autocontrol deben extenderse a todos esas facultades. La ascética reduce la autonegación a la mortificación exterior e interior. La exterior consiste en la purificación de las facultades del alma (memoria, imaginación, inteligencia y voluntad) y al dominio de las pasiones. Sin embargo la palabra “mortificación” no debe ser entendida como un proceso de limitación de una vida “fuerte, plena y saludable” (Schell). Su objetivo es evitar que las pasiones sensuales dominen sobre la voluntad. Es precisamente a través de domeñar las pasiones por medio de la mortificación y autonegación que la energía vital recibe nueva fortaleza y queda libre de grilletes limitantes. Ahora bien, aunque los maestros del ascetismo reconocen la necesidad de la mortificación y de la autonegación, y están muy lejos de pensar que sea “criminal adoptar sufrimientos voluntarios” (Seeberg), también distan mucho de promover la así llamada “tendencia asensual”, que considera al cuerpo y su vida como un mal necesario, y propone evitar sus efectos perniciosos mutilándolo o debilitándolo voluntariamente (cf. Schneider, "Göttliche Weltordnung u. religionslose Sittlichkeit", Paderborn, 1900, p. 537). Los católicos, por otro lado, tampoco abogan por el “evangelio de la sensualidad saludable”, que no es sino un nombre atractivo para promover una vida de concupiscencia irrestricta.
Se pone especial atención al dominio de las pasiones porque ellas son, más que cualquier otra cosa, el enemigo contra el que debe dirigirse incansable el combate moral. La filosofía escolástica enumera las siguientes pasiones: amor, odio, deseo, horror, alegría, tristeza, esperanza, desesperanza, audacia, miedo, ira. A partir de la idea cristiana de que las pasiones (passiones, según las entiende Santo Tomás) son inherentes a la naturaleza humana, los ascetas afirman que ellas no son ni enfermedades, como sostenían los estoicos, los reformadores y Kant; tampoco son inocuas, como lo afirmaban los humanistas y Rousseau, quien negaba el pecado original. Al contrario, se insiste en que por si mismas son indiferentes, y pueden consecuentemente ser utilizadas para el bien o para el mal; que reciben su carácter moral solamente a partir del uso que uno les dé. El objetivo de los ascetas es señalar las formas y medios con los que las pasiones pueden ser controladas y dominadas, para que, en vez de que ellas inciten la voluntad al pecado, se conviertan en confiables aliadas del hombre para la realización del bien. Además, como las pasiones se desordenan en cuanto se vuelcan hacia las cosas ilícitas o exceden los límites necesarios de lo lícito, la ascesis nos enseña cómo convertirlas en algo inocuo a base de evitarlas o controlarlas, o de utilizarlas para lograr fines más elevados.
3. El trabajo también es necesario para buscar la perfección. El trabajo incansable es contrario a nuestra naturaleza corrupta que gusta de la facilidad y de la comodidad. El trabajo, bien ordenado, incansable y con un propósito, implica la autonegación. Ello explica porqué la Iglesia Católica siempre ha visto el trabajo, mental y manual, como una regla ascética valiosísima (cf. Cassian, "De instit. coenob.", X, 24; Sn. Benito, Regla, XLVIII, LI; Basilio, "Reg. fusius tract." c. XXXVII, 1-3; "Reg. brevius tract.", c. LXXII; Orígenes, "Contra Celsum", I, 28). San Basilio llega a afirmar que la piedad y el aborrecimiento del trabajo son irreconciliables en el ideal cristiano de la vida (cf. Mausbach, "Die Ethik des hl. Augustinus", 1909, p. 264).
4. El sufrimiento es otro elemento integral del ideal cristiano y, consecuentemente, también es objeto de la ascética. Pero su verdadero valor sólo aparece cuando es visto a la luz de la fe, la cual enseña que el sufrimiento nos asemeja a Cristo, en cuanto que somos miembros de su Cuerpo Místico, del que Él es cabeza (I Pe 2, 21). El sufrimiento es el canal de la gracia que sana (sanat), preserva (conservat) y prueba (probat). Por último, la ascética nos enseña a convertir el sufrimiento en canal de gracia celestial.
5. Las virtudes son tratadas a profundidad. Como lo prueba la teología dogmática, el alma, al ser justificada, recibe hábitos sobrenaturales. Y no sólo los tres divinos, sino también las virtudes morales (Trid. Ses. VI, De justit. C. VI; Cat Rom, p. 2, c. 2, n 51). Tales fuerzas sobrenaturales (virtutes infusae) se ven reforzadas por las facultades naturales o por las virtudes adquiridas (virtutes acquisitae), formando un único principio de acción. Es tarea de la ascética mostrar cómo las virtudes, teniendo en cuenta los obstáculos y medios ya mencionados, pueden ser puestas en práctica en la vida real del cristiano de modo que se perfeccione el amor y la imagen de Cristo reciba su configuración perfecta en nosotros. De acuerdo al breve de León XIII “Testem benevolentiae”, del 22 de enero de 1899, los ascetas insisten en que las así llamadas “virtudes pasivas” (mansedumbre, humildad, obediencia, paciencia) nunca deben tomar un segundo lugar ante las “virtudes activas” (dedicación a los deberes propios, actividad científica, trabajo social y educativo). Eso sería igual que negar que Cristo es el modelo supremo. Lo que se debe hacer es armonizar ambas virtudes en la vida cristiana. La verdadera imitación de Cristo no debe ser un freno, ni debe achatar la iniciativa cristiana en ningún área del quehacer humano. Todo lo contrario, la práctica de las virtudes pasivas son el soporte y el apoyo de la verdadera actividad. Aún más, pasa con frecuencia que las virtudes pasivas revelan un mayor grado de energía moral que las activas. El breve de León XIII nos refiere a Mt 21, 29; Rm 8, 29; Gal 5, 24; Fil 2, 8; Heb 13, 8 (Cfr. también Zahn 1, c., 166 ss.).
D. Aplicación de los medios en los tres grados de la perfección cristiana
La imitación de Cristo es el deber de quienes buscan la perfección. Pero es natural que ese proceso de formación en pos de la imagen de Cristo sea gradual y que deba sujetarse a las leyes de la energía moral. Pues la perfección moral es el término de un largo camino, la corona de una batalla muy costosa. Los maestros de la ascética dividen en tres grupos a quienes buscan la perfección: principiantes, avanzados y perfectos. En correspondencia, también establecen tres etapas o vías de perfección cristiana: la vía purgativa, la vía iluminativa y la vía unitiva. Los medios de los que se habló arriba se deben aplicar con más o menos diversidad e intensidad de acuerdo a la etapa en que se encuentre el cristiano. En la vía purgativa, durante la cual los apetitos y las pasiones desordenadas aún poseen considerable fuerza, se deben practicar más intensamente la mortificación y la autonegación. Las semillas de la vida espiritual no fructificarán a menos que se hayan arrancado previamente la cizaña y los cardos. En la vía iluminativa, cuado las nieblas de la pasión ya se han levantado un tanto, se debe insistir en la meditación y en la práctica de las virtudes a imitación de Cristo. Durante la última etapa, la vía unitiva, el alma debe afirmarse y perfeccionarse en conformidad con la voluntad de Dios (“Y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mi”, Gal 2, 20). Debe tenerse cuidado, sin embargo, de no pensar que esas tres etapas son bloques separados de la búsqueda de la virtud y la perfección. Aún en la segunda y tercera etapas aparecen a veces luchas violentas y, por otra parte, el gozo de sentirse unido a Dios a veces se reconoce en la etapa inicial como un aliciente para avanzar más (Mutz, "Aszetik," 2a ed., 94 ss.).
E. Relación de la ascética con la Teología Moral y con la Mística
Todas esas disciplinas tienen relación con la vida cristiana y con su fin en la otra vida. Pero difieren entre si por el modo en que tratan esos temas. La Teología Ascética, que está separada de la Teología Moral y de la Mística, tiene como objeto la búsqueda de la perfección cristiana; enseña cómo se puede alcanzar ésta a base de una intensa formación y práctica de la voluntad, apoyándose en ciertos medios específicos para evitar los peligros y atracciones del pecado, y en la práctica cada vez más asidua de la virtud. Por otra parte, la Teología Moral es la doctrina de los deberes, por lo que se contenta con dar una explicación científica de la virtud. La Mística trata esencialmente de la “unión con Dios” y de la extraordinaria “oración mística”. Aunque también comprende en su estudio esos fenómenos, accidentales a la mística, como el éxtasis, la visión, la revelación, etc., de ningún modo se les puede considerar esenciales a la vida mística (cf. Zahn, "Einführung in die christl. Mystik", Paderborn, 1908). Es verdad que la Mística incluye también algunos asuntos de la Ascética como la búsqueda de purificación, la oración vocal, etc., pero eso lo hace porque tales ejercicios se consideran preparatorios para la vida mística y nunca, ni siquiera en las etapas más elevadas, deben ser dejados de lado. No es, sin embargo, la vida mística simplemente un grado más alto de la vida ascética, sino que difiere de ella esencialmente. La vida mística es una gracia especial que se otorga al cristiano sin mérito alguno de su parte.
F. Desarrollo histórico de la Ascética
1. La Sagrada Biblia
En ella abundan las instrucciones prácticas para la vida de perfección cristiana. El mismo Cristo dio los lineamientos básicos de sus exigencias negativas y positivas. Su imitación es la ley suprema (Jn 8, 12; 12, 26). La caridad es el primer mandamiento (Mt 22, 36-38; Jn 15, 17). La intención recta es lo que da valor a las obras exteriores (Mt 5-7). La negación de si mismo y el cargar con la propia cruz son condiciones para ser su discípulo (Mt 10, 38; 16, 24; Mc 8, 34; Lc 9, 23; 14, 27). Tanto con su ejemplo (Mt 4, 2) como por sus exhortaciones (Mt 17, 20; Mc 9, 28) Cristo recomendó el ayuno. También nos inculcó la sobriedad, la vigilancia y la oración (Mt 24, 42; 25, 13; 26, 41; Mc 13, 37; 14, 37). Señaló la pobreza como medida para ganar el reino de los cielos (Mt 6, 19; 13, 22; Lc 6, 20; 8, 14; 12, 33). Aconsejó al joven rico que se deshiciera de todo y lo siguiera (Mt 19, 21). Que eso fuera simplemente un consejo y no una orden estricta, dado en el contexto particular de la apego del joven a las cosas de este mundo, queda demostrado por el hecho mismo de que el Maestro había repetido ya “guarda los mandamientos”, y de que él recomendó la renuncia a los bienes terrenos únicamente bajo la reiteración de la pregunta acerca de los medios que conducen a la perfección perfection (cf. Lutz, l. c., contra los Protestantes Th. Zahn, Bern, Weiss, Lemme,y otros). Cristo alabó el celibato vivido por Dios como algo digno de una recompensa celestial especial (Mt 19, 12). Empero, no condenó el matrimonio, y sus palabras: “No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido” implican que el matrimonio es el estado normal y que el celibato por Dios es meramente un consejo. Igualmente, Cristo ensalza la obediencia voluntaria como medio de alcanzar la más íntima unión con Dios (Mt 18, 4; 20, 22-25). Los apóstoles desarrollaron lo que Cristo había simplemente delineado en su enseñanza. Es especialmente en San Pablo que podemos encontrar ya bien definidos los dos elementos de la ascesis cristiana: la mortificación de los deseos desordenados es el elemento negativo (Rom 6, 8-13; II Cor 4, 16; Gal 5, 24; Col 3, 5). El elemento positivo consiste en la unión con Dios en todos nuestros pensamientos, palabras y acciones (I Cor 10, 31; Gal 6, 14; Col 3, 3-17), y en el amor positivo de Dios y de nuestro prójimo (Rom 8, 35; I Cor 13, 3).
2. Padres y Doctores de la Iglesia
Basados en la Biblia, los Padres y Doctores de la Iglesia explicaron algunas características de la vida cristiana en una manera más coherente y detallada. Los Padres Apostólicos llamaron “sol” de la vida cristiana al amor de Dios y del prójimo, porque anima todas las virtudes con sus rayos vitales e inspira desprecio del mundo, pureza inmaculada y sacrificio de uno mismo. La “Didache”, que servía como manual para los catecúmenos, describe así el camino de la vida: “Primero, debes amar a Dios que te creó. Segundo, debes amar a tu prójimo como a ti mismo. Lo que no quieras que te hagan a ti, no lo hagas a los demás”. Probablemente siguiendo a la “Didache”, la así llamada “Epístola de Bernabé”, escrita al fin del siglo II, representa la vida cristiana bajo la forma de dos caminos: el de la luz y el de la oscuridad. Dos cartas, aparentemente fruto de la pluma de San Clemente, aunque quizás escritas en el siglo III, califican de celestial, divina y angélica la vida de virginidad cuando ésta se encuentra fundamentada en el amor de Dios y acompañada por las obras correspondientes (Cfr. Encíclica “Sacra Virginitas”, de S.S. Pío XII, del 25 de marzo, 1954. N.T.). También mencionaremos a San Ignacio de Antioquía, de cuyas cartas San Policarpo afirma que contienen “fe y paciencia y toda la edificación en el Señor”, y al Pastor de Hermas, cuyos doce mandamientos inculcan simplicidad, veracidad, castidad, mansedumbre, paciencia, continencia, confianza en Dios y combate perpetuo contra la concupiscencia. Al llegar el siglo III las obras de la ascética cristiana comenzaron a tomar un carácter más científico. En las obras de Clemente de Alejandría y Gregorio Magno ("Moral.", XXXIII, c. xxvii; cf. también Cassian, "Coll,", IX, XV) se pueden observar huellas de la triple vía que posteriormente fue desarrollada sistemáticamente por Dionisio el Aeropagita. En su obra, “Stromata”, Clemente pone al descubierto plenamente la belleza y grandeza de la “verdadera filosofía”. Es de notar especialmente que este autor detalla, en forma por demás pormenorizada, lo que ahora se conoce como cultura ética, y que él intenta armonizar con el ejemplo dado por Jesucristo. La vida del cristiano debe estar regida siempre por la templanza. Siguiendo esa idea, él discute en forma casuística la comida y la bebida, el vestido y el gusto por las cosas finas, los ejercicios corporales y la conducta social. Al inicio del siglo IV se vislumbra en las obras referentes a la vida cristiana una doble línea de pensamiento: una, especulativa, que pone el acento en la unión del alma con Dios, Absoluta Verdad y Bondad; la otra, práctica, que busca principalmente la instrucción acerca de la práctica de las virtudes cristianas. El elemento especulativo prevaleció en la escuela mística, la cual debe su desarrollo sistemático al Pseudo Dionisio y alcanzó su máxima expresión en el siglo XIV. El elemento práctico fue enfatizado por la escuela ascética, cuyo máximo representante fue San Agustín y cuyos pasos siguieron Gregorio Magno y San Bernardo. Bástenos subrayar los puntos principales que sirvieron de base para su enseñanza a los autores anteriores a la Edad Media. Acerca de la oración tenemos las obras de Macario el Egipcio (+ 385) y de Tertuliano (+ después del 220), quien suplementó su tratado sobre la oración en general con una explicación acerca del Padre Nuestro. A ellos se debe añadir Cipriano de Cartago (+ 258) que escribió “De oratione dominica”, y San Crisóstomo (+ 407). Sobre la penitencia y el espíritu de penitencia trataron Tertuliano (De poenitentia), Crisóstomo (“De compunctione cordis”, “De poenitentia”) y Cirilo de Jerusalén (+ 386) en su segunda instrucción catequética. San Agustín (+ 430), en “De agone christiano” y sus “Confesiones”, describe en qué forma la vida del cristiano es una guerra. La castidad y la virginidad fueron discutidas por Metodio de Olimpo (+ 311) en su “Convivium”, un escrito en el que diez vírgenes, discutiendo la virginidad, demuestran la superioridad moral del cristianismo sobre los postulados éticos de la filosofía pagana. Los siguientes Padres tratan el mismo tema: Cipriano (+ 258); Gregorio de Nisa (+ 394) en su “De virginitate”; Ambrosio (+ 397), el infatigable eulogista y defensor de la vida virginal; Jerónimo, en su “Adversus Helvidium de virginitate” y “Ad Eustachium”; Crisóstomo (+ 407) en su “De virginitate”, el cual, si bien describe la vida de virginidad como algo propio del cielo, la recomienda sólo como consejo; Agustín, en sus obras “De continentia”, “De virginitate”, “De bono viduitatis”.
En lo que toca a la paciencia, contamos con las obras de Cipriano, Agustín y la “De patiencia” de Tertuliano, en la que describe esa virtud como un inválido habla de la salud para consolarse. “De jejunio et eleemosyna”, de Crisóstomo, discute el ayuno. La limosna y las buenas obras son recomendadas por Cipriano en “De opere et eleemosynis” y por San Agustín en “De fide et operibus”. Este último también describe el valor del trabajo en “De opere monachorum”, y en “De bono conjugale” habla de la vida matrimonial, tal como en su “De bono viduitatis” había discutido la viudez. Un tema frecuente es el sacerdocio. Gregorio Nacianceno trata sobre la dignidad y responsabilidad del sacerdocio en su “De Fuga”. Con insuperable excelencia Crisóstomo exalta la sublimidad de ese estado en su “De sacerdotio”. En su obra “De officiis”, San Ambrosio, hablando de las cuatro virtudes cardinales, advierte a los clérigos que sus vidas deben ser ejemplo brillante. La “Epistola ad Nepotianum” de San Jerónimo señala los peligros que amenazan a los sacerdotes. Finalmente, la “Regula Pastoralis” de Gregorio Magno inculca la prudencia indispensable a los pastores en su trato con las diferentes clases de personas. Para la vida monástica es de primera importancia la obra “De institutis coenobiorum”, de Casiano. Pero la obra más básica del siglo VIII al XIII fue la Regla de San Benito, de la que se hicieron muchos comentarios. De este santo, o mejor, de su Regla, dice San Bernardo: “ipse dux noster, ipse magister et legifer noster est" (él es nuestro guía, nuestro maestro y nuestro legislador” (Serm. in Nat. S. Bened., n. 2). Obras como la “Expositio in beatum Job” de Gregorio Magno, y “Collationes Patrum”, de Casiano, constituyeron descripciones de la práctica de las virtudes cristianas en general, en las que los diversos elementos de la perfección cristiana se discutían en forma de diálogos.
3. El período Medieval-Escolástico
El período de transición anterior al siglo XII no muestra avances dignos de mención especial en cuanto a la literatura ascética. Debemos la obra “De virtutibus et vitiis”, de Alcuino, a su esfuerzo por colectar y preservar las enseñanzas de los Padres. Pero cuando, ya en el siglo XII la teología especulativa estaba celebrando sus triunfos, también la teología mística y ascética mostraba una saludable actividad. Los resultados de aquella no podían no beneficiar a estas últimas, al ubicar la moralidad cristiana sobre bases científicas y dar a la propia teología ascética una forma científica. Los pioneros de este campo fueron San Bernardo (+ 1156) y Hugo y Ricardo de San Víctor. San Bernardo, el más grande teólogo místico del siglo XII, también posee un lugar prominente entre los escritores ascéticos, y Harnack lo llama el “genio religioso” del siglo XII. La idea central de su obra, aparente sobre todo en su tratado “De gratia et libero arbitrio”, es que la vida de todo cristiano debe ser una copia de la vida de Jesús. Al igual que Clemente de Alejandría, también Bernardo establece algunos preceptos para regular las necesidades de la vida, como el alimento y el vestido, y para la implantación del amor de Dios en el corazón de las personas, de modo que pueda santificar todas las cosas ("Apologia", "De præcepto et dispensatione"). Son muchos los escalones que el corazón debe subir para llegar a la perfección en el amor por Dios. Entre sus obras ascéticas están: “Liber de diligendo Deo”, “Tractatus de gradibus humilitatis et superbiae”, “De moribus et officio episcoporum”, “Sermo de conversione ad clericos”, “Liber de consideratione”. A lo largo de las páginas de Hugo de San Víctor (+ 1141) se encuentran dispersas muchas alusiones a San Agustín y a Gregorio Magno. A consecuencia de ello mereció la distinción de ser llamado “Segundo Agustín” por sus contemporáneos. Sin lugar a dudas, él fue el primero que dio a la teología ascética una forma más definida y un carácter más científico. El tema recurrente de sus obras es el amor. Pero su mayor objetivo era dejar en claro los aspectos psicológicos de la teología mística y ascética. Destacan sus obras: “De vanitate mundi”, “De laude caritatis”, “De mode orandi”, “De meditatione”. Su discípulo, Ricardo de San Víctor (+1173), si bien es más ingenioso y sistemático, no busca tanto la utilidad práctica, a excepción de su obra “De exterminatione mali et promotione boni”. Los grandes teólogos del siglo XIII, que alcanzaron renombre tanto por sus “Summae” escolásticas como por sus escritos místicos y ascéticos, llevaron la enseñanza ascética a su perfección y le dieron su forma definitiva, que se ha conservado así a través de los años. Ninguna otra época presenta pruebas tan convincentes de que la verdadera ciencia y la verdadera fe, lejos de ser un obstáculo recíproco, son una ayuda mutua. Alberto magno, el ilustre maestro de Tomás, quien fue el primero en juntar la filosofía aristotélica con la teología y en hacer de la filosofía la sierva de la teología, fue a su vez autor de de excelentes obras de ascética y mística, como, por ejemplo, “De adherendo Deo”, fruto maduro de su genio místico, y “Paradisus animae”, escrito en forma más práctica. A Santo Tomás debemos la obra ascética “De perfectione vitae spiritualis”. En dicha obra explica tan claramente la esencia de la perfección cristiana que sus argumentos pueden servir de model aún hoy día. También sus otros trabajos contienen amplio material de valor para la ascética y la mística.
El Doctor Seráfico, San Buenaventura, “trata de la teología mística”- para usar las palabras de León XIII- “en forma tan perfecta que la opinión unánime de los teólogos más expertos lo tiene como el príncipe de los teólogos místicos”. Merecen mención especial entre sus obras auténticas: “De perfectione evangelica”, “Collationes de septem donis Spiritus Sancti”, “Incendium amoris”, “Lignum vitae”, “De preparatione ad Missam”, “Apologia pauperum”. De la pluma de David de Ausburgo, contemporáneo de esos grandes maestros, tenemos una instrucción ascética para los novicios en su libro “De exterioris et interioris hominis compositione”. El lector se ve conducido a través de las tres conocidas vías: purgativa, iluminativa y unitiva, para convertirse en hombre espiritual. A base de disciplinar con severidad las facultades del alma y de subordinar la carne al espíritu, el hombre debe restaurar el orden original para que no únicamente haga lo bueno sino que lo haga expeditamente. Queda por mencionar la “Summa de vitiis et virtutibus” de Peraldo (+ c. 1270). El siglo XIV se caracteriza por sus tendencias místicas. Por su gran valor práctico merece especial atención entre las obras de este período el “Booklet of Eternal Wisdom” de Henry Suso. Destacan en el siglo XV Gerson, Dionisio el Cartujo y el autor de la “Imitación de Cristo”. Gerson abandona los ideales de los escritores místicos del siglo XIV y se une a los grandes escritores escolásticos. Con ello evitó la palabrería que se había estado dando con peligrosa frecuencia entre los místicos. Sus “Considerationes de theologia mystica” muestra que él pertenece a la escuela práctica del ascetismo. Dionisio el Cartujo es reconocido como un maestro calificado de la vida espiritual. Su pluma produjo trabajos de mística propiamente dicha y de ascetismo práctico. A esta última categoría pertenecen “De remediis tentationum”, “De via purgativa”, “De oratione”, “De gaudio spirituali et pace interna”, “De quator novissimis”. (Destaca también en este período Santa Catalina de Siena [+ 1380]- segunda mujer doctora de la Iglesia-, declarada tal por S.S. Pablo VI en 1970. Su vida es un ejemplo vivo de práctica de la ascética en busca de la unión con Dios; sus escritos contienen muchos elementos útiles para el conocimiento y práctica de la ascesis. N.T.)
La “Imitatio Christi”, que apareció a mediados del siglo XV, merece especial atención a causa de su influencia perdurable. “Es un clásico por su unción ascética y por su estilo artístico”. (Hamm, "Die Schönheit der kath. Moral", Munich-Gladbach, 1911, p. 74). Trata, en cuatro libros, de la vida interior espiritual en imitación de Jesucristo. Describe la lucha interior que debe ser sostenida por el hombre contra las pasiones desordenadas e inclinaciones perversas; la indulgencia hacia ellas ensucia la conciencia y le roba la gracia de Dios. “Vanidad de vanidades y pura vanidad, sino amar a Dios y servirle sólo a Él" (Vanitas vanitatum et omnia vanitas præter amare Deum et illi soli servire: I, i). Recomienda la mortificación y la negación de si mismo como las armas más poderosas en esta lucha. Enseña a establecer el reino de Dios en el alma de cada uno a través de la práctica de las virtudes según el ejemplo de Jesucristo. Por último, a través de señalar la fragilidad de las creaturas y de excitar su amor por Cristo, conduce al lector a la unión con Él. “Conviene dejar un amado por otro Amado, porque Jesús quiere ser amado Él solo sobre todas las cosas” (Oportet dilectum propter dilectum relinquere, quia Jesus vult solus super omnia amari: II, vii). Los pensamientos de la “Imitación” son expresados en forma de epigramas tan sencillos que están al alcance de cualquier inteligencia. Aunque salta a la vista que el autor era bien versado no sólo en la filosofía y la teología escolásticas, sino también en los secretos de la vida mística, tal hecho nunca se convierte en estorbo ni obscurece el sentido del contenido. Hay gran número de citas de los grandes doctores Agustín, Bernardo, Buenaventura y Tomás, además de Aristóteles, Ovidio y Séneca. Todo ello, sin embargo, no alcanza a cambiar nuestra impresión de que toda la obra constituye la explosión espontánea de un alma intensamente brillante. Se ha llegado a decir que las enseñanzas de la “Imitación” son “extramundanas” y que muestran poco afecto por la ciencia. Pero para hacer un juicio correcto de la obra, se deben tener en cuenta las peculiares circunstancias de la época. La Escolástica había entrado en un período de declive; se había enmarañado entre muchas sutilezas; el misticismo se había desviado de su curso; todas las clases sociales se habían infectado en diversos grados con el espíritu de permisividad. Son tales condiciones las que nos sirven de clave para interpretar frases como “Prefiero sentir contrición que saber cómo definirla” (Opto magis sentire compunctionem quam scire ejus definitionem), o “Suma sabiduría es, por el desprecio del mundo, ir a los reinos celestiales” (Ista est summa sapientia: per contemptum mundi tendere ad regna coelestia).
4.Tiempos modernos
Santa Teresa y San Ignacio destacan prominentemente en el siglo XVI gracias a la fuerte influencia que ejercieron sobre la religión de sus contemporáneos, influencia que aún se deja sentir a través de sus escritos. Los escritos de Santa Teresa despiertan nuestra admiración por la simplicidad, claridad y precisión de su juicio. Su estilo la evidencia como una enemiga de cualquier cosa que huela a excentricidad o peculiaridad, a falsa piedad o celo indiscriminado. Una de sus obras principales, “El camino de la Perfección”, aunque fue originalmente escrita para uso de las monjas, contiene también instrucciones paralelas para quienes viven en el mundo. Enseñando el método de la contemplación, ella insiste, sin embargo, en que no todos están llamados a ella y que hay mayor seguridad en la práctica de la humildad, la mortificación y las demás virtudes. Su obra maestra es el “Castillo interior” (también conocido como “Las Moradas”, N.T.), en la que ella expone su teoría del misticismo utilizando la metáfora de un castillo con muchas habitaciones o moradas. El castillo es el alma que resplandece con la belleza del cristal o del diamante. Las habitaciones son los varios grados a través de los cuales debe pasar el alma antes de morar en perfecta unión con Dios. Dispersas a lo largo de la obra hay multitud de sugerencias de inestimable valor para la ascética aplicada a la vida diaria. Ello se debe a la bien fundada convicción de la santa de que aún en los estados más extraordinarios no deben abandonarse los medios ordinarios; hay que cuidarse de las ilusiones (cf. J. Zahn, "Introduction to Mysticism" p. 213). (Santa Teresa es la primera mujer que ha sido declarada Doctora de la Iglesia, en 1970. N.T.). En sus “Exercitia spiritualia” San Ignacio ha legado a la posteridad no sólo un monumento literario sobre la ciencia del alma sino un método inigualable por su eficacia práctica para fortalecer la fuerza de voluntad. Se han hecho numerosas ediciones y revisiones del opúsculo y, “a pesar de su apariencia modesta, en realidad constituye un sistema completo de misticismo” (Meschler). Las cuatro semanas de los Ejercicios familiarizan al ejercitante con los tres grados de la vida espiritual. La primera semana se ocupa en limpiar el alma de pecado y de su desordenado apego a las criaturas. La segunda y tercera conducen al ejercitante a través de la vía iluminativa. El retrato de Cristo, el más amable de los hombres, queda delineado ante sus ojos de modo que pueda contemplar en la humanidad el reflejo de la luz divina y al supremo modelo de todas las virtudes. Las meditaciones de la cuarta semana, cuyo tema es la resurrección, etc., conducen a la unión con Dios y enseñan al alma a regocijarse en la gloria del Señor. Cierto, hay muchas reglas y normas, la secuencia es muy lógica, el arreglo de las meditaciones sigue las leyes de la psicología. Sin embargo, los ejercicios no hacen violencia al libre albedrío. Todo lo contrario, están hechos para fortalecer las facultades del alma. Contrario a lo que a veces se afirma, no convierten al ejercitante en un instrumento inerte en las manos del confesor, ni son un vuelo místico hacia el cielo, realizado por la necesidad de avanzar rápidamente en la perfección por un proceso mecánico (Zöckler, "Die Tugendlehre des Christentums", Gütersloh, 1904, p. 335). Su marcado intelectualismo, frecuentemente criticado, de ninguna manera constituye un obstáculo al misticismo (Meschler, "Jesuitenaszese u. deutsche Mystik" en "Stimmen aus Maria-Laach", 1912). Al contrario, liberan verdaderamente la voluntad moral del hombre quitando los obstáculos de su camino al mismo tiempo que, purificando el corazón y acostumbrando la mente a la oración meditativa, se convierten en una preparación excelente para la vida mística. Luis de Granada, O.P. (+ 1588) también pertenece a este período. Su obra, “Guía de pecadores”, puede apropiadamente ser considerado un libro pleno de consolación para quiene yerran. En el “Memorial de la vida cristiana”, están contenidas sus instrucciones para llevar al alma desde el inicio hasta la más alta perfección. Luis de Blois (Blosius), O.S.B., es una mente hermana de San Bernardo. Su “Monile spirituale” es la mejor conocida de sus numerosas obras. Tomás de Jesús (+ 1582) escribió la “Pasión de Crsito” y “De oratione dominica”. (No hay que olvidar a San Juan de la Cruz, O.C..D. (+ 1591), declarado Doctor de la Iglesia en 1926 por Pío XI. Confesor y confidente de Santa Teresa de Ávila, sus obras- algunas escritas como poemas- son cada vez más reconocidas universalmente tanto por su belleza poética como por su altísimo valor místico y ascético. Entre ellas destacan “Subida al Monte Carmelo”, “Noche Oscura”- poema comentado por el mismo autor-, “Cántico espiritual”, “Llama de amor viva”. “Cautelas Espirituales” es una obra didáctica de ascetismo práctico dirigida a los frailes carmelitas. N.T.)
Gran número de escritores ascéticos emergió durante el siglo XVII. Entre ellos sobresale prominentemente San Francisco de Sales. De acuerdo a Linsemann, la publicación de su “Philothea” constituyó un evento de importancia histórica. Su meta era hacer atractiva la piedad y adaptarla a todas las clases sociales independientemente que pertenecieran a los círculos cortesanos, al mundo, o a un monasterio, y definitivamente lo logró. De temperamento suave y dulce, nunca perdió de vista las costumbres ni las circunstancias de la persona individual. Si bien era inflexible en sus principios ascéticos, tenía sin embargo una facilidad notable para adaptarlos sin rigideces ni limitaciones. En lo concerniente a la mortificación recomienda moderación y adaptación al estado de vida y a las circunstancias personales. Él coloca en el centro de su motivación para toda acción al amor de Dios y de los demás. El espíritu de San Francisco de Sales permea todo el misticismo moderno y aún hoy su “Philothea” es uno de los libros de ascética más ampliamente leídos. Otra obra suya, “Theotimos”, en sus primeros seis capítulos trata del amor de Dios y dedica el resto a la oración mística. Sus cartas también son muy instructivas. Una de las ediciones posteriores de sus obras (Euvres, Annecy, 1891 ss.) merece atención especial. La obra de Scupoli (+ 1610), “Il combatimento spirituale”, fue recomendado y propagado ampliamente por San Francisco de Sales.
Los siguientes autores y trabajos pertenecen al mismo período: Belarmino, S. J. (+ 1621): "Gemitus columbæ", "De ascensione mentis in Deum", "De arte bene moriendi". Alfonso Rodríguez, S. J. (+ 1616): "Exercicio de perfección y virtudes cristianas" (3 vols., Sevilla, 1609), que fue frecuentemente reeditado y traducido a casi todos los idiomas. Juan de Jesús-María, O. C. D. (+ 1615): "Teologia Mistica" (Nápoles, 1607), muy estimado por Belarmino y San Francisco de Sales. Alvarez de Paz, S. J. (+ 1620): "De vita spirituali ejusque perfectione" (1608), "De exterminatione mali et promotione boni" (1613), "De inquisitione pacis" (1617), que fue reeditado varias veces. Gaudier, S. J. (+ 1620): "De perfectione vitæ spiritualis" (1619, nueva ed., 3 vols., Turín, 1903-4). La Puente, S. J. (+ 1624): "Guía espiritual" (Valladolid, 1609), que contiene, según sus propias palabras, una breve descripción de la vida espiritual tanto activa como accontemplativa (oración, meditación, pruebas, mortificación, práctica de la virtud), "De la Perfección del Cristiano en todos sus estados" (1612). Ambas obras han sido altamente consideradas por todos los ascetas y traducidas a muchas lenguas. Lessius, S. J. (+ 1623): "De perfectionibus moribusque divinis", una obra que se distingue por su espíritu científico y ascético. Nicolás Lancicius, S. J. (+ 1638), maestro de vida espiritual cuya santa personalidad queda reflejada en sus escritos (nueva ed., Cracovia, 1889 ss.): "De exteriore corporis compositione", "De quatuor viis perveniendi ad perfectionem", "De humanarum passionum dominio", "De mediis ad virtutem", "De causis et remediis in oratione". Su libro sobre la meditación, “De piis erga Deum et coelites affectibus”, ha sido muy estimado y traducido a varias lenguas. Schorrer, S. J.: "Synopsis theol. ascet." (Dillingen, 1662; edición limitada). Godínez, S. J.: "Práctica de la teología mística" (Puebla de los Angeles, México, 1681), de la que tenemos la edición latina junto con un comentario a la misma de De la Reguera, S.J. (Roma, 1740). Surin, S.J. (+1665) escribió su importante “Cathechisme spirituel” en una época en que él mismo se encontraba sujeto a pruebas interiores (cf. Zahn, "Mystik", p. 441). El libro apareció en muchas ediciones y traducciones pero finalmente fue colocado en el Índice. La edición del P. Felon, S.J. (1730) y la posterior del P. Bouix (París, 1882) probablemente no caigan bajo la prohibición porque se corrigieron los errores. Posterior a la muerte de Surin aparecieron “Les fondements de la vie spirituelle” (París, 1667), “Lettres spirituels” (ib, 1695), “Dialogues spirituels” (ib. 1704). Gasper Druzbicki, S.J. (+ 1662), es el autor de un considerable número de obras ascéticas en polaco y latín, muchas de las cuales han sido trducidas a otras lenguas. Existen dos ediciones completas de sus obras: una publicada en Ingolstadt (1732), en dos folios; la otra en Kalisz y Posen (1681-91). Entre sus numerosas obras están "Lapis lydius boni spiritus", "Considerationes de soliditate veræ virtutis", "De sublimitate perfectionis", "De brevissima ad perfectionem via", "Vota religiosa". La “Mystica theologia Divi Thomæ” de Tomás de Vallegornera, O.P. (+ 1665), publicada en Barcelona (1662 y 1672) y Turín (1890), está configurada casi exclusivamente por citas de Santo Tomás y representa un rico acerbo de material ascético. De la pluma del Cardenal Bona, O.C.S.O (+ 1674) tenemos: “Principia et documenta vitæ christianæ" (Roma, 1673) y "Manuductio ad coelum" (Roma, 1672 y 1678). Ambos textos, notables por su simplicidad y utilidad práctica, fueron editados en varias ocasiones. Ellos son: “De sacrificio Missæ”, “De discretione spirituum”, “Horologium asceticum”. Ediciones completas de su obra aparecieron en Antwerp, Venecia y Turín. Morotius, O.C.S.O, en su "Cursus vitæ spiritualis" (Roma, 1674; nueva ed., Ratisbona, 1891), sigue de cerca la guía de Santo Tomás. La "Summa theologiæ mysticæ" (nueva ed., 3 vol., Friburgo, 1874) es la mejor y más leída obra de Felipe de la Santísima Trinidad (+ 1671), el filósofo de los escritores ascéticos. Escribió en el espíritu de Santo Tomás, siguiendo principios científicos definidos y demostrando su aplicación práctica a la vida espiritual. Antonio del Espíritu Santo, O.C.D. (+1674), fue discípulo del autor que se acaba de mencionar. Su “Directorium mysticum” (nueva ed. París, 1904), dominado por el espíritu de su maestro, fue escrito para sus discípulos. De él también son los siguientes trabajos: “Seminarium virtutum” (3ª. ed., Ausburgo y Würzburg, 1750), "Irriguum virtutum" (Würzburg, 1723), "Tractatus de clericorum ac præcipue sacerdotum et pastorum dignitate", etc. (Würzburg, 1676).
A lo largo del siglo XVIII fueron publicadas una buena cantidad de valiosas obras sobre ascesis y mística. A Neumeyer, S.J. (+ 1765) debemos “Idea theol. Ascet”, un epítome completo, científicamente ordenado. Rogacci, S.J. (+ 1719), escribió “Del uno necessario”, una instrucción sobre el amor de Dios que ocupa un lugar elevado en la literatura ascética y ha sido traducido a muchas lenguas. Entre las mejores producciones literarias, muy leídas incluso modernamente, está el “Direttorio ascetico” de Scaramelli (+ 1752). El autor trata la ascética separadamente de la mística. En “Semita perfectionis” (nueva ed. Paderborn, 1890), de Dirkink, S.J., se contiene un tratado sobre las virtudes. En líneas muy amplias escribe Miguel de Santa Catarina, O.F.M. su obra “Trinum perfectum” (3ª. Ed. Ausburgo, 1728). Katzenberger, O.F.M. escribió “Scientia salutis” (nueva ed. Paderborn, 1901). Las “Institutiones theologiae mysticae” (2 vol.) combinan ascesis y mística, aunque lo mejor del autor se percibe en los contenidos ascéticos. San Alfonso María de Liguorio (+ 1787), apropiadamente llamado el “Varón apostólico”, publicó gran cantidad de obras ascéticas, llenas de unción celestial y tierna piedad. Las más conocidas y más importantes de todas ellas son: “Práctica di amar Gesù Cristo” (1768), “Visita al SS. Sacramento”, y la que es quizás la más leída de todas: “La vera sposa di Gesù Cristo” (1760), una guía segura para innumerables almas. Los tratados completos sobre ascética publicados durante los siglos XIX y XX son los siguientes: Grundkötter, "Anleitung zur christl. Vollkommenheit" (Ratisbona, 1896). Leick, C. SS. R., "Schule der christl. Vollkommenheit" (Ratisbona, 1886), inspirado en los escritos de San Alfonso de Liguorio. Weiss, O. P., "Philosophie der christl. Vollkommenheit" (vol. V de su "Apologie"; Friburgo, 1898). Se percibe a un autor sumamente culto y su profunda concepción de la vida espiritual es poco común. Ribet, “L'ascétique chrétienne” (París, 1888). Tissot, “La vie interieur”. Saudreau, "Les degrés de la vie spirituelle" (Angers, 1896 y 1897), una obra plena de unción. Sus otros trabajos, "Les faits extraordinaires de la vie spirituelle" (1908) y "La vie d'union à Dieu" (1909), pertenecen a la mística propiamente dicha. “La grâce d’oraison”, de Poulai, S.J., si bien es de carácter místico, sin embargo habla de los métodos ordinarios de la oración. Saudreau y Poulain son muy sólidos y sus trabajos se cuentan entre las mejores producciones en esta rama. Rousset, O. P., "Directorium asceticum" (Friburgo, 1893). Meynard, O. P., "Traité de la vie intérieure" (París, 1899), basado en Santo Tomás. Meyer, S.J., "First Lessons in the Science of the Saints”, (2a. ed. Saint Louis, 1903), traducido a varios idiomas. Francisco X. Mutz, “Die christliche Aszetik”, (2a. ed., Paderborn, 1909). Joseph Zahn, “Einführung in die christliche Mystik” (Paderborn, 1908), también importante para la ascética. Berthier, "De la perfection chrétienne et de la perfection religieuse d'après S. Thomas et S. François de Sales" (2 vol., París, 1901). A. Devine, "Manual of Ascetical Theology" (Londres). Ryan, "Groundwork of Christian Perfection" (Londres). Buchanan, "Perfect Love of God" (Londres).
Una lista exhaustiva de los autores ascéticos católicos aparece en Migne, “Encyclopedie Theologique”, XXVI; "Dict. d'ascéticisme", II, 1467.
Entre los no católicos están: Otto Zöckler, "Die Tugendlehre des Christentums, geschichtlich dargestellt" (Gütersloh, 1904); W. Hermann, "Der Verkehr des Christen mit Gott" (6a. ed., Stuttgart, 1908) y "Die sittlichen Weisungen Jesu" (Göttingen, 1907); Kähler, "Verkehr mit Christo in seiner Bedeutung für das eigene Leben" (Leipzig, 1904); Peabody, "Jesus Christ and the Christian Character"; A. Ritschl, "Christiiche Vollkommenheit" (Gotinga, 1902). Sheldon, "In his Steps -- What Would Jesus do?", ampliamente leído en Inglaterra.
FRANZ X. MUTZ Transcrito por Douglas J. Potter Dedicado al Sagrado Corazón de Jesús Traducido por Javier Algara Cossío


AscetismoInformación General
El ascetismo denota un sistema de prácticas que tiene como objetivo el desarrollo de la virtud y la fuerza del personaje a través de la abnegación y mortificación. Ha sido un aspecto de la mayoría de las tradiciones religiosas y de muchas filosofías, como el estoicismo. Métodos de ascetismo generalmente incluyen ejercicios tales como el celibato, el ayuno, la postura erguida, los períodos de silencio, el desempeño de las tareas desagradables, y la retirada de la compañía humana. Se cree que estas prácticas poco a poco sin elemento espiritual de una persona de las demandas del cuerpo. Una vez que el control se ha logrado, una armonía de toda la persona se experimenta. Las formas de auto-mutilación, flagelación, y la castración se han utilizado en las prácticas extremas de ascetismo. Los partidarios del Jainismo en la India, a veces incluso se mueren de hambre en la lucha por la santidad. En la mayoría de las tradiciones religiosas de algunas personas, individualmente o en grupo, siga una forma totalmente ascética de la vida, son ascetas llamada.
Joan A. Gama
Bibliografía
. Chadwick, Owen, ed, ascetismo occidental (1958, repr 1979.); Colliander, Tito, El Camino de Ascetas (1976, repr 1985.); Sheils, WJ, ed, monjes, ermitaños, y la tradición ascética (1985. ).

