sábado, 12 de abril de 2014

¿Por qué son mortales algunos pecados?






Para eso existe el sacramento de la reconciliación hermano porque tenemos a un Dios Misericordioso, lento a la ira y rico en piedad, no te pierdas esa gran oportunidad de acercarte   a ese gran Sacramento el de la Reconciliación.



Romanos 6
23 Pues el salario del pecado es la muerte; pero el don gratuito de Dios, la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. 
Son mortales porque matan el amor en nuestra alma. Por ellos rechazamos COMPLETAMENTE la gracia de Dios. Jesús murió en la Cruz para pagar supra-temporalmente por nuestros pecados, pasados y futuros. Al pecar mortalmente le estamos Crucificando. Dios es amor. Al pecar mortalmente, matamos al Amor. 
Si queremos volver a ser amigos de Dios, primero debemos desclavarle de la Cruz con el arrepentimiento y la confesión con propósito de enmienda y de evitar las ocasiones de pecado. 
Dios es misericordioso, pero quien rechaza Su Misericordia infinita (no hay pecado que no perdone en la confesión) deberá pasar por Su Justicia implacable. 
Jesús nos advierte en el Evangelio, que de no arrepentirnos antes de morir, iremos al infierno eterno, que describe como: “fuego inextinguible”, “donde el gusano no muere”, “donde habrá llanto y rechinar de dientes”. 
Gálatas 5
19 Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje,
20 idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones,
21 envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios. 
Según una revelación que tuvo San Juan Bosco, basta un pecado mortal (por ejemplo, faltar a Misa Dominical sin causa grave, deseo extramarital, calumniar, emborracharse) para perder la posibilidad de llegar al más alto nivel en el Cielo. 
De los 14 niveles de gozo, el último está reservado sólo para quienes nunca perdieron las gracias bautismales por el pecado mortal. Por más que una persona se confiese un pecado mortal, e incluso pague todas las deudas con una indulgencia plenaria, sólo podrá llegar hasta el nivel 13. ¡Avísales a los jóvenes antes de que sea demasiado tarde para ellos! 
¿Y si espero para pecar un poquito más antes de confesarme? 
Pecar nunca es gratis: nos quita la felicidad, la verdadera, y además cuesta la Sangre de Cristo. 
Dios no hizo los mandamientos para hacernos la vida imposible o menos placentera. Lo hizo para prevenirnos del daño que nos auto-infligimos al desobedecerle. Es como el padre que dice a su hijo: “no metas el dedo en el enchufe”. El enchufe puede ser tentador y hasta divertido al principio, pero no se evitará las consecuencias desastrosas. 
Además de causarle el sufrimiento de Cristo en la Cruz, cada pecado no reparado, nos trae una auto-maldición, que es espiritual y física, individual y social. 
El pecado postra y paraliza el alma. Cuando te confieses acuérdate de las palabras de Jesús al curar al paralítico:
«Mira, estás curado; no peques más, para que no te suceda algo peor 
Al cumplir con la penitencia de la confesión, pagamos parte de la deuda, pero el resto lo pagamos sumando al Sacrificio de la Cruz en la Misa, nuestros sufrimientos y si no llegamos a pagar todo, lo haremos en el fuego dolorosísimo del purgatorio. 
Esa es una razón para ganar una indulgencia plenaria diaria que nos evitaría un sufrimiento como no hay en todo el mundo y que además, si no morimos ese día, la podemos ofrecer por algún antepasado que se está quemando y nadie se acuerda de aliviarle, y que rezará sin cesar por nosotros cara a Dios, hasta el fin. 
Algunos pecados mortales objetivos
(subjetivamente, sólo juzgan Dios y la conciencia) 
·         No impedir, cooperar o no corregir fraternalmente, a quien esté por cometer o haya cometido pecado grave (Eze 3, 16-21)
·         Faltar a Misa Dominical y Fiestas sin causa grave (3er Mandamiento, Catecismo 2181). Misa entera.
