jueves, 31 de mayo de 2012

Un corazón coronado de rosas y espinas


María es una Madre que reconoce el dolor de su hijo, de sus hijos, y 
sabe acompañarlos.

Antes de terminar el mes de Mayo, sería un pecado de omisión no hablar de María. A ella dirijo mi oración y mis palabras.
De su maternidad se han dicho muchas cosas, de su amor también. Por eso no pretendo dar novedades, sino vivencias. No busco dar enseñanzas, sino transmitir el amor de una madre que todos los días nos llama por nuestro nombre y nos dice: ´Juanito, Juan Dieguito´. Para esto entremos en el corazón de María.

Quizá hemos visto alguna vez una imagen de un corazón coronado de flores y traspasado por siete espadas. En ocasiones decimos: ´Tengo el corazón traspasado´. Queremos significar o un dolor inmenso casi irreparable; o un amor tan grande que la herida que ha causado nunca se podrá cerrar. Ese es el corazón de María, el corazón de una Madre.

Ante su Hijo, que pende de la cruz, llora. Es el dolor que sólo conoce la madre que ha visto morir un hijo. Pero en medio del dolor María escucha: ´Mujer, he ahí a tu hijo. No llores, no te quedarás sola, mira a tu alrededor y verás que tienes muchos hijos. Pero deberás cuidar de ellos como lo has hecho conmigo´.

En medio del dolor recibe el testamento del Hijo de su alma. Suenan las palabras de Cristo: ´Sin mí nada podéis hacer. Y ahora que muero, dejo a mi Madre, para que ella, a quien le debo mucho de lo que soy, les lleve en su corazón y los eduque como lo ha hecho conmigo´.

Un corazón dolorido recibe un encargo que requiere la entereza de un corazón fuerte: amar a cada hijo como ha amado a Jesús. Un corazón traspasado por el dolor de las siete espadas recibe la corona de rosas. Fragancia, belleza, suavidad, amor, son pensamientos que nos llegan de improviso a la mente cuando pensamos en rosas. Pero muchas veces olvidamos uno: las espinas. No hay rosa sin espinas.

María sabía esto, pero aún así recibió la corona porque al ver el corazón de su Hijo coronado con espinas no podía ella querer menos que ser coronada también con espinas, aunque escondidas tras la fragancia del amor. Una Madre que reconoce el dolor de su hijo, de sus hijos. No permanece alejada, antes bien nos dice: ´¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura bajo mi regazo? ¿Qué más has menester?´ En una palabra: ´Heme aquí, y te amo´.

En ocasiones no es tan fácil sentir este amor, pero siempre sabemos que una madre nos ama aun cuando estemos lejos. Sufre con nosotros cuando nuestro corazón llora. Ama cuando amamos y se alegra con nosotros cuando la providencia nos sonríe. Así es el corazón de la mejor de las madres, un corazón que no se cansa de esperar a que su hijo le dé una pequeña muestra de amor. Quizá no la escuchemos, pero cuando has sentido el amor de una madre sabes que hay momentos en los que el silencio es la muestra más grata de su amor.

Contemplando este corazón abrimos paso al corazón a quien está consagrado el mes de Junio: el Corazón sacratísimo de Cristo. Un corazón coronado de rosas y otro coronado de espinas. Uno traspasado por una lanza y otro por siete espadas. Pero los dos llenos de amor por ti y por mí.

¡Sagrados corazones de Jesús y María, sed la salvación del alma mía!


¡Vence el mal con el bien!