Ascetismo

Información Católica

El ascetismo de la palabra viene de la ascesis griega que significa la práctica, el ejercicio corporal, y más especialmente, la formación atheletic. Los primeros cristianos, la comisión aprobó para significar la práctica de las cosas espirituales, ejercicios espirituales o realizado con la finalidad de adquirir los hábitos de la virtud. En la actualidad no es infrecuente empleado en un sentido peyorativo, para designar las prácticas religiosas de los fanáticos orientales, así como las del santo cristiano, tanto de los cuales son de alguna categoría situado misma. No es poco común confundir con austeridad, incluso por los católicos, pero de forma incorrecta. Pues, aunque la carne es continuamente codicia contra el espíritu, y la represión y la abnegación son necesarias para controlar las pasiones animales, sería un error para medir la virtud de un hombre por la extensión y carácter de sus penitencias corporales. penitencias exteriores, incluso en los santos, son vistos con sospecha. San Jerónimo, cuya propensión a la austeridad que le hace una autoridad especialmente valioso en este punto, con lo que escribe en Celantia: Estar en guardia cuando se empieza a mortificar su cuerpo por la abstinencia y el ayuno, para que no te imaginas que ser perfecto y un santo, porque la perfección no consiste en esta virtud. Es sólo una ayuda, una disposición, un medio a través de una instalación de una sola, para el logro de la verdadera perfección. Así, el ascetismo de acuerdo con la definición de San Jerónimo, es un esfuerzo para alcanzar la verdadera perfección, la penitencia de ser sólo una virtud de los mismos auxiliares. Cabe señalar también que la expresión "el ayuno y la abstinencia" es comúnmente utilizado en las Escrituras y por los escritores ascética como un término genérico para todo tipo de penitencia. Tampoco debe ascetismo ser identificado con el misticismo. Porque aunque el misticismo genuino, no puede existir sin el ascetismo, a la inversa no es verdad. Uno puede ser un asceta sin ser un místico. El ascetismo es ética, la mística, en gran parte intelectual. El ascetismo tiene que ver con las virtudes morales, la mística es un estado de oración, la contemplación o inusual. Ellos son distintos el uno del otro, aunque mutuamente cooperativa. Por otra parte, aunque el ascetismo se asocia generalmente con las características objetables de la religión, y es considerado por algunos como uno de ellos, puede ser y es practicado por aquellos que afectan a dejarse llevar por motivos religiosos no se lo que sea. Natural ascetismo Si por satisfacción personal o interés propio, o cualquier otra razón meramente humana, un hombre tiene por objeto la adquisición de las virtudes naturales, por ejemplo, la templanza, la paciencia, la castidad, humildad, etc, es, por el hecho mismo, el ejercicio de a sí mismo en un cierto grado de ascetismo. Porque él ha entrado en una lucha con su naturaleza animal, y si es para conseguir alguna medida de éxito, su esfuerzo debe ser continuo y prolongado. Tampoco se puede excluir la práctica de la penitencia. De hecho con frecuencia se infligen a sí mismo tanto el dolor físico y mental. Ni siquiera se mantienen dentro de los límites de la estricta necesidad. Él se castiga severamente, ya sea para reparar las fallas, o para endurecer su capacidad de resistencia, o se fortalecerá contra fallas furure. Él se describe comúnmente como un asceta, como en efecto lo es. Porque él está tratando de someter a la parte material de su naturaleza a lo espiritual, o en otras palabras, que luche por la perfección física. El defecto de este tipo de ascetismo es que, además de ser propenso a errores en los actos que realiza y los medios que adopta, su motivo es imperfecto, o malo. Puede ser motivada por razones egoístas de la utilidad, placer, aetheticism, la ostentación, o el orgullo. No se debe confiar en los esfuerzos serios y pueden fácilmente dar lugar bajo la presión de cansancio o tentación. Por último, no puede reconocer que la perfección consiste en la adquisición de algo más que la virtud natural. El ascetismo cristiano Es impulsado por el deseo de hacer la voluntad de Dios, cualquier elemento personal de la auto-satisfacción que entra en el motivo de que adolece más o menos. Su objeto es la subordinación de los apetitos más bajos a los dictados de la recta razón y la ley de Dios, con el mantenimiento del cultivo y necesaria de las virtudes que el Creador quería que el hombre que posee. Hablando en términos absolutos, la voluntad de Dios en este asunto se puede descubrir por la razón humana, sino que está explícitamente establecido para nosotros en los Diez Mandamientos o Decálogo, que proporciona un completo código de conducta ética. Algunos de estos mandamientos son positivos, otros negativos. Los preceptos negativos, "no matarás", "No cometerás adulterio", etc, implica la represión de los apetitos más bajos y, por consiguiente convocatoria de la penitencia y la mortificación, pero también tienen la intención y el efecto, el cultivo de la virtudes que se oponen a las cosas prohibidas. Ellos desarrollan la mansedumbre, humildad, autocontrol, paciencia, la continencia, la castidad, la justicia, la honestidad, el amor fraternal, que son positivos en su carácter, la magnanimidad, la liberalidad, etc, mientras que los tres primeros, que son positivos en su carácter, "tú adorarán tu Dios, etc, poner en ejercicio vigoroso y constante de las virtudes de la fe, la esperanza, la caridad, la religión, la reverencia y la oración. Por último, el cuarto insiste en la obediencia, el respeto a la autoridad, la observancia de la ley, la piedad filial, y similares. Tales fueron las virtudes practicadas por la masa del pueblo de Dios bajo la ley antigua, y esto puede ser considerado como el primer paso en el ascetismo verdad. Porque aparte de los muchos ejemplos de santidad exaltado entre los antiguos hebreos, la vida de los fieles seguidores de la Ley, que es el cuerpo principal de la gente común debe haber sido como la Ley ordena y aunque su elevación moral no puede ser designado como el ascetismo en el presente restringir y falsear el sentido del término, sin embargo, es probable que apareció en el mundo pagano de la época muy exaltada como virtud hace al mundo de hoy. Incluso las obras de penitencia para la que fueron sometidos en los ayunos y abstinencias muchos, así como los requisitos de sus prácticas ceremoniales eran mucho más severas que las impuestas a los cristianos que les sucedieron. En la Nueva Dispensación la fuerza vinculante de los Mandamientos continuó, pero la práctica de la virtud tomó otro aspecto, en la medida en el motivo dominante presentó al hombre para el servicio de Dios no era miedo, sino el amor, aunque el miedo era ninguna manera eliminado . Dios iba a ser el Señor de hecho, sino que fue al mismo tiempo, el Padre y los hombres eran sus hijos. Una vez más, debido a esta condición de hijo el amor al prójimo ascendió al plano superior. El "vecino" de la Judio fue uno de los pueblo elegido, e incluso de él la justicia rigurosa iba a ser exigido, sino que era un ojo por ojo y diente por diente. En la dispensación cristiana, el prójimo no es sólo una de la verdadera fe, sino los marginados cismática, el, y lo pagano. El amor se extiende incluso a los enemigos, y estamos convidados a orar, y hacer el bien a los que insultan y nos persiguen. Este amor sobrenatural, incluso para los representantes más vil y repugnante mayoría de la humanidad constituye una de las marcas distintivas de la ascesis cristiana. Por otra parte, la revelación más amplio y luminoso de las cosas divinas, junto con la mayor abundancia de la asistencia espiritual atribuidas principalmente a través de la instrumentalidad de los sacramentos, que la práctica de la virtud más fácil y más atractivo a la vez más elevada, generoso, intenso y duradero, mientras que la universalidad del cristianismo eleva a cabo la práctica de la ascesis de los estrechos límites de ser el privilegio exclusivo de una sola carrera en una posesión común de todas las naciones de la tierra. Los Hechos de los Apóstoles muestran la transformación de inmediato a cabo entre los Judios devotos que formaron las primeras comunidades de cristianos. Esa forma nueva y elevada de la virtud se ha mantenido en la Iglesia desde entonces. Dondequiera que la Iglesia se le ha permitido ejercer su influencia nos encontramos con la virtud de primer orden entre su gente. Incluso entre aquellos que el mundo considera como simples e ignorantes no son más sorprendentes percepciones de las verdades espirituales, intenso amor de Dios y de todo lo que se refiere a él, a veces notable hábitos de oración, la pureza de vida, tanto en los individuos y en las familias, la paciencia heroica en la presentación a la pobreza, el sufrimiento corporal, y la persecución, la magnanimidad de perdonar lesión, solicitute licitación para los pobres y afligidos, a pesar de que sí puede ser casi en la misma condición, y lo más característico de todo, una ausencia total de la envidia de los ricos y de gran alcance y una satisfacción general tranquila y la felicidad en su propia suerte, mientras se logran resultados similares entre los ricos y grandes, aunque no en la misma medida. En una palabra, no se desarrolla una actitud de tanta alma en contradicción con los principios y métodos generalmente aceptado en el mundo pagano que, desde el principio, y de hecho en todas partes, en virtud de la ley antigua, que fue descrita de manera habitual y denunció como una locura. Puede ser clasificado como el ascetismo muy elevado si su práctica no eran tan comunes, y si las condiciones de pobreza y sufrimiento en los que estas virtudes se practica con mayor frecuencia no fueron el resultado de la necesidad física o social. Pero incluso si estas condiciones no son de carácter voluntario, la aceptación del paciente y sin quejarse de ellos constituye una especie muy noble de la espiritualidad que fácilmente se convierte en uno de los tipos más altos y puede ser designado su tercer Nueva Ley no se han limitado a la reafirmación de los preceptos de el Viejo, sino también las enseñanzas y el ejemplo de Cristo que, además de exigir obediencia a los mandamientos, que continuamente hace un llamamiento a sus seguidores para las pruebas de afecto personal y una imitación más cercana de su vida lo que es posible por el mero cumplimiento de la ley. Los motivos y la forma de esta imitación se establecen en el Evangelio, que como la base tomada por los escritores ascéticos de sus instrucciones. Esta imitación de Cristo en general, los ingresos a lo largo de tres líneas principales, a saber:. Mortificación de los sentidos, unworldliness, y el desprendimiento de los lazos familiares. Es aquí sobre todo que viene en el ascetismo de censura por parte de sus oponentes. Mortificación, unworldliness, y el desprendimiento son particularmente molestos para ellos. Sin embargo, en respuesta a su objeción será suficiente tener en cuenta que las condenas de estas prácticas o aspiraciones debe caer en la Sagrada Escritura también, ya que da una orden clara para los tres. Así tenemos, en cuanto a la mortificación, las palabras de St. Paul, que dice: "Yo castigo a mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo venga a ser reprobado" (1 Corintios 9:27) , mientras que Nuestro Señor mismo dice: "El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí" (Mateo 10:38). Encomiando unworldliness, tenemos: "Mi reino no es de este mundo" (Juan 18:36); que se aprueba el desapego, no es el texto, no citar a otros: "Si alguno viene a Mí y no aborrece a su padre, y madre , y su esposa, e hijos, y hermanos y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo "(Lucas 14:26). Apenas es necesario señalar, sin embargo, que la palabra "odio" no debe ser tomado en su sentido estricto, sino sólo como indicadores de un mayor amor por Dios que por todas las cosas juntos. Tal es el esquema general de este orden superior de la ascesis. El carácter de este ascetismo es determinado por su motivación. En primer lugar, un hombre puede servir a Dios de tal manera que está dispuesto a hacer cualquier sacrificio en lugar de cometer un pecado grave. Esta disposición del alma, que es el más bajo en la vida espiritual, es necesario para la salvación. Una vez más, él puede estar dispuesto a hacer sacrificios en lugar de ofender a Dios por el pecado venial. Por último se puede, cuando esta cuestión no del pecado en absoluto, estar muy dispuestos a hacer lo que hará que su vida en armonía con la de Cristo. Es este último motivo que el mayor tipo de ascetismo adopta. Estas tres etapas son llamados por San Ignacio "de los tres grados de humildad", por la razón de que son los tres pasos en la eliminación de uno mismo, y por lo tanto tres grandes avances hacia la unión con Dios, que entra en el alma a medida que uno mismo es expulsado. Es el estado espiritual de St. Paul habla cuando dice: "Y yo vivo, yo ahora no, sino que Cristo vive en mí" (Gálatas 2:20). Otros escritores ascéticos los describen como estados o condiciones de los principiantes el dominio y el perfecto. No son, sin embargo, para ser considerado cronológicamente distintos, como si el hombre perfecto no tiene nada que ver con los métodos de los principiantes, o viceversa. "La construcción del edificio espiritual", dice Scaramelli, "es simultáneo en todas sus partes. El techo se estira mientras que las bases están siendo establecidas." Por lo tanto el hombre perfecto, incluso con su motivo sublime de la imitación, siempre necesita de la el miedo de la condenación, con el fin de que, como San Ignacio lo expresa, si alguna vez el amor de Dios crece en frío, el miedo del infierno puede reavivar de nuevo. Por otra parte, el principiante que ha roto con el pecado mortal, ya ha comenzado en su crecimiento a la caridad perfecta. Estos estados también se describen como la forma purgativa, iluminativa y unitiva. Es evidente que la práctica de unworldliness, de desapego de los vínculos familiares y otros, debe ser o el número más grande no es el rendimiento real de las cosas, pero sólo la disposición graves o la disposición a hacer sacrificios, en caso de que Dios les debe exigir, que, como cuestión de hecho, en su caso, él no lo hace. Ellos no son más que afectiva y efectiva, no, pero, no obstante, constituyen una clase muy sublime de la espiritualidad. Sublime como es, hay muchos ejemplos de ello en la Iglesia, ni es la posesión exclusiva de aquellos que han abandonado el mundo o están a punto de hacerlo, pero es también la posesión de muchos que la necesidad obliga a vivir en la mundo, se casó, así como individuales, de los que están en el goce del honor y la riqueza y de responsabilidad, así como de los que están en condiciones opuestas. Que ya no puede realizar sus deseos o aspiraciones, pero sus afectos tomar esa dirección. Así, hay multitudes de hombres y mujeres que a pesar de vivir en el mundo no son de la misma, que no tienen gusto o gusto por la pantalla mundana, aunque a menudo obligados por su posición, sociales o de otra manera, a suponer, que evitan el mundo avance o el honor no por cobardía, sino por la indiferencia o el desprecio, o el conocimiento de su peligrosidad; que, con oportunidades para el placer, la penitencia la práctica, a veces de carácter más riguroso que de buena gana, si fuera posible, entregar sus vidas a las obras de la caridad o la devoción, que aman a los pobres y prescindir de limosnas en la medida de, e incluso más allá, sus medios, que tienen una fuerte atracción por la oración, y que se retiran del mundo cuando es posible que la meditación de las cosas divinas, que frecuentan los sacramentos asiduamente, que son el alma de cada empresa para el bien de sus semejantes y la gloria de Dios, y cuya preocupación dominante en el avance de los intereses de Dios y la Iglesia. Obispos y sacerdotes sobre todo entrar en esta categoría. Incluso los pobres y humildes, que, no teniendo nada que dar, pero daría si tenían posesiones, puede ser clasificado entre los funcionarios como de Cristo. Que el ascetismo esto es no sólo posible, sino alcanzado por los laicos sirve para poner de manifiesto la verdad que a veces se pierde de vista, a saber., Que la práctica de la perfección no se limita al estado religioso. De hecho, aunque se puede vivir en el estado de perfección, es decir, ser miembro de una orden religiosa, que puede ser superado en la perfección por un laico en el mundo. Pero para reducir estas disposiciones sublime a la práctica, para que sean no sólo afectiva, pero eficaz para realizar lo que Cristo quiso decir cuando, después de haber dicho a la multitud en el Monte de las bienaventuranzas de la pobreza de espíritu, dijo a los Apóstoles: "Bienaventurados los ustedes que son "pobres, y para reproducir también las otras virtudes de Cristo y los Apóstoles, la Iglesia ha establecido una vida de pobreza real, castidad y obediencia. A tal fin, se ha fundado órdenes religiosas, lo que permite a aquellos que están deseosos y capaces de practicar este orden superior de la ascesis, para hacerlo con mayor facilidad y en mayor seguridad. Ascesis monástica o religiosa El establecimiento de órdenes religiosas no fue el resultado de la legislación repentina u obligatoria por la Iglesia. Por el contrario, los gérmenes de la vida religiosa se implantaron en ella por Cristo mismo desde el principio. Porque en el Evangelio hemos repetido invitaciones a seguir los consejos evangélicos. De ahí que en los primeros días de la Iglesia, nos encontramos con que determinado tipo de ascetismo una práctica generalizada que más tarde se convirtió en la forma adoptada por las órdenes religiosas. En la "Historia del Breviario Romano" por Batiffol (tr. Bayley), 15, leemos: "A medida que la Iglesia en la extensión de sí mismo se había vuelto más frío, no había tenido lugar en su seno un acercamiento de las almas que se poseído por el mayor celo y fervor. Estos consistían de hombres y mujeres, por igual, viviendo en el mundo sin cortar a sí mismos de los lazos y obligaciones de la vida ordinaria, sin embargo, estén vinculados por voto privado o profesión pública de vivir en la castidad toda la vida, ayunar toda la semana, para pasar sus días en la oración. Ellos fueron llamados en Monazonites Siria y ascetas Parthenae, y las vírgenes. Formaron, por así decirlo, un tercer orden, una cofradía. En la primera mitad del siglo IV, que encontrar estas asociaciones de los ascetas y las vírgenes establecidos en todas las grandes Iglesias de Oriente, en Alejandría, Jerusalén, Antioquía, Edesa ". Hombres como Atanasio, Clemente de Alejandría, Juan Crisóstomo, y otros escribieron y legislado para ellos. Ellos tenían un lugar especial en los servicios de la iglesia y es de destacar también que en Antioquía "los ascetas que forman el cuerpo principal de la de Nicea o partido ortodoxo". Sin embargo, "que data del reinado de Teodosio y el momento en el catolicismo se convirtió en la religión social del mundo, viene el movimiento, cuando una división profunda en la sociedad religiosa se manifestó. Estos ascetas y vírgenes, que, hasta ahora, se han mezclado con el cuerpo común de los fieles, abandonar el mundo y salir al desierto de la Iglesia de la multitud ya no es una ciudad lo suficientemente santo para estos puros;. que salir a construir en el desierto de la Jerusalén que él necesita ". (Culto cf. Duchesne, Christian.) El momento en que estas fundaciones comenzaron Se dice por Batiffol que "cuando el catolicismo se convirtió en la religión social". Anterior a eso, con su entorno pagano, estos establecimientos se han estado fuera de la cuestión. El instinto de las instituciones monásticas estaba allí, pero su realización se retrasó. Los que entran en una orden religiosa tener los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, que se consideran aquí sólo en la medida en que diferenciar un tipo particular de ascetismo de otras formas. Se les llama sustancial votos porque son la base de una condición de permanente y fijo o estado de vida, y afectar, modificar, determinar y dirigir la actitud de quien está obligado por ellas en sus relaciones con el mundo y con Dios. Constituyen un modo de existencia que no tiene otro propósito que algunos de estos penitentes puede tener el logro de la perfección espiritual más elevado. Al ser perpetua, garantizan la permanencia en la práctica de la virtud y evitar que sea intermitente y esporádica, siendo una entrega absoluta, libre, (irrevocable), y completa de los bienes más preciosos del hombre, su cumplimiento crea una espiritualidad, o una especie de ascetismo, del personaje más heroico. De hecho, es inconcebible lo que más se puede ofrecer a Dios, o cómo las virtudes de la pobreza, la castidad y la obediencia puede ser ejercida en un grado más alto. Que la observancia de estos votos es una reproducción de la forma de vida de Cristo y los Apóstoles, y tiene, como consecuencia, habida cuenta de innumerables santos a la Iglesia, es una respuesta suficiente a la acusación de que las obligaciones que imponen son degradantes, inhumanos , y cruel, un reproche a menudo se instó en su contra. Si bien coinciden en la práctica de las virtudes fundamentales mismo, los órganos religiosos diferenciar unos de otros por el objeto en particular que llevó a su formación por separado, a saber, una necesidad de la Iglesia, algún movimiento nuevo que había que combatir, algunos espiritual o corporal ayuda que tenía que ser traído a la humanidad, etc A partir de este resultado hay que, además de la observancia de las tres virtudes principales de la pobreza, la castidad y la obediencia una virtud especial es cultivado por cada uno. Así, el comienzo del cristianismo, cuando el trabajo era considerado un símbolo de la esclavitud, los grandes, los sabios, los nobles, así como los ignorantes humilde, y los pobres, llenos de los desiertos de Egipto y suppoted mismos mediante el trabajo manual, su el retiro del mundo de ser también una protesta contra la corrupción del paganismo. Después de la destrucción del Imperio Romano de los benedictinos enseñó a los bárbaros la agricultura, las artes, letras, arquitectura, etc, mientras que inculcar las virtudes del cristianismo, la pobreza de la Fransciscans era un condemation del lujo y la extravagancia de la época en la que su origen, la necesidad de proteger a los fieles de la herejía dio origen a la Orden de Predicadores; rebelión contra la autoridad y la defección de la Papa pidió especial énfasis en la obediencia y la lealtad a la Santa Sede por la Compañía de Jesús, la defensa de Tierra Santa creó la Órdenes Militares, la redención de cautivos, el cuidado de los enfermos y los pobres la educación, el trabajo misionero, etc, todo llamado a la existencia de una inmensa variedad de congregaciones, cuyas energías se dirigieron a lo largo de una línea especial de las buenas obras, con el consiguiente desarrollo de una grado inusual de las virtudes que se necesitan para alcanzar ese fin especial. Mientras tanto, las normas, cubriendo cada detalle y cada momento de su vida cotidiana, pidió la práctica de todas las demás virtudes. En algunas de las órdenes de las normas no hacen mención de la penitencia corporal en todos, dejando que a la devoción individual, en otros es una gran austeridad prescritas pero el exceso es siempre en contra de ambos por el hecho de que las reglas han sido sometidos a la aprobación pontificia y porque los superiores pueden conceder excepciones. Que las prácticas penitenciales tales producen caracteres mórbida y sombría es absurdo que los que conocen la despreocupación que prevalece en estricta las comunidades religiosas, que son perjudiciales para la salud y abreviar la vida no puede sostenerse seriamente en cuenta la longevidad notable observado entre los miembros de órdenes muy austera . Es cierto la vida de los santos nos encontramos con algunas mortificaciones muy extraordinaria y extravagante apariencia, pero en primer lugar, lo que es extraordinario, extravagante, y severa en una generación no puede serlo en otro que es más ruda y más acostumbrados a las dificultades . Una vez más, no se proponen para la imitación, ni que el biógrafo no exageraba, o describir como continua lo que sólo ocasionalmente, y por otro lado no está prohibido para suponer que algunos de los penitentes puede haber sido impulsado por el Espíritu de Dios para hacerse las víctimas expiatorio por los pecados de los demás. Además no hay que olvidar que estas prácticas se fue de la mano con el cultivo de las más sublimes virtudes, que eran en su mayor parte realizados en secreto, y en ningún caso para la ostentación y la pantalla. Pero incluso si hubo maltrato, la Iglesia no se hace responsable de las aberraciones de las personas, ni su enseñanza se mal si mal entendido o mal aplicados, ya que podría haberse hecho sin querer o inconscientemente, incluso por el más sagrado de sus hijos, en el uso exagerado de la penitencia corporal. La virtud de la prudencia es una parte de la ascesis. La reforma o la abolición de ciertas órdenes debido a la corrupción sólo se hace hincapié en la verdad que el ascetismo monástico significa un esfuerzo organizado para alcanzar la perfección. Si ello se mantiene a la vista, el orden sigue existiendo, si deja de ser asceta en su vida, es abolida. Una acusación común contra el ascetismo religioso es que es sinónimo de inactividad. Este cargo ignora toda la historia pasada y contemporánea. Fue a los monjes ascetas que prácticamente creó nuestra civilización actual mediante la enseñanza de las tribus bárbaras del valor y la dignidad del trabajo manual, mediante la formación en las artes mecánicas, en la agricultura, en la arquitectura, etc, mediante la reivindicación de los pantanos y bosques, y la formación de la industria centros desde los cuales las grandes ciudades desarrolladas, por no hablar de las instituciones de aprendizaje que se estableció en todas partes. La omisión de los casos especialmente prominente ahora ante el mundo, a saber, la gran cantidad de industria y trabajo implicados en la creación, organización, gestión y apoyo de decenas de miles de asilos, hospitales, refugios y las escuelas en las tierras civilizadas por los hombres y mujeres que se están llevando a cabo en trabajar por el bien de la humanidad, hay cientos de miles de hombres y mujeres vinculados por los votos y practicar el ascetismo religioso que, sin compensación alguna para ellos, excepto el sobrenatural de sacrificarse por los demás, están en el momento presente trabajando entre las tribus salvajes de todo el mundo, y enseñándoles a construir casas, cultivar sus campos, el trabajo en oficios, la atención a sus familias mientras que al mismo tiempo que imparte para el aprendizaje humano en la monotonía de las escuelas, y los lleva en el camino de la salvación. La ociosidad y el ascetismo son absolutamente incompatibles entre sí, y la institución monástica, donde prevalece la ociosidad ya ha perdido su ascetismo y, si no arrastrado por algún trastorno especial, serán suprimidas por la legislación eclesiástica. El precepto que St. Paul establecidas para un cristiano corriente siempre ha sido un principio fundamental de una verdadera ascesis: "Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma" (2 Tesalonicenses 3:10). Pero, como cuestión de hecho, la Iglesia rara vez ha tenido que recurrir a una medida tan drástica como la destrucción. Tiene fácil reformar las órdenes religiosas que, mientras le da a muchos de sus hombres más sabios y santos ilustres, han sido siempre una fuente de orgullo por el trabajo estupendo que han logrado, no sólo por el honor de Dios y el adelanto de la Iglesia, sino en que educa, la humanidad de liderazgo que en los caminos de la virtud y la santidad, y el establecimiento de instituciones de caridad y benevolencia para todas las especies de sufrimiento humano y la tristeza. En aparente contradicción con la afirmación de que la más alta expresión de la ascesis se encuentra en la vida monástica es el hecho de que la vida monástica, no sólo existe en las religiones paganas de la India, pero se asocia con la depravación moral. Se han hecho intentos para mostrar que estas instituciones hindúes son más que parodias de los monasterios cristianos, probablemente las de los nestorianos de edad, o el resultado de las tradiciones cristianas primitivas. Pero ninguno de estos supuestos puede ser aceptada. Porque, aunque, sin duda, el monacato India en el curso de los siglos prestado algunas de sus prácticas de Nestorianismo, el hecho es que existía antes de la venida de Cristo. La explicación de ello es que no es otra cosa que el resultado del instinto natural del hombre religioso a retirarse del mundo para la meditación, la oración, y las instancias espirituales mejora de lo que podría ser unos de los antiguos griegos y hebreos, y entre nosotros en la Granja Brook y otros experimentos de América. Pero ellos no eran más que imitaciones o las impresiones de un instinto natural, que sólo va a demostrar, en primer lugar, que la reclusión monástica no es natural al hombre, y en segundo lugar, que algunos divinamente autoridad constituida es nueva para guiar esta propensión natural y evitar que caigan en las extravagancias de entusiasmo religioso, que es propensa. En otras palabras, debe haber un poder espiritual reconocido y absoluta de legislar para que a lo largo de las líneas de la verdad y la virtud, para censurar y condenar y castigar a lo que está mal en las personas y asociaciones, un poder capaz de determinar infaliblemente lo que es moralmente correcto y mal. La Iglesia Católica afirma que solo el poder. Se ha reconocido siempre el instinto en el hombre ascético, ha aprobado las asociaciones para el cultivo de la perfección religiosa, ha establecido normas minutos para su orientación, siempre ha ejercido la más estricta vigilancia sobre ellos, y nunca ha vacilado en su abolición cuando estaban destinados. Por otra parte, como una verdadera ascesis no descansa satisfecha con naturales, sino que apunta a la perfección sobrenatural, y como lo sobrenatural en la Nueva Dispensación está en la tutela de la Iglesia Católica, con su orientación por sí sola es ascetismo seguro. El ascetismo judío Además de los observadores comunes de la antigua ley, tenemos los grandes santos y profetas hebreos, cuyos hechos se registran en la Santa Biblia. Eran ascetas que practicaban las más altas virtudes, que fueron adornados con los dones espirituales notable, y se consagraron al servicio de Dios y sus semejantes. En cuanto a las escuelas de los profetas, lo que pudo haber sido, se admite que uno de los objetos destinados era la práctica de la virtud, y en ese sentido pueden ser consideradas como las escuelas de la ascesis. Los nazarenos eran hombres que se consagraron por un voto perpetuo o temporal que se abstengan todos los días de su Nazariteship, es decir, durante su separación del resto de la gente, desde el uso del vino y toda bebida embriagante otros, de forma a partir de vinagre vino o bebidas fuertes, de cualquier licor de uvas, de uvas secas o frescas, y de hecho de la utilización de cualquier cosa producida a partir de la vid. Otras celebraciones que son de obligación, tales como dejar crecer el cabello, evitando la contaminación, etc, eran ceremoniales más que ascética. Los nazarenos eran exclusivamente hombres, y no dice que no hay ejemplo en el Testamant antiguo de una mujer nazarí. Ellos eran una clase de personas "santo para el Señor" en un sentido especial, e hizo su voto de abstinencia un ejemplo de abnegación y de la moderación y una protesta contra los hábitos de indulgencia de los cananeos que estaban invadiendo el pueblo de Israel. Sansón y Samuel fueron consagrados por sus madres a ese tipo de vida. No es cierto que vivían separados en distintas comunidades, como los Hijos de los Profetas, aunque hay una instancia de trescientos de ellos se encuentran juntos en el mismo tiempo. Los recabitas Los recabitas, a quien, sin embargo, Josefo no menciona, parece haber sido una tribu normal, que se distingue principalmente por su abstinencia de vino, aunque no es seguro que otros intoxicantes estaban prohibidos, o que la abstinencia como fue impulsada por motivos de la penitencia. Puede haber sido simplemente para evitar que la cultura de la vid con el fin de mantenerlos en su estado normadic, lo mejor para escapar de la corrupción de sus vecinos cananea. También había esenios que vivían una vida en común, no poseía la propiedad individual, afectado de una simplicidad extrema en la dieta y el vestido, y vivió fuera de las grandes ciudades para preservarse de la contaminación. Algunos de ellos abjurado de matrimonio. Ellos se dedicaron a los enfermos, y para ello hizo un estudio especial de las cualidades curativas de las hierbas y se jactaba de poseer recetas médicas transmitidas de Salomón. De ahí su nombre, los Esenios, o curanderos. Finalmente vienen los fariseos, que eran los puritanos de la ley del Antiguo, pero cuyas virtudes y austeridades que sabemos que han sido a menudo pretensión solo, aunque hubo, sin duda, entre ellos algunos que estaban en serio en la práctica de la virtud. St. Paul se describe como un fariseo de los fariseos. Fuera de Judea, había dicho que un cierto número de Judios, hombres y mujeres, que viven en las orillas del lago Mareotis, cerca de Alejandría, que se mezclaron sus prácticas religiosas con las de los egipcios, y que vivió una vida de pobreza voluntaria , la castidad, el trabajo, la soledad y la oración. Ellos fueron llamados terapeutas, que, como los esenios, los medios curanderos. Rappoport, en su "Historia de Egipto" (XI. 29), dice que una cierta clase del sacerdocio egipcio llevó el mismo tipo de vida. Sabemos de los terapeutas sólo de Filón. ¿Qué tan cierto sus descripciones no están por determinar. Herética ascetismo En el segundo siglo de la Iglesia aparecen los encratitas, o austera El. Eran una parte de los gnósticos heréticos, principalmente sirios, que, debido a sus puntos de vista erróneos sobre la materia, se retiró de todo contacto con el mundo, y denunció el matrimonio como impuro. Sobre el mismo período llegaron los montanistas, que prohibió el matrimonio en segundo lugar, ordenó ayunos rigurosos, insistió en la exclusión permanente de la Iglesia de los que han cometido alguna grave pecado, estigmatizados de vuelo en tiempo de persecución como reprobable, protestó que las vírgenes deberían ser siempre velada , pinturas reprobado, estatuas, el servicio militar, teatros, y todas las ciencias mundanas. En el siglo III los maniqueos celebró el matrimonio era ilegal y se abstuvo de vino, carne, leche y huevos, todo lo cual no puede hacerles persistir en la más burda inmoralidad. Los flagelantes eran una secta que comenzó alrededor de 1260. Ellos viajaron de un lugar a otro en Italia, Austria, Bohemia, Baviera, y Polonia, los azotes se a la sangre, aparentemente para excitar al pueblo a la contrición de sus pecados, pero se les prohibió pronto por las autoridades eclesiásticas. Se volvió a aparecer en el siglo XIV, en Hungría, Alemania e Inglaterra. El Papa Clemente VI emitió una bula en contra de ellos en 1349, y la Inquisición los persiguió con tal vigor que desaparecieron por completo. Eran enemigos acérrimos de la Iglesia. Los cátaros del siglo XII eran, como su nombre lo indica, los puritanos. Aunque la enseñanza de las doctrinas de los maniqueos, que afectó a vivir una vida más pura que el resto de la Iglesia. El principal de ellos fueron los valdenses, o "Hombres Pobres de Lyon", quien aceptó la pobreza evangélica y luego desafió al Papa, quien los suprimió. Aunque el protestantismo ha sido incesante en su denuncia de la ascesis, es sorprendente observar la cantidad de casos extremos de que la historia del protestantismo le suministre. Los puritanos de Inglaterra y Nueva Inglaterra, con sus leyes despótico y cruel, que impone todo tipo de restricciones no sólo a sí mismos sobre, pero en otros, son ejemplos de los ascetas equivocada. Los primeros metodistas, con sus denuncias de todas las diversiones, bailes, teatros, jugar a las cartas, los goces domingo, etc, eran ascetas. Los innumerables colonias socialistas y los asentamientos que han surgido en todos los países son ilustraciones del mismo espíritu. Pagan ascetismo Entre los griegos, tenemos la escuela, o cuasi-comunidad de Pitágoras, cuyo objetivo era extirpar las pasiones, pero era más filosófica que religiosa, en su carácter y pueden ser lugares en la categoría de ascetismo Naturales. Brahmínica ascetismo Con frecuencia se sostiene que existe un ascetismo entre los brahmanes de la India, que en algunos aspectos es igual, si no superior, a la del cristianismo. Se inculca las virtudes de la veracidad, la honestidad, el autocontrol, la obediencia, la templanza, la limosna, el cuidado de la mansedumbre enfermos, perdón de las ofensas, devolver bien por mal, etc prohíbe el suicidio, el aborto, el perjurio, la calumnia, la embriaguez , la gula, la usura, la hipocresía, la pereza, y la crueldad a los animales. Diez votos obligar a los brahmanes de la práctica de algunos ot estas virtudes. Su práctica de la penitencia es extraordinario. Además de lo que se deja a la iniciativa personal, el decreto de Leyes de Manu que: los brahmanes se debe rodar por el suelo o de pie en la punta del dedo del pie de un día o, alternativamente de pie y sentado. En verano, niéguese a sí mismo exponga al calor de cinco incendios, durante la temporada de lluvias, le permitió vivir bajo el cielo abierto;. Y en invierno se vestía con ropa mojada, por lo tanto un gran aumento del rigor de sus austeridades "ayunos prolongados de los más carácter excepcional también se ordenó. En todo esto, no hay ascetismo. Estas penitencias suicidas, aparte de su maldad y el absurdo, se basan en una concepción errónea de la finalidad de la mortificación. Ellos no deben expiar el pecado o para adquirir mérito, pero pronto la idea de que cuanto mayor sea la austeridad, mayor es la santidad, y que, además de acelerar la absorción en la divinidad que le ayudará al penitente para obtener un dominio sobre su cuerpo como para que sea invisible a voluntad, para flotar en el aire , o pasar la velocidad con la iluminación de un lugar a otro. ser creyentes en la metempsicosis, que consideran estos sufrimientos como un medio de evitar el castigo de los recién nacidos bajo la forma de otras criaturas. Su panteísmo destruye la idea esencial de la virtud, porque no puede ninguna virtud, como no puede haber ningún vicio, cuando uno es parte de la deidad. Una vez más, la creencia de que no hay realidad fuera de Brahma impide el uso o abuso de las criaturas de tener influencia alguna en la condición de justo o injusto de el alma. Por último, como el final de la existencia es la absorción en Brahma, con su consiguiente pérdida de la personalidad y la adopción de una existencia inconsciente durante todo el tiempo futuro, que encierra ningún incentivo a la práctica de la virtud. Todo el sistema se basa en orgullo. El brahmán es superior a toda la humanidad, y el contacto con otra casta que la suya propia, especialmente los pobres y humildes, es la contaminación. Se hace obligatorio el matrimonio, sino que obliga a la mujer para adorar al marido sin importar lo cruel que es, permitiéndole para rechazar su valor; anima poli-gamia, aprueba el harén, y autoriza la quema de viudas en el suttees que el Gobierno Bntish aún no ha logrado impedir Se aborrece el trabajo manual y obliga a la práctica de la mendicidad y la ociosidad. y no ha hecho nada para el mejoramiento físico de la raza humana, como la condición de la India durante muchos siglos demuestra claramente. Sus resultados espirituales no son mejores. Su liturgia se compone de las supersticiones más repugnante, infantil y cruel, y su combinaciones contradictorias de panteísmo, el materialismo y el idealismo han desarrollado un sistema de divinidades crueles peores que las de la antigüedad pagana. No es tanto el ascetismo real. El ascetismo budista Las prácticas ascéticas de los budistas son monástica en su carácter, los devotos que viven en las comunidades, mientras que los brahmanes son en su mayoría solitarios, a pesar de admitir alumnos. Los códigos morales de ambas sectas se parecen entre sí en algunos aspectos. Para los budistas, hay cinco grandes deberes: no matar a ningún ser viviente, no robar, no actuar sin pudor, no mentir, no beber bebidas alcohólicas. El camino de ocho partes de las virtudes es la siguiente: las creencias derecho, la aspiración de la derecha, habla correcta, la conducta de la derecha, sus medios de subsistencia, esfuerzo correcto, la memoria de la derecha, la meditación correcta. El cultivo de la mansedumbre, tanto internos como externos, es expressedly inculcado. En los monasterios, la confesión de culpas, sino de las externas, se practica, y se concede gran importancia a la meditación. Sus penitencias son relativamente moderados. Sin embargo, a pesar de su glorificación de la virtud, esta forma de vida no puede ser considerado como el ascetismo. Mientras mantiene su indiferente al panteísmo y otros errores del brahmanismo, ignora por completo a Dios, y es ateo o agnóstico, no admitiendo la dependencia de la divinidad y el reconocimiento de ninguna obligación de la adoración, la obediencia, el amor, la gratitud, la creencia y, en consecuencia, la eliminación de todas las virtudes . Su evitar el pecado es puramente utilitaria es decir., Para escapar de sus consecuencias. Su fin último es la extinción en el Nirvana, lo que no tienen incentivo a la virtud, mientras que el que otorgue el estado más bajo de Swarga, con sus placeres sensuales, a los que eran útiles a los Budas. Al igual que su predecesor, su idea de la extinción final es una extensión de la absorción Brahminist y conduce lógicamente al suicidio. Tiene matrimonio en aborrecimiento, y suprime todos los deseos legítimos prohibiendo todas las actividades recreativas, música, cine, actividades científicas, etc ocupaciones industriales son vistos con desprecio, y el estado ideal es la mendicidad y la ociosidad. A pesar de insistir en el celibato como el buen estado del hombre, se tolera la poligamia y el divorcio. Se habla más complaciente de muchos de Buda cien esposas, antes de su conversión; alaba el serrallo extensa de Bimbissasa, su real más distinguidos convertir, sin aludir a su ser las excepciones a la norma de conducta de un laico budista, mientras que "el jefe oficial de Budismo del Sur en el día de hoy, el rey de Siam, ejercicios sin escrúpulos el privilegio de mantener un harén "(Aiken). No abolió el sistema de castas, excepto en los monasterios. Por último, "en la propagación de esta religión a otras tierras, la comisión aprobó el culto idolátrico y obsceno de Nepal, dio su sanción a la adoración degradantes chamánico del Tíbet, y se superpone con las supersticiones propias de China, Mongolia y Tíbet." Es un abuso de términos para describir las prácticas de esta religión como el ascetismo. En conclusión, se puede decir la diferencia entre el ascetismo falso y lo verdadero es la siguiente: el ascetismo falsos comienza con una idea equivocada de la naturaleza del hombre, del mundo, de Dios, sino que propone que se siga la razón humana, pero pronto cae en la locura y se convierten en fanáticos, y el loco a veces en sus métodos y proyectos. Con una idea exagerada de los derechos y facultades de la persona, que se rebela contra todo el control espiritual y, usurpando una autoridad mayor que la Iglesia ha pretendido nunca, lleva a sus incautos en la más amplia extravagancias. Su historia es uno de perturbación, el desorden y la anarquía, es estéril y de los resultados en la adquisición de la verdad o la elevación de la persona y las obras de la benevolencia o el progreso intelectual, y en algunos casos ha sido el instrumento de los más deplorables morales degradación. Es cierto ascetismo, por el contrario, se guía por la recta razón, asistida por la luz de la revelación, sino que comprende claramente la verdadera naturaleza del hombre, su destino, y sus obligaciones. Sabiendo que no se ha creado en una condición meramente natural, pero elevada a un estado sobrenatural, que trata de iluminar su mente y fortalecer su voluntad por la gracia sobrenatural. Consciente de que tiene que controlar sus pasiones más bajas y resistir los asaltos del mal espíritu y las seducciones del mundo, que no sólo permite, sino que impone, la práctica de la penitencia, mientras que por la virtud de la prudencia que se inculca, se evita el exceso. En lugar de retirarse él de sus semejantes y la inducción de mal humor y el orgullo, que le concede alegría y humildad, le inspira con el mayor amor por la humanidad, y cultivar el espíritu de sacrificio que tiene, por sus obras de caridad y benevolencia, confiere innumerables beneficios en la carrera humance. En una palabra, el ascetismo no es más que un método de iluminación adoptado en la observancia de la ley de Dios a través de todos los diversos grados de servicio, de la obediencia del creyente ordinario a la absorción de la devoción de la santa más grande, guiando a cada uno conforme a la medida de la gracia impartida por el Espíritu de Luz y Verdad. Publicación de información escrita por TJ Campbell. Transcrito por Joseph P. Thomas. La Enciclopedia Católica, Volumen I. Publicado 1907. Nueva York: La empresa Robert Appleton. Nihil obstat, 1 de marzo de 1907. Lafort Remy, STD, Censor. Imprimatur. + Cardenal John Farley, arzobispo de Nueva York
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Teología ascética


