jueves, 1 de diciembre de 2016

Beata ANUARITE NENGAPETA

Beata ANUARITE NENGAPETA, Clementina (fiel hasta dar la vida)


Carné de identidad
Nombre: Anuarite (la riqueza engaña) Nengapeta (ágil paloma)
Alfonsina (bautismo) – Clementina (de religiosa)
Nace: 29 diciembre 1939, Wamba (Rep. Dem. Del Congo).
Padres: Amisi y Isude
Profesión: religiosa educadora
Muere: mártir, 1 diciembre 1964
Beatificada por Juan Pablo II en 1985 en Kinshasa
Fiesta: 1 de diciembre

Su vida
De la tribu Wabudu, en el alto Congo. Sus padres paganos tuvieron seis hijas: Anuarite era la cuarta. Su padre se divorció de su madre. En 1945 ella se bautizó junto con su madre. Estudió en una escuela de religiosas belgas. Era una niña muy sensible, muy servicial. Al terminar las clases iba a ayudar a su abuela. Admiraba a las religiosas, pero su madre no quería que lo fuera. Finalmente se fue de casa. Hizo sus primeros votos el 5 de agosto de 1959 en la Congregación diocesana Jamaa Takatifu (Sagrada Familia). Ese día sus padres asistieron y ofrecieron dos cabras como regalo. Se preparó para ser maestra. Llena de entusiasmo y de buena voluntad. Tenía mucho éxito con sus alumnas: se preocupaba mucho de ellas. Le gustaba hacer felices a todos sobre todo a los más pobres y enfermos. A veces le costaba dominar su temperamento fuerte y nervioso.
En noviembre de 1964 Anuarite era maestra  en Bafwabaka en el noreste del país. Estalló una rebelión que se extendió a buena parte del país. Los rebeldes, los Simbas, llegaron al pueblo y con el pretexto de defender “a las religiosas de los americanos” se llevaron a las 34 de la comunidad en camión a Isiro. Un viaje largo, duro. En una parada los soldados les quitaron todos los objetos religiosos: crucifijos, rosarios, estampas y los pisotearon en medio de palabras y gestos obscenos. Quisieron que renegaran de su fe: fueron maltratadas y apaleadas. El coronel quiso que Anuarite fuera suya; ella prefirió la muerte. 

Un momento de gracia de su vida
El coronel Ngolo, jefe de los simbas, mirando a las religiosas y apuntando hacia Anuarite dijo: “¡Quiero esta chica!” y encargó al coronel Olombe traérsela. Ella se negó a meterse en el coche e intentó escapar. La golpearon a ella y a otra hermana que intentó defenderla. Decía: “Pega, pégame. Pero no el pecado”. Recibieron más y más golpes. Anuarite seguía diciendo que prefería morir antes que pecar. Con lo que Olombe se puso más furioso. En medio de los golpes Anuarite tuvo el valor de decirle: “Le perdono porque no sabe lo que hace”.
Por fin, Olombe, fuera de sí, llamó a dos soldados y les ordenó que la atravesaran con bayonetas y él mismo con una pistola le disparó al pecho. Serían la 1 de mañana del 1 de diciembre de 1964.

Para meditar: unos pensamientos suyos
  • Poco después de su profesión su madre quiso que volviera a casa. Se puso seria y le dijo: “Por haber intentado poner trabas a mi vocación que es cosa muy importante, dirás como penitencia un rosario.”
  • “Jesús, dame la gracia de morir, y ahora mismo, antes de dejarte para volver al mundo malo. Tú no puedes abandonarme, pero yo sí, si empiezo a dejarte yo misma.”
  • “Mi divisa: servir y hacer felices a los demás.”
  • “No inquietarme por nada… Si busco mi alegría fuera de Jesús, tienes que saber, alma mía, que nunca encontrarás consuelo.”
  • Leen en el noviciado la vida de María Goretti y de los mártires de Uganda. Comenta: “Si un día me encontrara en esas circunstancias, sería fiel a Jesús hasta el fin.”

Para rezar con ella y como ella
Señor Jesús, Mamá María, Papá José, 
haced que yo ame a todos los niños, a todos mis hermanos, 
con el mismo amor del solo Señor
(De su diario)

María, Virgen inmaculada, Mujer del dolor y de la esperanza,
dirige tu mirada maternal a todos aquellos que en África
se encuentran en situaciones de extrema necesidad,
porque tienen  sida y otras enfermedades mortales.
Mira las madres que lloran a sus hijos.
Mira los abuelos sin recursos para ayudar a sus nietos huérfanos.
Apriétalos a todos contra tu corazón de madre.
¡Reina de África y del mundo entero, ruega por nosotros!
Juan Pablo II  -  septiembre 2004

¿Y YO?
Ayúdame, Señor, a serte fiel en el día a día de mi vida. ¿Lo pido así?