SANTA MARIA MAGDALENA DE PAZZI

Mayo
NACIMIENTO Y PRIMERA COMUNION
Nació en Florencia de padres nobles, Camilo de Gen de Pazzi y Magdalena María Buendelmonto. El dia de su Primera Comunión hizo a Dios voto de virginidad. El primer éxtasis lo tuvo en presencia de su madre. Se la designará como "la extática" por excelencia.
LAS DAMAS DE SAN GIOVANNINO
A los 8 años estuvo internada en el monasterio de la Damas de San Giovannino, y a los 14 volvió al mismo Monasterio con la condición de poder comulgar todos los días festivos, cosa insólita en aquellos tiempos.
EN SANTA MARIA DE LOS ANGELES
El 14 de agosto de 1582 entró por quince días en el monasterio de las carmelitas de Santa María de los Angeles, para conocer la Regla. Encontró lo que deseaba.
El 1 de diciembre de 1582, entró en clausura.
ENFERMEDAD MISTERIOSA
A los dos años se le manifestó una misteriosa enfermedad que los médicos declararon incurable. Hizo la profesión de los votos "en una camilla acomodada delante del Altar de la Virger". Desde aquel momento comenzó un período sorprendente de éxtasis todos los días, después de la Comunión, quedaba extática por espacio de dos o tres horas. En ocasiones tuvo nuevos y repetidos excesos de amor a lo largo del día, mientras los favores divinos se renovaban.
CURACION
Quedó curada el 16 de julio de 1585, vigilia de la Anunciación, San Agustín le escribió en el corazón las palabras "Verbum caro factum est". El 15 de abril recibió en el alma los estigmas invisibles. El 28 del mismo mes recibió de Jesús el anillo que sellaba su místico desposorio con El.
LAGO DE LEONES
El 16 de junio, fiesta de la Santísima Trinidad, comenzó la gran prueba llamada "lago de leones", que iba a durar cinco años.
Fue llamada en estos años a la ardua empresa de la "renovación de la Iglesia y particularmente de los religiosos". Le repugnaba el hacerlo, pero fue preciso obedecer. Por esta razón escribió algunas cartas, mientras estaba arrobada su mente, al sumo Pontífice y a otros prelados y siervos de Dios, hablándoles de renovación.
En1590 murió su madre y la vio "en las penas del purgatorio alegre y contenta".
El 3 de mayo, también de 1592, año en que le confiaron el oficio de sacristana, tuvo un gran arrebato de amor: corría por el monasterio y tocaba la campana llamando a todas las almas "a amar al Amor" ( IV,708). El 1 de mayo de 1595 pidió al Señor el "desnudo padecer'.
MAESTRA DE NOVICIAS
El 1595 fue elegida Maestra de las jóvenes y tres años después de las novicias, con las que trabajó con toda su alma para formarías a imagen de Jesucristo.
El 24 de junio de 1604, en un rapto que le duró todo el día, terminaron los éxtasis y comenzó el período del "desnudo padecer" que se prolongó hasta su muerte.
SACAMENTO DE LOS ENFERMOS Y MUERTE
El 13 de mayo de 1607, Magdalena recibió la santa unción. A las ocho de la mañana del viernes 25 de mayo entró en agonía, y a las dos de la tarde murió. Junto a su lecho, sus hermanas religiosas rezaron el Símbolo de San Atanasio, el mismo Símbolo que había hecho extasiarse a la santa desde los primeros años de su vida.
Al año de su muerte se abrió su sepulcro y su cuerpo apareció fresco, entero y flexible.
Fueron muchos los milagros que el Señor empezó a obrar por su medio. En1626 por el papa Urbano VIII la beatificó y Clemente IX la canonizó 1669.

Santa Bautista Varano, abadesa


fecha: 31 de mayo
n.: 1458 - †: 1524 - país: Italia
otras formas del nombre: Varani
canonización: Conf. Culto: Gregorio XVI 7 abr 1843 - C: Benedicto XVI 17 oct 2010
En Camerino, en el Piceno, santa Bautista (Camila) Varano, abadesa del monasterio de Clarisas fundado por su mismo padre, donde experimentó grandes tribulaciones y también místicas consolaciones.
refieren a este santo: Beato Pedro Corradini de Mogliano