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Classically, ascetical theology has been defined as the branch of theology dealing with the ordinary means of Christian perfection, eg, the disciplined renunciation of personal desires, the imitation of Christ, and the pursuit of charity. Clásicamente, la teología ascética ha sido definida como la rama de la teología que trata con los medios ordinarios de la perfección cristiana, por ejemplo, la renuncia disciplinada de los deseos personales, la imitación de Cristo, y la búsqueda de la caridad. On this level it has been distinguished since the seventeenth century from moral theology (which deals with those duties essential for salvation and thus the avoidance of mortal and venial sins) and mystical theology (which deals with the extraordinary grace of God leading to infused contemplation and is thus a passive reception rather than an active pursuit). The borderline between moral and ascetical theology is hazy at best, while the distinction between it and mystical theology is often denied altogether. En este nivel se ha distinguido desde el siglo XVII de la teología moral (que se ocupa de las tareas esenciales para la salvación y por tanto, la evitación de los pecados mortales y veniales) y de la teología mística (que se ocupa de la gracia extraordinaria de Dios que conduce a la contemplación infusa y es, pues, una recepción pasiva en lugar de una búsqueda activa). La frontera entre la teología moral y ascética es nebuloso mejor de los casos, mientras que la distinción entre ésta y la teología mística es a menudo negado por completo. This fact becomes particularly clear when ascetical theology is divided in its usual manner into the purgative, illuminative, and unitive ways. The purgative way, which stresses the cleansing of the soul from all serious sin, clearly overlaps moral theology. Este hecho se hace particularmente evidente cuando la teología ascética está dividido en su forma habitual en el, iluminativa y unitiva formas purgativas. La vía purgativa, que hace hincapié en la limpieza del alma de todo pecado grave, se superpone claramente la teología moral. The unitive way, which focuses on union with God, can easily include mystical theology. La vía unitiva, que se centra en la unión con Dios, fácilmente puede incluir la teología mística. Only the illuminative way, the practice of positive Christian virtue, remains uncontested. Sólo la vía iluminativa, la práctica de la virtud cristiana positivos, sigue siendo indiscutible. Yet this threefold division of ascetical theology has been firmly established since Thomas Aquinas, although its roots can be traced to Augustine and earlier. Thus it is wisest to take ascetical theology in its broadest sense, meaning the study of Christian discipline and the spiritual life. Sin embargo, esta triple división de la teología ascética ha sido firmemente establecida desde Tomás de Aquino, aunque sus raíces se remontan a Agustín y anteriores. Por lo tanto, es más sabio tomar la teología ascética en su sentido más amplio, es decir, el estudio de la disciplina cristiana y la vida espiritual.
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The basis of ascetical theology is in the NT La base de la teología ascética es en el NT

It was Jesus who spoke of fasting (Matt. 9:15; Mark 9:29), celibacy (Matt. 19:12), and the renunciation of possessions (Matt. 19:21; Mark 10:28; Luke 9:57 - 62; 12:33). Fue Jesús quien habló del ayuno (Mateo 09:15, Marcos 9:29), el celibato (Mateo 19:12), y la renuncia a las posesiones (Mateo 19:21, Marcos 10:28 y Lucas 09:57 - 62; 12:33). More importantly Jesus called for a general self-renunciation, a "taking up" of one's "cross" in order to follow him (Mark 8:34). Más importante aún Jesús llamó a un general de auto-renuncia, un "tomar" de su "cruzada" para seguirlo (Marcos 8:34). The Sermon on the Mount forms the directive for this lifestyle, closing with a call to a disciplined life (Matt. 7:13 - 27). El Sermón de la Montaña formas la directiva para este estilo de vida, cerrando con una llamada a una vida disciplinada (Mateo 7:13 - 27). One must also include the call for constant watchfulness (Matt. 24:42; 25:13, or "abiding" in John). También se debe incluir la convocatoria de vigilancia constante (Mateo 24:42; 25:13, o "permanecer" en Juan). Paul picked up this theme with his call for self discipline (1 Cor. 9:24 - 27), his exhortation to put off the "old man" (Eph. 4:22) or to put to death the flesh (Col. 3:5), and his demand that Christians walk by the Spirit (Rom.8; Gal. 5). Pablo tomó este tema con su llamado a la disciplina de sí mismo (1 Corintios 9:24 - 27.), Su exhortación a aplazar el "hombre viejo" (Efesios 4:22) o dar muerte a la carne (Col. 3 : 5), y su exigencia de que los cristianos a pie por el Espíritu (Rom.8; Ga 5).. Similar examples could be discovered in James, John, or Peter. Ejemplos similares podrían ser descubiertos en Santiago, Juan, o Pedro. It is the unified witness of the NT that the Christian life is a discipline, a struggle, and that success in this struggle is enabled by the grace of God or his Spirit. Es el testimonio unificado de las NT que la vida cristiana es una disciplina, una lucha, y que el éxito en esta lucha es permitido por la gracia de Dios o de su Espíritu.
The postapostolic church, beginning, perhaps, with the Shepherd of Hermas, began producing works on how this discipline was to be pursued; that is, how the goal of perfect charity and fellowship with God was to be gained. La iglesia postapostolic, empezando, tal vez, con el Pastor de Hermas, comenzó a producir obras sobre esta disciplina iba a ser perseguido, es decir, cómo la meta de la perfección de la caridad y la comunión con Dios iba a ser adquirida. Spiritual teaching was quickly connected first with martyrdom as its highest good and then, partially under the influence of Neoplatonism, with virginity as a type of living martyrdom. la enseñanza espiritual se conectó rápidamente primero con el martirio como su bien más elevado y, a continuación, en parte bajo la influencia del neoplatonismo, con la virginidad como un tipo de vida de martirio. As the church became one with the Roman Empire, it was the monastic movement which took up and defended the rigor of the early period; this was to be the home of ascetical theology for much of the succeeding church history, producing the works of the desert fathers, Basil and the Eastern tradition of spiritual direction, and later the medieval monastic tradition, following in the steps of Augustine. Como la iglesia se convirtió en uno con el Imperio Romano, fue el movimiento monástico, que asumió y defendió el rigor de los primeros tiempos, lo que iba a ser el hogar de la teología ascética para gran parte de la historia de la iglesia tiene éxito, produciendo las obras del desierto padres, Basilio y la tradición oriental de la dirección espiritual, y más tarde la tradición monástica medieval, siguiendo los pasos de San Agustín. In the Reformation period ascetical theology split into several different streams, some of which were more influenced by the medieval stress on the meditation on and identification with the human life of Christ and others more by the spiritual internalization of the life of Christ in the Devotio Moderna as seen especially in Thomas a Kempis's Imitation of Christ. The most radical stream was the Anabaptist one, which aimed at a disciplined church with primitive purity: the whole church fulfilled the monastic ideal of imitating Christ. The Catholic stream focused more upon a group of elect "first class" Christians (Francis de Sales, Ignatius's Spiritual Exercises), preserving the tradition of deep meditation on the human sufferings of Christ. Lutheran pietism and especially Calvinist Puritanism mediated ascetical theology to their respective traditions with their stress on holy lives (Richard Baxter, and in some respects William Law's Serious Call). En el período de separación ascética teología de la Reforma en varios arroyos, algunos de los cuales fueron más influidos por el estrés medieval en la meditación y la identificación con la vida humana de Cristo y otros más por la interiorización espiritual de la vida de Cristo en la Devotio Moderna como se ve especialmente en Tomás de Kempis Imitación uno de Cristo. más radical de la corriente fue el anabaptista uno, cuyo objetivo era disciplinada una iglesia primitiva con la pureza toda cumplido la iglesia monástica del ideal de imitación de Cristo. La corriente católica se centró más en un grupo de elegidos "primera clase" cristianos (Francisco de Sales, Espiritual de Ignacio de Ejercicios), conservando la tradición de profunda meditación sobre el sufrimiento humano de Cristo. pietismo luterano y, sobre todo puritanismo calvinista mediada por la teología ascética a sus respectivas tradiciones, con su énfasis en las vidas de santos (Richard Baxter, y en algunos casos graves de William Law de llamadas). Finally, there is the whole holiness tradition, beginning with John Wesley. Por último, existe la tradición de la santidad, empezando por John Wesley. If these are classified as radical, catholic, state church, and holiness, one can find a place within these categories for the Quakers and others who, knowingly or unconsciously, repeat the calls of spiritual directors and writers on ascetical theology down the ages (eg, Richard Foster, Watchman Nee, or George Verwer). Si estos se clasifican como, católica, Iglesia del Estado radical, y la santidad, se puede encontrar un lugar dentro de estas categorías de los cuáqueros y otros que, consciente o inconscientemente, repita las llamadas de los directores espirituales y escritores sobre la teología ascética de los siglos (por ejemplo, , Richard Foster, Nee, Watchman, o George Verwer). The common themes of ascetical theology in whatever its clothing are the following: Los temas comunes de la teología ascética en cualquiera de sus prendas de vestir son las siguientes:
  • (1) a stress on the call of God and thus on God's enabling grace to live the Christian life; ascetical theology is neither Pelagianism nor legalism in its basic forms; (1) un énfasis en la llamada de Dios y por lo tanto en la gracia de Dios que permite vivir la vida cristiana, la teología ascética no es ni el legalismo ni el pelagianismo en sus formas básicas;
  • (2) a demand that one forsake sin, including practices that much of the church might find acceptable for ordinary church people; this demand is usually related to literal following of the NT ethic; (2) una demanda que un pecado abandonar, incluidas las prácticas que gran parte de la iglesia puede ser que encuentre aceptable para la gente de la iglesia ordinario, lo que la demanda es por lo general relacionado con el siguiente literal de la ética del NT;
  • (3) a call to mortify the flesh and its desires, to discipline oneself, which in its best forms is not connected to a Neoplatonic dualistic anthropology (this theme and the previous one form the purgative way); (3) una llamada para mortificar la carne y sus deseos, a la disciplina a sí mismo, que en sus mejores formas no está conectado a una antropología dualista neoplatónica (el tema de este y el anterior constituyen la vía purgativa);
  • (4) an invitation to follow Christ and apply oneself to those virtues which he commanded; (4) una invitación a seguir a Cristo y se aplican a sí mismo a las virtudes que él mandó;
  • (5) a call to self surrender to God's will as an act of radical faith, at times in the form of virtually a conversion experience or a second work of grace (the illuminative way); and (5) una llamada a la entrega de uno mismo a la voluntad de Dios como un acto de fe radical, a veces en forma de casi una experiencia de conversión o de una segunda obra de gracia (la vía iluminativa), y
  • (6) an expectation that through quiet prayer and meditation one will become closer to God and experience him spiritually as "the living word" (Anabaptist) or even as one's divine spouse (Catholic tradition, eg, John of the Cross). (6) la expectativa de que a través de la oración silenciosa y una meditación se acercará más a Dios y la experiencia de lo espiritual como "la palabra viva" (anabaptista) o incluso como la esposa divina (la tradición católica, por ejemplo, Juan de la Cruz).
This last is the unitive way. Esta última es la vía unitiva. While all of this can become a very individualistic seeking of perfection, the best writers of the tradition are aware of the body of Christ and thus formed their own groups to jointly pursue the goal and / or expected that the pursuit of perfection would lead to a deeper service to the whole body of Christ (eg, Fenelon). Mientras todo esto puede convertirse en un muy individualista busca de la perfección, los mejores escritores de la tradición son conscientes del cuerpo de Cristo y así formaron sus propios grupos para perseguir el objetivo común y / o que se espera que la búsqueda de la perfección daría lugar a una más profundo de servicio a todo el cuerpo de Cristo (por ejemplo, Fénelon). In either its narrower classical sense or its broader sense including a large Protestant tradition ascetical theology is essentially that part of moral and pastoral theology which aims at the renewal of individuals and the church, deeper spiritual experience, and true holiness in primitive simplicity. Ya sea en su sentido más estricto clásica o su sentido más amplio, incluyendo una larga tradición ascética teología protestante es, esencialmente, que parte de la teología moral y pastoral que tiene por objeto la renovación de las personas y la iglesia, más profunda experiencia espiritual, y la verdadera santidad en la sencillez primitiva. As such it is a theological discipline indispensable to the proper functioning of the church. Como tal, es una disciplina teológica indispensable para el buen funcionamiento de la iglesia. PH Davids PH Davids
(Elwell Evangelical Dictionary) (Diccionario Elwell Evangélica) Bibliography Bibliografía
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 Teología ascética

