martes, 1 de diciembre de 2015





A menudo perdemos horas, días, años, y hasta una vida, perdiendo preciosos momentos, sólo porque nos olvidamos de perdonar. El perdón te hace libre.
Y sólo a través del perdón se pueden restaurar las relaciones más importantes.
La vida da muchas vueltas y lo que hacemos trae sus consecuencias. Muchas cosas se destruyen y las relaciones son lo más difícil de restaurar. Sólo perdonando se logra.
Pincha la foto y veras un hermoso vídeo:



Cuenta Tus Bendiciones

A veces estamos tan preocupados contando nuestros problemas que olvidamos contar nuestras bendiciones.
Efesios 5:15-16
Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,
aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.
Efesios 6:13
Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes.
Colosenses 4:5
Andad sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien el tiempo.
2 Tesalonicenses 1:3
Siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es justo, porque vuestra fe aumenta grandemente, y el amor de cada uno de vosotros hacia los demás abunda más y más;
Romanos 1:8
En primer lugar, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo por todos vosotros, porque por todo el mundo se habla de vuestra fe.
Efesios 5:20
dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre;
1 Tesalonicenses 1:2
Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros, haciendo mención de vosotros en nuestras oraciones;
1 Tesalonicenses 4:1
Por lo demás, hermanos, os rogamos, pues, y os exhortamos en el Señor Jesús, que como habéis recibido de nosotros instrucciones acerca de la manera en que debéis andar y agradar a Dios (como de hecho ya andáis), así abundéis en ello más y más.
2 Tesalonicenses 2:1
Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con El, os rogamos, hermanos,
2 Tesalonicenses 2:13
Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Dios os ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.
promesas de Dios -Renuevo.net

El resto lo hago YO

La historia del actor Charlton Heston ilustra nuestra necesidad de hacer todo lo que podamos y confiarle a Dios lo que no podemos.
Durante la filmación de la gran película épica Ben Hur, Heston trabajó largas horas con los entrenadores para aprender a manejar un carro para la escena crucial de la carrera de carros. Mejoró  mucho su manejo de los caballos  y el  carruaje., pero finalmente se convenció que la tarea era un desafío mayor de lo que había previsto inicialmente. Se aproximó al legendario director de la película, Cecil B. De Mille para hablarle acerca de la escena.
benhurSeñor De Mille, le dijo, he trabajado duramente para manejar este carruaje y creo que puedo hacerlo con toda soltura en esta escena. Lo que no creo es poder ganar la carrera.
El director le contestó: Usted conduzca solamente. El resto lo hago yo.
Dios tiene diferentes formas de dirigir las distintas carreras que hacemos en el transcurso de nuestra vida. Él confía que hagamos nuestra parte de dominar el carro. Nosotros debemos confiar en que Él determinará el resultado de la carrera. Como dijo una vez un ingeniero: Dios provee la energía inicial. Nosotros la producción. Y Dios da el resultado final.
El mayor acto de fe para el hombre es reconocer que no es Dios.
Salmo 100:3
Sabed que Él, el Señor, es Dios; Él nos hizo,
y no nosotros  a nosotros mismos;
pueblo suyo somos y ovejas de su prado.
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Rueda de prensa del Papa Francisco en el avión de vuelta a Roma


