martes, 1 de enero de 2013

22 mártires de la persecusión religiosa en Uganda (1885-1886)

 
Entre 1885 y 1886 fueron martirizados en Uganda 22 cristianos nobles o cortesanos del Rey Mwanga, que fueron degollados o quemados vivos. Fueron beatificados por SS benedicto XV en 1920 y canonizados por SS Pablo VI el 18 de octubre de 1964, y la celebración litúrgica conjunta, en el grupo encabezado por san Carlos Lwanga, es el 3 de junio.

"Quién fue el que primero introdujo en Africa la fe cristiana se disputa aún; pero consta que ya antes de la misma edad apostólica floreció allí la religión, y Tertuliano nos describe de tal manera la vida pura que los cristianos africanos llevaban, que conmueve el ánimo de sus lectores. Y en verdad que aquella región a ninguna parecía ceder en varones ilustres y en abundancia de mártires. Entre éstos agrada conmemorar los mártires scilitanos, que en Cartago, siendo procónsul Publio Vigellio Saturnino, derramaron su sangre por Cristo, de las preguntas escritas para el juicio, que hoy felizmente se conservan, se deduce con qué constancia, con qué generosa sencillez de ánimo respondieron al procónsul y profesaron su fe. Justo es también recordar los Potamios, Perpetuas, Felicidades, Ciprianos y "muchos hermanos mártires" que las Actas enumeran de manera general, aparte de los mártires aticenses, conocidos también con el nombre de "masas cándidas", o porque fueron quemados con cal viva, como narra Aurelio Prudencio en su himno XIII, o por el fulgor de su causa, como parece opinar Agustín. Pero poco después, primero los herejes, después los vándalos, por último los mahometanos, de tal manera devastaron y asolaron el África cristiana que la que tantos ínclitos héroes ofreciera a Cristo, la que se gloriaba de más de trescientas sedes episcopales y había congregado tantos concilios para defender la fe y la disciplina, ella, perdido el sentido cristiano, se viera privada gradualmente de casi toda su humanidad y volviera a la barbarie."

Así comienza Benedicto XV las letras apostólicas de beatificación de los siervos de Dios Carlos Lwanga, Mattías Murumba y sus compañeros, más conocidos con el nombre de los Mártires de Uganda. En efecto, ya hacia fines del siglo XIX, cuando las glorias del Africa cristiana habían pasado a una remota perspectiva histórica, mientras los exploradores iban penetrando en los misterios del continente negro, los misioneros emulaban, y en no pocas ocasiones superaban, sus trabajos y sus esfuerzos. Entre ellos destacaba un insigne hijo de Bayona, el cardenal Lavigerie, a quien correspondió la gloria de restituir la gloriosa sede de Cartago. El fue quien, con el deseo de promover eficazmente el apostolado misional en Africa, instituyó los "misioneros de Africa", más conocidos con el nombre de Padres blancos.

Ya en los principios del apostolado, los Padres blancos se encargaron de la región de Uganda, como parte del Vicariato del Nilo superior, el año 1878. Consiguieron entrar en la región, y hasta obtener no pocos neófitos. Establecida una estación misional, la de Santa María de Rubaga, acudieron a ella por centenares los negros, y hubo momentos en que podía esperarse una rápida cristianización de toda aquella región. El mismo rey, llamado Mtesa, al principio les favoreció, aunque luego, por temor a que la nueva religión fuera obstáculo para el floreciente comercio de esclavos que él mantenía, obligó a los misioneros a alejarse. Pero, muerto el rey Mtesa, le sucedió su hijo Muanga, amigo de los cristianos, con lo que volvieron a renacer las esperanzas. Aún más: con ocasión de una conjuración que fue descubierta, el nuevo rey decidió rodearse de cristianos, y así gran parte de su corte estuvo compuesta por jóvenes bautizados, con alguno de los cuales había llegado el rey a establecer auténtica amistad. Pronto, sin embargo, aquel panorama iba a verse enteramente turbado.

Se interpuso, de una parte, la política. El primer ministro, que había tenido cierta intervención en la conjura descubierta y no podía perdonar a los cristianos su lealtad, empezó a tramar su destrucción. Acabó de exasperarle la noticia de que el rey pensaba nombrar para su cargo a José Mkasa, un cristiano. Pero acaso sus maniobras hubieran fracasado si no hubiese intervenido otra causa: la lujuria. Por influjo de las costumbres mahometanas el rey, que hasta entonces había llevado una vida pura, cayó en la lujuria en su forma más abyecta y opuesta a la naturaleza. Y se encontró con que los jóvenes que formaban parte de su corte y eran cristianos oponían una negativa rotunda a sus infames solicitaciones. Lo que debiera haber servido en honor de la religión fue utilizado como pretexto para la persecución.