 Información Católica
Ascetics, as a branch of theology, may be briefly defined as the scientific exposition of Christian asceticism. Ascetas, como una rama de la teología, puede definirse brevemente como la exposición científica de la ascesis cristiana. Asceticism (askesis, askein), taken in its literal signification, means a polishing, a smoothing or refining. El ascetismo (ascesis, askein), tomado en su significado literal, significa un pulido, un alisado y el refino. The Greeks used the word to designate the exercises of the athletes, whereby the powers dormant in the body were developed and the body itself was trained to its full natural beauty. Los griegos usaban la palabra para designar a los ejercicios de los atletas, por el cual los poderes latentes en el cuerpo se desarrollaron y el propio organismo se formó a su belleza natural. The end for which these gymnastic exercises were undertaken was the laurel-wreath bestowed on the victor in the public games. El fin para el que estos ejercicios de gimnasia se llevaron a cabo fue la corona de laurel otorgado el vencedor en los juegos públicos. Now the life of the Christian is, as Christ assures us, a struggle for the kingdom of heaven (Matthew 11:12). Ahora la vida del cristiano es, como Cristo nos asegura, una lucha por el reino de los cielos (Mateo 11:12). To give his readers an object-lesson of this spiritual battle and moral endeavour, St. Paul, who had been trained in the Greek fashion, uses the picture of the Greek pentathlon (1 Corinthians 9:24). Para dar a sus lectores una lección objetiva de esta batalla espiritual y esfuerzo moral, St. Paul, que habían sido entrenados en la moda griega, utiliza la imagen del pentatlón griego (1 Corintios 9:24). The exercises to be assumed in this combat tend to develop and strengthen the moral stamina, while their aim is Christian perfection leading up to man's ultimate end, union with God. Los ejercicios que se asume en este combate tienden a desarrollar y fortalecer la resistencia moral, mientras que su objetivo es la perfección cristiana anteriores a fin último del hombre, la unión con Dios. Human nature having been weakened by original sin and ever inclining toward what is evil, this end cannot be reached except at the price of overcoming, with God's grace, many and serious obstacles. La naturaleza humana de haber sido debilitada por el pecado original y siempre inclinado hacia lo que es malo, ello no se puede llegar a salvo al precio de superar, con la gracia de Dios, muchos y graves obstáculos. The moral struggle then consists first of all in attacking and removing the obstacles, that is the evil concupiscences (concupiscence of the flesh, concupiscence of the eyes, and pride of life), which effects of original sin serve to try and test man (Trid., Sess. V, De peccato originali). La lucha moral consiste entonces en primer lugar para atacar y eliminar los obstáculos, que es la concupiscencia del mal (la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos, y orgullo de la vida), que los efectos del pecado original sirven para tratar y poner a prueba el hombre (Trid ., Sess. V, De Peccato originali). This first duty is called by the Apostle Paul the putting off of "the old man" (Ephesians 4:22). Este primer deber es llamado por el apóstol Pablo la puesta fuera de "el viejo" (Efesios 4:22). The second duty, in the words of the same Apostle, is to "put on the new man" according to the image of God (Ephesians 4:24). El segundo deber, en palabras del mismo Apóstol, es "poner en el hombre nuevo", de acuerdo a la imagen de Dios (Efesios 4:24). The new man is Christ. El nuevo hombre es Cristo. It is our duty then to strive to become like unto Christ, seeing that He is "the way, and the truth, and the life" (John 14:6), but this endeavour is based on the supernatural order and, therefore, cannot be accomplished without Divine grace. Es nuestro deber, después, tratar de ser como a Cristo, ya que Él es "el camino, y la verdad, y la vida" (Juan 14:6), pero este esfuerzo se basa en el orden sobrenatural y, por tanto, no puede llevarse a cabo sin la gracia divina. Its foundation is laid in baptism, whereby we are adopted as sons of God through the imparting of sanctifying grace. Su fundación se establece en el bautismo, por el cual se adoptan como hijos de Dios a través de la impartición de la gracia santificante. Thenceforth, it must be perfected by the supernatural virtues, the gifts of the Holy Ghost, and actual grace. A partir de entonces, debe ser perfeccionada por las virtudes sobrenaturales, los dones del Espíritu Santo y la gracia actual. Since, then, ascetics is the systematic treatise of the striving after Christian perfection, it may be defined as the scientific guide to the acquisition of Christian perfection, which consists in expressing within ourselves, with the help of Divine grace, the image of Christ, by practising the Christian virtues, and applying the means given for overcoming the obstacles. Desde entonces, los ascetas es el tratado sistemático de la lucha después de la perfección cristiana, puede ser definida como la guía científica para la adquisición de la perfección cristiana, que consiste en expresar dentro de nosotros mismos, con la ayuda de la gracia divina, la imagen de Cristo, mediante la práctica de las virtudes cristianas, y la aplicación de los medios dados para superar los obstáculos. Let us subject the various elements of this definition to a closer examination. Vamos a sujetos los diversos elementos de esta definición a un examen más detenido. A. Nature of Christian Perfection A. Naturaleza de la perfección cristiana (1) To begin with, we must reject the false conception of the Protestants who fancy that Christian perfection, as understood by Catholics, is essentially negative asceticism (cf. Seberg in Herzog-Hauck, "Realencyklopädie für prot. Theologie", III, 138), and that the correct notion of asceticism was discovered by the Reformers. (1) Para empezar, tenemos que rechazar la falsa concepción de los protestantes que se imaginan que la perfección cristiana, tal como lo entienden los católicos, es esencialmente el ascetismo negativo (cf. Seberg en Herzog-Hauck, "für prot Realencyklopädie. Theologie", III, 138), y que la noción correcta de la ascesis fue descubierto por los reformadores. There can be no doubt as to the Catholic position, if we but hearken to the clear voices of St. Thomas and St. Bonaventure. No puede haber ninguna duda acerca de la posición católica, pero si nos escuchan las voces claras de Santo Tomás y San Buenaventura. For these masters of Catholic theology who never tired of repeating that the ideal of asceticism upheld by them was the ideal of the Catholic past, of the Fathers, of Christ Himself, emphatically state that bodily asceticism has not an absolute, but only a relative, value. Para estos maestros de la teología católica que nunca se cansó de repetir que el ideal de ascetismo confirmada por ellos era el ideal del pasado católico, de los Padres, de Cristo mismo, enfáticamente que el ascetismo del cuerpo no tiene un absoluto, sino sólo un familiar, valor. St. Thomas calls it a "means to an end", to be used with discretion. Santo Tomás lo llama un "medio para un fin", para ser usado con discreción. St. Bonaventure says that bodily austerities "prepare, foster, and preserve perfection" (ad perfectionem præparans et ipsam promovens et conservans; "Apolog. pauperum", V, c. viii). San Buenaventura dice que austeridades corporales "preparar, promover y preservar la perfección" (præparans perfectionem de anuncios y otros promovens ipsam et conservans, "apólogo pauperum"., V, c. VIII). In proof of his thesis, he shows that to put an absolute value on bodily asceticism would lead to Manichæism. En la prueba de su tesis, demuestra que para poner en valor absoluto ascetismo corporal llevaría a Manichæism. He also points to Christ, the ideal of Christian perfection, who was less austere in fasting than John the Baptist, and to the founders of religious orders, who prescribed fewer ascetic exercises for their communities than they themselves practised (cf. J. Zahn, "Vollkommenheitsideal" in "Moralprobleme", Freiburg, 1911, p. 126 sqq.). También señala a Cristo, el ideal de la perfección cristiana, que fue menos austero en el ayuno que Juan el Bautista, y los fundadores de órdenes religiosas, que le recetó menos ejercicios ascéticos para sus comunidades lo que ellos mismos practican (cf. J. Zahn, "Vollkommenheitsideal" en "Moralprobleme", Friburgo, 1911, p. 126 ss.). On the other hand, Catholics do not deny the importance of ascetic practices for acquiring Christian perfection. Por otra parte, los católicos no niegan la importancia de las prácticas ascéticas para adquirir la perfección cristiana. Considering the actual condition of human nature, they declare these necessary for the removal of obstacles and for the liberation of man's moral forces, thus claiming for asceticism a positive character. Teniendo en cuenta la situación real de la naturaleza humana, declaran estos necesario para la eliminación de los obstáculos y por la liberación de las fuerzas morales del hombre, por lo que reclama para el ascetismo un carácter positivo. A like value is put upon those exercises which restrain and guide the powers of the soul. Un valor, como se pone en los ejercicios, que restringen y guía de los poderes del alma. Consequently, Catholics actually fulfil and always have fulfilled what Harnack sets down as a demand of the Gospel and what he pretends to have looked for in vain among Catholics; for they do "wage battle against mammon, care, and selfishness, and practise that charity which loves to serve and to sacrifice itself" (Harnack, "Essence of Christianity"). En consecuencia, los católicos realmente cumplir y siempre han cumplido con lo que Harnack establece como una exigencia del Evangelio y lo que él pretende haber buscado en vano entre los católicos, porque lo hacen "batalla contra las riquezas, la atención y el egoísmo, y la práctica de la caridad que ama a servir ya sacrificarse "(Harnack," La Esencia del Cristianismo "). The Catholic ideal, then, is by no means confined to the negative element of asceticism, but is of a positive nature. El ideal católico es, pues, no se limita al elemento negativo del ascetismo, pero es de carácter positivo. (2) The essence of Christian perfection is love. (2) La esencia de la perfección cristiana es el amor. St. Thomas (Opusc. de perfectione christ., c. ii) calls that perfect which is conformable to its end (quod attingit ad finem ejus). Santo Tomás (Opusc. perfectione de cristo., C. ii) las llamadas que perfecto, que es conforme a su fin (quod ejus attingit ad finem). Now, the end of man is God, and what unites him, even on earth, most closely with God is love (1 Corinthians 6:17; 1 John 4:16). Ahora, el fin del hombre es Dios, y lo que le une, incluso en la tierra, más estrechamente con Dios es amor (1 Corintios 6:17, 1 Juan 4:16). All the other virtues are subservient to love or are its natural prerequisites, as faith and hope; Love seizes man's whole soul (intellect, will), sanctifies it, and fuses new life into it. Todas las demás virtudes están al servicio de amor o son sus condiciones naturales, como la fe y la esperanza; amor se apodera de toda el alma del hombre (inteligencia, voluntad), que santifica, y mechas de una nueva vida en él. Love lives in all things and all things live in love and through love. El amor vive en todas las cosas y todas las cosas vivir en amor y por amor. Love imparts to all things the right measure and directs them all to the last end. El amor da a todas las cosas su justa medida y los dirige a todos al fin último. "Love is thus the principle of unity, no matter how diversified are the particular states, vocations, and labours. There are many provinces, but they constitute one realm. The organs are many, but the organism is one" (Zahn, lc, p. 146). "El amor es por tanto el principio de unidad, no importa cuán diversificada son los estados en particular, las vocaciones, y trabajos. Hay muchas provincias, pero constituyen un reino. Los órganos son muchos, pero el organismo es uno" (Zahn, lc, p. 146). Love has, therefore, rightly been called "the bond of perfection" (Colossians 3:14) and the fulfilment of the law (Romans 13:8). El amor tiene, por lo tanto, con razón se ha llamado "el vínculo de la perfección" (Colosenses 3:14) y el cumplimiento de la ley (Romanos 13:8). That Christian perfection consists in love has ever been the teaching of Catholic ascetical writers. Que la perfección cristiana consiste en el amor ha sido la enseñanza de los escritores católicos ascética. A few testimonies may suffice. Algunos testimonios pueden ser suficientes. Writing to the Corinthians, Clement of Rome says (1 Corinthians 49:1): "It was love that made all the elect perfect; without love nothing is acceptable to God" (en te agape ateleiothesan pantes oi eklektoi tou theou dicha agapes ouden euareston estin to theo; Funk, "Patr. apost.", p. 163). Escribiendo a los Corintios, Clemente de Roma dice (1 Corintios 49:1): "Fue el amor que hizo que todos los elegidos perfecta, sin amor nada es agradable a Dios" (es te ágape ateleiothesan pantes oi tou eklektoi dicha theou ágapes euareston ouden estin a Theo, Funk, "Patr apost..", p. 163). The "Epistle of Barnabas" insists that the way of light is "the love of him who created us" (agapeseis ton se poiesanta; Funk, lc, p. 91), "a love of our neighbour that does not even spare our own life" (agapeseis ton plesion sou hyper ten psychen sou), and it affirms that perfection is nothing else than "love and joy over the good works which testify to justice" (agape euphrosyns kai agalliaseos ergon dikaiosynes martyria). La "Epístola de Bernabé" insiste en que el camino de la luz es "el amor de Aquel que nos creó" (ton agapeseis sí poiesanta, Funk, lc, p. 91), "el amor al prójimo que ni siquiera nuestra propia repuesto la vida "(plesion agapeseis tonelada sou sou psychen hiper diez), y afirma que la perfección no es más que" el amor y la alegría por las buenas obras que dan testimonio a la justicia "(ágape euphrosyns kai agalliaseos ergon dikaiosynes martyria). St. Ignatius never wearies in his letters of proposing faith as the light and love as the way, love being the end and aim of faith ("Ad Ephes.", ix, xiv; "Ad Philad.", ix; "Ad Smyrn.", vi). San Ignacio no se cansa en sus cartas de proponer la fe como la luz y el amor como la forma, el amor es el fin y objetivo de la fe (Efesios anuncio. ", IX, XIV," Ad Philad. ", Ix;" Ad Smyrn . ", vi). According to the "Didache", love of God and of one's neighbour is the beginning of the "way of life" (c. i), and in the "Epistle to Diognetus" active love is called the fruit of belief in Christ. De acuerdo con la "Didajé", el amor de Dios y del prójimo es el principio de la "forma de vida" (c. i), y en la "Epístola a Diogneto" amor activo que se llama el fruto de la fe en Cristo. The "Pastor" of Hermas acknowledges the same ideal when he sets down "a life for God" (zoe to theo) as the sum-total of human existence. El "Pastor" de Hermas reconoce el mismo ideal cuando se establece "una vida para Dios" (zoe a Theo) como la suma total de la existencia humana. To these Apostolic Fathers may be added St. Ambrose (De fuga sæculi, c. iv, 17; c. vi, 35-36) and St. Augustine, who regards perfect justice as tantamount to perfect love. A estos Padres Apostólicos se pueden añadir San Ambrosio (De fuga saeculi, c. iv, 17; c. vi, 35-36) y San Agustín, que se refiere a la justicia perfecta como equivalente a un amor perfecto. Both St. Thomas and St. Bonaventure speak the same language, and their authority is so overpowering that the ascetical writers of all subsequent centuries have faithfully followed in their footsteps (cf. Lutz, "Die kirchl. Lehre von den evang. Räten", Paderborn, 1907, pp. 26-99). Tanto Santo Tomás y San Buenaventura hablan el mismo idioma, y ​​su autoridad es tan abrumadora que los escritores ascéticos de todos los siglos posteriores han seguido fielmente sus huellas (cf. Lutz, "Die kirchl. Evang Lehre von den. Raten", Paderborn, 1907, pp 26-99). However, though perfection is essentially love, it is not true that any degree of love is sufficient to constitute moral perfection. Sin embargo, a pesar de la perfección en esencia es el amor, no es cierto que ningún grado de amor es suficiente para constituir la perfección moral. The ethical perfection of the Christian consists in the perfection of love, which requires such a disposition "that we can act with speed and ease even though many obstacles obstruct our path" (Mutz, "Christl. Ascetik", 2nd ed., Paderborn, 1909). La perfección ética del cristiano consiste en la perfección del amor, que exige que tal disposición "que podamos actuar con rapidez y facilidad a pesar de muchos obstáculos obstruyan nuestro camino" (Mutz, "Christl. Ascetik", 2 ª ed., Paderborn, 1909). But this disposition of the soul supposes that the passions have been subdued; for if is the result of a laborious struggle, in which the moral virtues, steeled by love, force back and quell the evil inclinations and habits, supplanting them by good inclinations and habits. Pero esta disposición del alma supone que las pasiones se han apagado, porque si es el resultado de una lucha laboriosa, en la que las virtudes morales, acerado por el amor, la fuerza de la espalda y acabar con las inclinaciones y hábitos malos, suplantando a ellos por las buenas inclinaciones y hábitos. Only then has it really become "a man's second nature, as it were, to prove his love of God at certain times and under certain circumstances, to practise virtue and, as far as human nature may, to preserve his soul even from the slightest taints" (Mutz, lc, p. 43). Sólo entonces se ha convertido realmente en una "segunda naturaleza del hombre, por así decirlo, para demostrar su amor a Dios en determinados momentos y en determinadas circunstancias, a practicar la virtud y, por lo que la naturaleza humana puede, para preservar su alma hasta de la menor contamina "(Mutz, lc, p. 43). Owing to the weakness of human nature and the presence of the evil concupiscence (fomes peccati: Trid., Sess. VI, can. xxiii), a perfection that would exclude every defect cannot be attained in this life without a special privilege (cf. Proverbs 20:9; Ecclesiastes 7:21; James 3:2). Debido a la debilidad de la naturaleza humana y la presencia de la concupiscencia del mal (fomes peccati:... Trid, Ses VI, puede xxiii), una perfección que excluye todos los defectos no se puede conseguir en esta vida sin un privilegio especial (cf. Proverbios 20:09; Eclesiastés 7:21, Santiago 3:2). Likewise, perfection, on this side of the grave, will never reach such a degree that further growth is impossible, as is clear from the mind of the Church and the nature of our present existence (status vioe); in other words, our perfection will always be relative. Del mismo modo, la perfección, en este lado de la tumba, nunca llegará a tal grado que un mayor crecimiento es imposible, como se desprende de la mente de la Iglesia y la naturaleza de nuestra existencia actual (estado vioe), es decir, nuestra perfección siempre será relativa. As St. Bernard says: "An unflagging zeal for advancing and a continual struggle for perfection is itself perfection" (Indefessus proficiendi studium et iugis conatus ad perfectionem, perfectio reputatur; "Ep. ccliv ad Abbatem Guarinum"). Como dice san Bernardo: "El celo infatigable para avanzar y una lucha constante por la perfección en sí es la perfección" (Indefessus proficiendi studium et iugis conato perfectionem anuncio, reputatur perfectio, "Ep ccliv anuncio Abbatem Guarinum."). Since perfection consists in love, it is not the privilege of one particular state, but may be, and has as a fact been, attained in every state of life (cf. PERFECTION, CHRISTIAN AND RELIGIOUS). Desde la perfección consiste en el amor, no es el privilegio de un estado en particular, pero puede ser, y ha sido como un hecho, alcanzado en cada estado de vida (cf. PERFECCIÓN, cristiana y religiosa). Consequently it would be wrong to identify perfection with the so-called state of perfection and the observance of the evangelical counsels. En consecuencia, sería erróneo identificar la perfección con el llamado estado de perfección y la observancia de los consejos evangélicos. As St. Thomas rightly observes, there are perfect men outside the religious orders and imperfect men within them (Summa theol., II-II, Q. clxxxiv, a. 4). Como Santo Tomás señala con razón, hay hombres perfectos fuera de las órdenes religiosas y hombres imperfectos dentro de ellos (Summa Theol., II-II, Q. CLXXXIV, a. 4). True it is that the conditions for realizing the ideal of a Christian life are, generally speaking, more favourable in the religious state than in the secular avocations. Cierto es que las condiciones para la realización del ideal de una vida cristiana son, en general, más favorables en el estado religioso que en el ocupaciones seculares. But not all are called to the religious life, nor would all find in it their contentment (cf. COUNSELS, EVANGELICAL). Pero no todos están llamados a la vida religiosa, ni todos se encuentran en ella su alegría (cf. CONSEJOS, EVANGÉLICA). To sum up, the end is the same, the means are different. En resumen, el final es el mismo, los medios son diferentes. This sufficiently answers Harnack's objection (Essence of Christianity) that the Church considers the perfect imitation of Christ possible only for the monks, while she accounts the life of a Christian in the world as barely sufficient for the attainment of the last end. Esto lo suficientemente respuestas objeción de Harnack (esencia del cristianismo) que la Iglesia considera la perfecta imitación de la posible sólo para los monjes de Cristo, mientras que las cuentas de la vida de un cristiano en el mundo, apenas suficientes para la consecución del fin último. (3) The ideal, to which the Christian should conform and towards which he should strive with all his powers both natural and supernatural, is Jesus Christ. (3) El ideal, a la que el cristiano debe cumplir y hacia la que debe luchar con todas sus fuerzas naturales y sobrenaturales, es Jesucristo. His justice should be our justice. Su justicia debe ser nuestra justicia. Our whole life should be so penetrated by Christ that we become Christians in the full sense of the word ("until Christ be formed in you"; Galatians 4:19). Toda nuestra vida debe ser tan penetrado por Cristo que nos convertimos en cristianos en el pleno sentido de la palabra ("hasta que Cristo sea formado en vosotros", Gálatas 4:19). That Christ is the supreme model and pattern of the Christian life is proved from Scripture, as eg from John, xiii, 15, and I Peter, ii, 21, where imitation of Christ is directly recommended, and from John, viii, 12, where Christ is called "the light of the world". Que Cristo es el modelo supremo y el patrón de la vida cristiana es resultado de la Escritura, como por ejemplo de Juan, xiii, 15, y yo, Pedro, ii, 21, donde está directamente imitación de Cristo recomendó, y de Juan, viii, 12 donde Cristo es llamado "la luz del mundo". Cf. Cf. also Rom., viii, 29, Gal., ii, 20, Phil., iii, 8, and Heb., i, 3, where the Apostle extols the excellent knowledge of Jesus Christ, for whom he has suffered the loss of all things, counting them but as dung, that he may gain Christ. también Rom., VIII, 29, Gal., ii, 20, Phil., iii, 8 y Hebreos., i, 3, donde el Apóstol alaba el excelente conocimiento de Jesucristo, por quien ha sufrido la pérdida de todos los cosas que contar, ellos, pero como el estiércol, que puede ganar a Cristo. Of the numerous testimonies of the Fathers we only quote that of St. Augustine, who says: "Finis ergo noster perfectio nostra esse debet; perfectio nostra Christus" (PL, XXXVI, 628; cf. also "In Psalm.", 26, 2, in PL, XXXVI, 662). De los numerosos testimonios de los Padres que citan sólo el de San Agustín, que dice: "Finis ergo noster perfectio nostra esse debet; perfectio nostra Christus" (PL, XXXVI, 628; véase también "En el Salmo.", 26. 2, en PL, XXXVI, 662). In Christ there is no shadow, nothing one-sided. En Cristo no hay sombra, no de un solo lado. His Divinity guarantees the purity of the model; His humanity, by which He became similar to us, makes the model attractive. Su Divinidad garantiza la pureza del modelo, su humanidad, por la que Él se hizo semejante a nosotros, hace que el atractivo modelo. But this picture of Christ, unmarred by addition or omission, is to be found only in the Catholic Church and, owing to her indefectibility, will always continue there in its ideal state. Pero esta imagen de Cristo, no fueron manchadas por adición u omisión, se encuentra sólo en la Iglesia Católica y, debido a su indefectibilidad, siempre seguirá ahí en su estado ideal. For the same reason, the Church alone can give us the guarantee that the ideal of the Christian life will always remain pure and unadulterated, and will not be identified with one particular state or with a subordinate virtue (cf. Zahn, lc, p. 124). Por la misma razón, la Iglesia sólo puede darnos la garantía de que el ideal de la vida cristiana siempre será puro y sin adulterar, y no se identifica con un estado en particular o con una virtud subordinadas (cf. Zahn, lc, p. 124). An unprejudiced. Un libre de prejuicios. examination proves that the ideal of Catholic life has been preserved in all its purity through the centuries and that the Church has never failed to correct the false touches with which individuals might have sought to disfigure its unstained beauty. examen demuestra que el ideal de la vida católica se ha conservado en toda su pureza a través de los siglos y que la Iglesia nunca ha dejado de corregir la falsa toca con el cual los individuos podrían haber tratado de deformar su belleza sin mancha. The individual features and the fresh colours for outlining the living picture of Christ are derived from the sources of Revelation and the doctrinal decisions of the Church. Las características individuales y los colores frescos para esbozar la imagen viva de Cristo se derivan de las fuentes de la Revelación y de las decisiones doctrinales de la Iglesia. These tell us about the internal sanctity of Christ (John 1:14; Colossians 2:9; Hebrews 1:9; etc.). Estos nos dicen acerca de la santidad interna de Cristo (Juan 1:14, Colosenses 2:9; Hebreos 1:9; etc.) His life overflowing with grace, of whose fulness we have all received (John 1:16), His life of prayer (Mark 1:21, 35; 3:1; Luke 5:16; 6:12; 9:18; etc.), His devotion to His heavenly Father (Matthew 11:26; John 4:34; 5:30; 8:26, 29), His intercourse with men (Matthew 9:10; cf. 1 Corinthians 9:22), His spirit of unselfishness and sacrifice, His patience and meekness, and, finally, His asceticism as revealed in his fastings (Matthew 4:2; 6:18). Su vida llena de gracia, de cuya plenitud todos hemos recibido (Juan 1:16), Su vida de oración (Marcos 1:21, 35; 3:1, Lucas 5:16, 6:12, 9:18; etc .), su devoción a Su Padre celestial (Mateo 11:26; Juan 4:34, 5:30, 8:26, 29), su trato con los hombres (Mateo 9:10;. cf 1 Corintios 9:22), Su espíritu de abnegación y sacrificio, su paciencia y mansedumbre, y, por último, su ascetismo como se revela en su ayuno (Mateo 4:2; 6:18). B. Dangers of the Ascetical Life B. Los peligros de la vida ascética The second task of ascetical theology is to point out the dangers which may frustrate the attainment of Christian perfection and to indicate the means by which they can be avoided successfully. La segunda tarea de la teología ascética es señalar los peligros que pueden frustrar el logro de la perfección cristiana y para indicar los medios por los que se pueden evitar con éxito. The first danger to be noticed is evil concupiscence. El primer peligro que se cuenta es la concupiscencia del mal. A second danger lies in the allurements of the visible creation, which occupy man's heart to the exclusion of the highest good; to the same class belong the enticements of the sinful, corrupt world (1 John 5:19), that is, those men who promulgate vicious and ungodly doctrines and thereby dim or deny man's sublime destiny, or who by perverting ethical concepts and by setting a bad example give a false tendency to man's sensuality. Un segundo peligro reside en las seducciones de la creación visible, que ocupan el corazón del hombre a la exclusión de la mayor buena; a la misma clase pertenecen las tentaciones del mundo pecaminoso, corrupto (1 Juan 5:19), es decir, aquellos hombres que promulgar vicioso y doctrinas impías y por lo tanto poca o denegar el destino sublime del hombre, o que la perversión de conceptos éticos y un mal ejemplo dar una falsa tendencia a la sensualidad del hombre. Thirdly, ascetics acquaints us not only with the malice of the devil, lest we should fall a prey to his cunning wiles, but also with his weakness, lest we should lose heart. En tercer lugar, nos familiariza a los ascetas no sólo con la malicia del diablo, para que no debemos caer presa de sus artificios astutos, sino también con su debilidad, para que no debemos perder el ánimo. Finally, not satisfied with indicating the general means to be used for waging a victorious combat, ascetics offers us particular remedies for special temptations (cf. Mutz, "Ascetik", 2nd ed., p. 107 sqq.). Por último, no satisfecho con el general que indica los medios a utilizar para librar un combate victorioso, ascetas nos ofrece soluciones particulares para las tentaciones especiales (cf. Mutz, "Ascetik", 2 ª ed., P. 107 ss.). C. Means for Realizing the Christian Ideal C. Medios para la realización del ideal cristiano (1) Prayer, above all, in its stricter meaning, is a means of attaining perfection; special devotions approved by the Church and the sacramental means of sanctification have a special reference to the striving after perfection (frequent confession and communion). (1) La oración, sobre todo, en su sentido más estricto, es un medio para alcanzar la perfección; devociones especiales aprobados por la Iglesia y los medios de santificación sacramental tiene una especial referencia a la aspiración a la perfección (confesión y comunión frecuente). Ascetics proves the necessity of prayer (2 Corinthians 3:5) and teaches the mode of praying with spiritual profit; it justifies vocal prayers and teaches the art of meditating according to the various methods of St. Peter of Alcantara, of St. Ignatius, and other saints, especially the "tres modi orandi" of St. Ignatius. Ascetas demuestra la necesidad de la oración (2 Corintios 3:5) y enseña el modo de orar con provecho espiritual, sino que justifica oraciones vocales y enseña el arte de la meditación de acuerdo a los diversos métodos de San Pedro de Alcántara, de San Ignacio, y otros santos, especialmente los "tres modus orandi" de San Ignacio. An important place is assigned to the examination of conscience, and justly so, because ascetical life wanes or waxes with its neglect or careful performance. Un lugar importante es asignado al examen de conciencia, y con razón, porque la vida ascética disminuye o de ceras con su negligencia o ejecución cuidadosa. Without this regular practice, a thorough purification of the soul and progress in spiritual life are out of the question. Sin esta práctica regular, una depuración a fondo del alma y el progreso en la vida espiritual está fuera de la cuestión. It centres the searchlight of the interior vision on every single action: all sins, whether committed with full consciousness or only half voluntarily, even the negligences which, though not sinful, lessen the perfection of the act, all are carefully scrutinized (peccata, offensiones, negligentioe; cf. "Exercitia spiritualia" of St. Ignatius, ed. P. Roothaan, p. 3). Se centra el foco de búsqueda de la visión interior de cada acción: todos los pecados, ya sea cometido con plena conciencia o sólo la mitad de manera voluntaria, incluso las negligencias que, aunque no es pecaminosa, disminuir la perfección del acto, todos se analicen cuidadosamente (peccata, offensiones , negligentioe, cf "spiritualia Exercitia" de San Ignacio, ed P. Roothaan, p. 3)... Ascetics distinguishes a twofold examination of conscience: one general (examen generale), the other special (examen particulare), giving at the same time directions how both kinds may be made profitable by means of certain practical and psychological aids. Ascetas que distingue a un doble examen de conciencia: una general (generale examen), el otro especial (particulare examen), dando al mismo tiempo las instrucciones cómo ambos tipos se puede hacer rentable a través de determinadas ayudas prácticas y psicológicas. In the general examination we recall all the faults of one day; in the particular, on the contrary, we focus our attention on one single defect and mark its frequency, or on one virtue to augment the number of its acts. En el examen general recordamos todos los defectos de un día, en lo particular, por el contrario, nos centramos nuestra atención en un solo defecto y marcar su frecuencia, o en una virtud para aumentar el número de sus actos. Ascetics encourages visits to the Blessed Sacrament (visitatio sanctissimi), a practice meant especially to nourish and strengthen the divine virtues of faith, hope, and charity. Ascetas alienta a las visitas al Santísimo Sacramento (visitatio Sanctissimi), una práctica significó especialmente para nutrir y fortalecer las virtudes divinas de la fe, la esperanza y la caridad. It also inculcates the veneration of the saints, whose virtuous lives should spur us on to imitation. También se inculca la veneración de los santos, cuyas vidas virtuosas debe impulsarnos a la imitación. It is plain that imitation cannot mean an exact copying. Es evidente que la imitación no puede significar una copia exacta. What ascetics proposes as the most natural method of imitation is the removal or at least the lessening of the contrast existing between our own lives and the lives of the saints, the perfecting, as far as is possible, of our virtues, with due regard to our personal disposition and the surrounding circumstances of time and place. ¿Qué ascetas propone como el método más natural de la imitación es la eliminación o al menos la disminución del contraste que existe entre nuestras propias vidas y las vidas de los santos, el perfeccionamiento, en la medida de lo posible, de nuestras virtudes, teniendo debidamente en cuenta nuestra disposición personal y las circunstancias de tiempo y lugar. On the other hand, the observation that some saints are more to be admired than imitated must not lead us into the mistake of letting our works be weighted with the ballast of human comfort and ease, so that we at last look with suspicion on every heroic act, as though it were something that transcended our own energy and could not be reconciled with the present circumstances. Por otro lado, la observación de que algunos santos son más para ser admirado que imitaba no nos debe llevar en el error de dejar que nuestras obras se ponderarán con el lastre de la comodidad y facilidad, por lo que en última mirada con recelo en todos los heroicos acto, como si se tratara de algo que trasciende nuestra propia energía y no se puede conciliar con las circunstancias actuales. Such a suspicion would be justified only if the heroic act could not at all be made to harmonize with the preceding development of our interior life. Esta sospecha se justificaría sólo si el acto heroico no podía en absoluto ser realizados para armonizar con el desarrollo anterior de nuestra vida interior. Christian ascetics must not overlook the Blessed Mother of God; for she is, after Christ, our most sublime ideal. ascetas cristianos no debemos pasar por alto la Santísima Madre de Dios, la cual es, después de Cristo, nuestro ideal más sublime. No one has received grace in such fulness, no one has co-operated with grace so faithfully as she. Nadie ha recibido la gracia de tal plenitud, nadie ha cooperado con la gracia de manera tan fiel como ella. It is for this reason that the Church praises her as the Mirror of Justice (speculum justitioe). Es por esta razón que la Iglesia le alaba como el Espejo de Justicia (justitioe espéculo). The mere thought of her transcendent purity suffices to repel the alluring charms of sin and to inspire pleasure in the wonderful lustre of virtue. El mero pensamiento de su pureza trascendente es suficiente para repeler a los encantos seductores de pecado y para inspirar a placer en el maravilloso brillo de la virtud. (2) Self-Denial is the second means which ascetics teaches us (cf. Matthew 16:24-25). (2) auto-negación es el segundo medio que ascetas nos enseña (Cf. Mateo 16:24-25). Without it the combat between spirit and flesh, which are contrary to each other (Romans 7:23; 1 Corinthians 9:27; Galatians 5:17), will not lead to the victory of the spirit (Imitatio Christi, I, xxv). Sin ella la lucha entre el espíritu y la carne, que son contrarias entre sí (Romanos 7:23, 1 Corintios 9:27; Gálatas 5:17), no conducirá a la victoria del espíritu (Imitatio Christi, I, xxv) . How far self-denial should extend is clear from the actual condition of human nature after the fall of Adam. ¿En qué medida la auto-negación, debe hacerse extensivo se desprende de la situación real de la naturaleza humana después de la caída de Adán. The inclination to sin dominates both the will and the lower appetites; not only the intellect, but also the outer and the inner senses are made subservient to this evil propensity. La inclinación al pecado, domina la voluntad y los apetitos más bajos, no sólo el intelecto, sino también el exterior y los sentidos internos están subordinados a esta propensión al mal. Hence, self-denial and self-control must extend to all these faculties. Por lo tanto, la auto-negación y auto-control debe extenderse a todas estas facultades. Ascetics reduces self-denial to exterior and interior mortification: exterior mortification is the mortification of sensuality and the senses; interior mortification consists in the purification of the faculties of the soul (memory, imagination, intellect, will) and the mastering of the passions. Ascetas reduce la auto-negación a la mortificación exterior y el interior: la mortificación exterior es la mortificación de la sensualidad y los sentidos; mortificación interior consiste en la purificación de las facultades del alma (memoria, imaginación, inteligencia, voluntad) y el dominio de las pasiones. However, the term "mortification" must not be taken to mean the stunting of the "strong, full, healthy" (Schell) life; what it aims at is that the sensual passions do not gain the upper hand over the will. Sin embargo, el término "mortificación" no debe entenderse como el retraso en el crecimiento de la "fuerte, plena y saludable" (Schell) la vida, lo que pretende es que las pasiones sensuales no ganar la mano sobre la voluntad. It is precisely through taming the passions by means of mortification and self-denial that life and energy are strengthened and freed from cumbersome shackles. Es precisamente a través de domar las pasiones por medio de la mortificación y la abnegación que la vida y la energía se fortaleció y liberó de los grilletes engorroso. But while the masters of asceticism recognize the necessity of mortification and self-denial and are far from deeming it "criminal to assume voluntary sufferings" (Seeberg), they are just as far from advocating the so-called "non-sensual" tendency, which, looking upon the body and its life as a necessary evil, proposes to avert its noxious effects by wilful weakening or even mutilation (cf. Schneider, "Göttliche Weltordnung u. religionslose Sittlichkeit", Paderborn, 1900, p. 537). Pero mientras los maestros de ascetismo reconocen la necesidad de la mortificación y la abnegación y están lejos de considerarse equivalente "penal para asumir padecimientos voluntarios" (Seeberg), que son igual de lejos de defender los llamados "no-sensual" tendencia, que, mirando sobre el cuerpo y su vida como un mal necesario, propone para evitar sus efectos nocivos por el debilitamiento o incluso la mutilación intencional (cf. Schneider, "Gà ¶ ttliche Weltordnung u. religionslose Sittlichkeit", Paderborn, 1900, p. 537) . On the other hand, Catholics will never befriend the gospel of "healthy sensuality", which is only a pretty-sounding title, invented to cloak unrestricted concupiscence. Por otra parte, los católicos nunca amistad con el evangelio de la "sensualidad sana", que sólo es un título que suena bastante, inventado para ocultar la concupiscencia sin restricciones. Special attention is devoted to the mastering of the passions, because it is with them above all else that the moral combat must be waged most relentlessly. Se presta especial atención al dominio de las pasiones, porque es con ellos sobre todas las cosas que la moral de combate debe librarse más implacable. Scholastic philosophy enumerates the following passions: love, hatred, desire, horror, joy, sadness, hope, despair, boldness, fear, anger. la filosofía escolástica se enumeran los siguientes pasiones: el amor, el odio, el deseo, el horror, alegría, tristeza, esperanza, desesperación, audacia, el miedo, la ira. Starting from the Christian idea that the passions (passiones, as understood by St. Thomas) are inherent in human nature, ascetics affirms that they are neither sicknesses, as the Stoics, the Reformers, and Kant maintain, nor yet harmless, as was asserted by the Humanists and Rousseau, who denied original sin. Partiendo de la idea cristiana de que las pasiones (passiones, tal como se entiende por Santo Tomás) son inherentes a la naturaleza humana, ascetas afirma que no son ni enfermedades, como los estoicos, los reformadores, y mantener Kant, ni tampoco inofensivos, como se afirmó por los humanistas y Rousseau, que negó el pecado original. On the contrary, it insists that in themselves they are indifferent, that they may be employed for good and for evil, and that they receive a moral character only by the use to which the will puts them. Por el contrario, insiste en que en sí mismas son indiferentes, que pueden ser empleados para bien y para mal, y que reciban un carácter moral sólo por el uso que la voluntad los pone. It is the purpose of ascetics to point out the ways and means by which these passions can be tamed and mastered, so that, instead of goading the will to sin, they are rather turned into welcome allies for the accomplishment of good. Es el propósito de ascetas señalar las formas y medios por los que estas pasiones se puede domesticar y dominar, por lo que, en lugar de incitar a la voluntad de pecar, que son más bien se convirtió en aliados de bienvenida para la realización del bien. And since the passions are inordinate in as far as they turn to illicit things or exceed the necessary bounds in those things which are licit, ascetics teaches us how to render them innocuous by averting or restraining them, or by turning them to loftier purposes. Y puesto que las pasiones son excesivas en la medida en que a su vez a las cosas ilícitas o rebasar los límites necesarios en aquellas cosas que son lícitas, ascetas nos enseña cómo hacerlos inocuos por evitar o restringir, o dando vuelta a los propósitos más elevados. (3) Labour, also, is subservient to the striving after perfection. (3) del Trabajo, también, está al servicio de la aspiración a la perfección. Untiring labour runs counter to our corrupt nature, which loves ease and comfort. el trabajo incansable va en contra de nuestra naturaleza corrupta, que le encanta la facilidad y comodidad. Hence labour, if well-ordered, persistent, and purposeful, implies self-denial. Por lo tanto la mano de obra, si bien ordenada, persistente y decidida, implica la negación de sí mismo. This is the reason why the Catholic Church has always looked upon labour, both manual and mental, as an ascetic means of no small value (cf. Cassian, "De instit. coenob.", X, 24; St. Benedict, Rule, xlviii, li; Basil, "Reg. fusius tract." c. xxxvii, 1-3; "Reg. brevius tract.", c. lxxii; Origen, "Contra Celsum", I, 28). Esta es la razón por la cual la Iglesia Católica siempre ha mirado de trabajo, tanto manual y mental, como un medio ascético de no escaso valor (cf. Casiano,, X, 24 "De instit coenob.."; San Benito, Regla, xlviii, li, Basilio, "Reg tracto fusius.." c. xxxvii, 1-3; ".. Reg. tracto brevius", c. LXXII, Orígenes, "Contra Celsum", I, 28). St. Basil is even of the opinion that piety and avoidance of labour are irreconcilable in the Christian ideal of life (cf. Mausbach, "Die Ethik des hl. Augustinus", 1909, p. 264). San Basilio es aún de la opinión de que la piedad y la evitación del trabajo son irreconciliables en el ideal cristiano de la vida (cf. Mausbach, "Die Ethik des hl. Augustinus", 1909, p. 264). (4) Suffering, too, is an integral constituent of the Christian ideal and pertains consequently to ascetics. (4) El sufrimiento también es un componente integral del ideal cristiano y se refiere tanto a los ascetas. But its real value appears only when seen in the light of faith, which teaches us that suffering makes us like unto Christ, we being the members of the mystic body of which He is the head (1 Peter 2:21), that suffering is the channel of grace which heals (sanat), preserves (conservat), and tests (probat). Pero su verdadero valor sólo aparece cuando se ve a la luz de la fe, que nos enseña que el sufrimiento nos hace semejantes a Cristo, siendo nosotros los miembros del cuerpo místico de la cual Él es la cabeza (1 Pedro 2:21), que el sufrimiento es el canal de la gracia que sana (Sanat), conservas (conservat), y ensayos (probat). Finally, ascetics teaches us how to turn sufferings into channels of heavenly grace. Por último, ascetas nos enseña cómo convertir los sufrimientos en los canales de la gracia celestial. (5) The Virtues are subjected to a thorough discussion. (5) Las virtudes son objeto de un debate a fondo. As is proved in dogmatic theology, our soul receives in justification supernatural habits, not only the three Divine, but also the moral virtues (Trid., Sess. VI, De justit., c. vi; Cat. Rom., p. 2, c. 2, n. 51). Como se demuestra en la teología dogmática, nuestra alma recibe en los hábitos de justificación sobrenatural, no sólo la Divina tres, pero también las virtudes morales (Trid., Ses VI, De justit, c. vi;.... Cat. Rom, p. 2 , c. 2, n. 51). These supernatural powers (virtutes infusoe) are joined to the natural faculties or the acquired virtues (virtutes acguisitoe), constituting with them one principle of action. Estos poderes sobrenaturales (virtutes infusoe) se unen a las facultades físicas o las virtudes adquiridas (virtutes acguisitoe), constituyendo con ellos un principio de acción. It is the task of ascetics to show how the virtues, taking into account the obstacles and means mentioned, can be reduced to practice in the actual life of the Christian, so that love be perfected and the image of Christ receive perfect shape in us. Es tarea de los ascetas para mostrar cómo las virtudes, teniendo en cuenta los obstáculos y los medios mencionados, puede llevarse a la práctica en la vida real del cristiano, de modo que se perfeccione el amor y la imagen de Cristo forma de recepción perfecta en nosotros. Conformable to the Brief of Leo XIII, "Testem benevolentiæ" of 22 Jan., 1899, ascetics insists that the so-called "passive" virtues (meekness, humility, obedience, patience) must never be set aside in favour of the "active" virtues (devotion to duty, scientific activity, social and civilizing labour); for this would be tantamount to denying that Christ is the perpetual model. Conformes con el Breve de León XIII, "benevolentia Testem |" del 22 de enero de 1899, ascetas insiste en que la llamada "pasiva" virtudes (la mansedumbre, la humildad, la obediencia, la paciencia) nunca debe dejarse de lado en favor de la " activo "virtudes (la devoción al deber, la actividad científica, el trabajo social y civilizador), para lo que equivaldría a negar que Cristo es el modelo perpetua. Rather, both kinds must be harmoniously joined in the life of the Christian. Más bien, ambos tipos deben ser armoniosamente unido en la vida del cristiano. True imitation of Christ is never a brake, nor does it blunt the initiative in any field of human endeavour. La verdadera imitación de Cristo nunca es un freno, ni contundente la iniciativa en cualquier campo del quehacer humano. On the contrary, the practice of the passive virtues is a support and aid to true activity. Por el contrario, la práctica de las virtudes pasivas es un apoyo y la ayuda a la actividad real. Besides, it not rarely happens that the passive virtues reveal a higher degree of moral energy than the active. Además, no pocas veces sucede que las virtudes pasivas revelan un mayor grado de energía moral que la activa. The Brief itself refers us to Matt., xxi, 29; Rom., viii, 29; Gal., v, 24; Phil., ii, 8; Heb., xiii, 8 (cf. also Zahn, lc, 166 sqq.). El propio breve nos remite a Matt, xxi, 29;. Rom VIII, 29;. Gal, v, 24;. Phil II, 8;.. Hebreos, xiii, (cf. también Zahn, lc 8, 166 ss .). D. Application of the Means in the Three Degrees of Christian Perfection. D. Aplicación de las Medidas en los tres grados de la perfección cristiana. Imitation of Christ is the duty of all who strive after perfection. Imitación de Cristo es el deber de todos los que se esfuerzan por la perfección. It lies in the very nature of this formation after the image of Christ that the process is gradual and must follow the laws of moral energy; for moral perfection is the terminus of a laborious journey, the crown of a hard-fought battle. Se encuentra en la naturaleza misma de esta formación después de la imagen de Cristo que el proceso es gradual y debe seguir las leyes de la energía moral, de la perfección moral es el término de una jornada laboriosa, la corona de una reñida batalla. Ascetics divides those who strive after perfection into three groups: the beginners, the advanced, the perfect; and correspondingly sets down three stages or ways of Christian perfection: the purgative way, the illuminative way, the unitive way. Ascetas divide a los que se esfuerzan por la perfección en tres grupos: principiantes, avanzados, la perfecta, y en consecuencia establece tres etapas o formas de la perfección cristiana: la vía purgativa, la vía iluminativa, la vía unitiva. The means stated above are applied with more or less diversity according to the stage which the Christian has reached. Los medios se ha dicho se aplica con la diversidad más o menos de acuerdo a la etapa que el cristiano ha llegado. In the purgative way, when the appetites and inordinate passions still possess considerable strength, mortification and self-denial are to be practised more extensively. En la vía purgativa, cuando los apetitos y las pasiones desordenadas aún poseen una considerable fuerza, la mortificación y la abnegación se practica más extensamente. For the seeds of the spiritual life will not sprout unless the tares and thistles have first been weeded out. Para las semillas de la vida espiritual no germinará a menos que la cizaña y cardos hayan sido previamente eliminados. In the illuminative way, when the mists of passion have been lifted to a great extent, meditation and the practice of virtues in imitation of Christ are to be insisted on. En la vía iluminativa, en la noche de pasión se han levantado en gran medida, la meditación y la práctica de las virtudes en la imitación de Cristo se insistió en. During the last stage, the unitive way, the soul must be confirmed and perfected in conformity with God's will ("And I live, now not I; but Christ liveth in me": Galatians 2:20). Durante la última etapa, la vía unitiva, el alma debe ser confirmado y perfeccionado de conformidad con la voluntad de Dios ("Y yo vivo, yo ahora no, sino que Cristo vive en mí": Gálatas 2:20). Care must, however, be taken not to mistake these three stages for wholly separate portions of the striving after virtue and perfection. Debe prestarse atención, sin embargo, tener cuidado de no confundir estas tres etapas de partes totalmente separadas de la lucha después de la virtud y perfección. Even in the second and the third stages there occur at times violent struggles, while the joy of being united with God may sometimes be granted in the initial stage as an inducement for further advance (cf. Mutz, "Aszetik," 2nd ed., 94 sq.). Incluso en la segunda y tercera etapas se producen a veces violentas luchas, mientras que la alegría de estar unidos con Dios a veces puede ser otorgado en la etapa inicial como un incentivo para seguir avanzando (cf. Mutz, "Aszetik", 2 ª ed., 94 sq). E. Relation of Ascetics to Moral Theology and Mysticism E. Relación de los ascetas a la Teología Moral y Mística All these disciplines are concerned with the Christian life and its last end in the next world; but they differ, though not totally, in their mode of treatment. Todas estas disciplinas se ocupen de la vida cristiana y su fin último en el otro mundo, pero que difieren, aunque no totalmente, en su modo de tratamiento. Ascetical theology, which has been separated from moral theology and mysticism, has for its subject-matter the striving after Christian perfection; it shows how Christian perfection may be attained by earnestly exercising and schooling the will, using the specified means both to avoid the dangers and allurements of sin and to practise virtue with greater intensity. la teología ascética, que ha sido separado de la teología moral y la mística, tiene por objeto la lucha después de la perfección cristiana, sino que muestra cómo la perfección cristiana puede ser alcanzado por el ejercicio de seriedad y educación de la voluntad, por los medios especificados tanto para evitar los peligros y tentaciones del pecado y de practicar la virtud con mayor intensidad. Moral theology, on the other hand, is the doctrine of the duties, and in discussing the virtues is satisfied with a scientific exposition. La teología moral, por el contrario, es la doctrina de los derechos, y en la discusión de las virtudes está satisfecho con una exposición científica. Mysticism treats essentially of "union with God" and of the extraordinary, so-called mystic prayer. Misticismo trata esencialmente de "unión con Dios" y de la oración extraordinaria, mística llamada. Though also those phenomena which are accidental to mysticism, such as ecstasy, vision, revelation, fall within its scope, yet they are by no means essential to the mystic life (cf. Zahn, "Einführung in die christl. Mystik", Paderborn, 1908). Aunque también los fenómenos que son accidentales a la mística, como el éxtasis, la visión, la revelación, están comprendidas en su ámbito de aplicación, sin embargo, no son esenciales para la vida mística (cf. Zahn, "Einfà ¼ hrung en Christl morir. Mystik", Paderborn, 1908). It is true that mysticism includes also matter of ascetics, such as the endeavour of purification, vocal prayer, etc.; but this is done because these exercises are looked upon as preparatory to the mystical life and must not be discarded even in its highest stage. Es cierto que el misticismo incluye también la materia de los ascetas, tales como el esfuerzo de purificación, la oración vocal, etc, pero esto se hace porque estos ejercicios son considerados como preparación para la vida mística y no debe ser descartado aún en su etapa más alta . Nevertheless, the mystical life is not merely a higher degree of the ascetical life, but differs from it essentially, the mystical life being a special grace granted to the Christian without any immediate merit on his part. Sin embargo, la vida mística no es sólo un grado más alto de la vida ascética, pero difiere de él en esencia, la vida mística es una gracia especial concedida a la cristiana, sin ningún mérito inmediata de su parte. F. Historical Development of Asceticism F. Desarrollo histórico del ascetismo (1) The Holy Bible (1) La Santa Biblia Abounds in practical instructions for the life of Christian perfection. Abunda en las instrucciones prácticas para la vida de perfección cristiana. Christ himself has drawn its outlines both as to its negative and positive requirements. Cristo mismo ha establecido sus líneas tanto en cuanto a sus requisitos positivos y negativos. His imitation is the supreme law (John 8:12; 12:26), charity the first commandment (Matthew 22:36-38; John 15:17); the right intention is that which imparts value to the exterior works (Matthew 5-7), while self-denial and the carrying of the cross are the conditions for His discipleship (Matthew 10:38; 16:24; Mark 8:34; Luke 9:23; 14:27). Su imitación es la ley suprema (Juan 8:12; 12:26), la caridad el primer mandamiento (Mateo 22:36-38; Juan 15:17), la recta intención es la que da valor a las obras exteriores (Mateo 5 -7), mientras que la abnegación y la realización de la cruz son las condiciones para su discípulo (Mateo 10:38; 16:24, Marcos 8:34; Lucas 9:23; 14:27). Both by His own example (Matthew 4:2) and His exhortations (Matthew 17:20; Mark 9:28) Christ recommended fasting. Tanto por su propio ejemplo (Mateo 4:2) y su exhortaciones (Mateo 17:20, Marcos 9:28) Cristo recomienda el ayuno. He inculcated sobriety, watchfulness, and prayer (Matthew 24:42; 25:13; 26:41; Mark 13:37; 14:37). Él inculca sobriedad, la vigilancia y la oración (Mateo 24:42, 25:13, 26:41, Marcos 13:37; 14:37). He pointed to poverty as a means of gaining the kingdom of heaven (Matthew 6:19; 13:22; Luke 6:20; 8:14; 12:33; etc.) and counselled the rich youth to relinquish everything and to follow Him (Matthew 19:21). Señaló a la pobreza como medio de obtener el reino de los cielos (Mateo 6:19; 13:22; Lucas 6:20, 8:14, 12:33, etc) y aconsejó a los jóvenes ricos a renunciar a todo y seguir a Él (Mateo 19:21). That this was a counsel and not a strict command, given in view of the particular attachment of the youth to the things of this world, is shown by the very fact that the Master had twice said "keep the commandments", and that he recommended the renunciation of all earthly goods only on the renewed inquiry after the means that lead to perfection (cf. Lutz, lc, against the Protestants Th. Zahn, Bern, Weiss, Lemme, and others). Que se trataba de un abogado y no una orden estricta, teniendo en cuenta a la vista de los datos adjuntos en particular de los jóvenes a las cosas de este mundo, se demuestra por el hecho de que el Maestro había dicho dos veces "guarda los mandamientos», y que él recomienda la renuncia de todos los bienes de la tierra sólo en la investigación renovado después de los medios que conducen a la perfección (cf. Lutz, lc, en contra de la Th protestantes. Zahn, Berna, Weiss, Lemme, y otros). Celibacy for God's sake was praised by Christ as worthy of a special heavenly reward (Matthew 19:12). El celibato por amor de Dios fue elogiada por Cristo como digno de una especial recompensa celestial (Mateo 19:12). Yet marriage is not condemned, but the words, "All men take not this word, but they to whom it is given", imply that it is the ordinary state, celibacy for God's sake being merely a counsel. Sin embargo, el matrimonio no es condenado, pero las palabras, "Todos los hombres no toman esta palabra, sino aquellos a quienes es dado", implica que sea el estado ordinario, el celibato por amor de Dios se limita a un abogado. Indirectly, Christ also commended voluntary obedience as a means for attaining the most intimate union with God (Matthew 18:4; 20:22, 25). Indirectamente, también Cristo elogió la obediencia voluntaria como medio para lograr la unión más íntima con Dios (Mateo 18:04; 20:22, 25). What Christ had outlined in his teachings the Apostles continued to develop. Lo que Cristo