Podemos imaginarnos las fiestas que saludaron en Camerino, alta y luminosa en la gran cresta de los Apeninos, a la primogénita del señor de la ciudad el 9 de abril de 1458, a la cual se le puso el nombre de Camila. Su padre, Julio César Varano, y su madre, Juana, de la familia Malatesta, soñaban para ella un matrimonio espléndido, con algún gran señor de una ciudad vecina, o un Montefeltro, o un Vitelleschi, o un Sinibaldi, tanto más cuanto que Camila crecía con muy buen aspecto y de inteligencia despierta.
«Todo el tiempo, escribiría después, lo pasaba en serenatas, bailes, paseos, en vanidades y en otras cosas juveniles y mundanas que de éstas se siguen». Pero en la vida de la joven, bella y culta Camila Varano, princesa de Camerino, había un pequeño secreto que solamente ella conocía. Pidió a su padre permiso para entrar no en un palacio señorial, sino en un pobrísimo convento donde se seguía la dura regla de Santa Clara. Después de una prolongada y obstinada resistencia, Julio César Varano debió plegarse a la firme decisión de su hija. Con la muerte en el corazón permitió que su Camila entrara en Urbino, no como princesa esposa de un príncipe, sino con los pies descalzos, para encerrarse en un convento de clarisas, donde tomó el nombre de Sor Bautista.
Su padre, para calmar su orgullo herido, no pudo hacer otra cosa que restaurar y ampliar, en Camerino, el monasterio de Santa María Nuova, y tener así más cerca a su hija, en adelante para siempre esposa de Jesús. Entre los secretos muros de aquel monasterio Sor Bautista Varano tuvo visiones y revelaciones, que su padre espiritual le obligó a escribir. Así nacieron en la intimidad de la celda, aquellas obras que debían hacerse famosas en la literatura mística del siglo XVI: «Los dolores mentales de Jesús», «La vida espiritual», «Las consideraciones sobre la pasión», «El tratado de la pureza del corazón», las «Oraciones» y las «Poesías».
Mientras la clarisa llevaba su propia vida en la contemplación, César Borgia asaltaba la ciudad de Camerino, asesinando despiadadamente a Julio César Varano y a sus dos hijos. Sor Bautista tuvo para ellos lágrimas secretas, orando desde lejos, pero perdonando al asesino. Su máxima era : «Hacer el bien y sufrir el mal», y sufrirlo no solos, sino con Jesús en la cruz. Murió en Camerino el 31 de mayo de 1524 a la edad de 66 años. Gregorio XVI el 7 de abril 1843 aprobó su culto.

Santos Cancio, Canciano y Cancianila, mártires


fecha: 31 de mayo
†: s. IV - país: Italia
canonización: pre-congregación
En Aquilea, en el territorio de Venecia, santos Cancio, Canciano y Cancianila, mártires, que, detenidos por el perseguidor mientras huían de la ciudad en un carromato, finalmente fueron condenados al suplicio.
refieren a este santo: San Proto

