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| Hecho para más |
¿Yo qué pinto en este mundo? ¿Tengo una misión encomendada?
¿Qué hay después de la muerte? ¿Qué quiere Dios de
mí? ¿Podré ser feliz con el plan que Dios tiene
para mi vida?
Estas y otras muchas preguntas se presentan como
un torbellino en el corazón y en la mente de
los adolescentes y jóvenes. Quizás ya se han leído en
un libro, o fueron escuchadas por boca de otros; pero
una vez que se presentan en el propio corazón, se
convierten en una pieza clave, en una prioridad que
debe ser resuelta. De esas respuestas depende el rumbo que
tome la vida hasta la muerte.
La vida es una y
sólo se vive una vez. Por eso es necesario tener
objetivos, una meta, un ideal, por el cual poder dar
la vida, luchar, caer, levantarse, entregarse. Eso es lo que
hace plena una vida: gastarla por algo bueno. Dios al crear
cada alma le encomienda una misión, una misión que a
la vez hará plena y feliz a la misma. Es
ahí cuando cada quien, en lo más profundo de su
corazón, debe responder a esas preguntas hasta encontrar el porqué
y para qué está en este mundo. Después dejando toda
pereza y temor, lanzarse a cumplir dicha misión y alcanzar
ese ideal que llena tu vida de sentido y al
que quieres llegar.
Es triste ver a tantas almas que pierden
su vida en placeres, vanidades o cosas pequeñas, no necesariamente
malas, pero sí superficiales y pasajeras, que no les dan
la felicidad e incluso los dejarán más vacíos y sedientos
de plenitud que al inicio.
El hombre está hecho para más.
No para conformarse con una vida y una entrega mediocre.
No para perder su alma en el pecado. No para
vivir una existencia sin metas ni sentido. No para pasar
por el mundo sin dejar una huella de bondad y
alegría.
El hombre está hecho para más. Para lanzarse desde sus
primeros años a grandes retos e ideales, para volar alto,
para alcanzar su felicidad con la ayuda de Dios.
El hombre
está hecho para más, para luchar, caer y levantarse, para
hacer felices a los demás con una sonrisa, para ser
libre pero responsable de sus actos, para respetar la vida
de los demás. El hombre está hecho para dejar huella. Este
esfuerzo no es fácil, es más, habrán dificultades, pero
vale la pena descubrir ese ideal y darlo todo por
alcanzarlo, vale la pena descubrir todas tus capacidades y todo
el aguante que tienes.
La vida es una y sólo se
vive una vez, y con tu libertad dejas o no
dejas huella en la historia.
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