había esbozado en sus enseñanzas de los Apóstoles continuó desarrollando. It is especially in St. Paul that we find the two elements of Christian asceticism brought out in well-defined terms: mortification of inordinate desires as the negative element (Romans 6:8, 13; 2 Corinthians 4:16; Galatians 5:24; Colossians 3:5), union with God in all our thoughts, words, and deeds (1 Corinthians 10:31; Galatians 6:14; Colossians 3:3-17), and active love of God and our neighbour (Romans 8:35; 1 Corinthians 13:3) as the positive element. Es especialmente en St. Paul que nos encontramos los dos elementos de la ascesis cristiana llevó a cabo en términos bien definidos: la mortificación de los deseos desordenados como el elemento negativo (Romanos 6:8, 13; 2 Corintios 4:16; Gálatas 5:24 ; Colosenses 3:5), la unión con Dios en todos nuestros pensamientos, palabras y obras (1 Corintios 10:31, Gálatas 6:14, Colosenses 3:3-17), y el amor activo de Dios y al prójimo (Romanos 8 : 35, 1 Corintios 13:3) como el elemento positivo. (2) Fathers and Doctors of the Church (2) Padres y Doctores de la Iglesia With the Bible as a basis, the Fathers and Doctors of the Church explained particular features of the Christian life in a more coherent and detailed manner. Con la Biblia como base, los Padres y Doctores de la Iglesia explica las particularidades de la vida cristiana de una manera más coherente y detallada. The Apostolic Fathers called the love of God and man the sun of Christian life, which, animating all virtues with its vital rays, inspires contempt of the world, beneficence, immaculate purity, and self-sacrifice. Los Padres Apostólicos llama el amor de Dios y el hombre el sol de la vida cristiana, que, animación de todas las virtudes con sus rayos vitales, inspira desprecio del mundo, la beneficencia, la pureza inmaculada, y auto-sacrificio. The "Didache" (qv), which was intended to serve as a manual for catechumens, thus describes the way of life: "First, thou shalt love God, who created thee; secondly, thou shalt love thy neighbour as thyself; whatever thou wishest that it should not be done to thee, do not to others." La "Didajé" (qv), que tenía la intención de servir como manual para los catecúmenos, por lo que se describe el modo de vida: "Primero, has de amar a Dios, que te creó; pondrás en segundo lugar, te ama a tu prójimo como a ti mismo; lo que eres wishest que no se debe hacer para ti, no a los demás. " Following probably the "Didache", the so-called "Epistle of Barnabas", written at the end of the second century, represents the Christian life under the figure of the two ways, that of light and that of darkness. Tras probablemente la "Didajé", la llamada "Epístola de Bernabé", escrito a finales del siglo II, representa la vida cristiana bajo la figura de las dos formas, la de la luz y la oscuridad. Two Epistles, which purport to come from the pen of St. Clement, but were probably written in the third century, exalt the life of virginity, if grounded on the love of God and accompanied by the corresponding works, as heavenly, divine, and angelic. Dos epístolas, que pretenden venir de la pluma de San Clemente, pero probablemente fueron escritos en el siglo III, exaltar la vida de virginidad, si se basa en el amor de Dios y acompañado por las obras correspondientes, celestial, divino, y angelical. We also mention St. Ignatius of Antioch, of whose letters St. Polycarp says that they contain "faith and patience and all edification in the Lord", and the "Pastor" of Hermas, who in the twelve commandments inculcates simplicity, truthfulness, chastity, meekness, patience, continence, confidence in God, and perpetual struggle against concupiscence. También mencionan San Ignacio de Antioquía, de cuyas cartas de San Policarpo dice que contienen "la fe y la paciencia y todos edificación en el Señor" y el "Pastor" de Hermas, que en los doce mandamientos inculca la sencillez, la sinceridad, la castidad , la mansedumbre, la paciencia, la continencia, la confianza en Dios, y la lucha perpetua contra la concupiscencia. With the third century the works on Christian asceticism began to show a more scientific character. Con el siglo III, las obras de la ascesis cristiana empezó a mostrar un carácter más científico. In the writings of Clement of Alexandria and Gregory the Great ("Moral.", XXXIII, c. xxvii; cf. also Cassian, "Coll,", IX, XV) there may be observed traces of the threefold degree which was afterwards systematically developed by Dionysius the Areopagite. En los escritos de Clemente de Alejandría y Gregorio el Grande ("Moral.", XXXIII, c. XXVII;. Cf también Casiano, "Coll", IX, XV) que se pueden observar restos de la triple grado que después fue sistemáticamente desarrollado por Dionisio el Areopagita. In his "Stromata" Clement sets forth the full beauty and grandeur of "true philosophy". En su "Stromata" Clemente expone toda la belleza y la grandeza de la "verdadera filosofía". It is particularly remarkable that this author delineates, even in its details, what is now known as ethical culture, and that he endeavours to harmonize it with the example given by Christ. Es particularmente notable que este autor delinea, incluso en sus detalles, lo que ahora se conoce como cultura ética, y que se esfuerza para armonizarlo con el ejemplo dado por Cristo. The life of the Christian is to be ruled in all things by temperance. La vida del cristiano es ser gobernados en todas las cosas por la templanza. Following out this idea, he discusses in a casuistic form food and drink, dress and love of finery, bodily exercises and social conduct. A raíz de esta idea, se trata de un alimento de forma casuística y la bebida, el vestido y el amor de galas, ejercicios corporales y la conducta social. Beginning with the fourth century, a twofold line of thought is discernible in the works on Christian life: one speculative, laying stress on the union of the soul with God, the Absolute Truth and Goodness; the other practical, aiming principally at instruction in the practice of the Christian virtues. A partir del siglo cuarto, una doble línea de pensamiento es perceptible en las obras sobre la vida cristiana: uno especulativo, haciendo hincapié en la unión del alma con Dios, la Verdad Absoluta y Bondad, y la otra práctica, el objetivo primordial de la instrucción en el la práctica de las virtudes cristianas. The speculative element prevailed in the mystical school, which owes its systematic development to Pseudo-Dionysius and which reached its highest perfection in the fourteenth century. El elemento especulativo prevaleció en la escuela mística, que debe su desarrollo sistemático de la Pseudo-Dionisio y que alcanzó su máxima perfección en el siglo XIV. The practical element was emphasized in the ascetical school with St. Augustine as its chief representative, in whose footsteps followed Gregory the Great and St. Bernard. El componente práctico se destacó en la escuela ascética con San Agustín como su principal representante, cuyos pasos seguidos Gregorio Magno y San Bernardo. It may suffice to detail the principal points on which the writers prior to the medieval-scholastic period dwelt in their instructions. Puede ser suficiente para detallar los puntos principales en los que los autores antes de la época medieval vivía-escolar en sus instrucciones. On prayer we have the works of Macarius the Egyptian (d. 385) and of Tertullian (d. after 220), who supplemented his treatise on prayer in general by an explanation of the Lord's Prayer. En la oración tenemos la obra de Macario el Egipcio (m. 385) y de Tertuliano († después de 220), que complementa su tratado sobre la oración, en general, de una explicación de la Oración del Señor. To these two must be added Cyprian of Carthage (d. 258), who wrote "De oratione dominica", and St. Chrysostom (d. 407). A estos dos hay que añadir Cipriano de Cartago (m. 258), quien escribió "De oratione dominica", y San Juan Crisóstomo (m. 407). Penance and the spirit of penance were treated by Tertullian (De poenitentia), Chrysostom ("De compunctione cordis", "De poenitentia"), and Cyril of Jerusalem (d. 386) in his second catechetical instruction. Penitencia y el espíritu de penitencia fueron tratados por Tertuliano (De poenitentia), Crisóstomo ("De compunctione cordis", "poenitentia"), y Cirilo de Jerusalén († 386) en su segunda instrucción catequética. That the life of the Christian is a warfare is amply illustrated in St. Augustine's (d. 430) "De agone christiano" and in his "Confessions". Que la vida del cristiano es una guerra es ampliamente ilustrada en (m. 430) San Agustín "De Agone Christiano" y en sus "Confesiones". Chastity and virginity were treated by Methodius of Olympus (d. 311) in his "Convivium", a work in which ten virgins, discussing virginity, demonstrate the moral superiority of Christianity over the ethical tenets of pagan philosophy. La castidad y la virginidad fueron tratados por Metodio de Olympus (m. 311) en su "Convivium", una obra en la que diez vírgenes, hablando de la virginidad, demostrar la superioridad moral del cristianismo sobre los principios éticos de la filosofía pagana. The same subject is discussed by the following Fathers: Cyprian (d. 258); Gregory of Nyssa (d. 394) in his "De virginitate"; Ambrose (d. 397), the indefatigable eulogist and champion of the virginal life; Jerome in his "Adversus Helvidium de virginitate" and "Ad Eustachium"; Chrysostom (d. 407) in his "De virginitate", who, though extolling virginity as a heavenly life, yet recommends it only as a counsel; Augustine in his works "De continentia", "De virginitate", "De bono viduitatis". El mismo tema es discutido por los siguientes Padres: Cipriano (m. 258), Gregorio de Nisa (m. 394) en su "virginitate"; Ambrosio († 397), el panegirista incansable y defensor de la vida virginal, Jerónimo en su "Adversus Helvidium de virginitate" y "Eustachium Anuncio"; Crisóstomo (m. 407) en su "De virginitate", que, a pesar de ensalzar la virginidad como una vida celestial, sin embargo, se recomienda únicamente como un abogado, Agustín en su obra " De continentia "," De virginitate "," De bono viduitatis ". On patience we have the works of Cyprian, Augustine, and Tertullian's "De patientia", in which he speaks of this virtue as an invalid might speak of health to console himself. En la paciencia que tenemos las obras de Cipriano, Agustín y Tertuliano "De patientia", en la que habla de esta virtud como un inválido podría hablar de la salud para consolarse. Chrysostom's "De jejunio et eleemosyna" discusses fasting. Crisóstomo "De jejunio et eleemosyna", trata sobre el ayuno. Almsgiving and good works are encouraged in Cyprian's "De opere et eleemosynis" and in Augustine's "De fide et operibus". La limosna y las buenas obras son animados en Cipriano "De opere et eleemosynis" y en San Agustín "De fide et operibus". The value of labour is explained in "De opere monachorum" by St. Augustine. El valor del trabajo se explica en "monachorum De opere" por San Agustín. Nor are treatises on the different states of life wanting. Tampoco son tratados en los diferentes estados de vida que desean. Thus St. Augustine's "De bono conjugali" treats of the married state; his "De bono viduitatis" of widowhood. Así, San Agustín, "De bono conjugali" trata del estado matrimonial, y su "De bono viduitatis" de la viudez. A frequent subject was the priesthood. Un tema frecuente es el sacerdocio. Gregory of Nazianzus, in his "De fuga", treats of the dignity and responsibility of the priesthood; Chrysostom's "De sacerdotio" exalts the sublimity of this state with surpassing excellence; St. Ambrose in his "De officiis", while speaking of the four cardinal virtues, admonishes the clerics that their lives should be an illustrious example; St. Jerome's "Epistola ad Nepotianum" discusses the dangers to which priests are exposed; finally, the "Regula pastoralis" of Gregory the Great inculcates the prudence indispensable to the pastor in his dealings with different classes of men. Gregorio Nacianceno, en su "De fuga", trata de la dignidad y la responsabilidad del sacerdocio; Crisóstomo "De Sacerdotio" exalta la sublimidad de este estado con la excelencia superando, San Ambrosio en su "De officiis", al hablar de la cuatro virtudes cardinales, amonesta a los clérigos que sus vidas deben ser un ejemplo ilustre de San Jerónimo "Epistola ad Nepotianum", trata sobre los peligros a que están expuestos los sacerdotes y, por último, la "Regula pastoralis" de Gregorio Magno inculca la prudencia indispensable para el pastor en su trato con las diferentes clases de hombres. Of prime importance for the monastic life was the work "De institutis coenobiorum" of Cassian. De primera importancia para la vida monástica fue la obra "De institutis coenobiorum" de Casiano. But the standard work from the eighth to the thirteenth century was the Rule of St. Benedict, which found numerous commentators. Pero la obra de referencia entre la octava y el siglo XIII fue la Regla de San Benito, que se encuentran numerosos comentaristas. Of the saint or rather his Rule St. Bernard says: "lpse dux noster, ipse magister et legifer noster est" (Serm. in Nat. S. Bened., n. 2). Del santo o más bien su Regla de San Bernardo dice: "LPSE noster dux, magister ipse et legifer est noster" (Sermón en Nat S. Bened, n. 2..). Illustrations of the practice of Christian virtues in general were the "Expositio in beatum Job" of Gregory the Great and the "Collationes Patrum" of Cassian, in which the various elements of Christian perfection were discussed in the form of dialogues. Las ilustraciones de la práctica de las virtudes cristianas, en general, eran los "Expositio in beatum Empleo" de Gregorio el Grande y el "Collationes Patrum" de Casiano, en el que los diversos elementos de la perfección cristiana se discutieron en forma de diálogos. (3) The Medieval-Scholastic Period (3) El período medieval Escolástica The transition period up to the twelfth century exhibits no specially noteworthy advance in ascetical literature. El período de transición hasta el siglo XII exhibe ningún avance digno de mención especial en la literatura ascética. To the endeavour to gather and preserve the teachings of the Fathers we owe Alcuin's "De virtutibus et vitiis". Para la tarea de reunir y preservar las enseñanzas de los Padres debemos Alcuino "De virtutibus et vitiis". But when in the twelfth century speculative theology was celebrating its triumphs, mystical and ascetical theology, too, showed a healthy activity. Pero cuando en el siglo XII la teología especulativa estaba celebrando sus triunfos, la teología ascética y mística, también mostraron una actividad saludable. The results of the former could not but benefit the latter by placing Christian morality on a scientific basis and throwing ascetical theology itself into a scientific form. Los resultados de la primera no podía dejar de beneficiar a la última mediante la colocación de la moral cristiana sobre una base científica y de lanzar la teología ascética a sí mismo en una forma científica. The pioneers in this field were St. Bernard (d. 1156) and Hugh and Richard of St. Victor. Los pioneros en este campo fueron San Bernardo (muerto en 1156) y Hugo y Ricardo de San Víctor. St. Bernard, the greatest mystical theologian of the twelfth century, also holds a prominent place among ascetical writers, so that Harnack calls the "religious genius" of the twelfth century. San Bernardo, el más grande teólogo místico del siglo XII, también ocupa un lugar prominente entre los escritores ascética, para que Harnack llama el "genio religioso" del siglo XII. The basic idea of his works, especially prominent in his treatise "De gratia et libero arbitrio", is that the life of the Christian should be a copy of the life of Jesus. La idea básica de sus obras, especialmente prominente en su tratado "De gratia et libero arbitrio", es que la vida del cristiano debe ser una copia de la vida de Jesús. Like Clement of Alexandria, he, too, lays down precepts for the regulation of the necessities of life, as food and dress, and for the implanting of God's love in man's heart, which would sanctify all things ("Apologia", "De præcepto et dispensatione"). Al igual que Clemente de Alejandría, él también, establece los preceptos para la regulación de las necesidades de la vida, como alimentos y vestido, y para la implantación del amor de Dios en el corazón del hombre, que santifica todas las cosas ("Apología", "De prà | cepto et Dispensatione "). Many are the steps by which love ascends till it reaches its perfection in the love for God's sake. Muchos son los pasos por los que asciende el amor hasta que alcanza su perfección en el amor por el amor de Dios. Among his ascetical writings are: "Liber de diligendo Deo", "Tractatus de gradibus humilitatis et superbiæ", "De moribus et officio episcoporum", "Sermo de conversione ad clericos", "Liber de consideratione". Entre sus escritos ascéticos son: "Liber de diligendo Deo", "Tractatus de gradibus humilitatis et superbia |", "De moribus et oficio episcoporum", "Sermo de conversione anuncio clericos", "Liber de Consideratione". Frequent allusions to St. Augustine and Gregory the Great are scattered through the pages of Hugh of St. Victor (d. 1141), so much so that he earned the distinction of being called a second Augustine by his contemporaries. alusiones frecuentes a San Agustín y Gregorio Magno se encuentran dispersos a través de las páginas de Hugo de San Víctor (m. 1141), tanto es así que se ganó la distinción de ser llamado Agustín segundos por sus contemporáneos. He was undoubtedly the first to give to ascetical theology a more or less definite, scientific character. Fue, sin duda, el primero en dar a la teología ascética más o menos definida, de carácter científico. The ever-recurring theme of his works is love. El tema siempre recurrente de sus obras es el amor. But what he aimed at above all in his writings was to lay bare the psychological bearings of mystical and ascetical theology. Pero lo que apuntó por encima de todo en sus escritos era poner al descubierto los cojinetes psicológica de la teología ascética y mística. Noteworthy are his works: "De vanitate mundi", "De laude caritatis", "De mode orandi", "De meditatione". Destacan sus obras: "De vanitate mundi", "De laude caritatis", "De modo orandi", "De meditatione". His pupil, Richard of St. Victor (d. 1173), though more ingenious and systematic, is yet less intent upon practical utility, except in his work "De exterminatione mali et promotione boni". Su alumno, Ricardo de San Víctor (m. 1173), aunque más ingenioso y sistemática, es la intención pero menos en la utilidad práctica, salvo en su obra "De exterminatione mali et promotione boni". The great theologians of the thirteenth century, who were no less famous for their scholastic "Summæ" than for their ascetical and mystical writings, brought ascetical teaching to its perfection and gave it the definite shape it has retained as a standard for all future times. Los grandes teólogos del siglo XIII, que no fueron menos famosos por sus académicos "Summa |" que por sus escritos ascéticos y místicos, presentada doctrina ascética a su perfección y le dio la forma definitiva que ha mantenido como un estándar para todos los tiempos futuros . No other epoch furnishes such convincing proof that true science and true piety are rather a help than a hindrance to each other. No hay otra época aporta la prueba tan convincente que la ciencia verdadera y la verdadera piedad, son más bien una ayuda que un obstáculo para los demás. Albert the Great, the illustrious teacher of the great Thomas, who was the first to join Aristotelean philosophy with theology and to make philosophy the handmaid of theology, was at the same time the author of excellent works on ascetics and mysticism, as, eg, "De adhærendo Deo", the ripest fruit of his mystic genius, and "Paradisus animæ", which was conceived along more practical lines. Alberto Magno, el maestro ilustre del gran Thomas, quien fue el primero en unirse a la filosofía aristotélica con la teología y la filosofía de hacer la sierva de la teología, fue al mismo tiempo, el autor de excelentes obras de ascetas y misticismo, como, por ejemplo, "De adha | Rendo Deo", el fruto más maduro de su genio místico, y "Paradisus anima |", que fue concebido a lo largo de más líneas de práctica. To St. Thomas we owe the ascetic work "De perfectione vitæ spiritualis"; in it he explains the essence of Christian perfection so lucidly that his line of argumentation may even in our days serve as a model. Para Santo Tomás se debe la obra ascética "De vita perfectione | spiritualis", en ella se explica la esencia de la perfección cristiana tan lúcidamente que su línea de argumentación, incluso en nuestros días servir de modelo. His other works, too, contain ample material of value both for ascetics and for mysticism. Sus otras obras, también contienen gran cantidad de material de valor tanto para los ascetas y misticismo. The Seraphic Doctor, St. Bonaventure, "treats of mystic theology", to use the words of Leo XIII, "in a manner so perfect that the unanimous opinion of the most expert theologians regards him as the prince of mystic theologians". El Doctor Seráfico, San Buenaventura, "trata de la teología mística", para usar las palabras de León XIII, "de una manera tan perfecta que la opinión unánime de los teólogos más expertos lo considera como el príncipe de los teólogos místicos". Of his authentic works the following deserve to be mentioned: "De perfectione evangelica", "Collationes de septem donis Spiritus sancti", "Incendium amoris", "Soliloquium", "Lignum vitæ", "De præparatione ad Missam", "Apologia pauperum". De sus obras auténticas las siguientes merecen ser mencionados: "De evangelica perfectione", "Collationes de septem donis Spiritus Sancti", "amoris Incendium", "Soliloquium", "Lignum vita |", "De prà | paratione anuncio Missam", "Apología pauperum". From the pen of David of Augsburg, a contemporary of these great masters, we have an ascetic instruction for novices in his book entitled "De exterioris et interioris hominis compositione". De la pluma de David de Augsburgo, un contemporáneo de estos grandes maestros, tenemos una instrucción ascética para los novatos en su libro titulado "De exterioris et interioris hominis Compositione". He leads the reader along the three well-known ways, purgative, illuminative, and unitive, purposing to make the reader a spiritual man. Él lleva al lector a lo largo de las tres formas conocidas, purgativa, iluminativa y unitiva, proponiéndose hacer que el lector un hombre espiritual. By severely disciplining the faculties of the soul and subordinating the flesh to the spirit, man must restore the original order, so that he may not only do what is good, but likewise do it with ease. Por gravemente la disciplina de las facultades del alma y la subordinación de la carne al espíritu, el hombre debe restaurar el orden original, por lo que no sólo puede hacer lo que es bueno, pero también lo hacen con facilidad. There remains to be mentioned the "Summa de vitiis et virtutibus" of Peraldus (dc 1270). Queda por mencionar la "Summa de vitiis et virtutibus" de Peraldus (CC 1270). The fourteenth century is characterized throughout by its mystical tendencies. El siglo XIV se caracteriza en todo momento por sus tendencias místicas. Among the works which this period produced, Henry Suso's "Booklet of Eternal Wisdom deserves special mention on account of its highly practical value. Pre-eminent in the fifteenth century were Gerson, Dionysius the Carthusian, and the author of the "Imitation of Christ". Relinquishing the ideals of the mystic writers of the fourteenth century, Gerson attached himself again to the great scholastic writers, thus avoiding the vagaries which had become alarmingly frequent among the mystics. His "Considerationes de theologia mystica" shows that he belongs to the practical school of asceticism. Dionysius the Carthusian is esteemed as a highly gifted teacher of the spiritual life. Both mysticism properly so called and practical asceticism owe valuable works to his pen. To the latter category belong: "De remediis tentationum", "De via purgativa", "De oratione", "De gaudio spirituali et pace interna", "De quatuor novissimis". Entre las obras que este período produjo, Enrique Suso "Folleto de la Eterna Sabiduría merece una mención especial por su alto valor práctico. Pre-eminente en el siglo XV fueron Gerson, Dionisio de la Cartuja, y el autor de la" Imitación de Cristo " . Renunciar a los ideales de los escritores místicos del siglo XIV, Gerson se pegó de nuevo a los escritores escolares grandes, evitando así los caprichos que se había convertido alarmantemente frecuente entre los místicos. Su "Considerationes de theologia mystica" demuestra que pertenece a la práctica . escuela de ascetismo Dionisio de la Cartuja es estimado como un maestro altamente dotados de la vida espiritual tanto misticismo propiamente dicho y la práctica ascética debe valiosas obras de su pluma Para esta última categoría pertenecen:.. "De remediis tentationum", "De por medio purgativa "," De oratione "," De gaudio et pace espirituali internacional "," novissimis De quatuor ". The "Imitatio Christi", which appeared in the middle of the fifteenth century, deserves special attention on account of its lasting influence. La "Imitación Christi", que apareció en la mitad del siglo XV, merece especial atención debido a su influencia duradera. "It is a classic in its ascetical unction and perfect in its artistic style" (Hamm, "Die Schönheit der kath. Moral", Munich-Gladbach, 1911, p. 74). "Es un clásico en su unción ascética y perfecta en su estilo artístico" (Hamm, "Die nheit Schà ¶ der kath. Moral", Munich-Gladbach, 1911, p. 74). In four books it treats of the interior spiritual life in imitation of Jesus Christ. En cuatro libros que trata de la vida espiritual interior, a imitación de Jesucristo. It pictures the struggle which man must wage against his inordinate passions and perverse inclinations, the indulgence of which sullies his conscience and robs him of God's grace: "Vanity of vanities and all is vanity, except to love God and serve Him alone" (Vanitas vanitatum et omnia vanitas præter amare Deum et illi soli servire: I, i). Es una imagen de la lucha que el hombre debe librar contra sus pasiones excesivas e inclinaciones perversas, la indulgencia de la que ensucia su conciencia y le roba la gracia de Dios: "Vanidad de vanidades y todo es vanidad, con la excepción de amar a Dios y le sirven solo" (Vanitas vanitas et omnia vanitas prà | ter amare Deum et illi soli servire: I, i). It advises mortification and self-denial as the most efficacious weapons in this struggle. Asesora a la mortificación y la abnegación como las armas más eficaces en esta lucha. It teaches man to establish God's kingdom in his soul by the practice of virtues according to the example of Jesus Christ. Se enseña al hombre a establecer el reino de Dios en su alma por la práctica de las virtudes según el ejemplo de Jesucristo. It finally leads him to union with Christ by exciting love for him as well as by pointing out the frailty of all creatures: "It is necessary to leave the beloved thing for the beloved, because Jesus wishes to be loved above all things" (Oportet dilectum propter dilectum relinquere, quia Jesus vult solus super omnia amari: II, xvii). Por último, lo lleva a la unión con Cristo por el amor emocionante para él, así como al señalar la fragilidad de todas las criaturas: "Es necesario dejar la cosa amada para el amado, porque Jesús quiere ser amado sobre todas las cosas" (Oportet propter Dilectum relinquere Dilectum, quia solus vult Jesús amari super omnia: II, xvii). The thoughts of the "Imitation" are thrown into epigrams so simple that they are within the mental grasp of all. Los pensamientos de la "Imitación" son arrojados a epigramas tan simples que están dentro del alcance mental de todos. Though the book betrays that the author was well versed not only in Scholastic philosophy and theology, but also in the secrets of the mystical life, yet this fact never obtrudes itself on the reader, nor does it obscure the meaning of the contents. Aunque el libro revela que el autor estaba bien versado no sólo en la filosofía y la teología escolástica, sino también en los secretos de la vida mística, sin embargo, este hecho nunca se obtrudes en el lector, ni oscurecer el significado de los contenidos. There are a number of quotations from the great doctors Augustine, Bernard, Bonaventure, and Thomas, from Aristotle, Ovid, and Seneca; yet these do not mar the impression that the whole work is the spontaneous outburst of an intensely glowing soul. Hay una serie de citas de los grandes doctores Agustín, Bernardo, Buenaventura, y Thomas, de Aristóteles, Ovidio y Séneca, sin embargo estos no estropear la impresión de que toda la obra es el estallido espontáneo de un alma intensamente brillante. It has often been said that the teachings of the "Imitation" are "unworldly" and show little appreciation for science. Se ha dicho muchas veces que las enseñanzas de la "Imitación" son "mundana" y mostrar el poco aprecio por la ciencia. But, to judge the work aright, one must take into consideration the peculiar circumstances of the time. Pero, a juzgar correctamente la obra, hay que tener en cuenta las circunstancias peculiares de la época. Scholasticism had entered on a period of decline and had lost itself in intricate subtleties; mysticism had gone astray; all classes had been more or less infected with the spirit of licentiousness. Escolástica había entrado en un período de decadencia y se había perdido en intrincadas sutilezas, el misticismo ha ido por mal camino, todas las clases habían sido más o menos infectados con el espíritu de libertinaje. It is conditions like these that give us the key to interpret phrases such as the following: "I would rather feel compunction than know how to define it" (Opto magis sentire compunctionem quam scire ejus definitionem) or "This is the highest wisdom: through contempt of the world to strive for the kingdom of heaven" (Ista est summa sapientia: per contemptum mundi tendere ad regna coelestia). Se trata de condiciones como estas que nos dan la clave para interpretar frases como la siguiente: "Prefiero sentir remordimiento de saber cómo definir" (Opto magis quam compunctionem sentire definitionem scire ejus) o "Esta es la más alta sabiduría: a través de el desprecio del mundo a luchar por el reino de los cielos "(Ista est sapientia summa: por contemptum mundi tendere ad regna Coelestia). (4) Modern Times (4) Tiempos modernos During the sixteenth century St. Teresa and St. Ignatius of Loyola stand out most prominently owing to the wide-felt influence which they exerted upon the religion of their contemporaries, an influence that is still at work through their writings. Durante el siglo XVI, Santa Teresa y San Ignacio de Loyola se destacan más prominente debido a la gran influencia que sentía que se ejerce sobre la religión de sus contemporáneos, una influencia que todavía está en el trabajo a través de sus escritos. The writings of St. Teresa arouse our admiration by the simplicity, clearness, and precision of her judgment. Los escritos de Santa Teresa despiertan nuestra admiración por la sencillez, claridad y precisión de su juicio. Her letters show her to be an enemy of everything that smacks of eccentricity or singularity, sham piety or indiscreet zeal. Sus cartas muestran su ser un enemigo de todo lo que huele de excentricidad o singularidad, la piedad o el celo indiscreto farsa. One of her principal works, the "Way to Perfection", though written primarily for nuns, also contains apposite instructions for those who live in the world. Uno de sus principales obras, el "Camino de Perfección", aunque ha escrito principalmente para las monjas, también contiene instrucciones apropiado para aquellos que viven en el mundo. While teaching the way to contemplation, she yet insists that not all are called to it and that there is greater security in the practice of humility, mortification, and the other virtues. Mientras enseñaba el camino a la contemplación, que sin embargo insiste en que no todos están llamados a la misma y que hay una mayor seguridad en la práctica de la humildad, la mortificación, y las demás virtudes. Her masterpiece is the "Castle of the Soul", in which she expounds her theory of mysticism under the metaphor of a "castle" with many chambers. Su obra maestra es el "Castillo del Alma", en la que expone su teoría de la mística en la metáfora de un "castillo" con muchas cámaras. The soul resplendent with the beauty of the diamond or crystal is the castle; the various chambers are the various degrees through which the soul must pass before she can dwell in perfect union with God. El resplandeciente alma con la belleza del diamante o cristal es el castillo, las cámaras de varios son los diversos grados a través del cual el alma debe pasar antes de que pueda vivir en perfecta unión con Dios. Scattered throughout the work are many hints of inestimable value for asceticism as applied in everyday life. Diseminados por todo el trabajo muchos indicios de un valor inestimable para el ascetismo tal como se aplica en la vida cotidiana. This fact is undoubtedly due to the well-founded conviction of the saint that even in extraordinary states the ordinary means must not be set aside altogether, so that illusions may be guarded against (cf. J. Zahn, "Introduction to Mysticism" p. 213). Este hecho se debe sin duda a la convicción fundada de la santa que, incluso en estados extraordinarios de los medios ordinarios no debe dejarse de lado por completo, por lo que las ilusiones pueden estar protegidos en contra (cf. J. Zahn, "Introducción a la Mística", p. 213). In his "Exercitia spiritualia" St. Ignatius has left to posterity not only a grand literary monument of the science of the soul, but also a method unparalleled in its practical efficacy of strengthening the willpower. En su "spiritualia Exercitia" San Ignacio ha dejado a la posteridad no sólo un gran monumento literario de la ciencia del alma, sino también un método sin precedentes en su eficacia práctica del fortalecimiento de la fuerza de voluntad. The booklet has appeared in numberless editions and revisions and, "despite its modest guise, is in reality a complete system of asceticism" (Meschler). El folleto ha aparecido en innumerables ediciones y revisiones y, "a pesar de su modesta apariencia, es en realidad un sistema completo de ascetismo" (Meschler). The four weeks of the Exercises acquaint the exercitant with the three degrees of the spiritual life. Las cuatro semanas de los Ejercicios familiarizar al ejercitante con los tres grados de la vida espiritual. The first week is taken up with cleansing the soul from sin and from its inordinate attachment to creatures. La primera semana se toma con la limpieza del alma del pecado y de su apego desordenado a las criaturas. The second and third weeks lead the exercitant along the illuminative way. La segunda y tercera semanas de plomo al ejercitante a lo largo de la vía iluminativa. The portrait of Christ, the most lovable of all men, is outlined before his eyes, so that he can contemplate in the humanity the reflex of Divine light and the supreme model of all virtues. El retrato de Cristo, el más amable de todos los hombres, se perfila ante sus ojos, por lo que se puede contemplar en la humanidad el reflejo de luz de la Divina y el modelo supremo de todas las virtudes. The meditations of the fourth week, the subject of which are the resurrection etc., lead to union with God and teach the soul to rejoice in the glory of the Lord. Las meditaciones de la cuarta semana, el tema de cuáles son los etc resurrección, conducen a la unión con Dios y enseñar el alma para regocijarse en la gloria del Señor. It is true, there are many rules and regulations, the sequence is most logical, the arrangement of the meditations follows the laws of psychology; yet these exercises do no violence to the free will, but are meant to strengthen the faculties of the soul. Es cierto, hay muchas reglas y regulaciones, la secuencia es más lógica, la disposición de las meditaciones sigue las leyes de la psicología, sin embargo, estos ejercicios no hacer violencia a la libre voluntad, pero están destinados a fortalecer las facultades del alma. They do not, as has often been asserted, make the exercitant a powerless instrument in the hands of the confessor, nor are they a mystic flight to heaven, accomplished by means of a compulsion which intends a rapid advance in perfection by a mechanical process (Zöckler, "Die Tugendlehre des Christentums", Gütersloh, 1904, p. 335). No, como se ha afirmado, que el ejercitante un instrumento de poder en manos del confesor, ni son un vuelo místico al cielo, llevada a cabo por medio de una coacción que se propone un rápido avance en la perfección por un proceso mecánico ( Zárate ckler ¶, "Die Tugendlehre des Christentums", Gà ¼ tersloh, 1904, p. 335). Their marked intellectualism, so frequently objected to, in no way constitutes a hindrance to mysticism (Meschler, "Jesuitenaszese u. deutsche Mystik" in "Stimmen aus Maria-Laach", 1912). Su intelectualismo marcados, por lo que con frecuencia se opuso a, de ningún modo constituye un obstáculo a la mística (Meschler, "Jesuitenaszese alemanes u. Mystik" en "Stimmen aus Maria-Laach", 1912). On the contrary, they make man's moral will truly free by removing the hindrances, while, by cleansing the heart and by accustoming the mind to meditative prayer, they are an excellent preparation for the mystical life. Por el contrario, hacen del hombre moral verdaderamente libre mediante la eliminación de los obstáculos, mientras que, mediante la limpieza del corazón y por acostumbrar a la mente a la oración meditativa, son una excelente preparación para la vida mística. Louis of Granada, OP (d. 1588), also belongs to this period. Luis de Granada, OP (muerto en 1588), también pertenece a este período. His work "La guia de pecadores" may justly be styled a book full of consolation for the erring. Su obra "La Guía de pecadores" justicia puede llamarse un libro lleno de consuelo para los que yerran. His "El memorial de la vida cristiana" contains instructions which take the soul from the very beginning and lead her to the highest perfection. Su "El monumento de la Vida Cristiana" contiene las instrucciones que tengan el alma desde el principio y la llevó a la máxima perfección. Louis of Blois (Blosius), OSB (d. 1566), is of a mind kindred to St. Bernard. Luis de Blois (Blosius), OSB (d. 1566), es de una mente afín a San Bernardo. His "Monile spirituale" is the best known of his numerous works. Su "spirituale monile" es el más conocido de sus numerosas obras. Thomas of Jesus (d. 1582) wrote the "Passion of Christ" and "De oratione dominica". Tomás de Jesús (d. 1582) escribió la "Pasión de Cristo" y "De oratione dominica". A great number of ascetical writers sprang up during the seventeenth century. Un gran número de escritores ascética surgieron durante el siglo XVII. Among them St. Francis de Sales stands out most prominently. Entre ellos San Francisco de Sales se destaca más prominente. According to Linsemann, the publication of his "Philothea" was an event of historical importance. Según Linsemann, la publicación de su "Filotea" fue un acontecimiento de importancia histórica. To make piety attractive and to adapt it to all classes whether living in Court circles, in the world, or in a monastery, this was his aim and in this he succeeded. Para hacer atractiva la piedad y adaptarlo a todas las clases si viven en círculos de la corte, en el mundo, o en un monasterio, éste era su objetivo y en esta lo logró. Of a mild and sweet temperament, he never lost sight of the habits and particular circumstances of the individual. De un temperamento suave y dulce, nunca perdió de vista de los hábitos y las circunstancias particulares del individuo. Though unwavering in his ascetical principles, he yet possessed an admirable facility for adapting them without constraint or rigidity. Aunque firme en sus principios ascéticos, que aún poseía una facilidad admirable para su adaptación, sin restricción o la rigidez. In the practice of mortification he recommends moderation and adaptation to one's state of life and to personal circumstances. En la práctica de la mortificación se recomienda la moderación y la adaptación al propio estado de vida y circunstancias personales. Love of God and of man: this he puts down as the motive power of all actions. El amor de Dios y del hombre: esto se pone a medida que la fuerza motriz de todas las acciones. The spirit of St. Francis pervades the whole of modern asceticism, and even today his "Philothea" is one of the most widely read books on asceticism. El espíritu de San Francisco está presente en todo el ascetismo moderno, y aún hoy su "Filotea" es uno de los libros más leídos en el ascetismo. "Theotimus", another work of his, treats in the first six chapters of the love of God, the rest being devoted to mystical prayer. "Teótimo", otra obra suya, trata en los primeros seis capítulos del amor de Dios, y el resto se dedicó a la oración mística. His letters, too, are very instructive. Sus cartas, también, son muy instructivas. Attention may be called to the new edition of his works (Euvres, Annecy, 1891 sqq.). La atención se puede llamar a la nueva edición de sus obras (Euvres, Annecy de 1891 ss.). "Il combattimento spirituale" of Scupoli (d. 1610) was spread very widely and earnestly recommended by Francis de Sales. "Il Combattimento spirituale" de Scupoli (muerto en 1610) se difundió ampliamente y con seriedad recomendado por Francisco de Sales. To the same period belong the following authors and works. Para el mismo período pertenecen los siguientes autores y obras. Bellarmine, SJ (d. 1621): "Gemitus columbæ"; "De ascensione mentis in Deum"; "De arte bene moriendi". Belarmino, SJ († 1621): "Gemitus columba |", "mentis in Deum Ascensione De", "De arte bene moriendi". Alphonsus Rodriguez, SJ (d. 1616): "Exercicio de perfección y virtudes cristianas" (3 vols., Seville, 1609), which has frequently been re-edited and translated into nearly all languages. Alfonso Rodríguez, SJ († 1616): "Exercicio de perfeccià ³ n y Virtudes Cristianas" (3 vols, Sevilla, 1609.), Que con frecuencia ha sido reeditado y traducido a casi todos los idiomas. John of Jesus-Mary, OCD (d. 1615): "Teologia Mistica" (Naples, 1607), highly esteemed by Bellarmine and Francis de Sales. Juan de Jesús-María, OCD (d. 1615): "Teología Mística" (Nápoles, 1607), muy apreciado por Belarmino y Francisco de Sales. Alvarez de Paz, SJ (d. 1620): "De vita spirituali ejusque perfectione" (1608); "De exterminatione mali et promotione boni" (1613); "De inquisitione pacis" (1617), which was frequently re-edited. Álvarez de Paz, SJ († 1620): "De vita espirituali perfectione ejusque" (1608), "De exterminatione mali promotione et Boni" (1613), "De inquisitione pacis" (1617), que fue reeditado con frecuencia. Gaudier, SJ (d. 1620): "De perfectione vitæ spiritualis" (1619; new ed., 3 vols., Turin, 1903-4). Gaudier, SJ († 1620): "De vita perfectione | spiritualis" (1619; nueva edición, 3 vols, Turín, 1903-4..). La Puente, SJ (d. 1624): "Guia espiritual" (Valladolid, 1609), containing, according to his own statement, a brief epitome of the spiritual life both active and contemplative (prayer, meditation, trials, mortification, practice of virtue); "De la Perfección del Cristiano en todos sus estados" (1612). La Puente, SJ († 1624): "Guía Espiritual" (Valladolid, 1609), contiene, según su propia declaración, un breve resumen de la vida espiritual tanto activa y contemplativa (oración, la meditación, los ensayos, la mortificación, la práctica de la virtud), "De la Perfeccià ³ n del Cristiano en Todos SUS Estados" (1612). Both works have ever been highly esteemed by all ascetical men and have been translated into many languages. Ambas obras han sido siempre muy apreciado por todos los hombres ascéticos y han sido traducidos a muchos idiomas. Lessius, SJ (d. 1623): "De perfectionibus moribusque divinis", a work distinguished both for its scientific and ascetical spirit. Lessius, SJ († 1623): "De divinis perfectionibus moribusque", un trabajo distinguido tanto por su espíritu científico y ascética. Nlcholas Lancicius, SJ (d. 1638), past-master in the spiritual life, whose saintly personality is reflected in his writings (new ed., Cracow, 1889 sqq.): "De exteriore corporis compositione"; "De quatuor viis perveniendi ad perfectionem"; "De humanarum passionum dominio": "De mediis ad virtutem"; "De causis et remediis in oratione". Nlcholas Lancicius, SJ († 1638), el pasado-maestro en la vida espiritual, cuya santidad de la personalidad se refleja en sus escritos (nueva edición, Cracovia, 1889 ss..): "De exteriore Compositione corporis", "De quatuor AVSI perveniendi perfectionem de anuncios "," humanarum De Dominio passionum ":" De Mediis virtutem de anuncios "," De causis et remediis en oratione ". Greatly valued is his book of meditations: "De piis erga Deum et coelites affectibus"; it has been translated into several languages. Un gran valor es su libro de meditaciones: "De piis omnes Deum et coelites affectibus", sino que ha sido traducido a varios idiomas. Schorrer, SJ: "Synopsis theol. ascet." Schorrer, SJ: "Sinopsis de teología ascet.." (Dillingen, 1662; rare edition). (Dillinger, 1662; edición rara). Godinez, SJ: "Práctica de la teologia mystica" (La Puebla de los Angeles, date-->1681), of which we have a Latin edition together with a commentary by de la Reguera, SJ (Rome, 1740). Godínez, SJ: "Prà ¡ctica de la teologia mystica" (La Puebla de los Ángeles, la fecha -> 1681), de los cuales tenemos una edición latina, junto con el comentario de la Reguera, SJ (Roma, 1740). Surin, SJ (d. 1665), wrote his important "Catéchisme spirituel" at a time when he was subject to interior trials (cf. Zahn, "Mystik", p. 441). Surin, SJ († 1665), escribió su importante "Catà © chisme spirituel" en un momento en que fue objeto de ensayos interior (cf. Zahn, "Mystik", p. 441). The book appeared in many editions and translations, but was placed on the Index. El libro apareció en muchas ediciones y traducciones, pero se colocó en el Índice. The edition of Fr. La edición del P.. Fellon, SJ (1730), and the latest edition of Fr. Fellon, SJ (1730), y la última edición del Padre. Bouix (Paris, 1882) probably do not fall under this prohibition, because in them the errors have been corrected. Bouix (París, 1882) probablemente no se incluyen en esta prohibición, porque en ellos los errores han sido corregidos. After Surin's death appeared: "Les fondements de la vie spirituelle" (Paris, 1667); "Lettres spirituelles" (ib., 1695); "Dialogues spirituels" (ib., 1704). Tras la muerte de Surin apareció: "Les fondements de la vie spirituelle" (París, 1667); "spirituelles Lettres" (Ib., 1695); "spirituels Diálogos" (Ib., 1704). Gasper Druzbicki, SJ (d. 1662), is the author of a considerable number of ascetical works both in Polish and in Latin, many of which were translated into other languages. Gaspar Druzbicki, SJ († 1662), es el autor de un número considerable de obras ascéticas, tanto en polaco y en latín, muchos de los cuales fueron traducidos a otros idiomas. There are two complete editions of his works: one published at Ingolstadt (1732) in two folios, the other at Kalisz and Posen (1681-91). Hay dos ediciones completas de sus obras: uno publicado en Ingolstadt (1732) en dos folios, el otro en Kalisz y Posen (un mil seiscientos ochenta y un hasta noventa y una). Among his numerous works are: "Lapis lydius boni spiritus"; "Considerationes de soliditate veræ virtutis"; "De sublimitate perfectionis"; "De brevissima ad perfectionem via"; "Vota religiosa". Entre sus numerosas obras son: "Lapis Lydius spiritus Boni", "Considerationes Vera de soliditate | virtutis", "De sublimitate perfectionis", "De BREVISSIMA perfectionem de anuncios a través de", "Vota religiosa". The "Mystica theologia Divi Thomæ" of Thomas à Vallgornera, OP (d. 1665), published at Barcelona, (1662 and 1672) and at Turin (1890), is almost exclusively made up of quotations from St. Thomas and is a rich storehouse of ascetical material. El "Mystica Theologia División Thoma |" de Tomás de Vallgornera, OP (muerto en 1665), publicado en Barcelona, ​​(1662 y 1672) y en Turín (1890), es casi exclusivamente de citas de Santo Tomás y es un fuente rica de material ascética. From the pen of Cardinal Bona, O. Cist. De la pluma del cardenal Bona, O. Cist. (d. 1674), we have: "Principia et documents vitæ christianæ" (Rome, 1673) and "Manuductio ad coelum" (Rome, 1672 and 1678), both of which works, remarkable for their simplicity and practical utility, were frequently re-edited; the still valuable "De sacrificio Missæ"; "De discretione spirituum"; "Horologium asceticum". (D. 1674), tenemos: "Principia y otros documentos vita | christiana |" (Roma, 1673) y "ad coelum Manuductio" (Roma, 1672 y 1678), ambos de los cuales trabaja, destaca por su simplicidad y utilidad práctica, con frecuencia se re-editado, el valor todavía "Sacrificio De Missa |", "De spirituum discretione", "asceticum Horologium". Complete editions of his works appeared at Antwerp, Turin, Venice. ediciones completas de sus obras apareció en Amberes, Turín, Venecia. Morotius, O. Cist., in his "Cursus vitæ spiritualis" (Rome, 1674; new ed., Ratisbon, 1891), follows closely the lead of St. Thomas. Morotius, O. Cist, en su "Cursus vita | spiritualis". (Roma, 1674;. Nueva edición, Regensburg, 1891), sigue de cerca el ejemplo de Santo Tomás. The "Summa theologiæ mysticæ" (new ed., 3 vols., Freiburg, 1874) is the best and most widely read work of Philip of the Blessed Trinity (d. 1671), the philosopher among the mystic writers. La "Summa Theologia | mystica |" (.. Nueva edición, 3 volúmenes, Freiburg, 1874) es el trabajo mejor y más ampliamente leído de Felipe de la Santísima Trinidad (m. 1671), el filósofo entre los escritores místicos. He wrote in the spirit of St. Thomas, following definite scientific principles and showing their practical application in the spiritual life. Él escribió en el espíritu de Santo Tomás, después de definida principios científicos y mostrando su aplicación práctica en la vida espiritual. Anthony of the Holy Ghost, OCD (d. 1674), was a disciple of the author just named. Antonio del Espíritu Santo, OCD (d. 1674), fue discípulo del autor acaba de nombrar. His "Directorium mysticum" (new ed., Paris, 1904), dominated by the spirit of. Su "Directorium mysticum" (nueva ed., París, 1904), dominada por el espíritu de. his master, was written for the instruction of his pupils. su maestro, fue escrita para la instrucción de sus alumnos. He is also the author of the following works: "Seminarium virtutum" (3rd ed., Augsburg and Würzburg, 1750), "Irriguum virtutum" (Würzburg, 1723), "Tractatus de clericorum ac præcipue sacerdotum et pastorum dignitate", etc. (Würzburg, 1676). También es el autor de las siguientes obras: "virtutum Seminarium" (. 3 ª ed, Augsburgo y Würzburg, 1750), "virtutum Irriguum" (Würzburg, 1723), "prà Tractatus clericorum de ac | sacerdotum cipue et dignitate pastorum", etc (Würzburg Wà ¼, 1676). In the course of the eighteenth century a number of valuable works on asceticism and mysticism were published. En el curso del siglo XVIII una serie de valiosas obras sobre el ascetismo y el misticismo se publicaron. To Neumeyer, SJ (d. 1765), we owe the "Idea theol. ascet.", a complete, scientifically arranged epitome. Para Neumeyer, SJ († 1765), se debe la "idea de teología. Ascet.", Un completo, científicamente organizado epítome. Rogacci, SJ (d. 1719), wrote "Del uno necessario", an instruction in the love of God, which ranks high in ascetical literature and was translated into several languages. Rogacci, SJ († 1719), escribió "Del UNO necessario", una instrucción en el amor de Dios, que ocupa un lugar destacado en la literatura ascética y fue traducido a varios idiomas. Among the best literary productions, and widely read even today, is Scaramelli's (d. 1752) "Direttorio ascetico". Entre las mejores producciones literarias, y leído hasta hoy, es (d. 1752) Scaramelli de "Directorio sobre ascético". The author treats asceticism apart from mysticism. El autor trata el ascetismo, aparte de la mística. A treatise on the virtues is contained in Dirkink, SJ, "Semita perfectionis" (new ed., Paderborn, 1890). Un tratado sobre las virtudes figura en Dirkink, SJ, "perfectionis Semita" (nueva ed., Paderborn, 1890). Designed along broad lines is the "Trinum perfectum" (3rd ed., Augsburg, 1728) by Michael of St. Catherine. Diseñado a lo largo de grandes líneas es el "perfectum Trinum" (3 ª ed., Augsburgo, 1728) de Michael de Santa Catalina. Katzenberger, OFM, wrote "Scientia salutis" (new ed., Paderborn, 1901). Katzenberger, OFM, escribió "Scientia salutis" (nueva ed., Paderborn, 1901). Schram's "Institutiones theol. mysticæ" (2 vols.) combines asceticism with mysticism, though the author is at his best in the ascetical parts. Schram de "teología mística Institutiones |." (. 2 vols) combina el ascetismo con el misticismo, aunque el autor está en su mejor momento en la parte ascética. St. Alphonsus Liguori (d. 1787), rightly called the "Apostolic Man", published a large number of ascetic works, full of heavenly unction and tender-hearted piety. San Alfonso María de Ligorio (d. 1787), llamado con razón el "hombre Apostólica", publicó un gran número de obras ascéticas, lleno de unción celestial y la piedad de corazón tierno. The best-known and most important of them are: "Pratica di amar Gesù Cristo" (1768), "Visita al SS. Sacramento", perhaps the most widely read of all his ascetical works: "La vera sposa di Gesù Cristo" (1760), a sure guide to perfection for countless souls. El más conocido y más importante de ellos son: "Pratica di amar Gesa ¹ Cristo" (1768), "Visita al SS Sacramento.", Quizás el más leído de todas sus obras ascéticas: "La vera sposa di Gesa ¹ Cristo" ( 1760), una guía segura a la perfección para innumerables almas. Complete treatises on asceticism, published during the nineteenth and twentieth centuries, are the following: Grundkötter, "Anleitung zur christl. Vollkommenheit" (Ratisbon, 1896). tratados completos sobre la ascesis, publicados durante los siglos XIX y XX, son los siguientes: tter ¶ GrundkÃ, "Christl zur Anleitung Vollkommenheit." (Ratisbona, 1896). Leick, C. SS. Leick, C. SS. R., "Schule der christl. Vollkommenheit" (Ratisbon, 1886), inspired by the writings of St. Alphonsus Liguori. R.-Schule der Christl. Vollkommenheit "(Ratisbona, 1886), inspirada en los escritos de San Alfonso María de Ligorio. Weiss, OP, "Philosophie der christl. Vollkommenheit" (vol. V of his "Apologie"; Freiburg 1898). Weiss, OP, "Christl der Philosophie Vollkommenheit." (Vol. V de su "Apología", Friburgo 1898). The author is extraordinarily well read, and his conception of the spiritual life is unusually deep. El autor es extraordinariamente bien leído, y su concepción de la vida espiritual es extraordinariamente profunda. Ribet, "L'ascétique chrétienne" (Paris, 1888). Ribet, "L'Asca tique © CHRA © tienne" (París, 1888). Tissot, "La vie intérieure". Tissot, "La vie inta rieure ©". Saudreau, "Les degrés de la vie spirituelle" (Angers, 1896 and 1897), a work full of unction. Saudreau, "Les degradación © s de la vie spirituelle" (Angers, 1896 y 1897), una obra llena de unción. His other works, "Les faits extraordinaires de la vie spirituelle" (1908) and "La vie d'union à Dieu" (1909), belong to mysticism properly so called. Sus otras obras, "Les faits extraordinaires de la vie spirituelle" (1908) y "La vie d'un sindicato de Dieu" (1909), pertenecen a la mística propiamente dicha. Poulain, SJ, "La grâce d'oraison", though of a mystic character, yet treats of the ordinary method of prayer. Poulain, SJ, "La Gra ce ¢ d'Oraison", aunque de un carácter místico, sin embargo, trata del método ordinario de la oración. Saudreau and Poulain are reliable throughout and their works are among the best productions in this branch. Saudreau Poulain y son fiables a lo largo de sus obras se encuentran entre las mejores producciones en esta rama. Rousset, OP, "Directorium asceticum" (Freiburg, 1893). Rousset, OP, "asceticum Directorium" (Friburgo, 1893). Meynard, OP, "Traité de la vie intérieure" (Paris, 1899), based on St. Thomas. Meynard, OP, "Traità © de la vie inta © rieure" (París, 1899), con sede en Santo Tomás. Meyer, SJ, "First Lessons in the Science of the Saints" (2nd ed., St. Louis, 1903), translated into several languages. Meyer, SJ, "Primera Lecciones en la ciencia de los santos" (2 ª ed. St. Louis, 1903), traducida a varios idiomas. Francis X. Mutz, "Die christliche Aszetik" (2nd ed., Paderborn, 1909). Francis X. Mutz, "Die Christliche Aszetik" (2 ª ed., Paderborn, 1909). Joseph Zahn, "Einführung in die christliche Mystik" (Paderborn, 1908), important also for asceticism. José Zahn, "Einfà ¼ hrung en christliche morir Mystik" (Paderborn, 1908), importante también para el ascetismo. Berthier, "De la perfection chrétienne et de la perfection religieuse d'après S. Thomas et S. François de Sales" (2 vols., Paris, 1901). Berthier, "De la perfección la CHRA © Etienne y de la perfección religieuse d'après ¨ s S. Thomas et S. Franà § ois de Sales" (2 vols., París, 1901). A. Devine, "Manual of Ascetical Theology" (London). A. Devine, "Manual de Teología ascética" (Londres). Ryan, "Groundwork of Christian Perfection" (London). Ryan, "Fundamentación de la perfección cristiana" (Londres). Buchanan, "Perfect Love of God" (London). Buchanan, "El amor perfecto de Dios" (Londres). An exhaustive list of Catholic ascetical writers is given in Migne, "Encycl. théologique", XXVI; "Dict. d'ascéticisme", II, 1467. Una lista exhaustiva de los escritores católicos ascética se da en Migne, "ologique © Encycl tha.", XXVI, "Dict d'Asca © ticisme.", II, 1467. Non-Catholic authors: Otto Zöckler, "Die Tugendlehre des Christentums, geschichtlich dargestellt" (Gütersloh, 1904). autores no católicos: Otto Zárate ckler ¶, "Die Tugendlehre des Christentums, dargestellt geschichtlich" (Gà ¼ tersloh, 1904). W. Hermann, "Der Verkehr des Christen mit Gott" (6th ed., Stuttgart, 1908), and "Die sittlichen Weisungen Jesu" (Göttingen, 1907). W. Hermann, "Der Verkehr des Christen Gott mit" (6 ª ed., Stuttgart, 1908) y "Die sittlichen Weisungen Jesu" (Gà ¶ ttingen, 1907). Kähler, "Verkehr mit Christo in seiner Bedeutung für das eigene Leben" (Leipzig, 1904). Ka ¤ hler, "MIT Verkehr Christo en cerquero Bedeutung für das r eigene Leben" (Leipzig, 1904). Peabody, "Jesus Christ and the Christian Character". Peabody, "Jesucristo y el carácter cristiano". A. Ritschl, "Christiiche Vollkommenheit" (Göttingen, 1902). A. Ritschl, "Christiiche Vollkommenheit" (Gà ¶ ttingen, 1902). Sheldon, "In his Steps -- What Would Jesus do?", widely read in England. Sheldon, "En sus pasos - ¿Qué haría Jesús?", Leído en Inglaterra. Publication information Written by Franz X. Mutz. Publicación de información escrita por Franz X. Mutz. Transcribed by Douglas J. Potter. Transcrito por Douglas J. Potter. Dedicated to the Sacred Heart of Jesus Christ The Catholic Encyclopedia, Volume XIV. Dedicado al Sagrado Corazón de Jesús La Enciclopedia Católica, Volumen XIV. Published 1912. Publicado 1912. New York: Robert Appleton Company. Nueva York: La empresa Robert Appleton. Nihil Obstat, July 1, 1912. Nihil obstat, 1 de julio de 1912. Remy Lafort, STD, Censor. Lafort Remy, STD, Censor. Imprimatur. Imprimatur. +John Cardinal Farley, Archbishop of New York + Cardenal John Farley, arzobispo de Nueva York