Según las «Actas» de estos mártires, de las que se conservan varios textos, los tres hermanos, Cancio, Canciano y Cancianila, pertenecían a la noble familia de los Anicios. Al quedar huérfanos, fueron educados en la fe cristiana en su propia casa por su tutor, que se llamaba Proto. Cuando estalló la persecución de Diocleciano, los mártires devolvieron la libertad a sus esclavos, distribuyeron entre los pobres el producto de la venta de sus posesiones y se trasladaron a Aquilea. Pero la persecución hacía también estragos en esa ciudad. En cuanto los nobles romanos llegaron a Aquilea, las autoridades los obligaron a comparecer para que ofreciesen sacrificios a los dioses y enviaron a un mensajero a pedir instrucciones a Diocleciano. El emperador, que quería librarse de los Ancios, tanto por razones políticas como por razones religiosas, respondió que debían decapitarles si se negaban a sacrificar a los dioses.
Entretanto, los tres mártires habían logrado escapar de Aquilea en una carreta de mulas, pero un accidente los obligó a detenerse, a siete kilómetros de la población de Aquae Gradatae. Ahí los alcanzaron los perseguidores y les comunicaron la orden del emperador. Los tres hermanos respondieron que por nada del mundo podían abjurar de su fe en el verdadero Dios y fueron decapitados, junto con su tutor Proto, el año 304.
No es posible asegurar que todos los detalles del relato sean verdaderos. Existen varios textos de las «Actas»; uno de ellos puede verse en Acta Sanctorum; en BHL., nn. 1453-1459, hay un catálogo de los otros. El sermón sobre los mártires que se atribuye a san Ambrosio no es ciertamente del santo, pero tal vez sea obra de san Máximo de Turín. Por otra parte, existen numerosas pruebas de la antigüedad del culto de san Cancio y sus hermanos en Aquilea. El cofre de Grado (reproducido por Leclercq en DAC, vol. vi, ce. 1449-1453), en el que están grabados los nombres de los mártires, data tal vez del siglo VII. Pero los versos de Venancio Fortunato y la mención del Hieronymianum son anteriores. Ver el comentario de Delehaye en su edición del Hieronymianum, p. 284, y en Origines du Cuite des Martyrs, p. 331.

Dos mujeres excepcionales


¡Gracias María, porque visitas nuestras almas! ¡Gracias porque nos traes a Jesús, como se lo llevaste a Isabel!
 
Dos mujeres excepcionales
Dos mujeres excepcionales

La fiesta de La Visitación está llena de encantos, de un idilio, de una ternura inigualables. Dos mujeres encinta que se encuentran, que se saludan, que se llenan de Dios y de alegría. Las dos primas, María e Isabel, convertidas en mamás las dos milagrosamente, se nos llevan también a nosotros todos los cariños.

Sólo María, después de la Ascensión del Señor en la Iglesia primitiva, pudo ser la fuente de esta información que hoy no sería capaz de presentar el reportero más avispado. Sin grabadoras ni cámaras de televisión, Lucas recogió los datos suministrados anteriormente por María, y en la visitación de María a Isabel nos ofrece una de las escenas más sublimes de toda la Biblia.

- ¡Isabel! ¡Isabel! ¿Cómo estás, cómo te encuentro?...

- Pero, María, ¿cómo vienes hasta aquí?...


María se ha enterado del estado de Isabel por el Angel:

- Tu pariente Isabel, en su ancianidad, ha concebido un hijo, y ya está en su sexto mes la que siempre ha sido estéril, porque para Dios no hay nada imposible.

Más de ciento veinte kilómetros separan Nazaret de Ain Karim. Pero María, audaz, valiente, sin complejos ni miedos ¡qué muchachita ésta, y vaya mujer liberada!, emprende el camino desde Galilea hasta la montaña de Judea.

Isabel, nada más oír el saludo de su jovencita prima y antes de que ésta le comunique nada, se da cuenta de la maternidad de María, por iluminación del Espíritu Santo:

- ¿Pero, cómo es esto? ¿Llevas en tu seno a mi Señor, y vienes hasta mí? ¡Si noto que hasta el niño que se encierra en mis entrañas está dando saltos de gozo con solo oír tu voz!

María recibe la primera bienaventuranza del Evangelio:

- ¡Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá en ti todo lo que te ha dicho el Señor!

¡Hay que ver qué encuentro el de estas dos mujeres madres! La Liturgia de la Iglesia nos lo presenta hoy para que veamos lo que nos espera a nosotros en la próxima Navidad, que ya la tocamos con la mano.

María nos trae al Hijo de Dios, hecho hombre en su seno bendito.

Jesús se encuentra con nosotros para llenarnos de su Espíritu Santo, como a Isabel, como a Juan.

El Espíritu Santo nos llena de su alegría y de sus dones, porque donde entra el Espíritu de Dios no hay más que gozo, paz y vida divina y eterna.