·         No confesarse (Código de Derecho Canónico, CDC C989) y comulgar al menos una vez al año (C920 P1), esto último en tiempo Pascual (Nm 9,13), u otro momento por causa justa (P2).
·         No ayunar de todo alimento y bebida excepto agua y medicamentos, 60’ antes de comulgar, excepto ancianos, enfermos y quienes les cuidan (C919).
·         Demorar en bautizar a los niños más allá de las primeras semanas; “cuanto antes” (C867): el Bautismo rompe las cadenas de esclavitud a Satanás por el pecado original y nos hace ¡hijos de Dios!
·         No llevar a los niños en uso de razón a Misa de precepto o negar/demorar los sacramentos (confesión, comunión y a veces confirmación).
·         Planificación familiar natural (cerrarse a la vida) sin causa grave (Encíclica Humanae Vitae)
·         Anticoncepción, con o sin causa grave (además los hormonales y el DIU son abortivos según el propio prospecto)
·         Imaginación/deseo (Mt 5, 28) o actividad sexual fuera del matrimonio sacramental (1 Cor 6,9).
·         Lujuria, fornicación (1 Cor 10, 8), adulterio (Mt 15,19), actividad sexual no abierta a la vida y fuera del matrimonio por Iglesia (concubinos, divorciados en nueva unión, “matrimonios homosexuales”): planificación familiar natural sin causa grave, métodos anticonceptivos, homosexo (Jd 1,7), masturbación, etc. (CIC 2396)
·         Abortar (todos los anticonceptivos no barrera son anti-implantatorios).
·         Promover, el aborto o votar por promover el “derecho” a decidir (asesinar un bebé por nacer), derechos (i)reproductivos, fecundación artificial, métodos anticonceptivos, eutanasia, ideología de género, adopción homosexual, formas legales de unión homosexual.
·         Colaborar o pertenecer a organizaciones que buscan la destrucción de la Iglesia (masonería) o promueven pecados mortales como los mencionados (Amnistía internacional, Médicos sin Fronteras, Unicef y Rotary promueven el aborto).
·         Incapacidad de perdonar (Mt 18, 21-35) por odio y/o deseo de venganza consentido: “Todo el que aborrece a su hermano es un asesino; y sabéis que ningún asesino tiene vida eterna permanente en él" (1 Jn 3, 15).
·         Negación del débito conyugal sin causa grave (Ex 21,10; 1 Cor 7, 1-7)
·         Separación total o parcial sin causa grave reconocida por el obispo, salvo peligro inminente (Mt 19,6; Mt 5,32; 1 Cor 7,10; C1153).
·         Violencia y abuso físico o verbal
·         Discutir sin caridad frente a los hijos, causándoles graves daños (Gal 5, 19-21)
·         Borrachera (1 Cor 5,11; 1 Cor 6,9-10) y drogas (es una especie de borrachera: perder el dominio por propia culpa).
·         Comer hasta el hartazgo (Lc 6,24-25).
·         Calumnia (1 Cor 6,9-10, ultrajadores).
·         Producir o ver pornografía (1 Cor 6,9-10, impuros) incluso en redes sociales, películas y revistas comunes.
·         Corrupción, soborno y/o robo importante (1 Cor 6,9-10, ladrones) o poco dinero pero que afecta gravemente al prójimo (pobres, enfermos).
·         Chiste o burla de lo sagrado, de Sacerdotes y monjas (3er mandamiento).
·         Actividades demoníacas: adivinación, tarot, ouija, juegos de rol, espiritismo, rock pesado (satánico), juego de la copa, magia negra, vudú, umbanda, etc.
·         Maltratar o abandonar enfermos y ancianos, incluso demorar o privar unción de los enfermos (C921).
·         Juegos de azar por montos o cosas importantes (jugar o lucrar). 
¿Cuándo hay pecado mortal? 
Deben darse las 3 condiciones (si falta una, no es grave):
·         Materia grave (o circunstancias): los 10 mandamientos
·         Saber que es grave (o creerlo, aún errado)
·         Elegirlo libremente (no borrarcho) 
Ahora no tienes excusa: ya sabes que ESO es mortal.

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