Primeros Cristianos: La vida Ascética
Desde los orígenes de la Iglesia, hubo cristianos que abrazaron una vida de plena imitación de Jesucristo.
 
Primeros Cristianos: La vida Ascética
Primeros Cristianos: La vida Ascética
Desde los orígenes de la Iglesia, hubo cristianos que abrazaron una vida de plena imitación de Jesucristo. Más tarde, el ascetismo cristiano revistió formas características de huida del mundo y vida en común: así nació el monacato, que floreció desde el siglo IV, tanto en el Oriente cristiano como en el mundo latino occidental.


1. ¿QUÉ ES LA VIDA ASCÉTICA?
La vida ascética cristiana es tan antigua como la Iglesia de Jesucristo. Desde los mismos orígenes, hubo fieles de uno y otro sexo que abrazaban una vida de plena imitación del Maes­tro: permanecían vírgenes o guardaban continencia, practicaban la oración y la mortificación cristiana y se ejercitaban en las obras de misericordia. Durante los tres primeros siglos, ascetas y vírgenes no abandonaban el mundo ni se reunían, de ordinario, a vivir en común. Sin solemnidades públicas, como las que luego se introdujeron, se comprometían a guardar la castidad «por el Reino de los Cielos» (Mt XIX, 12) y permanecían entre los demás miembros de su comunidad cristiana, habitando en sus casas y administrando sus bienes.



2. VIDA ASCÉTICA EN LOS PRIMERO SIGLOS

En la sociedad romano-cristiana de los siglos IV y V, el fenómeno ascético tuvo resonantes manifestaciones en los propios círculos de la aristocracia. Matrimonios de la nobleza senatorial, como Paulino de Ñola y Terasia o Piniano y Melania, se desprendieron de inmensos patrimonios y asumieron una existencia de fieles discípulos de Jesucristo, según las enseñanzas del Evangelio. San Jerónimo dirigió espíritualmente a los círculos ascéticos de nobles señoras romanas, primero en la propia Urbe y luego en Palestina: les explicaba los Libros Sagrados y les alentaba en el ejercicio de la ascesis cristiana. La práctica de la castidad entre las mujeres se incrementó a lo largo del siglo IV y, a veces, viudas y doncellas vírgenes comenzaron a vivir en común, como sucedió en Roma, en torno a las nobles damas Paula y Marcela.


LA ASCESIS CRISTIANA


La ascesis no tiene buena prensa en nuestros días. Ya nadie se atreve a hablar demasiado de ella, ni siquiera en los medios religiosos. Sin embargo, ocupa un lugar importante en el Evangelio y en la tradición cristiana, donde ha conocido, por otra parte, muchas variaciones. Nuestra actual desconfianza respecto a ella se explica, en parte, por nuestra reacción contra una concepción de la vida cristiana que ponía el acento en las privaciones y las penitencias, sin subrayar suficientemente el primado de la caridad. Con todo, no podemos prescindir de la ascesis, porque garantiza la participación del cuerpo en la vida espiritual y garantiza su realismo. En consecuencia, se hace necesario tratar de la ascesis en una obra como la nuestra, a fin de volver a descubrir, a la luz del Evangelio y de la experiencia, su valor positivo y su papel efectivo.
 


El término «ascesis»
 



 


Precisemos, de entrada, el vocabulario. Ascesis designaba en el griego clásico los ejercicios metódicos que servían para el entrenamiento físico de los atletas y los soldados. Por analogía, designa en filosofia Ios desprendimientos y los esfuerzos necesarios para adquirir la virtud, para alcanzar la sabiduría. San Pablo retorna la comparación con las competiciones de atletas en el estadio; la aplica a la vida cristiana y confiere a la ascesis un sentido religioso, que volveremos a encontrar en los Padres. Para éstos la ascesis designa el régimen de vida ordenado a la perfección evangélica, especialmente en el estado de continencia o en la profesión monástica. En la época moderna, la ascesis hace pensar sobre todo en las privaciones y en las penitencias fisicas asociadas a la vida espiritual; toma entonces un aspecto negativo, aflictivo. El diccionario francés de Robert la define así: «Conjunto de ejercicios físicos y morales que tienden a la liberación del espíritu por medio del desprecio del cuerpo». Del asceta dice: «Persona que... se impone por piedad ejercicios de penitencia, privaciones, mortificaciones».
En teología, la ascesis dará su nombre a la parte de la doctrina espiritual, la ascética, que estudia la búsqueda de la perfección mediante el esfuerzo personal y el uso de prácticas de penitencia para luchar contra los defectos y adquirir las virtudes.
Aunque pueda significar la vida espiritual en su conjunto, el término ascesis tiene como base, en todas estas acepciones, los ejercicios y las privaciones de orden corporal que incluye la disciplina moral. Tomaremos, pues, la ascesis por el aspecto de la participación del cuerpo en la vida espiritual.




1. La ascesis evangélica
 
 


La enseñanza de los evangelios
 


El Sermón de la montaña, recuperando la doctrina judía de las buenas obras, otorga un espacio importante a la ascesis, bajo la forma del ayuno, en relación con la limosna y la oración; pero ahonda el alcance de la misma y modifica su espíritu. Para ser auténtico, el ayuno debe ser practicado, no como un precepto exterior que los hombres pueden ver y alabar, sino para complacer al Padre que ve en lo escondido, sin dejar de lado esa nota de alegría y de discreción que indica la recomendación de perfumarse la cabeza y lavarse la cara. El verdadero ayuno recibe, por tanto, su valor al nivel del corazón, en relación con la oración dirigida al Padre (Mt 6, 16-18).
El Señor no se contentó con predicar la ascesis. Él mismo comenzó su misión apostólica, a la manera de Moisés y de Elías, sometiéndose a un ayuno de cuarenta días en la soledad del desierto. De este modo inauguró su combate espiritual con Satán en el transcurso de una triple tentación, la primera de las cuales toma como ocasión el hambre causada por el ayuno. La réplica de Jesús a la proposición de cambiar las piedras en pan nos revela el sentido del ayuno cristiano: está ordenado a la escucha de la Palabra de Dios, cómo único alimento capaz de calmar el hambre espiritual, y al reconocimiento de Jesús como el Hijo de Dios que nos dispensa esta Palabra. Este será también el sentido de la cuarta bienaventuranza: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados». El relato de las tentaciones en el desierto nos presenta el modelo del combate espiritual y de la ascesis que nos prepara para entablarlo.
La posición de Jesús en relación con el ayuno es claramente más libre que la de los fariseos y los discípulos de Juan el Bautista. A estos últimos, que le preguntan asombrados de que sus discípulos no sigan las prácticas tradicionales, les da Jesús una respuesta que supera el plan de las observancias y revela la nueva dimensión que toma con él el ayuno: «Pueden acaso Ios invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán» (Mt 9, 15). Es, por consiguiente, la relación de fe y de amor con Jesús, como «el novio», lo que determina el sentido y la práctica del ayuno para sus discípulos. El ayuno queda renovado en virtud de su vínculo con la persona de Cristo, con su presencia o su ausencia en las etapas de la obra de la salvación.
La ascesis cristiana queda así asociada al misterio de la Pasión y de la Resurrección al que nos unen la fe y el bautismo. Eso es lo que la Iglesia ha comprendido y aplicado perfectamente en su liturgia al instaurar el ayuno cuaresmal, preparatorio para las celebraciones pascuales.
El ayuno no tiene, pues, un valor en sí como una observancia impuesta, como una obra religiosa que el hombre pudiera hacer valer ante Dios o ante los hombres; su práctica se vuelve relativa a la vida nueva que engendra la fe en Jesús. Es una participación en el combate decisivo contra el mal, que Cristo ha llevado a cabo victoriosamente durante su Pasión y que continúa tanto en su Iglesia como en la vida de los discípulos.


La ascesis en san Pablo
 


San Pablo desarrolla la doctrina evangélica a partir del bautismo, que nos hace morir al pecado sepultándonos con Cristo en su muerte, a fin de que, resucitados con él, vivamos también nosotros una vida nueva (Rm 6, 4).
La obra del bautismo prosigue durante toda la vida del cristiano. El Apóstol lo muestra describiendo el combate espiritual con ayuda de dos temas capitales, que nos presentan la ascesis como una muerte para la vida, como una muerte a nosotros mismos para vivir con Cristo. Viene, en primer lugar, la lucha entre el Espíritu de Cristo, que habita en nosotros, y la carne, cuyo deseo desemboca en el pecado y en la muerte (Rm 8, 1-11), produciendo acciones contrarias: los frutos del Espíritu y las obras de la carne (Ga 5, 16-26). En segundo lugar, está el paso del hombre exterior al hombre interior (2 Co 4, 16; Rm 7, 22; Ef 3, 16), retomado en las cartas de la cautividad bajo la forma del despojo del hombre viejo para revestirnos del hombre nuevo (Col 3, 9-10; Ef 2, 15), que es el hombre perfecto, en plena madurez, realizando la plenitud de Cristo (Ef 4, 13).
La ascesis cristiana está, pues, al servicio del Espíritu Santo, que forma en nosotros y hace crecer al hombre interior. Bajo su impulso esta ascesis se ampliará contribuyendo a hacernos vivir, gracias a la caridad, como miembros del Cuerpo de Cristo, edificado y regido por el mismo Espíritu (1 Co 12, 12ss; Rm 12, 4-8; Ef 4, 15-16). De este modo, la ascesis adquiere la dimensión comunitaria y eclesial que la liturgia ha asumido tradicionalmente.


El Espíritu y el cuerpo

 
Conviene completar esta doctrina, brevemente esbozada, tomando en consideración el importante lugar otorgado al cuerpo en el Nuevo Testamento.
Nosotros no tenemos, efectivamente, una excesiva tendencia a comprender la ascesis desde una perspectiva de separación, de oposición incluso entre el cuerpo y el alma, como la que se atribuye habitualmente a la filosofía platónica, sino que, de hecho, nuestra comprensión proviene sobre todo de la dicotomía cartesiana entre la mente, cuya dote es el pensamiento, y el cuerpo, ligado a la materia y sometido a la influencia de las pasiones. Este dualismo, difundido en nuestra cultura clásica, ha engendrado un cierto desprecio del cuerpo, lo que explica el aspecto pesimista y mortificante tomado por la ascesis en el transcurso de los últimos siglos.
La reacción actual en favor del cuerpo y de la liberación de sus apetitos sigue siendo tributaria de esta oposición y conduce a los excesos contrarios. Ahora se evita hablar del alma y de la castidad; se duda en reconocer la especificidad de una dimensión espiritual en la vida humana. Por eso la ascesis pierde su sentido y su lugar; se la acusa de ser opresiva y contraria al desarrollo integral de la persona; se la considera sospechosa de morbidez.

De hecho, en el Nuevo Testamento, especialmente en san Pablo, el cuerpo juega un papel esencial en relación directa con la acción del Espíritu Santo. La doctrina ascética del Evangelio, al concentrarse en torno a la persona de Cristo, se calca, en cierto modo, del misterio de la Encarnación y de la Redención. En su cuerpo, formado por el Espíritu en el seno de la Virgen María, fue donde Cristo sufrió la Pasión y la muerte; este mismo cuerpo fue el que resucitó por el poder del Espíritu. Al cuerpo de Cristo nos unen igualmente los sacramentos: primero, el bautismo, bajo el signo del agua en que es sumergido nuestro cuerpo para ser purificado y revivir; a continuación, la Eucaristía, bajo el signo del pan y del vino, convertidos para nosotros en el Cuerpo y la Sangre del Señor en memoria de su Pasión 1.
La catequesis moral de la carta a los Romanos nos invita a considerar nuestro cuerpo y, con él, toda nuestra persona–, como la materia del culto nuevo: «Os exhorto... a que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal será vuestro culto espiritual (racional)» (12, 1). Una ofrenda semejante transforma la vida cristiana en una liturgia, que asume tanto las realidades más humildes como las más concretas. hace de los cristianos miembros activos del Cuerpo de Cristo y «miembros los unos de los otros», ejerciendo cada uno para el bien de todos los dones que ha recibido del único Espíritu (Rm 12, 4; 1 Co 12, 13). Aunque no esté mencionada explícitamente en este pasaje, la liturgia eucarística, donde la fe nos hace «discernir el Cuerpo del Señor» (1 Co 11, 29), está incluida evidentemente en esta doctrina.

1. Cfr. las notas de la Biblia de Jerusalén a 1 Co 12, 12.


Se podría distinguir así cuatro fases en la obra del Espíritu Santo en relación con el cuerpo. Comienza en el cuerpo personal de Jesús por la Encarnación, la Pasión y la Resurrección; prosigue por lo que podríamos llamar el cuerpo sacramental del Señor en el bautismo y la Eucaristía; nos alcanza mediante la penetración de la gracia en nuestro mismo cuerpo, que ofrecemos en el culto espiritual; se despliega en el Cuerpo eclesial de Cristo del que somos miembros.
La ascesis cristiana debe ser comprendida, por tanto, en relación con la acción del Espíritu Santo en el plano personal («¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo, que está en vosotros? [1 Co 6, 19]) y en el plano eciesial («¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?» [1 Co 6, 15]). Su función es purificarnos y conformarnos a Cristo haciendo de nuestro cuerpo un instrumento del Espíritu, dócil y eficaz. Así se establece en nosotros, por medio de la ascesis, una correspondencia profunda entre el Espíritu y el cuerpo, que es característica del realismo cristiano: el Espíritu no actúa en nosotros sin el cuerpo, y el cuerpo no puede hacer nada bueno sin el Espíritu. El compromiso del cuerpo da autenticidad al trabajo espiritual en nosotros; aunque la ascesis, por muy heroica que parezca, recae sobre sí misma, si no está animada por el aliento de la caridad, por esa misericordia que vale más que todos los sacrificios, como se complace Jesús en recordar a los fariseos. De este modo, la ascesis cristiana tiene su sede principal a nivel espiritual, en el corazón del hombre; pero llega a plenitud en el cuerpo, y realiza, en cierto modo, la encarnación del Espíritu.



 


La ascesis apostólica
 



 


La ascesis, entendida de este modo, adquiere en san Pablo un doble aspecto: es una comunión con los sufrimientos de Cristo, a través de pruebas de todo tipo aceptadas por el Evangelio, a fin de tener parte en la alegría de su Resurrección (cfr. Flp 3, 10-11); es también un prolongado combate que le sugiere al Apóstol la comparación del cristiano con el atleta que participa en las carreras y pugilatos del estadio: «Los atletas se privan de todo; y eso ¡por una corona corruptible!; nosotros, en cambio, por una incorruptible». Y añade Pablo este testimonio personal: «Así pues, yo corro, no como a la ventura; y ejerzo el pugilato, no como dando golpes en el vacío, sino que golpeo mi cuerpo y lo esclavizo; no sea que, habiendo proclamado a los demás, resulte yo mismo descalificado» (1 Co 9, 24-27; Flp 3, 14).
Esta conclusión, que podría parecer dura para el cuerpo, debe ser comprendida en el contexto de la caridad fraterna, que acaba de brindar a Pablo la solución del problema de los idolotitos. La ascesis del Apóstol está inspirada por el amor de Cristo, que le empuja a hacerse siervo de todos en nombre del Evangelio, a consagrarse en cuerpo y alma a su ministerio. La esclavitud a que Pablo quiere reducir su cuerpo es una servidumbre de amor; si hay alguna exageración en esta palabra, es imputable sólo al exceso de la caridad.
En la segunda carta a los Corintios (6, 4-10) nos traza san Pablo un cuadro notable de la ascesis apostólica. Se trata de un testimonio, al mismo tiempo que una enseñanza para todos aquellos que quieren vivir según el Evangelio. La ascesis corporal y psíquica ocupa el primer plano: «Nos recomendamos en todo como ministros de Dios: con mucha constancia en tribulaciones, necesidades, angustias; en azotes, cárceles, sediciones; en fatigas, desvelos, ayunos». He aquí el corazón de esa ascesis: está animada por «por el Espíritu Santo y una caridad sincera», «en pureza, ciencia, paciencia, bondad». Viene, por último, el combate entablado con las armas ofensivas y defensivas del Espíritu en las más distintas situaciones: «en gloria e ignominia, en calumnia y en buena fama; tenidos por impostores, siendo veraces; como desconocidos, aunque bien conocidos; como quienes están a la muerte, pero vivos; como castigados, aunque no condenados a muerte; como tristes, pero siempre alegres; como pobres, aunque enriquecemos a muchos; como quienes nada tienen, aunque todo lo poseemos».




II. La ascesis y las virtudes
 
 


Moral de la obligación y moral de las virtudes
 


La concepción de la ascesis depende en mucho del sistema de moral de que forma parte. En las morales de la obligación, la ascesis está repartida entre dos niveles por la división entre la moral propiamente dicha y la espiritualidad. En el plano moral, la ascesis consiste en una serie de prácticas obligatorias para todos, como el ayuno y la abstinencia, muy reducidas hoy en día. A nivel espiritual, bajo la influencia de la idea dominante de la obligación, la ascesis ha sido comprendida a menudo, de hecho, como un suplemento de prácticas de penitencia, a las que se someten los que eligen la vía de la perfección. Desde esta óptica, la ascesis aparece bajo una luz más bien negativa, como un conjunto de privaciones ligadas habitualmente a la penitencia por el pechado.
En una moral organizada en torno a las virtudes, donde la línea de la perfección viene dada por la caridad, la ascesis recibe un papel constructivo y participa en la función dinámica de la virtud, encaminada al bien y a la bienaventuranza. La ascesis está aquí al servicio de las virtudes; tiene como objetivo remover los obstáculos que la contrarrestan, sostener su esfuerzo y favorecer su impulso.
Aquí no existe separación entre la moral y la ascética; sino que todo el conjunto de la vida moral se distribuye siguiendo las etapas del progreso hacia la perfección, según los tres estadios de principiantes, los que progresan en la virtud y los perfectos o adultos en la caridad. El papel de la ascesis será particularmente importante en la primera etapa, entre los principiantes, cuya principal preocupación es el combate contra los pecados y los defectos. La ascesis es indispensable para desprendernos del influjo de los instintos y de las pasiones, que corren el riesgo de someternos, como el apego a la comida, a la bebida, la atracción del sexo y de los placeres. Es el medio necesario para obtener el dominio de la sensibilidad y conseguir la libertad interior o libertad de cualidad 2. Como en el ejemplo de los atletas, esta ascesis compromete al cuerpo imponiéndole una disciplina que incluye privaciones y renuncias. Lo importante es llegar a comprender que tales desprendimientos, a veces radicales, preparan el progreso y están al servicio de la atracción espiritual, del amor verdadero. Condicionan el descubrimiento personal de las cualidades morales que son las virtudes, así como el acceso a la edad adulta, en el plano espiritual. ¿Cómo vamos a adquirir la virtud de la fortaleza, por ejemplo, si no nos ejercitamos regularmente en ella luchando contra la pereza, aceptando las dificultades y las pruebas, renunciando a seguir la pendiente de la facilidad y de la comodidad?
La ascesis acompaña, de hecho, todas las etapas de la vida cristiana, ya que nadie está dispensado del combate espiritual. Sin embargo, no ocupa ya el primer plano entre los que progresan; cediendo el paso al esfuerzo encaminado a progresar en la virtud y la caridad, adopta un aspecto más distendido, más alegre incluso, y se adapta a las necesidades del crecimiento espiritual. Con todo, y en contra de lo que enseñaban ciertos gnósticos, parece que los más «perfectos» conocen las mayores pruebas, como muestra el ejemplo de san Pablo y del mismo Señor en su Pasión. No por nada habla el Apóstol de las «marcas de Jesús» que lleva en su cuerpo (Ga 6, 17). En esta ascesis, que llega hasta el fondo del alma, es donde mejor se manifiesta la fuerza de la caridad, pues, «en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos amó» (Rm 8, 37).



 



La ascesis pasiva
 
 



 


Conviene distinguir en la práctica dos tipos de ascesis: una que podemos llamar pasiva y activa la otra. La primera consiste en la aceptación de las privaciones y las pruebas que nos sobrevienen con independencia de nuestra voluntad, como la pobreza, la enfermedad, los fracasos, el sufrimiento en general, «las angustias, los golpes, las prisiones, los desórdenes», en la lista de san Pablo (2 Co 6, 4-5). Esta es la ascesis principal, más dura porque no la elegimos nosotros, más enriquecedora porque nos conforma mejor a la Pasión del Señor.
Este tipo de ascesis constituye el objeto de una virtud frecuentemente recomendada por san Pablo: la «hypomoné», que puede traducirse por «paciencia» o «constancia»; consiste en «soportar» las penas y las pruebas, pero con esperanza y amor. «Nos gloriamos hasta en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación engendra la paciencia; la paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza, y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado» (Rm 5, 3-5). Pablo hablará incluso del «Dios de la constancia y del consuelo» que nos ha entregado las Escrituras para mantener en nosotros la esperanza (Rm 15, 4-5).

2. Cfr. Las fuentes de la moral cristiana, cap. XV, Eunsa, 1988.



La ascesis activa
 



 


El segundo tipo de ascesis depende de nuestra voluntad. Son los ayunos, las vigilias, las fatigas, en la enumeración de san Pablo (2 Co 6, 5). Según el lenguaje clásico, esta incluye las penitencias, los sacrificios, las mortificaciones de toda clase que podamos imponermos.
No debemos dejarnos engañar aquí por el envejecimiento del vocabulario ascético, que le ha dado un aspecto rudo. Como ya hemos visto, la ascesis recupera un sentido positivo en cuanto volvemos a colocarla en la línea del progreso espiritual, como una condición del dominio y de la libertad interior. Para el cristiano, la ascesis es asimismo una respuesta a la llamada del Espíritu Santo, una colaboración humilde y libre en su obra de purificación y de santificación. Sirve para conformar nuestra sensibilidad y hasta nuestro cuerpo al amor de Cristo, a su serenidad y a su fuerza. Desde esta perspectiva, podemos incluir también en la ascesis el esfuerzo y la pena que reclama el trabajo, ya sea corporal, intelectual o apostólico. En efecto, el estudio, la predicación, la enseñanza y todas nuestras tareas incluyen su parte de ascesis, si queremos hacerlas lo mejor que podamos.


La medida de la ascesis
 



 


Mientras que la ascesis pasiva no tiene otra medida que la del amor, que nos hace capaces de soportarlo todo (1 Co 13, 7), la activa, como no tiene su fin en sí misma, recibe su medida de las virtudes a las que sirve, en particular de la templanza, la sobriedad de san Pablo, que la somete a la regla de la razón. Así, las privaciones no deben perjudicar a la salud, ni quitarnos las fuerzas necesarias para el cumplimiento de las tareas que nos han sido confiadas. Es preciso combatir asimismo un cierto mal humor, que se infiltra fácilmente en la ascesis y ataca en ella de manera insidiosa la alegría, signo de la salud interior y fruto de la caridad. «Dios ama a quien da con alegría» (2 Co 9, 7). Por último, la practica de los ejercicios necesarios para mantenerse en buena condición física constituye también una forma de ascesis.
Esta, ligada a las virtudes morales, tendrá una medida variable según las fuerzas, las disposiciones, las necesidades y el estado de vida de cada uno; podrá cambiar también siguiendo las edades de la vida espiritual. Mas, sean cuales fueren estas modificaciones, subsiste la necesidad de una parte de ascesis en toda vida cristiana, como condición de su realismo y de la participación de nuestro cuerpo en la obra del Espíritu Santo en nosotros.


La medida del Espíritu Santo
 



 


La ascesis, como la virtud, sigue normalmente la medida de la razón; aunque puede suceder que la intervención del Espíritu modifique este criterio. Esto es lo que enseña santo Tomás, en conformidad con la experiencia cristiana ilustrada por la vida de los santos. Expone el Doctor Angélico, en su comentario a las bienaventuranzas, cómo la medida inspirada por los dones puede ir más allá de los desprendimientos requeridos por las virtudes morales. La virtud nos inculca, por ejemplo, un uso moderado de los bienes de que disponemos, siguiendo nuestras necesidades, evitando el apego del corazón que engendra la esclavitud. A esto no se puede llegar sin una parte de renuncia. Mas el don del Espíritu nos lleva mucho más lejos. En lo que toca a la primera bienaventuranza, puede inspirarnos tal amor a la pobreza que suprima del corazón toda atadura a los bienes materiales y hacer que los tengamos en nada. Eso es lo que muestra el ejemplo de san Francisco, santo Domingo y tantos otros, que se prendaron de la pobreza a causa del Evangelio.
La práctica de la pobreza, especialmente en comunidad, variará también según las vocaciones, pues es distinta la pobreza que conviene a una comunidad contemplativa, apostólica, enseñante u hospitalaria, o a los laicos.
La misma diferencia en la medida encontraremos en el campo de la afectividad, en el dominio de las pasiones y los deseos, de los temores y los miedos. Según santo Tomás, la bienaventuranza de los mansos nos enseña la fortaleza, que modera nuestros sentimientos ante las dificultades y los sufrimientos, según la medida de la razón; mas el don de fortaleza puede conferirnos una asombrosa tranquilidad de corazón y una seguridad plena en medio de los más graves peligros y tormentos, como en el caso de los mártires.
De modo semejante, la bienaventuranza de los afligidos nos inspirará, bajo el impulso del Espíritu, la práctica del desprendimiento respecto a los placeres sensibles, que supera la disciplina reclamada por la virtud de la templanza, según el término de «duelo» empleado por la tercera bienaventuranza. Este será el origen de la vocación a la virginidad consagrada y a la vida religiosa, como una forma de participación en la Pasión del Señor y un testimonio del «consuelo» que nos procura su Resurrección.
Observaremos, por último, que esta doctrina sobre las bienaventuranzas y los dones corresponde al tratado de la bienaventuranza, en donde santo Tomás coloca el fundamento y el final de la moral cristiana en la llamada del hombre a la visión de Dios, según la bienaventuranza de los corazones puros que verán a Dios. La ascesis, con los desprendimientos progresivos que enseñan las bienaventuranzas, aparece aquí como un borde del camino que lleva a la verdadera bienaventuranza.


