| En tus manos de Madre dejo mis propósitos, para que los conviertas en realidades. | |
Vengo de estar con María. Sencilla y cordialmente le he dicho: En tus manos de Madre dejo mis propósitos, para que los conviertas en realidades. Dame el amor a Jesús, la alegría de vivir, el deseo de ayudar a mis hermanos. Quítame la seriedad de esa cara ceñuda, y alégrame con la paz y confianza en Dios. También pongo en tus manos mi trabajo, mi vida y mi muerte. Vivir contigo es dulcísimo consuelo, morir en tus brazos la más dulce muerte. Quiero vivir junto a ti. Quiero morir en tus brazos. |
*"Deja el amor del mundo y sus dulcedumbres, como sueños de los que uno despierta; arroja tus cuidados, abandona todo pensamiento vano, renuncia a tu cuerpo. Porque vivir de la oración no significa sino enajenarse del mundo visible e invisible. Nada. A no ser el unirme a Ti en la oración de recogimiento. Unos desean la gloria; otros las riquezas. Yo anhelo sólo a Dios y pongo en Ti solamente la esperanza de mi alma devastada por la pasión"
sábado, 11 de enero de 2014
Con mi Madre
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