Avión-Papa-Francisco


Rueda de prensa del Papa Francisco en el avión de vuelta a Roma
África, cambio climático, Vatileaks y México en el centro de la rueda de prensa papal
El Santo Padre ha respondido, como es habitual, a las preguntas de los periodistas en el viaje de vuelta a Roma, 30-11-2015
En el vuelo de regreso a Roma, procedente de África, el papa Francisco ha contestado este lunes a las preguntas que le han hecho los periodistas del avión papal. Según han publicado los medios de comunicación que estaban presentes en el vuelo, han sido varios los temas abordados durante la hora que ha durado la rueda de prensa.
“África es mártir de la explotación. Esos que dicen que de África vienen todas las calamidades y todas las guerras no conocen bien el daño que hacen a la humanidad ciertas formas de desarrollo. Y por eso yo amo a África, porque ha sido víctima de otras potencias”, ha denunciado el Santo Padre ante los presentes.
Para el Pontífice, lo más importante de su primera visita apostólica a ese continente ha sido “esa multitud, esa alegría, esa capacidad de festejar, de hacer fiesta a pesar de tener el estómago vacío”. “África fue una sorpresa. Dios siempre nos sorprende, pero también África nos sorprende”, ha añadido. “Recuerdo muchos momentos, pero sobre todo la multitud… Se sintieron ‘visitados’, tienen un sentido de acogida muy grande, y yo lo vi en las tres naciones”, ha insistido.
Por otra parte, hoy ha comenzado en la capital francesa la COP21. Preguntado sobre si se darán pasos importantes para solucionar el problema del cambio climático, Francisco ha afirmado que “estamos al borde de un suicidio, por usar una palabra fuerte, pero yo estoy seguro de que casi la totalidad de los que están en París tienen esta consciencia y quieren hacer algo”. “Confío en esta gente, que hará algo. Espero que así sea y rezo por ello”, ha asegurado.
Sobre el caso de la filtración y publicación de documentos privados, cuyo juicio está ya en proceso, han preguntado al Papa sobre la importancia de la prensa libre y laica para arrancar la corrupción. De este modo ha indicado que “la profesionalidad de la prensa puede ser laica o confesional: lo importante es que haya profesionales y que las noticias no sean manipuladas. Para mí es importante porque la denuncia de las injusticias y de las corrupciones es un buen trabajo”. La prensa profesional debe decir todo, ha advertido, pero sin caer en los tres pecados más comunes: la desinformación, la calumnia, y la difamación. Sobre la corrupción ha señalado que hay que ver bien los datos y decir las cosas. “Y luego un periodista profesional verdadero, si se equivoca, pide perdón”, ha observado.
Al preguntarle si fue un error el nombramiento de monseñor Lucio Vallejo Balda y Francesca Chaoqui en la comisión de la Cosea, el Pontífice ha afirmado que “fue un error”. Asimismo ha recordado que “Vallejo entró por el cargo que tenía y que ha tenido hasta ahora: era el Secretario de la Prefectura de los Asuntos Económicos”. Sobre cómo entró ella, ha reconocido no estar seguro, “pero creo que no me equivoco si digo que fue él el que la presentó como una mujer que conocía el mundo de las relaciones comerciales”. Tal y como ha recordado Francisco “trabajaron y cuando terminó el trabajo, los miembros de la Cosea se quedaron en algunos puestos en el Vaticano” La señora Chaouqui no permaneció en el Vaticano y algunos dicen, ha indicado el Papa, que se enojó por esto.
Además, el papa Francisco ha asegurado que “los jueces nos dirán la verdad sobre las intenciones, cómo lo hicieron”. Y ha añadido que “para mí no fue una sorpresa, no me quitó el sueño, porque hicieron ver el trabajo que comenzó con la comisión de los nueve cardenales, de buscar la corrupción y las cosas que no funcionan”.
El Santo Padre ha aprovechado la ocasión para recordar que trece días antes de la muerte de Juan Pablo II, durante el Vía Crucis, el entonces cardenal Ratzinger habló de suciedad de la Iglesia. Y habló de lo mismo en la misa ‘pro-eligendo Pontifice’. “Nosotros lo elegimos por esta libertar al decir las cosas”, ha asegurado Francisco. Por eso ha señalado que “desde ese tiempo está en el aire en el Vaticano que allí hay corrupción”.
Sobre el proceso que ahora está desarrollándose, el Papa ha indicado que le hubiera gustado que acabara antes del Jubileo, “pero creo que no se va a poder porque yo quisiera que todos los abogados de la defensa tengan tiempo para su trabajo y que haya libertad para defenderse”. .
Otro de los temas abordados en la rueda de prensa del avión ha sido su próximo viaje a México. El Santo Padre ha anunciado que “las fechas todavía no son precisas” pero sí ha asegurado que lo primero será ir a visitar a la Señora, a la Madre de América. Al respecto ha explicado que “si no hubiera sido por ella, no habría ido a la Ciudad de México por el criterio del viaje: visitar tres ciudades o cuatro que nunca hayan sido visitadas por los Papas”. El Papa ha anunciado que irá a Chiapas, luego a Morelia y, casi seguramente, en el camino para regresar a Roma, habrá una jornada en Ciudad Juárez.

Francisco en África: la parábola del árbol y la puerta de la misericordia y de la paz