III. La ascesis como signo del amor de Cristo
Un amor único



 


La ascesis cristiana, en virtud de las mismas renuncias que implica, constituye el signo de la penetración de un amor nuevo en la vida del hombre. ¿Cómo habrían podido los apóstoles dejarlo todo, familia, oficio, y seguir a Jesús, si su corazón no hubiera sido arrebatado por un amor más fuerte que los afectos y las otras ataduras humanas? Ya desde el primer momento de su vocación, la fe en la palabra de Jesús había sembrado en ellos la semilla de un amor único, que iba a crecer lentamente, a través de las alegrías y las pruebas, para manifestar, finalmente, su fecundidad tras el don del Espíritu Santo, el día de Pentecostés. Ahora serán los testigos y los siervos del amor de Cristo, como muestra la triple cuestión de Jesús a Simón-Pedro tras la Resurrección: «Pedro, ¿me amas?», que le vale el recibir la tarea del amor pastoral: «Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas».
La llamada recibida por los apóstoles es el modelo de toda vocación cristiana, si la tomamos en su fuente, a nivel del corazón. No cabe la menor duda de que en la Iglesia existe una gran variedad en las formas de recibir la llamada, en los dones recibidos y los ministerios confiados, en los modos de realización, así como en las respuestas; pero en el origen de toda vida cristiana se encuentra la revelación del amor de Cristo, con la invitación, suave y vigorosa, a estar dispuesto, en el corazón, a dejarlo todo, si él lo pide, para seguirle por los caminos de la vida. La disposición al desprendimiento, hasta la renuncia a nosotros mismos y a nuestra propia vida, constituye el signo indubitable de la verdad y del vigor del amor. La ascesis cristiana tiene su raíz en la caridad; manifiesta y mantiene su pureza; de ella recibe su fecundidad, así como la alegría que la habita, según el testimonio de los apóstoles: «Ellos marcharon de la presencia del Sanedrín contentos por haber sido considerados dignos de sufrir ultrajes por el Nombre» (Hch 5, 41).
La ascesis en la vida religiosa o consagrada



 


La llamada a la vida evangélica, a imitación de los apóstoles, ha inspirado las renovaciones posteriores y figura especialmente en el origen de la formación de las órdenes religiosas, cuya doctrina y ejemplos han contribuido a nutrir la vida espiritual de la Iglesia, en cada período de su historia.
Tras los pasos del monacato, la vida religiosa, la vida consagrada, en general, se ha organizado en torno a los tres votos de pobreza, castidad y obediencia. La experiencia eclesial ha reunido así los consejos evangélicos en estas tres renuncias principales: a la propiedad, al matrimonio y a la propia voluntad. Estas forman los tres pilares de la ascesis religiosa, que sostienen las otras observancias y prácticas. Estas renuncias plantean claramente la cuestión de la ascesis cristiana para el conjunto de los fieles, a los que está destinado este testimonio de la vida evangélica en el seno de la comunión eclesial.
Para comprender estos votos, conviene considerar las renuncias que implica la vida consagrada a partir de su causa —el amor a Cristo engendrado por la fe y mantenido por el Espíritu— y en su fin: el desprendimiento de toda traba para conseguir la liberad de amar, de entregarse sin reserva. Los tres consejos evangélicos, según su inspiración primitiva, nos proponen los caminos más directos hacia la perfección de la caridad. Se les puede aplicar la comparación empleada por el Señor: representan la sal del Evangelio; tienen la aspereza de la sal por la ascesis que exigen, por los desprendimientos que operan; aunque es para enseñarnos el sabor de la sabiduría y el gusto del verdadero amor. En realidad, estos consejos nos revelan tres facetas de la caridad: el amor es pobre, el amor es casto, el amor es obediente. Por eso es libre y fuerte.


El amor de Cristo: pobre, casto, obediente y fiel
 



 


Basta con echar una mirada al Evangelio para verificarlo. El amor de Cristo es pobre. San Pablo nos describe la obra del Señor precisamente con este rasgo: «Pues conocéis la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, por vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquecierais con su pobreza» (2 Co 8, 9). Pablo se refiere aquí, evidentemente, a la pobreza de la Encarnación y de la Cruz, de la que volverá a hablar en el himno de la carta a los Filipenses. La primera bienaventuranza nos pone ya sobre este camino. La educación en el amor comienza por el aprendizaje de la pobreza, de cuerpo y de espíritu, que nos libera de los lazos materiales, para revelarnos las riquezas espirituales que no se atesoran, pues no pueden ser obtenidas más que distribuyéndolas con la liberalidad del amor. «A quien te pida, dale».
El amor de Cristo es casto. Quiere unirnos al Señor en cuerpo y alma, con una alianza comparada por san Pablo a un matrimonio y que nos hace participar de la unión misma de Cristo con la Iglesia. «Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada» (Ef 5, 25-27). La castidad realiza la pureza del amor espiritual y es la obra característica del Espíritu Santo. No implica ningún desprecio al cuerpo, sino que da cumplimiento a la penetración del amor de Cristo en nuestro mismo cuerpo, para convertirlo en una «hostia viva, santa y agradable a Dios», apropiada al culto espiritual, que prolonga en nuestra vida la ofrenda eucarística del Cuerpo del Señor.
Entendida de este modo, la castidad puede invocar la bienaventuranza de los corazones puros, en la que ha visto la tradición el resultado del trabajo purificador iniciado por la pobreza. El compromiso con la castidad está enteramente al servicio del amor. Contribuye a abrir nuestro corazón a una caridad que se dilata en extensión y en profundidad, por encima de los necesarios límites del amor humano.
Mas si se considera el voto de castidad únicamente desde el ángulo de las privaciones que impone, desde una perspectiva estrechamente ascética o jurídica, se convierte inevitablemente en un problema y no se puede mantener de manera conveniente, pues sólo el impulso del amor de Cristo le procura su legitimidad, su fecundidad, y hace que pueda ser vivido con toda sencillez.
Por último, el amor es obediente. San Pablo eligió, para describir tanto la castidad como la obra de Cristo, dos rasgos bastante extraordinarios: la humildad y la obediencia: «apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó...» (F1p 2, 6-11). El compromiso con la obediencia le propone al hombre la ascesis más radical y más dificil: la renuncia a su propia voluntad. Sólo el amor, con la penetrante sabiduría que procura, puede enseñar la obediencia evangélica y hacerla voluntaria, pronta, alegre y emprendedora. El amor tiene, además, necesidad de la obediencia, desde el punto de partida, pues no podemos conocerlo ni servirle, si no nos hemos desprendido de nuestro amor propio, de esa propensión a poseer y a dominar que nos encierra en nosotros mismos y corrompe nuestro deseo de amar. La obediencia benevolente a la voluntad de otro es el primer paso en el acceso a la comunión de voluntades que define el amor verdadero, según el ejemplo del Señor, que vino a nosotros «no para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20, 28), para cumplir así en todo la voluntad de su Padre. La obediencia es la forma activa de la humildad, identificada con la pobreza en la primera bienaventuranza. La obediencia es la caridad dócil al Espíritu, paciente y servicial con todos (1 Co 13, 4).
Observemos, finalmente, que los votos y otros tipos de compromisos evangélicos proceden de la fidelidad del amor de Cristo; expresan su firmeza y duración; nos ofrecen un apoyo dirigido a su puesta en práctica perseverante en nuestra vida para siempre, según el tiempo de Dios.
La contestación de este mundo por medio de la ascesis



 


La ascesis cristiana es un camino hacia la libertad espiritual que pertenece al amor. Como tal, constituye una contestación radical respecto al mundo en que vivimos, en la medida en que está conducido por el deseo de poseer, de gozar y de dominar, por la atracción del dinero, del sexo y del poder, y se deja deslumbrar por la tentación de una libertad sin trabas ni medida. El compromiso con la pobreza, la castidad y la obediencia ataca directamente estos deseos; pero traslada el debate al corazón del hombre para sustituir en él la voluntad de poder, que es una voluntad de ser «como dioses», según la expresión del Génesis, por una voluntad de amor que nos llega a través del humilde y alegre reconocimiento de Dios como nuestro Dios, especialmente a través de la acogida de su misericordia en el perdón ofrecido en Jesucristo.
La contestación de este mundo por la ascesis cristiana posiblemente sea la única verdaderamente realista, porque se atreve a ir hasta el fondo de los problemas, hasta sus raíces ocultas en el corazón de cada hombre. Es como una rebelión de amor contra el sometimiento a las pasiones y a las codicias que se extienden en el mundo bajo la tapadera de la libertad, con las injusticias que de ello se siguen. Proclama también a su manera, sin hacer demasiado ruido, más a través del comportamiento que de las palabras, que existe otro tipo de libertad, puro don del Espíritu: la libertad de amar como Dios nos ama en Jesucristo, a pesar de nuestras faltas y nuestras debilidades.

BIBLIOGRAFÍA

L'ascése chrétienne et 1 'homme contemporain, Cahiers de la Ve spirituelle, París, 1951.

Dublanchy, E., art. Ascétique y Ascétisme, en DThC, t. I, 1903.

Gaucheron, M., art. Ascése, en Catholicisme, t. I, 1948.
De Guibert, J., y otros, art. Ascése, ascétisme, en DSAM, t. I, 1936.

Rouet De Journel, M.J., Dutilleul, J., Enchiridion asceticum, Herder, Barcelona, 1991.
Stolz, A., L 'ascése chrétienne, Chevetogne, 1948.

Ascesis progresiva de la dirección espiritual.
Tratamos el tema de la ascesis progresiva en la dirección espiritual y el compendio de la espiritualidad católica.
 
TEMA 6 Ascesis progresiva de la dirección espiritual.
TEMA 6 Ascesis progresiva de la dirección espiritual.
TEMA 6 Ascesis progresiva de la dirección espiritual y compendio de espiritualidad cristiana.

Síntesis de espiritualidad católica
Autor: José Rivera; José María Iraburu
Fuente: www.gratisdate.org

Esquema de la sesión:
1. El estudio de los caminos del espíritu o ascética cristiana.
a) Naturaleza
b) Ciencia difícil, ignorada y preciosa
2. Espiritualidad y espiritualidades
3. Esquema del contenido de la espiritualidad cristiana


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Todos los cristianos estamos llamados a la perfección evangélica, es decir, a la santidad. Y todos estamos llamados a santificarnos por una adhesión amorosa a la voluntad de Dios, afirmada día a día mediante la fidelidad y el abandono. En efecto, en la fidelidad incondicional a lo que Dios quiere -voluntad divina claramente significada por la fe y los mandamientos- y en el abandono confiado a lo que Dios quiera -voluntad divina manifestada en las circunstancias cambiantes de la vida-, el cristiano halla, por las pequeñas cosas de cada día, su camino fundamental hacia la santidad. Y esta vía principal de perfección es común a sacerdotes, religiosos y laicos.

¿Pero en esa fidelidad y abandono a las cosas pequeñas o grandes de la vida ordinaria puede hallarse estrictamente un camino?... Ésta es una cuestión más bien verbal. Pero un «camino» implica unos medios predeterminados, bien conocidos y previsibles, en orden a un fin. Por eso, en este sentido más estricto de la palabra, solamente suele hablarse de camino de perfección cuando el cristiano -precisamente para santificarse de verdad a través de las cosas de cada día-, asume voluntariamente, y de modo habitual, un conjunto de medios intensos y explícitos de santificación.

Como hemos indicado desde la primera sesión del curso, la búsqueda de la perfección cristiana y el cumplimiento de la voluntad de Dios son el núcleo de la dirección espiritual; por lo tanto el director espiritual debe conocer el contenido, el camino para alcanzarla y ayudar al dirigido a llegar progresivamente a la santidad. Este contenido y este camino se encuentran en “La espiritualidad Cristiana”
“Espiritualidad cristiana verdadera es aquella que en la práctica hace santos a quienes la siguen. Por el contrario, son falsas aquellas espiritualidades que no conducen a la perfecta santidad.”

La santidad, el cumplimiento de la voluntad de Dios es un camino que se recorre durante la vida. El director espiritual debe introducir progresivamente al dirigido por este maravilloso pero no fácil “camino del espíritu”, que como dijo Madre teresa de Calcuta “solo lo comprenden aquellos que lo caminan”.

Siendo un tema amplio e imposible de abarcar en una sesión, nos limitaremos a introducir y a presentar, a modo de esquema, el contenido de la Espiritualidad Católica.

1. El estudio de los caminos del espíritu o ascética cristiana.

El estudio de los caminos del Espíritu, al paso de los siglos, ha recibido nombres diversos: mística, ascética, teología ascético-mística, teología de la perfección cristiana. Actualmente se habla sobre todo de Espiritualidad y de Teología Espiritual.
Mística es palabra de origen griego, cuya etimología sugiere lo misterioso, secreto, arcano. Ya en el s. V-VI el Pseudo-Dionisio habla de Theologia Mystica. En el XVI, San Juan de la Cruz entiende la teología mística como una sabiduría secreta, infundida en el alma por el Espíritu, a oscuras del entendimiento y de las otras potencias naturales (II Noche 17,2).
Ascética es también palabra griega, que significa el esfuerzo metódico para adiestrarse física o espiritualmente (+1Cor 9,24-27; Flp 3,14; 2 Tim 4,7).

Teología espirituall es el término empleado por el concilio Vaticano II (SC 16) y hoy más usado en documentos eclesiásticos y escritos teológicos.

a) Naturaleza
Recordemos en primer lugar que la teología es una, es decir, es una ciencia, y como tal tiene una unidad formal
(STh II-II,1,1). Al lado de la cristología, el estudio de la gracia, la eclesiología y los demás tratados dogmáticos o morales, la teología espiritual es una parte más del árbol único de la teología. Podemos definir, pues, la teología espiritual como una parte de la teología, que estudia el dinamismo de la vida sobrenatural cristiana, con especial atención a su desarrollo perfectivo y a sus connotaciones psicológicas y metodológicas.

Al estudiar en teología, por ejemplo, la oración, la dogmática estudiará su posibilidad y naturaleza, la moral su conveniencia y necesidad, pero será la teología espiritual la que considere y describa la dinámica perfectiva de la oración cristiana, las fases típicas de su desarrollo, las connotaciones psicológicas de la misma, y los métodos para ejercitarse en ella.

Según esto, la teología espiritual se deduce no solo de los principios doctrinales -Biblia, magisterio, teología especulativa-, sino también de los datos experimentales atesorados por las generaciones cristianas, y muy especialmente por los santos -hagiografía-. En efecto, los santos de Cristo son testigos sumamente fidedignos del verdadero «camino del Señor» (Hch 18,25), y nos indican por dónde va y cómo hay que andarlo. Si queremos, pues, conocer cómo obra normalmente el Espíritu Santo en los cristianos, estudiemos con atención las vidas y escritos de los santos, pues ellos fueron hombres perfectamente dóciles a la acción divina de la gracia.

Digámoslo de otro modo: espiritualidad cristiana verdadera es aquella que en la práctica hace santos a quienes la siguen. Camino cierto de perfección cristiana es aquel que de hecho conduce a ser perfecto como el Padre celestial es perfecto. Por el contrario, son falsas aquellas espiritualidades que no conducen a la perfecta santidad, sino que producen confusión, dudas, cansancio, amargura, egoísmo, infecundidad apostólica. «Todo árbol bueno da buenos frutos, y todo árbol malo da frutos malos. Por los frutos, pues, los conoceréis» (Mt 7,17.20).

Ahora bien, ¿en la teología espiritual deben prevalecer los principios doctrinales o los datos experimentales? Ciertamente, si la doctrina es verdadera y la experiencia espiritual genuina, no podrá haber contradicción alguna. En todo caso, la espiritualidad siempre debe considerar juntamente doctrina teológica y vivencia cristiana. Si la teología espiritual optara por la experiencia, dejando un tanto de lado la doctrina teológica, quedaría reducida a un fideismo experiencial sujeto a las modas cambiantes y a los subjetivismos arbitrarios, es decir, quedaría sujeta al error. La verdadera espiritualidad cristiana cuida bien de integrar el ontologismo de las ideas con el psicologismo de la experiencia, y concede siempre el primado a los principios doctrinales.

Así procedieron los grandes maestros espirituales, como Santa Teresa de Jesús; ella en las cosas espirituales daba a la experiencia una gran importancia: «No diré cosa que no la haya experimentado mucho» (Vida 18,7 +Camino, prólogo 3). Pero ella valoraba también mucho el saber teológico, y no acababa de dar crédito a la experiencia -aunque fuera la suya propia-, en tanto no se viera autorizada por la doctrina. «No hacía cosa que no fuese con parecer de letrados» (Vida 36,5). Y decía: «Es gran cosa letras, porque éstas nos enseñan a los que poco sabemos y nos dan luz, y allegados a verdades de la Sagrada Escritura hacemos lo que debemos; de devociones a bobas líbrenos Dios» (13,16).

b) Ciencia difícil, ignorada y preciosa
La teología espiritual es difícil por varias razones:


1ª, por la multiplicidad de sus fuentes naturales -psicología, pedagogía, etc.- y sobrenaturales -Escritura, magisterio, dogmática, moral, liturgia, hagiografía, etc.-.

2ª, por la delicadeza inefable de su objeto: la acción del Espíritu sobre el hombre.

3ª, porque la santidad personal del teólogo influye mucho en la calidad de la teología espiritual elaborada. Es difícil en estos temas llegar al conocimiento de cosas espirituales que no se han experimentado, aunque solo sea inicialmente. Solo el que obra el bien viene a la luz; el que obra el mal la huye (Jn 3,20-21). En esta parte de la teología, aún más que en otras, son los limpios de corazón los que logran ver a Dios (Mt 5,8).

4ª, por la particular dificultad que hay en expresar con palabras humanas y lenguaje natural las obras del Espíritu divino. Santa Teresa advierte que, a veces, «consiste en la experiencia el saberlo decir» (Camino Perf. 8,1); pero no siempre basta la experiencia de los caminos del Espíritu para saber describirlos. Esto en ocasiones no es posible sin una gracia especial de Dios, que ni siquiera todos los santos han recibido, como es obvio (18,7).

Por todo ello, la verdadera espiritualidad cristiana es frecuentemente ignorada. Ciencia y experiencia dan conocimiento, y cuando de los caminos del Espíritu no se tiene ciencia ni se tiene experiencia -supuesto no infrecuente-, se padece ignorancia. Ciencia y experiencia en esto -como en todo- no pueden ser suplidas por el empeño de actitudes meramente voluntaristas. El que aspira a transfigurarse con Cristo en la cima del monte de la perfección evangélica, para llegar allá arriba necesita procurarse buenos planos -doctrina verdadera- y guías experimentados -maestros espirituales-. Sin plano y sin guía, no llegará a la cima, o llegará pero más tarde, con más rodeos, con más esfuerzos de los verdaderamente necesarios.

(En esto de la ignorancia de la verdadera espiritualidad evangélica hay varios errores y peligros que conviene señalar abiertamente:

-La ignorancia en temas de ascética y mística con frecuencia no se reconoce.
Laicos y sacerdotes, llegado el caso, reconocen sin dificultad que no conocen bien la exégesis bíblica, o ciertas cuestiones dogmáticas, morales, históricas, litúrgicas o canónicas. Y consultan a los libros o a los expertos. Sin embargo, cuando surge una cuestión de espiritualidad la mayoría suele confiar en su propio criterio, como si siempre tuviera acerca de ella ciencia o experiencia, lo que muchas veces no es cierto. Se suele dar por supuesto que la conciencia está siempre bien formada, y sabe muy bien discernir lo bueno y lo malo. Los que siendo ignorantes mantienen tal convicción atribuyen normalmente sus males y flaquezas a la voluntad, sin sospechar que muchas veces obran mal porque están ignorantes o errados. Hay en esto sin duda un desprecio del conocimiento. Ignoran que la santidad es en su principio una metanoia, una transformación de la mente. Por eso no ponen ningún empeño en estudiar los buenos libros o consultar buenos guías espirituales. Prefieren no detenerse a pensar, y seguir, aunque sea malamente, caminando hacia adelante. Pero ¿van adelante?... Estos son los que corren «como a la ventura» y luchan «como quien azota el aire» (1Cor 9,26).

-La doctrina falsa o mediocre es frecuente en temas espirituales, probablemente más que en otros campos de la teología. Ya hemos dicho que, por varias razones, es ésta una ciencia difícil. Y no es fácil hacer bien lo que es difícil. Basta repasar una biblioteca de espiritualidad para comprobar cómo, en todas las épocas, la calidad se ha visto muchas veces cubierta por la cantidad mediocre. Los caminos anchos, andados por muchos, se recomiendan más que aquellos estrechos que llevan a la perfección: éstos son conocidos por pocos, y caminados por menos (Mt 7,13-14). No es raro en temas de espiritualidad un subjetivismo arbitrario, que no se interesa por la Revelación, el magisterio, la teología o la enseñanza de los santos.

Tratando, por ejemplo, de oración, uno dirá: «Para mí toda actividad buena es oración». Otro dirá: «Para mí la verdadera oración es aquietar perfectamente el cuerpo y dejar la mente en total vacío». Otro dirá... lo que sea. En todo caso, unos y otros coinciden en que no estudian seriamente la doctrina ni consultan a los que saben. Se contentan con seguir sus propios gustos y opiniones: «no soportan la doctrina sana; sino que, según sus caprichos, se rodean de maestros que les halagan el oído» (2 Tim 4,3).

-No abundan los buenos guías espirituales. El maestro que da unas enseñanzas verdaderas, pero muy generales, ayuda poco al que busca la perfección. Pero el peligro mayor está en los guías ignorantes o malos. «Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo» (Mt 15,14). San Juan de la Cruz recomienda mucho «mirar en qué manos se pone, porque cual fuere el maestro, tal será el discípulo» (Llama 3,30-31). Y Santa Teresa confiesa que «siempre fui amiga de letras, aunque gran daño hicieron a mi alma confesores medio letrados, porque no los tenía de tan buenas letras como yo quisiera. He visto por experiencia que es mejor -si son virtuosos y de santas costumbres- que no tengan ningunas, porque ni ellos se fían de sí mismos, sin preguntar a quien las tenga buenas, ni yo me fiara de ellos; buen letrado nunca me engañó» (Vida 5,3).))

2. Espiritualidad y espiritualidades

La Espiritualidad estudia cómo el Espíritu Santo actúa normalmente sobre los cristianos.
Ahora bien, así como en todos ellos hay algo común -la naturaleza- y hay ciertas variedades -diferencias de sexo, temperamento, educación, época, etc.-, así podemos distinguir en la acción del Espíritu divino que reciben los cristianos una espiritualidad común y varias espiritualidades peculiares.

1.-La espiritualidad cristiana es una sola si consideramos su substancia, la santidad, la participación en la vida divina trinitaria, así como los medios fundamentales para crecer en ella: oración, liturgia, abnegación, ejercicio de las virtudes todas bajo el imperio de la caridad. En este sentido, como dice el concilio Vaticano II, «una misma es la santidad que cultivan, en los múltiples géneros de vida y ocupaciones, todos los que son guiados por el Espíritu de Dios» (LG 41a). «Todos los fieles, de cualquier estado y condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad» (40b). Y en el cielo, una misma será la santidad de todos los bienaventurados, aunque habrá grados diversos.

2.-Las modalidades de la santidad son múltiples, y por tanto las espiritualidades diversas. Podemos distinguir espiritualidades de época -primitiva, patrística, medieval, etc.-, de estados de vida -laical, sacerdotal, religiosa; es la diversidad que tiene más importante fundamento-, según las dedicaciones principales -contemplativa, misionera, familiar, asistencial, etc.-, o según características de escuela -benedictina, franciscana, ignaciana, etc.-

La infinita riqueza del Creador se manifiesta en la variedad inmensa de criaturas: no diez o cien, sino miles y miles de especies de plantas, de animales, de peces... También las infinitas riquezas del Redentor se expresan en esas innumerables modalidades de vida evangélica. El cristiano, sin una espiritualidad concreta, podría encontrarse dentro del ámbito inmenso de la espiritualidad católica como a la intemperie. Cuando por don de Dios encuentra una espiritualidad que le es adecuada, halla una casa espiritual donde vivir, halla un camino por el que andar con más facilidad, seguridad y rapidez, halla en fin la compañía estimulante de aquellos hermanos que han sido llamados por Dios a esa misma casa y a ese mismo camino.

3.-Hoy se da en la Iglesia un doble movimiento: por un lado, una tendencia unitaria hace converger las diversas espiritualidades en sus fuentes comunes, Biblia, liturgia, grandes maestros. Por otra, una tendencia diversificadora acentúa los caracteres peculiares de la espiritualidad propia a los distintos estados de vida, o a tales movimientos y asociaciones. La primera ha logrado aproximar espiritualidades antes quizá demasiado distantes, centrándolas en lo central. La segunda ha estimulado el carisma propio de cada vocación, evitando mimetismos inconvenientes.
Ciertos radicalismos deben ser indicados en este punto:

-Un exceso unificador lleva en ocasiones a difuminar las espiritualidades particulares, ignorando los diversos carismas, rompiendo tradiciones valiosas, desvirtuando la fisonomía propia de las diversas familias, regiones, escuelas. Así se llega a una espiritualidad única para adolescentes, cartujos, madres de familia, párrocos o jesuitas. Es un empobrecimiento.

-Un exceso diversificador radicaliza hasta la caricatura los perfiles peculiares de una espiritualidad concreta; se apega demasiado a sus propios métodos, en lenguaje, modos y maneras; absolutiza lo accidental y relativiza quizá lo absoluto; pierde armonia evangélica y plenitud de valores. Así se produce un ambiente espiritual cerrado, aislado, con terminología propia, que para unos es muy gratificante, y para otros asfixiante. En tal ambiente, las eventuales iniciativas del Espíritu, si no se ajustan al modelo vigente en esa espiritualidad altamente diversificada y concretada, quedarán silenciosamente sofocadas. Y los integrantes de círculo tan cerrado y peculiar se mostrarán incapaces de colaborar con otros fieles o grupos cristianos, pues éstos son extraños al movimiento, grupo o institución. Es un empobrecimiento)).

4.-Sola es universal la Espiritualidad de la Iglesia, que tiene en la sagrada liturgia su principal escuela, abierta a todos los cristianos. Todas las demás espiritualidades acentúan más ciertos valores cristianos y menos otros: una es metódica y reglamentada, otra tiene pocas reglas; una insiste en la oración litúrgica, otra usa más las devociones populares...

San Juan de la Cruz: «A cada uno lleva Dios por diferentes caminos; que apenas se hallará un espíritu que en la mitad del modo que lleva convenga con el modo de otro» (Llama 3,59).

Ninguna espiritualidad o devoción concreta puede presentarse como necesaria para todos los cristianos. Únicamente la Espiritualidad de la Iglesia Católica, y su principal exponente, la liturgia, puede y debe requerir el consenso de todos los fieles católicos.

5.-La Teología Espiritual sistemática estudia la espiritualidad cristiana común, y ofrece su luz a todos los cristianos, sea cual fuere su condición o carisma propio.

C. Esquema del contenido de la espiritualidad cristiana

En el siguiente esquema se puede percibir el contenido y la riqueza de la vida espiritual, al director espiritual corresponde enseñar, introducir y acompañar a las almas en este maravilloso camino del espíritu. No se trata de dedicar las direcciones espirituales a dar lecciones y tratados sobre el tema, por el contrario, con ella debe iluminar las diversas situaciones del alma, que como sabemos, ordinariamente procede de manera gradual y muy bien descritas en la temática de los ejercicios espirituales de San Ignacio: quien conoce y experimenta el amor de Dios, ve con claridad el daño que el pecado causa, corre en busca de la misericordia divina, escucha la invitación de Dios a seguirle dentro de la Iglesia y se compromete a seguir este llamado caminando por la vía de la perfección buscando que otros también conozcan a Cristo y lleguen un día a recibir la corona merecida.

Esquema general.

1. Las fuentes de la santidad
Dios Creador
Confianza en la providencia
Jesucristo
El don del Espíritu Santo
La Iglesia
La Virgen María
Lo sagrado
La liturgia

2. En qué consiste la santidad
La gracia, virtudes y dones
La santidad
La perfección
La vocación
La fidelidad a la vocación
La gracia y la libertad

3. La lucha contra el pecado
El pecado
La penitencia
El demonio
La carne
El mundo

4. Crecimiento en la caridad
La humildad
La caridad
La oración
El trabajo
La pobreza
La castidad
La obediencia
La ley

5. Crecimiento en la santidad
La glorificación de Dios
Las edades del espíritu
El fin de esta vida


Ejercicios y participación en los foros

Ejercicio de esta sesión:
Recomendamos la lectura del libro “Síntesis de espiritualidad Católica” del padre José María Iraburu. Puedes consultarlo en línea en el enlace que se presenta en documentos recomendados o descargarlo a tu computadora dando click en los siguientes enlaces.

Primera parte
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Segunda parte
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Tercera parte
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Cuarta parte
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Quinta parte
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Deja tus conclusiones de esta sesión en los foros del curso.
Guía de preguntas que pueden ayudarte para formular tus conclusiones:
¿Cuáles son los puntos importantes de esta sesión? ¿Los he comprendido?

¿Conocía la grandeza y belleza de la espiritualidad católica o sólo por partes y no en su totalidad?

Ahora que la conozco o he recordado en su totalidad ¿qué implicaciones concretas tendrá en mi vida de dirigido o director espiritual?

¿Por qué es importante profundizar en el conocimiento de la espiritualidad católica?

¿Por qué es importante conocer la vida de los santos y sus escritos? (Como un buen ejercicio personal sería interesante elegir la vida de un santo y ver cómo expresa y vive los elementos de la espiritualidad cristiana señalados en el esquema de esta sección).

Algún comentario o sugerencia…

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Textos recomendados para profundizar en el tema
Síntesis de espiritualidad Católica en línea desde www.Gratis date.org
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Herramientas para educar en las virtudes
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Hacia la santidad
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Introducción a la vida devota
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Mística y ascética Hay un deseo profundo de Dios. En los corazones que lo buscan y en quienes apagan su sed de infinito con alegrías pasajeras. En los pensadores de carrera y en los que, sin estudios, contemplan la belleza de una tarde de verano. En los niños con sus sueños y en los adultos reflexivos gracias a una vida llena de experiencias.
Quisiéramos llegar a comprender el sentido profundo de la vida, de las flores, de los vientos, de las estrellas, de las miradas hostiles o amables, curiosas o indiferentes, brillantes o llenas de una profunda melancolía. Quisiéramos estar seguros de que nuestra existencia tiene un origen inmenso, que camina hacia una meta insospechada. Quisiéramos tomar conciencia de que el tiempo presente hipoteca, minuto a minuto, el futuro que avanza a cada instante.
Nos gustaría ser como los místicos: inmersos en la presencia de Dios, llenos de su Espíritu, íntimos amigos de Cristo, adoradores de su presencia y de su acción sagrada en cada misa. Ver una enfermedad y una alegría como regalos, como signos de bodas de un Padre bueno. Ver cada embarazo y cada sepulcro como señales de un camino que inicia en el tiempo y que salta hacia lo eterno.
Llegar a ser místicos es hermoso. Es, además, un reto, una conquista, un esfuerzo: no hay mística sin ascética, sin disciplina, sin combate. Ver a Dios nos obliga a luchar cada día por ser buenos, ser honestos, ser “perfectos” (en la medida en que esto sea posible a nuestra condición humana).
El santo lucha día a día contra pasiones, contra egoísmos, contra miedos. Tiene que superar complejos, desterrar temores, agachar la cabeza (ayer, hoy y mañana) para pedir perdón, para cerrar las puertas de deseos alocados, para abrir horizontes de caridad en días de cansancio o de tristeza.
El camino se hace, a veces, cuesta arriba. Algunos parecen sucumbir. Es más fácil ceder a ese odio, dedicar un rato de descanso a la búsqueda de placeres intensos, aumentar la comida en el plato y acariciar por más tiempo un lecho de delicias huecas. Entonces necesitamos ver lo que gana el luchador, lo que obtiene quien dice no al egoísmo y sí a la entrega.
Nos llena de entusiasmo descubrir la belleza de la vida de tantos santos que se levantan y que luchan, tal vez cansados pero no por ello menos decididos. Buscan a Dios, miran a Jesús crucificado, piensan en la alegría del Padre de los cielos que ve volver a casa a hombres débiles y sencillos, contemplativos y esforzados. Hombres que viven una profunda experiencia mística a través de la ascética de cada día.


Juan de Ávila

   
San Juan de Ávila
Juan de Ávila.jpg
Proclamado Doctor de la Iglesia el 7 de octubre de 2012 por el papa Benedicto XVI
NombreJuan de Ávila Gijón
ApodoApóstol de Andalucía
Nacimiento6 de enero de 1500
Almodóvar del Campo, Ciudad Real
PadresAlfonso de Ávila
Catalina Gijón
Fallecimiento10 de mayo de 1569
Montilla, Córdoba
Venerado enIglesia católica
Beatificación4 de abril de 1894 por León XIII
Canonización31 de mayo de 1970 por Pablo VI
Principal SantuarioBasílica de la Encarnación de Montilla
Festividad10 de mayo
AtributosLibro
Crucifijo en las manos
PatronazgoClero secular español, Andalucía
San Juan de Ávila (* Almodóvar del Campo, Ciudad Real, 6 de enero de 1500[1] - † Montilla, 10 de mayo de 1569) fue un sacerdote y escritor ascético español. Es, desde 1946, patrono del clero español. Tras haberlo anunciado en Madrid el 20 de agosto de 2011, el papa Benedicto XVI lo proclamó doctor de la Iglesia el 7 de octubre de 2012, junto con la mística alemana Hildegarda de Bingen, durante la misa de apertura de la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los obispos dedicado al tema de la nueva evangelización.[2] Es el cuarto santo español en alcanzar ese título.
En medio de la efervescencia resultante del Renacimiento, Juan de Ávila vivió en contacto con la mayor parte de los espirituales de su tiempo: Ignacio de Loyola, Luis de Granada, Juan de Dios, Juan de Ribera, Teresa de Ávila, Tomás de Villanueva y Pedro de Alcántara, y representó lo mejor de la Iglesia del siglo XVI. De una influencia notable, sus palabras fueron fuente de inspiración para muchos escritores sacerdotales coetáneos y posteriores: Antonio de Molina, Luis de la Palma, Luis de la Puente, Carlos Borromeo, Bartolomé de los Mártires, Diego de Estella, Pierre de Bérulle, Alonso Rodríguez, Francisco de Sales, Alfonso María de Ligorio, Antonio María Claret, entre otros.[3]

Biografía

Primeros años

 
Cueva de la casa natal de san Juan de Ávila, donde el santo se retiraba a orar.
 
Altar y retablo del templo parroquial Nuestra Señora de la Asunción, en Almodóvar del Campo.
 
San Juan de Ávila (1746), del pintor francés Pierre Subleyras.
 
Tumba del Santo en la Basílica de la Encarnación de Montilla.
Sus padres, Alfonso de Ávila (de ascendencia judía) y Catalina Gijón, poseían unas minas de plata en Sierra Morena, por lo que en sus primeros años se crio sin estrecheces económicas. Empezó a estudiar leyes en Salamanca (1514), pero lo dejó a los cuatro años, no empujado por su devoción, como quiere su biógrafo Muñoz (quien también miente al hacer a sus padres castelanos viejos), sino porque se implantó el estatuto de limpieza de sangre como requisito necesario para estudiar en la Universidad;[4] en consecuencia, se retiró a su Almodóvar natal, donde hizo vida de dura penitencia.
Aconsejado por un franciscano, marchó en 1520 a estudiar Artes y Teología a Alcalá de Henares (1520–1526). Allí fue alumno de Domingo de Soto y trabó amistad con Pedro Guerrero, futuro arzobispo de Granada; también trató a Francisco de Osuna y, tal vez, al mismísimo San Ignacio de Loyola. Durante estos estudios fallecieron sus padres y, al ordenarse sacerdote en 1526, celebró en memoria suya su primera misa en Almodóvar del Campo, vendió todos los bienes que le habían legado y repartió el dinero a los pobres, para después dedicarse enteramente a la evangelización, empezando por su mismo pueblo. Un año más tarde se ofreció como misionero al nuevo obispo de Tlaxcala (Nueva España), Julián Garcés, que habría de marchar para América en 1527 desde el puerto de Sevilla; con tal propósito se trasladó allí con su compañero de estudios en Alcalá, Fernando de Contreras, quien habló de su proyecto con el arzobispo de Sevilla, Alonso Manrique; éste ordenó a Juan de Ávila que abandonara esa idea y evangelizase Andalucía, labor a la que desde entonces se consagró de pleno y por la que será llamado "Apóstol de Andalucía".

Procesado por la Inquisición

Su enorme ascendiente como predicador provocó envidias y algunos clérigos le denunciaron ante la Inquisición sevillana en 1531. Desde ese año hasta 1533, Juan de Ávila estuvo encarcelado en el Castillo de San Jorge, en Triana (Sevilla), y fue procesado por la Inquisición. Aprovechó ese tiempo para orar y redactar la primera versión del Audi filia. Frente a cinco testigos acusadores, hubo cincuenta y cinco que declararon a su favor. En el fondo se le acusaba de Erasmismo, del cual se había impregnado en Alcalá, y al cabo se le absolvió con la salvedad de "haber proferido en sus sermones y fuera de ellos algunas proposiciones que no parecieron biensonantes", mandándosele, bajo pena de excomunión, que las declarara convenientemente en los mismos lugares donde las predicó (Écija y Alcalá de Guadaíra).

Obra ascética

Escribió un célebre comentario al salmo XLIV Audi filia, et vide para una señora convertida por él en Écija, Sancha Carrillo, hija de los señores de Guadalcázar, que fue publicado en Alcalá clandestinamente en 1556 y más tarde ampliado y con autorización en Madrid, en 1557. Esta obra puede considerarse un verdadero compendio de ascética, y el rey Felipe II la tuvo en tanta estima que pidió que no faltara nunca en El Escorial; asimismo, el Cardenal Astorga, arzobispo de Toledo, dijo de esta obra que con ella "había convertido más almas que letras tiene". Este opúsculo marcó positivamente la ulterior literatura ascética, de manera que no hay en todo el siglo XVI autor de vida espiritual tan consultado como Juan de Ávila: revisó la obra Vida de santa Teresa, se relacionó frecuentemente con San Ignacio de Loyola y sus representantes, que querían hacerle jesuita, con San Francisco de Borja, San Pedro de Alcántara, San Juan de Ribera, fray Luis de Granada y otros.