Si nos ponemos a analizar este hecho de la visitación de María a Isabel, no sabemos por dónde empezar ni por donde acabar de tantas cosas como podemos decir, ya que se trata de una escena de riquezas inmensas. Igual nos habla de las dos naturalezas de Jesús, divina y humana, que de la mediación de María. Como nos dice también de la diligencia del apóstol, dispuesto a dar siempre ese Jesús que lleva dentro.

¿Quién es el Jesús que María lleva en su seno? Dios, ciertamente. Isabel lo reconoce: - ¿Cómo viene a visitarme la madre de mi Señor?... Y El Señor, para un judío, era solamente Dios.

¿Quién es el Jesús, hijo de María? Es hombre perfecto. Nacido de mujer, dirá San Pablo. Un Jesús hombre que tomará el pecho de la mamá como cualquier bebé.

Un Jesús que jugará y enredará y será educado como cualquier otro niño. Un Jesús que se desarrollará joven bello y de prendas singulares, como nos dice el Evangelio, e irá creciendo en estatura, en conocimientos y en gracia y atractivos ante los hombres lo mismo que ante Dios. Un Jesús que amará como nosotros; que trabajará y se cansará y padecerá hambre y sed; que gozará y sufrirá como sus hermanos los hombres, y que llegará a morir verdaderamente como cualquiera de nosotros.

¿Por medio de quién viene a nosotros este Jesús? Es la cosa tan evidente, que no necesita comentarios. Dios ha querido servirse de María, que ha dado su consentimiento consciente, libre y amorosamente al plan de Dios.

Y María sigue realizando hoy su misión de darnos a Jesús lo mismo que hizo con Isabel y el Bautista o lo veremos pronto con los Magos.

No va a ninguna parte María sin su Jesús. No se mete María con su amor y devoción en ningún alma sin meter bien dentro de ella al mismo Jesús. Venir a nosotros María o ir nosotros a María y no encontrarse con Jesús resulta un imposible. María, como Madre, es una Medianera natural entre Jesucristo y nosotros. De María aprendemos también una lección importante para nuestra vida cristiana.

¿Podemos quedarnos para nosotros ese Jesús que llevamos dentro? ¿No tenemos obligación de darlo a los demás?...

Por la fe de Abraham empezó la Historia de la Salvación. Por la fe de María –¡Sí, que se cumpla en mí tu palabra!– se realizó definitivamente el plan de salvación trazado y prometido por Dios. María nos enseña a ser creyentes, a aceptar la Palabra, a decir siempre SÍ a Dios.

¡María! ¡Gracias por tu fe! ¡Gracias, porque tu generosidad arrancó del seno de Dios a Nuestro Salvador el Señor Jesucristo! ¡Gracias, porque visitas nuestras almas! ¡Gracias porque nos traes a Jesús, como se lo llevaste a Isabel! ¡Gracias, porque con tu Jesús vives también en nuestros corazones!....

Conoce acerca de Fiesta de la Visitación de la Virgen a su prima Isabel

Alaba a Dios



 



Dios no rechaza oración, oración es alimento
nunca vi un justo sin respuesta
o quedar en sufrimiento
Basta solamente esperar
lo que Dios irá a hacer
Cuando Él levanta sus manos
es hora de vencer
Alaba, simplemente alaba
estas llorando alaba
en la prueba alaba
estas sufriendo alaba
no importa alaba
tu alabanza Él escuchará
Dios va al frente abriendo caminos
quebrando cadenas sacando espinas
manda a sus ángeles contigo a luchar
Él abre puertas que nadie puede cerrar
Él trabaja para los que confían
camina contigo de noche y de día
levanta tus manos tu victoria llegó
comienza a cantar
Y alaba a Dios, alaba a Dios, alaba a Dios
alaba a Dios
La gente necesita entender lo que Dios
esta hablando cuando el queda
en silencio es porque esta trabajando
Cuando el extiende sus manos es
hora de vencer