Casi seis días completos, intensos, repletos, emocionantes, apasionantes, agotadores, inolvidables; dos decenas de alocuciones y cerca de treinta comparecencias públicas; lluvia, sol, calor, belleza, pobreza, injusticia, esperanza, multitudes, expectación mundial, entusiasmo de los católicos y simpatía por parte de los otros creyentes; cercanía, gestos de amor y de misericordia por doquier; y, sobre todo, siembra a manos llenas de Evangelio y de humanidad mejor. ¡Qué más se puede pedir a este nuevo y extraordinario viaje del Papa Francisco!
Si el Editorial de ecclesia de la pasada semana sostenía que, precisamente en medio del actual contexto de dificultades tan graves, este viaje, singularmente a República Centroafricana, era todavía más necesario que nunca –aunque fuera en paracaídas…, como declaró Francisco-, los hechos han demostrado su acierto, su grandeza, su servicio, su profecía y testimonio para la paz. La Iglesia y el mundo necesitan, sí, testigos creíbles, audaces, coherentes, comprometidos con la paz; una paz que –con palabras de Francisco en su visita a un campo de refugiados en República Centroafricana- solo es posible con amor, amistad, tolerancia, perdón y misericordia; una paz apremiante, necesaria y obligatoria para todos, máxime para los cristianos y para los creyentes en otros credos religiosos, porque «todos somos hermanos». Y no hay Dios que no sea el Dios de la paz y no hay, ni puede haber, creyente, que no sea servidor, testigo y artesano de la paz. Porque el Dios «a quien buscamos servir es un Dios de la paz» y su nombre santo «no debe ser usado jamás para justificar el odio y la violencia».
         África es el nuevo -inmenso, bellísimo, desconocido y tan explotado y lacerado- continente de la esperanza. De la esperanza para la Iglesia católica, que sigue creciendo de manera muy significativa y alentadora, y de esperanza para la entera humanidad. Dicen que África es la tierra de los gestos, de los signos, de las parábolas y de las fábulas con «moraleja». En este sentido, uno de los símbolos más comunes y hasta sagrados es el árbol, es plantar un árbol, expresión de encuentro con la naturaleza, de tradición, de don, de esfuerzo, de siembra, de espera, de esperanza. Plantar un árbol es un gesto cargado de futuro, que inspira confianza, es «una invitación a seguir luchando contra fenómenos como la deforestación y la desertificación». Plantar un árbol –habla, de nuevo, Francisco- «nos provoca a seguir confiando, esperando y especialmente comprometiendo nuestras manos para revertir todas las situaciones de injusticia y deterioro que hoy padecemos».
         No ha sido la primera vez que el Papa ha plantado un árbol. Ni será la última. Lo hizo en Jerusalén; lo repitió en Roma, junto a los presidentes de Israel y de Palestina, y el patriarca Bartolomé I; lo realizó también en Paraguay, y quizás en otros lugares. Ahora acaba de hacerlo asimismo en Nairobi, en un lugar y fecha bien emblemáticos: la sede u oficinas de Naciones Unidas (UNON) y en las vísperas mismas del comienzo de la Cumbre en París sobre el cambio climático (ver páginas 15 y 16 de ecclesia de hoy).
         El nuevo árbol de Francisco en Kenia, y por ende en África y en el mundo, es un «elocuente signo de esperanza», una apremiante llamada a los humanidad y una ferviente plegaria a Dios para que sostenga los esfuerzos de los que trabajan por «cultivar una sociedad solidaria, justa y pacífica».
         Preciso será también hacer una «parada», una «escala», en la etapa de Francisco en República Centroafricana. Por tantos y, muchas veces, dolorosos de todos conocidos. Por ello, emociona, alecciona, interpela la firme decisión –ya gozosa realidad- del Papa de visitar este país, al que ya viajó también Juan Pablo II en 1985. Y conmueven las palabras y los gestos de Francisco, entre los que sobresale, por su valor paradigmático y globalizador, la apertura de la primera puerta del Año Jubilar de la Misericordia precisamente allí, en la catedral de su capital, en Bangui.
         Era hasta ahora una catedral ignota, desconocida, del «montón», hasta «insignificante»… Una catedral de ladrillo, sin historia, sin belleza… Y ya es para siempre un nuevo símbolo de la misericordia, del amor, del perdón, de la reconciliación, de una Iglesia y de un mundo mejores. “Laudato si`”, Laudato si`. Y el resto, en nuestras manos y en las de Dios.

1 de diciembre, día de San Edmundo Campion



Hoy, 1 de diciembre, conmemoramos a San EDMUNDO CAMPION, Mártir.

SAN EDMUNDO CAMPION (1540-1581) nació en Londres, Inglaterra, hijo de un comerciante de libros, en la época del cisma protestante.

A pesar de haber nacido en un entorno católico, San Edmundo Campion tuvo que pasar por anglicano para poder acudir a la universidad.

Gracias a un estipendio, estudió en el prestigioso St. John’s College de Oxford, donde destacó especialmente por sus cualidades como orador.

Al terminar sus estudios, su conciencia le dictó emigrar a Irlanda, donde podía vivir tranquilamente como católico, pero de ahí pasó en 1571 a Flandes (los Países Bajos), para estudiar teología católica en Douai.

