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| Paulino de York, Santo |
El Nombre de San Paulino figura en el
Martirologio Romano y en los martirologios ingleses. Fue el primer
apóstol del reino más poderoso de Inglaterra en su época.
Había ido a dicho país como miembro del segundo grupo
de misioneros enviados por el Papa San Gregorio l. Cuando
el rey de Nortumbría, Edwino, solicitó la mano de Etelburga,
la hermana del rey Edbaldo de Kent, prometió respetar la
religión de su prometida, San Paulino partió con ella a
Nortumbría para encargarse de la nueva misión. El año 625,
San Justo, arzobispo de Canterbury, le consagró obispo.
San Paulino sufría atrozmente en medio de aquel pueblo que
no conocía a Dios. Su predicación no tuvo éxito al
principio, pero Dios escuchó final mente sus oraciones. El rey
Edwino se convirtió en la forma en que lo expli
caremos en el artículo a él consagrado (12 de octubre),
y fue bautizado en York por San Paulino, en la
Pascua del año 627. Los dos hijos del primer matrimonio
del monarca, así como otros muchos nobles, siguieron el ejemplo
de Edwino. La multitud se apretujaba para recibir el bautismo
de manos de San Paulino, a orillas del río Swale,
en las cercanías de Catterick. Edwino residía en Yeavering, del
Glendale y San Paulino solía bautizar en esa región con
el agua del río Glen. En una ocasión pasó ahí
treinta y seis días, para impartir instrucción y bautizar al
pueblo de día y de noche. El nombre de San
Paulino está relacionado con los de las poblaciones de Dewsbury,
Easingwold y algunas más. El campo de apostolado del santo
fue, sobre todo, el sur de Nortumbría. Cruzó el rio
Humbert y evangelizó también a los habitantes de Lindsey, donde
bautizó al gobernador de Lincoln y construyó una iglesia. Después
de la muerte de San Justo, consagró a San Honorio
arzobispo de Canterbury. Asistido por su diácono, Jaime, bautizó a
numerosas personas en el río Trent, cerca de Littleborough, según
contó a San Beda el abad Deda, que fue uno
de los que se bautizaron en esa ocasión. El mismo
abad refirió a Beda que Paulino era "un hombre alto,
un tanto encorvado, de cabello blanco, rostro alargadoy nariz aguileña,
cuya presencia inspiraba veneración y respeto."
El Papa
Honorio I envió el palio a San Paulino para designarle
metro politano del norte de Inglaterra. El mismo Pontífice escribió
al rey Edwino para felicitarle por su conversión: "Hemos enviado
palios de metropolitanos a Honorio y Paulino, de suerte que
cuando plazca a Dios llamar a sí a uno de
ellos, el otro estará autorizado, en virtud de esta carta,
a nombrarle un sucesor." Sin embargo, San Paulino jamás usó
el palio en su catedral y, cuan do la carta
de Honorio I llegó a Inglaterra, Edwino ya había muerto.
En efecto, casi dos años antes de que el Pontífice
la escribiese (lo cual demuestra lo difíciles que eran entonces
las comunicaciones), los paganos mercianos, encabezados por Penda y reforzados
por los bretones cristianos de Gales, inva dieron la Nortumbría
y dieron muerte a Edwino. Los invasores destruyeron en gran
parte la obra de San Paulino. El santo dejó entonces
la diócesis de York a cargo del diácono Jaime y
acompañó a Kent a la reina Santa Etelburga, con sus
dos hijos y su nieto, en su viaje por mar.
Como la sede de Rochester estaba entonces vacante, San Paulino
aceptó la invitación para encargarse de administrarla y así lo
hizo durante diez años, "hasta que voló al cielo, cargado
con el fruto de sus trabajos". Probablemente tenía por lo
menos sesenta años cuando partió de York con Santa Etelburga
y hubiera sido una temeridad volver a Nortumbría, que estaba
entonces en el mayor desorden. San Beda refiere que el
fiel Jaime, su vicario, era. un hombre de gran santidad,
que instruyó y bautizó a muchas personas "y arrancó muchas
presas al viejo enemigo de la naturaleza humana". Cuando se
restableció la paz en York Jaime "introdujo en la iglesia
el canto romano." San Paulino murió en Rochester, el 10
de octubre de 644; legó su palio a la catedral
y una cruz de oro y un cáliz, que había
traído de York, a la iglesia de Cristo de Canterbury.
Varias diócesis inglesas celebran su fiesta.
Nuestra principal
fuente es la Historia ecclesiastica de Beda (edic. y notas
de Plum mer). Apenas se pueden obtener unos cuantos datos
fidedignos de la crónica en verso de Alcuino, de Simeón
de Durham y de otros escritores de la época (cf.
Raine, History of the Church of York, (Rolls Series). El
excelente artículo del canónigo Burton en Catholic Encyclopedia tiene una
buena bibliografía. Véase F. M. Stenton, Anglo-Saxon England (1943), pp.
113-116. La inserción del nombre de San Paulino en múltiples
calendarios (cf. Stanton, Menology, p. 485), así como las numerosas
cruces relacionadas tradicional mente con su nombre que hay en
el norte de Inglaterra, demuestran la popularidad del culto del
santo.
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