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No hay que dejarse vencer por las tribulaciones y las dificultades


Autor: Benedicto XVI

Ciudad del Vaticano, 30 mayo 2012

Durante la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre ha continuado con su serie de catequesis dedicadas a la oración cristiana según san Pablo, para quien es “un encuentro verdadero y personal con Dios Padre, en Cristo, mediante el Espíritu Santo. En este encuentro entran en diálogo el ´sí´ fiel de Dios y el ´amén´ confiado de los creyentes”.

Benedicto XVI ha explicado esta dinámica en su alocución, apoyándose en la segunda carta a los Corintios. Escribe el apóstol: “Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros seamos capaces de consolar a los que se encuentran en cualquier tribulación”.

El consuelo, ha dicho el Papa, no se ha de entender como simple confortación, sino sobre todo “como exhortación a no dejarse vencer por las tribulaciones y las dificultades. Es una invitación a vivir todas las situaciones unidos a Cristo, que carga sobre sí todo el sufrimiento y el pecado del mundo para llevar luz, esperanza y redención. Así nos hace capaces de consolar a quienes se encuentran en cualquier clase de aflicción”. La unión profunda con Cristo en la oración y la confianza en su presencia nos hacen estar dispuestos a compartir los sufrimientos de los hermanos.

“Nuestra vida y nuestro camino cristiano -ha continuado el Pontífice- están marcados a menudo por dificultades, incomprensiones, sufrimientos. Todos lo sabemos. En la relación fiel con el Señor, en la oración constante, diaria, podemos sentir concretamente el consuelo que viene de Dios. Y esto refuerza nuestra fe, porque nos hace experimentar de modo concreto el ´sí´ de Dios al hombre en Cristo, la fidelidad de su amor, que llega hasta el don de su Hijo en la cruz”.

La fe, don gratuito de Dios, se enraíza en su fidelidad, “en su ´sí´ que nos hace comprender cómo vivir nuestra existencia amando al Señor y a los hermanos. Toda la historia de la salvación es un progresivo revelarse de esta fidelidad de Dios, a pesar de nuestras infidelidades y nuestras negaciones”.

El Papa ha subrayado en este punto que el modo de actuar de Dios es muy distinto del de los hombres: “Ante los contrastes en las relaciones humanas, incluso en las familiares, tendemos a no perseverar en el amor gratuito, que cuesta esfuerzo y sacrificio. En cambio, Dios no se cansa nunca de nosotros, de tener paciencia con nosotros, y nos precede siempre con su inmensa misericordia, nos viene al encuentro (...). En la cruz nos ofrece la medida de su amor que no calcula y que no tiene medida”. Este amor fiel es capaz de esperar incluso a cuantos lo rechazan. Dios busca siempre al hombre, quiere acogerlo en la comunión con Él para donarle plenitud de vida, esperanza y paz.

Sobre el ´sí´ fiel de Dios se injerta el ´amén´ de la Iglesia, que es la respuesta de la fe con la que concluyen las oraciones y que expresa nuestro ´sí´ a la iniciativa de Dios: “En nuestra oración estamos llamados a decir ´sí´ a Dios, a responder con el ´amén´ de la adhesión, de la fidelidad a Él de toda nuestra vida. Esta fidelidad no podemos conquistarla nunca con nuestras propias fuerzas, no es solo fruto de nuestro esfuerzo cotidiano; viene de Dios y está fundada sobre el ´sí´ de Cristo. (...) Tenemos que entrar en este ´sí´ de Cristo, en la adhesión a la voluntad de Dios, para llegar a decir, con san Pablo, que no somos nosotros quienes vivimos, sino que es Cristo mismo quien vive en nosotros. Entonces el ´amén´ de nuestra oración personal y comunitaria envolverá y transformará toda nuestra vida”.