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| Andrés Avelino, Santo |
Presbítero
Martirologio Romano: En Nápoles, de la Campania, san Andrés Avelino,
presbítero de la Congregación de Clérigos Regulares, que brilló por
su santidad y celo en procurar la salvación del prójimo,
hizo el arduo voto de avanzar cada día en las
virtudes y, cargado de méritos, con muerte santa descansó al
pie del altar (1608).
Etimología: Andrés = Aquel que es un
Hombre viril, es de origen griego
San Andrés Avelino nació en
Nápoles (Italia) en 1521.
Entró a la comunidad de Padres Teatinos
y allí dio tales muestras de sabiduría, que fue nombrado
maestro de novicios y superior.
San Carlos Borromeo, que era Arzobispo
de Milán, quedó tan admirado de las cualidades de ciencia
y de santidad de San Andrés que pidió a los
superiores de esa comunidad que se lo enviaran a Milán,
y lo obtuvo, consiguiendo con ello un gran progreso para
su ciudad, porque las predicaciones de Avelino convertían muchos pecadores.
Había
un convento muy relajado y San Carlos envió al Padre
Andrés a tratar de reformarlo. Lo amenazaron de muerte si
se atrevía a entrar allá, pero fue valiente y acabó
con todos los abusos.
En la ciudad de Piacenza su predicación
produjo un cambio tan grande en las costumbres, que los
cantineros y dueños de casas de juegos se quejaron ante
el gobernador porque se les había acabado la clientela. El
gobernador llamó al santo para que le diera explicaciones y
este le habló tan hermosamente acerca de lo importante que
es evitar el pecado y salvar el alma, que desde
ese día la esposa del gobernante lo escogió como director
espiritual.
En su ciudad de Nápoles su predicación convertía miles de
pecadores, y él acompañaba sus palabras con admirables milagros y
sanaciones.
San Andrés Avelino murió a la edad de 80 años
en noviembre de 1608, y murió en el preciso momento
en el que empezaba la santa misa. Al hacer la
señal de la cruz para comenzar la celebración, cayó muerto
de un ataque de apoplejía.
Acudieron grandes multitudes a visitarlo en
su ataúd, y durante 72 horas su cadáver echó sangre
cada vez que le hicieron alguna pequeña cortada. Esa sangre
la recogieron en frascos, y cuatro años después empezó a
hervir, en el aniversario e su muerte.
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