martes, 22 de abril de 2014

HABLANDO DE TEMPLOS


En esta semana Octava de Pascua, domingo prolongado por 8 días, todo nos invita a la alegría, al gozo de la Pascua, a mirar todo con ojos y mente nuevos porque Cristo hizo ya nuevas todas las cosas.... y entre esas miradas nuevas, me resulta, voy a decir, acogedor el mirar con ojos nuevos a las iglesias, templos mas bien, de Latinoamerica..... Sé que les resultará extraña esta reflexión pero es algo que me ha estado dando vueltas en la cabeza desde hace algún tiempo.

En mi Facebook estoy inscrita a algunas páginas  hermosas que se dedican a mostrar iglesias maravillosas, casi todas de Europa, aunque también de otras partes del mundo con unas maravillosas estructuras que invitan al recogimiento interior, a la admiración y a la visión de un Dios grande y maravilloso que nos envuelve y nos invita a ver mas allá de esta tierra, que nos invita a levantar los ojos al cielo.......y luego veo los post de mis amigos mexicanos como yo, y de algunos otros lugares de Centroamérica y Sudamérica. Las fotos de sus celebraciones y actividades parroquiales y me encuentro con templos sencillos, con gente sencilla, con lugares a veces muy pobres pero sus templos hermosamente arreglados.... pero siempre predomina una sencillez que me acoge, me protege.... digo me protege, porque siendo tan simple esta mi vida, de tan poco movimiento, la grandeza me abruma y la pequeñez me acoge. Pienso hoy en Cristo resucitado de una tumba prestada, pienso en Cristo esperando en Galilea, pienso en los apóstoles en una barca en medio del Tiberíades y me acoge, porque yo no encontraría mucho acomodo en la suntuosidad, sin embargo, en un lugarcito para mi, en la orilla del lago si que me acomodaría, en las parroquias de mi entorno sí que estoy en mi espacio.....

Pero no se mal entienda lo que quiero decir..... amo todo lo que expresa la adoración a Dios, las grandes catedrales, los hermosísimos y adornados retablos de los altares, las maravillosas obras de arte creadas para alabar y bendecir a Dios, pero mi lugar, mi espacio está en las banquitas de madera un poco destartaladas, esas que no llegan a tener cojincito para las rodillas..... en esos espacios pequeños pero muy iluminados.....en esos techitos de dos aguas a veces un poco bajos. Y aun en los templos mas grandes pero que se revisten de auteridad como mis queridos franciscanos.

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