viernes, 22 de febrero de 2013

Santos Julián y Euno, mártires

 
 
fecha: 27 de febrero
†: c. 250 - país: Egipto
otras formas del nombre: Cronión (por Euno)
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Alejandría de Egipto, conmemoración de los santos Julián y Euno, mártires. En tiempo del emperador Decio, el primero de ellos, Julián, impedido por su enfermedad de gota, que no le permitía caminar ni estar de pie, se hizo llevar en silla de manos por dos de sus criados para presentarse al juez, y allí, uno de esos criados renegó de su fe, mientras que el otro, Euno, se mantuvo firme en su confesión de Cristo junto con su amo. Conducidos ambos por toda la ciudad montados en camellos, a la vista del pueblo fueron azotados hasta la muerte.
La presente hagiografía del Butler se refiere conjuntamente a los santos Julián y Euno y a san Besa, ya que, aunque el Martirologio Romano los inscribe en entradas distintas este mismo día, sus historias están estrechamente relacionadas:
Durante la persecución de Decio, muchos de los ciudadanos de Alejandría, particularmente los ricos y los que ocupaban puestos públicos, apostataron de la fe y sacrificaron a los dioses. San Dionisio, obispo de Alejandría, recordando y deplorando esto en su carta a Fabiano, dice:
«Pero hubo otros que dieron noble testimonio del Reino de los Cielos, permaneciendo firmes como columnas del Señor; el mismo Señor les sostuvo y les dio la fuerza a la medida de su fe. Uno de los más notables fue un hombre llamado Julián, enfermo de gota e incapaz de dar un paso ni de mantenerse en pie. Fue hecho prisionero junto con los dos hombres que le transportaban; uno de ellos renegó inmediatamente; pero no así el otro, llamado Euno o Cronión; él, junto con Julián, después de confesar al Señor, fueron llevados en camellos por toda la ciudad -y tú sabes qué grande es-, sufrieron la flagelación, y finalmente murieron en una inmensa hoguera, ante una multitud de espectadores. Un soldado, llamado Besas, que se hallaba presente y reprendió a la insolente multitud que se apretujaba al paso de los mártires, tuvo que sufrir los insultos del populacho; este valiente soldado de Dios, después de mostrar su heroísmo en el gran combate de la religión, murió decapitado.»
El Martirologio Romano [anterior al actual] mencionaba el 7 de diciembre a un soldado con el nombre de Agatón, que murió en Alejandría durante la persecución de Decio. Como se le hubiese confiado la custodia de los cuerpos de algunos mártires, Agatón prohibió a la multitud que se acercara a profanar y mutilar los cadáveres. La turba les denunció a los magistrados, quienes le condenaron a ser decapitado por haber confesado a Cristo. El P. Quentin, benedictino, ha demostrado que se trata, en realidad de san Besas. En su traducción de la "Historia Eclesiástica" de Eusebio, Rufino omitió el nombre del soldado, y el martirólogo de Ado inventó el nombre de Agatón [que en griego significa, sencillamente, «bueno»].

La carta de San Dionisio que hemos citado, se halla en Eusebio, Historia Eclesiástica, lib. VI, c. 41. Ver la edición de Feltoe de las obras de Dionisio de Alejandría, pp. 11-12. Dom Quentin explica la confusión de los nombre de Agatón y Besas en Martyrologes historiques, pp. 449, 462, 611, 658.


fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

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