Evangelización de Andalucía y muerte

En 1535 marchó a Córdoba, llamado por el obispo Álvarez de Toledo y conoció allí a fray Luis de Granada. Organizó predicaciones por los pueblos andaluces, sobre todo por las Sierras de Córdoba y consiguió muy sonadas conversiones de personas de alto rango. Ciertamente dominaba la oratoria, y de su estilo retórico nos ha dejado testimonio Francisco Terrones del Caño, quien lo escuchó predicar en Granada siendo colegial y, siendo ya obispo de Tuy, lo describió en su Instrucción de Predicadores; en primer lugar, el predicador debía presentarse motivado ("templado"), con ganas de ganar almas para Cristo; luego
...No revolvía muchos libros para cada sermón, ni decía muchos conceptos ni ejemplos y otras galas; y con una razón que decían y un grito que daban abrasaban las entrañas de los oyentes.[5]
Trabó amistad con el nuevo obispo de Córdoba, Cristóbal de Rojas, al que dirigirá las Advertencias al Concilio de Toledo redactadas por su mano. Intervino también en la conversión del Duque de Gandía, futuro San Francisco de Borja, y del soldado y entonces librero ambulante portugués João Cidade Duarte, que llegaría a ser San Juan de Dios. No sólo evangelizó por toda la Andalucía actual, sino que también anduvo por el sur de La Mancha y Extremadura. Fundó numerosos seminarios y colegios y animó a la creación de la Compañía de Jesús. Organizó la Universidad de Baeza. Enfermó en 1554, pero aún siguió en activo quince años, hasta que empeoró visiblemente en 1569 y murió el mismo año en Montilla, donde está enterrado.

Canonización

En 1588, Fray Luis de Granada recogió algunos escritos enviados por los discípulos y con ellos y sus propios recuerdos redactó la primera biografía del sacerdote manchego, Vida del Padre Maestro Juan de Ávila y partes que ha de tener un predicador del evangelio, del que hay edición moderna (Edibesa, 2000). En 1623, la Congregación de san Pedro Apóstol de sacerdotes naturales de Madrid inició la causa de beatificación. En 1635, el licenciado Luis Muñoz escribió la segunda biografía de Juan de Ávila basándose en la de Luis de Granada, en los documentos del proceso de beatificación y en otros que se han perdido, ocultando sus orígenes conversos: Vida y virtudes del venerable varón el P. Maestro Juan de Ávila, predicador apostólico; con algunos elogios de las virtudes y vidas de algunos de sus más principales discípulos, Madrid: Imp. Real, 1635. El 4 de abril de 1894, el papa León XIII beatificó a Juan de Ávila; el 2 de julio de 1946 Pío XII le declaró Patrono del clero secular español y Pablo VI le canonizó en 1970.
 
Relicario con restos del santo en su casa natal. Fue creado en 2012 en el Oratorio construido con ocasión del nombramiento de san Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia. Inaugurado el 5 de enero de 2012 está situado anexo a la Cueva de las penitencias.

Doctor de la Iglesia

El 20 de agosto de 2011, al finalizar la misa celebrada con motivo del encuentro con los seminaristas en la Catedral de la Almudena de Madrid, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud, el papa Benedicto XVI anunció la futura declaración de Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia a petición de la Conferencia Episcopal Española.[6] La fecha prevista para tal declaración fue anunciada el 27 de mayo de 2012. La declaración como Doctor de la Iglesia tuvo lugar el 7 de octubre de 2012.
 
Logotipo del Año Jubilar proclamado por Benedicto XVI en Almodóvar del Campo entre el 5 de enero de 2012 y el 6 de enero de 2013.


Obras

Ante todo se le tuvo como un excelente predicador y escritor ascético. Además del ya citado comentario al salmo Audi filia (Alcalá, 1556), escribió Epistolario espiritual para todos los estados (Madrid, 1578), colección de cartas ascéticas dirigidas a todo tipo de personas humildes y elevadas, religiosas y profanas, pero también a San Ignacio de Loyola, San Juan de Dios, y sobre todo monjas y devotas como la ya citada Sancha Carrillo; en él se anuncia ya el estilo incomparable de Fray Luis de Granada.
También compuso un libro acerca del Santísimo Sacramento y otro Del conocimiento de sí mismo, y un Contemptus mundo nuevamente romançado (Sevilla, Juan de Cromberger, 1536). Se han perdido casi totalmente sus muy famosos Sermones, pues seguramente su modesto autor no cuidó de guardarlos ni escribirlos. Se le suele llamar "reformador", si bien sus escritos de reforma se ciñeron a los Memoriales para el Concilio de Trento escritos para el arzobispo de Granada Pedro Guerrero, ya que Juan de Ávila no pudo acompañarle debido a su enfermedad, y a las Advertencias al Concilio de Toledo escritas para el obispo de Córdoba Cristóbal de Rojas, que habrían de presidir el Concilio de Toledo (1565) para aplicar los decretos tridentinos. La doctrina de san Juan de Ávila acerca del sacerdocio quedó esquematizada en un Tratado sobre el sacerdocio, del que se conoce solamente una parte.
Otras obras suyas son el Comentario a la Carta a los Gálatas (Córdoba, 1537), Doctrina cristiana (Mesina, 1555 y Valencia, 1554), Memorial a Trento (1551 y 1561) y Dos pláticas a sacerdotes (Córdoba, 1595).

Autoría del Soneto a Cristo Crucificado

Se le atribuye el soneto anónimo "No me mueve, mi Dios, para quererte..." que es una de las joyas de la mística castellana. Si bien apareció impreso por primera vez en la obra del doctor madrileño Antonio de Rojas Libro intitulado vida del espíritu (Madrid, 1628), circulaba desde mucho tiempo antes en versión manuscrita. El argumento más sólido se constituye en que el precedente de la idea central del soneto (amor de Dios por Dios mismo) se halla en bastantes textos del Santo:
  • "El que dice que te ama y guarda los diez mandamientos de tu ley solamente o más principalmente porque le des la gloria, téngase por despedido della." En sus Meditaciones devotísimas del amor de Dios.
  • "Aunque no hubiese infierno que amenazase, ni paraíso que convidase, ni mandamiento que constriñese, obraría el justo por sólo el amor de Dios lo que obra." Glosa del "Audi filia", cap. L.

Estilo

El estilo oratorio y literario de Juan de Ávila es el del Renacimiento: un lenguaje claro, concreto y cercano, el recomendado por el conquense Juan de Valdés: escribir como se habla, pero sin afectación y escogiendo las palabras más exactas. Tan manchego como Sancho Panza, usaba palabras y giros vivos, populares y, al igual que Valdés, también recomendaba la lengua de los refranes y echaba mano a ellos con asiduidad: "No se dejan tomar esas truchas sin que se moje el pescador." "Quien el padre tiene alcalde, seguro (confiado) va a juicio." "Quien quiere a Beltrán, bien quiere a su can." "Cabra coja no tiene siesta." Es verdad que su vocabulario se resiente de la tosquedad del castellano de su tiempo, pero alcanza en ocasiones una belleza excepcional, como en la página de su Tratado del amor de Dios en que compara con verdadera emoción poética la Crucifixión a una ballesta:
¿Que le falta a esa tu cruz para ser espiritual ballesta? La ballesta se hace de madera y una cuerda estirada, y una nuez al medio de ella, donde sube la cuerda para disparar la saeta con furia y hacer mayor la herida. Esta santa cruz es el madero; y el cuerpo tan extendido y brazos tan estirados son la cuerda; y la abertura de ese costado, la nuez donde se pone la saeta de amor para que de allí salga a herir el corazón desarmado. ¡Tirado ha la ballesta y herido me ha el corazón! Ahora sepa todo el mundo que tengo el corazón herido.[7]

Discípulos

Referencias

  1. No hay certeza del año de su nacimiento, que unos sitúan en 1499 y otros en 1500; este último año es el más estimado, pues fue el que se tomó para la celebración del 5º Centenario de su nacimiento en el año 2000.
  2. ABC (7 de octubre de 2012). «El papa proclama San Juan de Ávila e Hildegarda de Bingen nuevos Doctores de la Iglesia» (en español). Consultado el 7 de octubre de 2012.
  3. Jiménez Duque, B. (2000). «Juan de Ávila». En Leonardi, C.; Riccardi, A.; Zarri, G. (en español). Diccionario de los Santos, Volumen II. España: San Pablo. pp. 1306-1311. ISBN 84-285-2259-6. http://books.google.com.ar/books?id=a2WMi-KVQNkC&pg=PA1310&dq=%22Diccionario+de+los+Santos%22+%22Juan+de+%C3%81vila%22&cd=1#v=onepage&q=%22Diccionario%20de%20los%20Santos%22%20%22Juan%20de%20%C3%81vila%22&f=false. 
  4. Véase José Antonio Fúster, "San Juán de Ávila no es San Juan de la Cruz", en La Gaceta, http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/iglesia/san-juan-avila-no-san-juan-cruz-20121008
  5. Obras Completas, Nueva edición crítica de Sala Balús-Martín Hernández (BAC maior 2.000) T. I. "Estudio biográfico", p. 250, nota 281.
  6. Benedicto XVI anuncia que san Juan de Ávila será Doctor de la Iglesia
  7. Lorenzo Orellana, "San Juan de Ávila y la predicación", en http://www.diocesismalaga.es/index.php?mod=content&secc=view&id=2011062108#_ftn29
  8. Vida y virtudes del venerable varón el Maestro Juan de Ávila, predicador apostólico, con algunos elogios de las virtudes y vidas de algunos de sus más principales discípulos.Madrid, Imprenta Real, 1635. [1]

Bibliografía del autor

  • Juan de Ávila, Obras completas. (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1970; nueva edición crítica, introducciones, edición y notas de Francisco Martín Hernández y Luis Sala Balust, Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2007:
    • I: Audi, filia. Pláticas. Tratados.
    • II: Comentarios bíblicos. Tratados de reforma. Tratados menores. Escritos menores.
    • III: Sermones.
    • IV: Epistolario.
  • Juan de Ávila, Libro espiritual sobre el verso Audi, filia, et vide, etc. ps. LXIV, 11 y 12, que trata de los malos lenguajes del mundo, carne y demonio, y de los remedios contra ellos; de la fe y del propio conocimiento; de la penitencia, de la oración, meditación y pasión de nuestro Señor Jesucristo, y del amor de los prójimos Alcalá: Juan Brocar, 1556. Edición primera, pero no controlada por Juan de Ávila.

Bibliografía del artículo

Enlaces externos

Parroquias


  Inicios de la vida consagrada: 
ascetas, eremitas...

 

 

Un viejo ermitaño fue invitado en cierta ocasión a la corte del rey más poderoso de la época.

- Siento envidia de un hombre santo que se conforma con poco- dijo el rey.

- Siento envidia de Vuestra Majestad, que se conforma con menos que yo- respondió el ermitaño.

-¿Cómo me dices eso si todo este país me pertenece?- replicó el rey, ofendido.

- Justamente por eso- contestó el viejo ermitaño-. Yo tengo la música de las esferas celestiales, tengo la luna y el sol, porque tengo a Dios en mi alma. Vuestra Majestad, sin embargo, sólo tiene este reino.

Paulo Coelho.

Cuestiones introductorias
¿Qué significa ascetismo?
 
Es la purificación progresiva y esfuerzo constante para conseguir un ideal moral y agradar a Dios.

Recibieron varios nombres los que lo practicaron: confesores (confiesan su fe), los continentes (practican la castidad) y los ascetas. A las mujeres se les da el nombre de: esposas de Cristo, siervas de Dios o vírgenes consagradas.
¿Cuál es su estilo de vida?
En los tres primeros siglos no hay organización ninguna, viven con su familia en las ciudades.
Era otra forma de dar testimonio además del martirio.
No constituían un estado diferente ni una profesión distinta del resto. Aunque cuando morían en la lápida se leía virginius.
Poco a poco aparece el problema de dos grupos distintos entre los cristianos.
No se sabe cuando comenzaron a hacer el voto solemne.
La consagración de las vírgenes se desarrolló en el siglo IV.
El Concilio de Cartago establece que hasta los 25 no se puede ser virgen consagrada. La 1ª que se conoce es Asella.
A los ascetas del s III para ser monjes sólo les faltaba la separación de sus comunidades cristianas.
ASCETA-MONJE
Castidad
Pobreza
Mortificación
Oración
Vida: Ascetas en comunidades cristianas. Monjes Separados del mundo
¿ Qué hacían?Imitaban a Cristo buscando la conversión total.
El vestido no era especial.
Algunas vírgenes se cortaban la cabellera.
En la pobreza no tenían obligaciones especiales.
La virginidad algunos santos padres la consideraban superior al matrimonio y tenía un carácter martirial.
Hacía apostolado cuidando a los enfermos y enseñando a otros la fe.
Algunos abusos:
- Algunos vivían en ociosidad y tenían amor al dinero.
- Ascetas y vírgenes llegaron a la cohabitación. A ellas se las llama: hermanas amadas o vírgenes subintroducidas.
- Con el paso del tiempo se llevó muchas críticas hasta que se declaró ilícito en un concilio.
- Casos de estos se narran en muchos libros de los padres del cristianismo.



 
ORIGEN
 
 

La ascesis, entendida como, puríficación progresiva y esfuerzo conatanto para conseguír un ideal moral y complacer a Dios, es un fenómeno común a todas las religiones y típico dé ciértas escuelas filosoficas. En algunas de éstas, como en él induísmoen, en el budísmo, en el neoplatonismo, el ascetismo,sea interior o exterior, alcanza altísimas expresíones, El cristianismo, desde sus orígenes, no hace excepción. Jesús había invitado a sus discípulos a renunciarse a si mimos, tomar la ctuz y seguirlo (Mc. 8,34; Mt. 16,24;Lc.' 9,23).
La historia de la Iglesia comenzó con una conversión del corazón y de las costumbres, Ese.cambio se manifiesta en la admirable vida de los primeros cristianos de Jerusalén dascríta por . Lucas`
Probablemente hacían aquello más como ideal que como vida plenamente realizada de comunión fraterna, cuyas características más resaltantes erá:
* Los bienes en común,
* La perseverancia en lá oración y,
* en la. fracción del pan y la comunión de los hermanos
* hasta formar "un solo corazón y una-sola alma" (Hch. 2,42; 4,32 s).
En las primeras comunidades cristianas, sobra todo en aquellas formadas preeminentemente de judíos, dominaba un acentuado rigorismo moral. Mas, aun así, no eran poooe los hombres y mujeres, que iban separandose más para consagrarse más intensamente al servicio de Dios. Los Apóstoles, que habian dejado todo por seguir al Maestro, ofrecían al mismo tiempo un ejemplo y un estímulo. S. Pablo predica. el ideal de la Vírgínidad, -sin condenar de modo alguno el matrimonio,dice que es preferible el celibato, en el cual "nada impide ocuparse de las las cosas del Señor" (I Cor,*,7,25 s.'). Las cuatro hijas del diacono Pelipo eran vírgenes qus, profetizaban (Hch,21, 9) y por este motivo tenían un papel importante en el selao de la comunidad (Hch,21,9)
Que los ascetas fuesen ya muy numerosos en la Iglesia apostólica parece que se pueda inferir de la palabra del Apocalipsis, en el cual dice que el número de aquellos "que son virgenes" es de ciento cuarenta y cuatro mil; sólo estos pueden cantar el "cántico nuevo" y "síguen al Cordero adonde vaya".
Las persecuciones comenzaron., entretanto, a flagelar la Iglesia y los cristianos fervientes subrayaron sus anhelos en dar la vidá por el Señor. El martirio, en efecto, viene considerado en general como la suprema expresíón de la perfección ángelical, como la imitacíón del Señor hasta el extremos límite de lo posíble (Jn.15.I3).
Y Padres de la Iglesia - S..Ignacio de Antioquía, Clemente Alejandrino, Tertulíano, Orígenes. Cipriano, por no, cítar sino a los más destacados - insisten mucho sobre esto. Mas como la gracia del martírío no es dada a todos concedida y las perseoaclones se hacen siempre mas raras hasta cesar del todo, la idea de que la vida cristiana con generosidad y abnegacíon-,- es un martirio incruento que se abre camino.

 
 
"Las vírgenes son como las flores del jardín de la Iglesia, los primores de la gracia, ornamento de la naturaleza, obra perfecta, inco­rruptible, digna de todo honor y alabanza, imagen de Dios. La Iglesia ostenta en ellas la fecundidad que corresponde a la santidad de seño­ra, y tanto mayor es el gozo que recibe esta piadosa Madre, cuanto más se multiplica su número. (S. Cipriano, traje de las vírgenes, sent. 8, Tric. ¡bid., p. 297.)"

Aquellos cristianos que se dedicaban a la imitación de Jesucristo, mas de cerca en una vida de abnegacion, tomaron nombres diversos: los más comunes eran el de vírgenes para las mujeres y el de continentes para los hombres. Estos términos ponen directamente la nota esencial e imprescindible que los caracterizaba: a castidad perfecta, Esta en también la característica que presentaban los apologistas del siglo II en el combate contra las calumnias movidas por los paganos al cristianismo, Así Atanágoras cita el ejemplo de los fieles."hombres y mujeres que envejecen en la virginidad en el seno de nuestra comunidad, para unirse más íntimamente con Dios," (Supplicatio pro Christianis,,30). Más tarde prevalece, especialmente en la Iglesia de Oriente, el nombre de asceta (del verbo griejo askeo, en el sentido ejercitar ).
Contribuyeron decisivamente a su difusión los duros ejercicios de los atletas, como se lee sobre todo en los escritos de Clemente de Alejandria y de Orígenes también ésta asceta y maestro de ascetas`
De tal modo, gracias a estas especiales de nominaciones, fue mas clara la distinción entra dos posibles modos de vida en el seno de la Iglesia: El prímer género supera la naturaleza y la conducta normal, excluyendo el matrimonio, la procreación, el comercio, y la propiedad, apartándose de la vida oidínaria, se dedica de forma exclusiva inundado de amor celestíal al servicio de Dios... Lo de los mas; y menos perfectos. Ellos (los del primer género) establecieron una hora para los ejercicios de piedad y consagraron ciertos días a la instrucción religiosa y a la lectura de la ley de Dios" (Eusebio de Cesarea Demostratio evangélíca,I,8). En algunas Iglesias, especialmente en Siria, se empezó a hablar de "justos" (cristianos ordinaríos) y perfectos (ascetas)¡
En el sur, en los desierto de Egipto, Siria y Capadocia, los hombres acudían solos al desierto o las montañas y se convertían en ermitaños o eremitas, purificando su fe mediante la mortificación de la carne. San Antonio el Grande estaba relacionado con los primeros ermitaños egipcios; San Pacomi. con las primeras comunidades cenobitas de Egipto, y San Basilio el Grande, obispo de Cesárea, llevó a vida monástica a un contexto urbano, introduciendo las obras de caridad como una disciplina. En el norte, los hombres santos se congregaban para protegerse de los peligros de la vida salvaje y los bárbaros, y, lo mas importante, para formar una comunidad en la que la fe pudiera mantenerse fuerte y ser enseñada a otros. La importancia de los eremitas reside en que en su soledad mostraba tal pureza de fe e intenciones que su ejemplo señalaba el camino a otros. Aunque eran el blanco de las burlas del decadente mundo romano, estos hombres de fe mostraron una sencillez abrumadora.
EREMITA: Asceta que vive en soledad. Los eremitas o ermitaños son esencialmente los cristianos que desde principios del cristianismo se retiraron a lugares apartados para dedicarse a la contemplación, primera forma de vida religiosa conocida que se dio en Egipto en el s.III. El primer ermitaño que se conoce fue San Pablo de Atenas. Uno de sus seguidores San Antonio, atrajo gran cantidad de discípulos al desierto del Alto Egipto, desde donde el eremitismo se extendió por todo oriente, especialmente en Palestina con San Hilarín y en Capadocia con San Nacianceno y San Basilio (s.IV). Varios de estos ermitaños merecieron por su santidad el nombre de "padres del desierto". Un eremita egipcio, San Pacomio, fundó la vida cenobítica basada en la comunidad. Los eremitas o anacoretas orientales se infligían mortificaciones varias: algunos como los estacionarios, se obligaban a vivir siempre de pie; otro sobre una columan, como los estilitas, cuyo fundador fue Simeón de Siria (S.V). Los giróvaros, en cambio, no tenían domicilio fijo.
La vida eremética se extendió a occidente gracias a San Anastasio y a San Jerónimo. Desde el s.IV se encuentran ermitaños en África y Europa, sobre todo en la Galia, Bretaña e Irlanda.
Los reclusos que vivían en una celda tapiada, se multiplicaron en los ss.XII yXIII. Pero ya en el s.XIII, se crearon órdenes de ermitaños para paliar los peligros de un aislamiento total. La más célebre es la de los ermitaños de San Agustín, llamados "agustinos". La orden carmelita, que al principio fue una concentración de eremitas, tiene un desierto por provincia. La cartuja une la vida cenobítica a la eremítica; lo mismo sucede en el monte Athos en Grecia.


LA ASCESIS MASCULINA.
 
 
Las informaciones sobre los ascetas en el curso de los primeros cuatro siglos de la historia dé la Iglesia son mucho más escasas, que la información acerca de las VIRGENES de CRISTO, nombre utilizado para designar a las mujeres que consagraban su virginidad, con una dedicación plena al Reino de Dios. ( Ver Orden de Virgenes).Es todavía probable que fuesen tan numerosos como las vírgenes. Los testimonios, existentes desde S. Ignacio de Antioquia se remontan al mísmo Cristo. En efecto, Jesús puede ser considerado el primer asceta cristiano. Vivió castamente y pobremente, oró en el templo y en las sinagogas, en la soledad de los montes; se retiró al desierto, donde ayunó y donde fue tentado por el demonio, vivió unicamente para hacer la voluntad del Padre y predicar el Reino de Dios; Y aceptando libremente la muerte en cruz, llegó al más alto grado de renuncia de abnegación y entrega a la causa del Padre.
Los Apóstoles abandonaron todo por seguir a Cristo a lo largo de su vida . Algunos, sobre todo e. Pablo, dieron tanto a sus contémporaneos, como también a las generaciones sucesivas, preciosas orientaciones sobre la renuncia en tódas -sus forma. Muchos de sus discípulos lo imitaron, consagrando su vida .al Reino de Dios.
La Didajé recuerda ciertos apóstoles itinerantes, tal vez doctores, profetas, misioneros, que no sólo practicaban una extrema pobreza, sino que, con toda probabilidad, obsérvaban también una perfecta castidad. -No pocos Padres de la Iglesia, entre ellos de los más ilustres, como Tertuliano, s. Cípriano, Orígenes y S. Ambrosío, llevaron una vida ascética. Y muy pronto se encontraron en todas partes grupos de hombres, con esta actitud y práctica. Como el formado por los discípulos en torno a Orígenes, sea en Alejandría, sea.de repente después, en Cesarea de Palestina, o como mas tarde se recogió en Aquilea en torno a Cromacío, el futuro obispo de la ciudad.
El ideal y el modo de vída eran muy parecidos a los di las vírgenes. Algunos insistían mas en el estudio de la Escritura y en las reflexiones espirituales, y no pocos iban a engrosar las filas del clero de las respectivas comunidades. Como las virgenes, tambíén ellos vIvían en el mundo, conservaban la propiedad de sus bienes y una cierta libertad de movimienjo, no llevanan un particular habito o distintivo, daban Iimosna a los pobres y a la comunidad, participaban más activamente en el canto de los salmos. No pocos, como ya se ha dicho, cayeron en el abuso de unirsi a una "hermana para mejor asistirse recíprocamente en las necesidades de la vida temporal y éspirítual. Mas, a difréncia de las virgenes, la gran mayoría de los ascetas no empezaban desde la juventud, ya que en general procedían de los convertidos; y en su juventud
habían llevado una vida mas o menos licenciosa y no habian abrazazado la castidad hasta la conversión desde el paganismo, como en el casó de' Tertullanóp, y recibir el bautismo después de un largo cateoumenado como a. Jerónimo.
Como sucede con las vírgenes, también los ascetas fueron agrupándose siempre mas, bien por Iniciativa propia, o por la presión de la nueva situación creada en a Iglesia con la paz, esa por voluntad de los respectivos obispos. De una organización rudimentaria pasaron gradualmente a la formación de comunidades siempre más perfectas, que a su vez se transformaron en verdaderos cenobios, cuando el monaquismo se impuso por todas partes. la influencia de los ascetas se hacía notar en toda la comunidad local. Su ejemplo ayudaba a la existencia cristiana de cuantos, nacidos y educados en el paganismo, o al menos obligados a vivir entre los paganos, dobían superar enormes dificultades para poder observar la ley evangélica. Mas un aspecto debe ser particularmente puesto de relieve: y es el influjo ejercido sobre el clero, el cual se sintió siempre mas animado a la castidad perfecta, tanto que,el celibato terminará con llegar a ser ley general para los obispos y, en la Iglesia latina, también para los simples sacerdotes.

LOS ASCETAS Y EL ORIGEN DE LA VIDA RELIGIOSA
 
 
Los ascetas antes del monaquismo constituían , en cierto sentido, la primera manifestación de la vida religiosa en la Iglesia cristiana En tornó al primitivo y esencial náeleo del celibato -la renuncia más radical -, se evidenció la, pobreza voluntaria, mas o menos perfecta, la práctica del ascetismo corporal, como los ayunos, la abstinencia de determinados alimentos y las vigilias nocturnas, la oración más frecuente, la salmodia cotidiana, practicas casi todas que vendrán a ser mas tarde características de los monjes. Paralelamente se va siempre afirmando mas la vida comunitaria, hasta que, llegado cierto punto, las afinidades entre ascetas premonásticos y los monjes mismos Y sus instituciones son tales que es dificil decir con certeza si ciertos individuos o grupos deben clasificarse, entre los primeros o entre los segundos. Este es el caso, p.e., de "hijos e hijas del pacto" de la Iglesia siríaca, del cual hablan s. Efrem y Afraate, y que en el siglo IV formaban pequellos grupos en torno a determinadas iglesias, quedando célibes, se abstenían del vino y de las carnes, llevaban un hábito caractarístico, oraban asiduamente y tomaban parte en las asambleas litúrgicas. Aun así hubo los monazantes y los partenae de Palestina, menciánados por Egeria y por S. Cirilo da Jerusalén; las comunídádes urbanas de Milán, Roma, que S. .Agustin elogió. En todo caso es indudable que el proceso fue largo y que, concluyendo- la..evoluqion homogénea de talés grupos de ascetas, nació aquel gran movimiento, variado y de manifestaciones diversas, que nosotros hoy designamos con un nombre que nunca tuvo un significado unilvoco: el monaguismo.
La aparición del monaquismó fue preparada.-,.por el rápido incremento de la Iglesia en el curso del siglo II. El cristianismo se hacía cada vez más popular y gregario. Si los ascetas podían realizar plenamente,su ideal en el seno de las comunidades primitivas,*más bien pequeñas; ardientes y de una moral muy exigente, al crecer el número de los fieles y con la fatal baja del fervor y del nivel -religioso y moral de la comunidad, tuvieron que sentirse incómodos.
El contraste entre ellos y los otros cristianos se hacia siempre más chocante y llamativo y las relaciones más difíciles. Los ascetas advertian de modo siempre más urgente la necesidad de
separar se, de encontrar un ambiente más favcrable en el cual pudiesen realizar su particular vocación. Así, siguieron su impulso, y de este modo nació el monaquismo. lo que distingue al monje del simple asceta es, por tanto, únicamente el hecho de que practica el ascetismo no en el
seno de una comunidad cristiana, sino en un mundo separado, en la soledad del desierto o en el seno de una comunidad constituida exclusivamente de ascetas. £l monaquismo es, en el fondo, una silenciosa y heroica protesta contra la progresiva relajación de la Iglesia. Mas, aun siendo el monaquismo un nmovimíento,-poderoso y transformador sobre todo a partir de la paz de la Iglesia, el ascetiámo y primitivo..pudo sobr»evivir sin ser del todo absorbído.
En las Iglesia cristianas continuó habiendo vírgenes consagradas y hombres que vivian la castidad., en condiciones idénticas o similares a as descritas,

EL ASCETISMO H ETERODOXO
 
 

Al lado del , genuino ascetismo ; cristíano que hunde sus raíces en el Evangelio y se deja guiar por la Iglesia, existian, desde los primitivos tiempos, otras tendencias y manifestaciones más o menos heterodoxas de la .espírítualida4 cristiana, que se Inspiraban en falsos presupuestos filosóficos, en tradiciones extrañas a la Revelación y en erradas interpretaciones do la S. Escritura. Infe
Estas corrientes ascéticas ejercieron cierto influjo en la mentalidad, y en la vida de las vírgenes de Cristo y de los que practicaban la castidad.. Los Padres de la Iglesia pusieron en guardia contra eso. Este ascetismo heterodoxo tiene un comun denominador#, el encratismo. No el encratismo moderado y exento de falsas motivaciones, como era el de las comunidades judeocriátianas,.derivado de las corrientes pietísticas judaícas y consistente en un conjunto de restricciones en.el uso de los bienes temporales. Se tratába del que hacia de la prohibición del matrimonio de la abstinencia de ciertos alimentos condición indispensable para salvarse. Este rigorismo exasperado y claramente herético se inspiraba tal vez inconscientemente, en un dualismo filosofico y gnostico. y se encarnó en una secta de limites poco definidos, que terminó por confundirse con los maniqueos. Desde fines del siglo II hasta el siglo IV varios grupos más o menos cismáticos acogieron el encratismo en su cuerpo doctrinal, justificando el hecho con pretexto de razones teológicas. Este fue el caso.sobre todo de los gnosticos, de los montanistas y de los maníqueos. Todos exasperaron la oposición de la carne al espifritu, indicándola como fuente del dualismo profundo de la naturaleza humana, lo que significa abiertamente la negacíón de la bondad del Creador y de su soberano domínio lsobre sus criat.uras. La convicción de que la materia, la carne, fuese de por si mala, condujo a muchos a la práctica de un ascetismo extremo.
No es dificil descubrír las infíltraciones de tales doctrinas en el ascetismo ortodoxo de los primeros siglos. Mas los maestros,. A pesar de algunas exageraciones verbales y la tendencia al desprecio de la "carne", - más que un desprecio sé trataba de afectos de superarla- mantuvieron firme y constante la motivación de la castidad y sus implicaciones, ateniéndose exclusivamente a las razones bíblicas y evangélicas.

LA VIDA ASCÉTICA Y EL MONACATO


Desde los orígenes de la Iglesia, hubo cristianos que abrazaron una vida de plena imitación de Jesucristo. Más tarde, el ascetismo cristiano revistió formas características de huida del mundo y vida en común: así nació el monaca­to, que floreció desde el siglo IV, tanto en el Oriente cristia­no como en el mundo latino occidental.
1. La vida ascética cristiana es tan antigua como la Iglesia de Jesucristo. Desde los mismos orígenes, hubo fieles de uno y otro sexo que abrazaban una vida de plena imitación del Maestro: permanecían vírgenes o guardaban continencia, practicaban la oración y la mortificación cristiana y se ejercitaban en las obras de misericordia. Durante los tres primeros siglos, ascetas y vírgenes no abandonaban el mundo ni se reunían, de ordinario, a vivir en común. Sin solemnidades públicas, como las que luego se introdujeron, se comprometían a guardar la castidad «por el Reino de los Cielos» (Mt XIX, 12) y permanecían entre los demás miembros de su comunidad cristiana, habitando en sus casas y administrando sus bienes.
2. En la sociedad romano-cristiana de los siglos IV y V, el fenómeno ascético tuvo resonantes manifestaciones en los propios círculos de la aristocracia. Matrimonios de la nobleza senatorial, como Paulino de Nola y Terasia o Piniano y Melania, se desprendieron de inmensos patrimonios y asumieron una existencia de fieles discípulos de Jesucristo, según las enseñanzas del Evangelio. San Jerónimo dirigió espiritualmente a los círculos ascéticos de nobles señoras romanas, primero en la propia Urbe y luego en Palestina: les explicaba los Libros Sagrados y les alentaba en el ejercicio de la ascesis cristiana. La práctica de la castidad entre las mujeres se incrementó a lo largo del siglo IV y, a veces, viudas y doncellas vírgenes comenzaron a vivir en común, como sucedió en Roma, en torno a las nobles damas Paula y Marcela.
3. La tradición ascética cristiana dio vida, desde principios del siglo IV, a la institución del monacato, que tanta importancia había de tener en la historia de la Iglesia. Un rasgo peculiar caracterizó esta nueva forma de vida ascética: la huida del mundo. La consagración al servicio divino se estimaba ahora que sólo podía realizarse con perfección mediante el apartamiento del siglo; saliendo del ambiente existente en los tiempos que siguieron a la paz de la Iglesia, menos fervoroso que el de las antiguas comunidades cristianas, por la llegada de muchedumbres de neófitos de espíritu mediocre y costumbres paganas.
4. Un tópico muy repetido señalaba a Egipto como la patria natal del monacato. Hoy se matiza esa afirmación, dado que la investigación histórica ha puesto de manifiesto que el fenómeno monástico tuvo un principio más o menos autóctono en distintas regiones. Con todo, es indudable que Egipto jugó un papel preeminente en la historia del monacato universal. Allí, como en otros lugares, los anacoretas se retiraron a los desiertos, los maestros espirituales famosos reunieron en torno a sí discípulos y surgieron colonias de solitarios --, con una iglesia como centro. La «Vida de Antonio», que San Atanasio escribió y divulgó en Occidente, es a la vez obra biográfica y apología del monacato y contribuyó mucho al renombre que alcanzó por toda la Cristiandad el monacato copio de Egipto.
5. En la Tebaida -Alto Egipto-, San Pacomio (286-346) aportó al monacato nuevos elementos de notoria importancia en la historia del ascetismo: la vida común y la obediencia al superior religioso. Los monjes pacomianos formaron comunidades numerosísimas y, frente a la vida independiente propia de los solitarios, su existencia se hallaba minuciosamente ordenada por las prescripciones de una norma escrita -la «Regla»-, que en lo sucesivo constituyó un elemento esencial de la institución monástica. La «Regla» de Pacomio fue reformada en sentido rigorista por el abad Shenouté. En Asia Menor, donde el monacato había hecho su aparición poco después que en Egipto, San Basilio de Cesares lo promovió y organizó. Basilio no escribió una Regla propiamente dicha, pero sus conferencias ascéticas y otros escritos formaron unos cuerpos de observancias monacales que recibieron* también el nombre de «reglas». Las observancias basilianas fueron base principal del monacato bizantino y su ‘ influencia literaria se recibió también en Occidente.
6. En el Occidente latino, el monacato, tanto de varones como de mujeres, floreció desde el siglo 1V. La célebre monja Eteria -autora del Itinerarium, relato pormenorizado de su peregrinación a Oriente- fue una intrépida y piadosa viajera, probablemente gallega. Surgieron monasterios en lugares desiertos, como los de Ligugé y Marmoutier, fundados en las Galias por San Martín de Tours, y estos cenobios fueron a menudo importantes centros de colonización rural. La búsqueda de la soledad llevó incluso a los monjes a erigir monasterios en islas próximas a las costas, como el famoso de Lerins, cerca de Cannes, el que existía en el siglo VI en la isla balear de Cabrera o los monasterios de monjes celtas en los mares en torno a Irlanda y Escocia. En contraste con estos cenobios radicados en lugares desiertos, los hubo también intramuros de las ciudades o en sus suburbios, cuyas clausuras habían de procurar a sus moradores la soledad y la separación del mundo que exigía la profesión monástica. Ochenta monasterios había en Constantinopla en tiempo de Justiniano, entre ellos el famoso de Studion, cuyos monjes tuvieron un destacado papel en la vida eclesiástica bizantina. En Occidente, las fundaciones de Juan Casiano -autor de las conocidas «Colaciones» e «Instituciones monásticas»- estuvieron emplazadas en la ciudad de Marsella, y «marselleses» se llamó a esos monjes. En la España visigótica se escribió una homilía sobre los «monjes perfectos», que es una apología del monacato urbano.
7. Obispos ilustres -Ambrosio de Milán, Eusebio de Vercelli, etc.- promovieron el monacato también entre el clero de sus iglesias. Particular relieve tuvo San Agustín, que, tras ser nombrado obispo de Hipona, reunió a los clérigos en su casa e instituyó en ella la vida común. La llamada «Regla de San Agustín», destinada a esta comunidad, se tomaría como norma en los siglos medievales cuando distintos intentos de reforma eclesiástica promovieron la vida común -vita canonica- entre el clero. La actitud de los monjes ante la cultura fue dispar: mientras en el Egipto copio dominó una tónica de anti-intelectualismo, hubo monasterios, como el de Vivarium, fundado en Calabria por Casiodoro -el antiguo ministro de Teodorico el Grande-, donde los estudios tenían parte principal, como un anticipo de la misión de conservación de la cultura antigua a que tanto contribuyeron los monjes medievales.
8. El lugar de honor en la historia del monacato latino corresponde sin duda alguna a San Benito (480-547), el padre de los monjes de Occidente. Subiaco primero y Monte-casino después fueron los dos monasterios fundados y gobernados por San Benito. En Montecasino, al final de su vida, Benito compuso la celebérrima regla que lleva su nombre, donde se conjugan experiencias propias y elementos tomados de los grandes legisladores orientales -Pacomio y Basilio- y sobre todo de un texto anónimo -la «Regla del Maestro»-, que constituye la principal fuente del Código benedictino. Este Código alcanzó con el tiempo un éxito inmenso y se convirtió en la regla típica del monacato occidental.
9. La tradición benedictina acabó por imponerse en la Cristiandad medieval, borrando la memoria de otras viejas tradiciones ascéticas occidentales. Conviene sin embargo recordar a dos de esas tradiciones que terminaron por extinguirse, mas no sin’ dejar una huella considerable en la historia cristiana: el monacato celta y el visigodo. La Iglesia de Irlanda, después de la muerte de San Patricio, adoptó una organización acusadamente monástica, acomodada a la naturaleza de la sociedad de clanes existente en la’ isla. La Regla de San Columbano fue el principal código monástico celta y los monjes misioneros llevaron sus observancias hasta el corazón del continente europeo. En Hispania, San Martín de Braga trajo a Galicia, en la segunda mitad del siglo VI, la doctrina del monacato oriental. En el reino visigodo católico, varios Padres hispánicos compusieron reglas: la de San Leandro para vírgenes, dedicada a su hermana Florentina; la de San Isidoro, para el monasterio Honorianense, en la Bética; la de San Fructuoso de Braga, para monjes, y la «Regla Común», salida también de los ambientes fructuosianos. Fructuoso fue el más célebre monje visigodo y el propulsor de un movimiento ascético, que sobrevivió a la invasión islámica. El pactualismo, las congregaciones de monasterios y la tendencia al monacato dúplice son rasgos característicos de la tradición monástica hispana.