Dos años más tarde, San Edmundo viajó a Roma para ingresar a la Compañía de Jesús. Después de un tiempo, la Orden lo envió como maestro a Brno (o Brünn) y a Praga, en la actual República Checa, donde fue ordenado sacerdote en 1578.

En 1579, San Edmund Campion regresó clandestinamente a Inglaterra en compañía de Robert Persons, con el objetivo de abrir una escuela jesuita en pleno territorio protestante.

Durante dos años trabajó San Edmundo de manera encubierta, visitando a católicos presos y publicando discursos inflamados en contra de la Iglesia anglicana con ayuda de una imprenta de tipos móviles, un invento muy reciente en ese tiempo.

El escrito suyo que más impacto causó fue el Decem Rationes, o Diez razones para ser católico, aunque lamentablemente también llamó la atención de las autoridades inglesas.

Tras una denuncia, San Edmundo Campion fue capturado en Norfolk, donde lo sometieron al potro de tormentos para que abjurara del catolicismo, lo cual fue en vano.

Una discusión pública con teólogos protestantes incrementó su prestigio público. No obstante, San Edmundo fue procesado por el delito de conjurar contra la reina.

Primeramente fue encerrado en la Torre de Londres, donde lo torturaron otra vez. Al ver que su voluntad era inalterable, fue condenado a la pena capital.

San Edmundo Campion fue ahorcado en público junto con Alexander Briant y Ralph Sherwin; con la soga al cuello, se dio tiempo aún de expresar sus respetos por la reina.

Diez de los 69 mártires de Inglaterra y Gales fueron ejecutados un día como hoy en 1581. Todos ellos, incluyendo a San Edmundo Campion, fueron canonizados en 1970 por el papa Paulo VI.

SAN EDMUNDO CAMPION nos enseña con qué fuerza son capaces de incidir los argumentos verdaderos en el pensamiento confuso.

SAN ELOY

 

OBISPO




Despierto de inteligencia y hábil en el empleo de sus manos. Aprendiz de platero de los de antes, es decir, de los que tienen que martillear el metal para sacarle de las entrañas la figura que el artista tiene en su mente. 

Tanta destreza adquirió que el rey Clotario II, su hijo Dagoberto luego y su nieto Clovis II después, lo tuvieron como propio en la corte para los trabajos que en metales preciosos naturalmente necesitan los de sangre azul que viven en palacios y tienen que solventar compromisos sociales, políticos y hasta militares con sus iguales.

Pero lo que llamó poderosamente la atención de estos principales del país galo no fue sólo su arte. Eso fue el punto de arranque. Luego fue el descubrimiento de su entera personalidad profundamente honrada. Un hombre cabal. De espíritu recto. Cristiano más de obras que de nombre. Piadoso en su soledad y coherente en la vida. Prudente en las palabras y ponderado en los juicios. Un sujeto poco frecuente en sus tiempos atiborrados de violencia.

El rey Dagoberto, considerando los pros y contras, pensó que era el hombre ideal para solucionar el antiguo contencioso que tenía con el vecino conde de Bretaña, lo envió como legado y acertó en la elección por el resultado favorable que obtuvo. No es extraño que Eloy o Eligio pasara a ser solicitado como consejero de la Corona.

Aparte de sus sinceros rezos privados y del reconocimiento de su indignidad ante Dios —cosa que le dignificaban como hombre—, supo compartir con los necesitados los dineros que recibía por su trabajo. Patrocinó la abadía de Solignac, a sus expensas nacieron otros en el Lemosin y, en París, la iglesia de San Pablo.

No es sorprendente que al morir el obispo de Noyon y de Tournay, el pueblo tuviera sensibilidad para desear el desempeño de esa misión a Eloy y, menos sorprendente aún, que el rey Clovis pusiera toda su influencia al servicio de esa causa. Casi hubo que forzarle a aceptar. Ordenado sacerdote y a continuación consagrado obispo, se dedicó a su misión pastoral con el mejor de los empeños en los diecinueve años que aún el Señor le concedió de vida. Fueron frecuentes las visitas pastorales, se mostró diligente en el trato con los sacerdotes, se tiene por ejemplar su disciplina de gobierno y esforzado en la superación de las dificultades para extender el Evangelio allí donde rebrotaba la idolatría pagana o echaban raíces los vicios de los creyentes. Hasta estuvo presente en el concilio de Chalons-sur-Seine, del 644.

Este artífice de los metales nobles y de las gemas preciosas que no se dejó atrapar por la idolatría a las cosas perecederas ha sido adoptado como patrono de los orfebres, plateros, joyeros, metalúrgicos y herradores. Ojalá los que asiduamente tienen entre sus manos las joyas que tanto ambicionan los hombres sepan sentirse atraídos por los bienes que no perecen.