Nada faltaba al esquema clásico. Como motor, las pasiones. La codicia, excitada por el temor a perder el comercio de esclavos. La ambición de los políticos, temerosos de verse al margen del poder. La lujuria, en su forma más baja y repugnante. Nada iba a faltar tampoco para ese mismo esquema clásico en el desarrollo. Las escenas que habíamos leído en los primeros tiempos del cristianismo las vamos a encontrar reproducidas, en algunas ocasiones casi a la letra, en 1886, en el corazón del continente africano. En efecto, el rey, irritado por aquella resistencia que encontraba, decretó la persecución contra "todos los que hicieren oración", que ésta fue la preciosa definición de los cristianos que se dio en el decreto persecutorio. E inmediatamente se desataron las furias de los paganos contra aquella cristiandad naciente. Cuántos fueron los que perecieron no lo sabemos, ni será fácil que se sepa nunca, habiendo ocurrido aquellos martirios en sitios donde la escritura era desconocida prácticamente y donde, por tanto, no podían perpetuarse los hechos ocurridos. Dios quiso, sin embargo, que conociéramos siquiera el martirio de algunos africanos que, por ocupar puestos más relevantes, dieron su vida en condiciones que permitieron luego averiguar lo sucedido. Tales son los mártires que Benedicto XV beatificó solemnemente el 6 de junio de 1920.

Pueden dividirse en dos grupos, de los que hablaremos sucesivamente. El primero está constituido por unos cuantos jóvenes, cuyas edades fluctúan entre los trece y los veintiséis años. A última hora se les agregó un compañero de treinta años. Todos ellos tienen como nota común el formar parte de la corte y estar viviendo como pajes en el palacio del rey. Todos fueron martirizados un mismo día, y casi todos con un mismo martirio. Puede tenerse como principal a Carlos Lwanga. Tenía veintiún años el día de su martirio y podía considerarse como el favorito del rey, que había contado con él siempre para sus encargos más delicados. Siempre, hasta el día en que el rey se atrevió a pedirle lo que él no podía en manera alguna darle. Entonces fue arrojado al calabozo, y allí vinieron muy pronto a acompañarle sus compañeros de martirio. Entre ellos Mbaga Tuzindé, hijo de Mkadjanga, el principal y el más cruel de los verdugos. Era catecúmeno cuando empezó la persecución, y el mismo Carlos Lwanga le bautizó poco antes de ser condenado a muerte. Con él sucedió una escena que ya habían conocido los cristianos en las actas de las Santas Perpetua y Felicidad: su padre se presentó en el calabozo para pedirle una y otra vez que abjurase la religión católica, o que, al menos, dejase que le escondieran y que prometiera no volver a orar. A lo que el adolescente, pues no había cumplido todavía dieciséis años, respondió, con la firmeza que tantas veces hemos contemplado en los mártires cristianos, diciendo que prefería perderlo todo antes que abjurar. El padre tuvo que limitarse a utilizar su cargo para obtener para su hijo un triste privilegio: encargó a uno de los verdugos que estaban a sus órdenes que, cuando ya estuviera su hijo junto a la pira, le diera un golpe en la cabeza para que perdiera el sentido y así fuese quemado sin sufrir tanto.

No es posible dar, ni siquiera en síntesis, las biografías de los trece mártires que forman este primer grupo. Dos de ellos, Mgagga y Gyavira, de dieciséis y diecisiete años, fueron bautizados en la misma cárcel por Carlos Lwanga. Otro, Santiago Buzabaliao, intentó repetidas veces la conversión del mismo rey, con quien le había unido buena amistad antes de su elevación al trono. Los demás, jóvenes todos, resistieron impávidos todas las amenazas. Pero entre ellos destaca la figura angelical y encantadora de Kizito, niño aún de trece años, que fue, sin embargo, el que dio la nota de máxima valentía. El levantó el ánimo de los que desfallecían. El fue también el que, camino del patíbulo, invitó a todos a cogerse de las manos, de tal manera que llevaran unos a otros, si alguno decayera en su ánimo. El fue, en fin, el que con mayor fuerza rechazó proposiciones libidinosas del rey.

Nota curiosa constituye la presencia en el grupo de Mukasa Kiriwanu. Formaba parte del grupo de los pajes de la corte, pero aún no estaba bautizado. Cuando sus compañeros salían hacia el lugar del suplicio, uno de los verdugos le preguntó si era cristiano. El contestó que sí y se unió a los condenados. Y así, sin haber recibido el bautismo de agua, sino únicamente el de sangre, ascendió a los altares. Es hermoso también el caso de Lucas Banabakintu. No pertenecía a la servidumbre regia, sino a la de un gran señor. Había recibido hacía cuatro años el bautismo y la confirmación, y, cuando después recibió la primera comunión, se distinguió por su extraordinaria pureza de vida y su fervor en las cosas santas. Al estallar la persecución le hubiera sido fácil evitar ser apresado. Con gran fortaleza de ánimo se presentó, sin embargo, a su dueño, y éste le entregó a los soldados del rey. Así, a pesar de que su edad era superior a la de sus compañeros (tenía treinta años), mereció padecer el martirio con ellos.

Amaneció el día 3 de junio de 1886. Agrupados todos los mártires, salieron del calabozo camino de una colina llamada Namugongo. No todos, sin embargo, llegaron a ella. Algunos, que no pudieron andar con la suficiente presteza, fueron alanceados por el camino. Los que quedaban llegaron, por fin, al lugar del suplicio. Les ataron de pies y manos; les envolvieron en una red hecha de cañas y les pusieron en pie sobre unos haces de leña, para que sus cuerpos se fueran consumiendo lentamente. Y entonces se produjo la maravilla que colmó de admiración a los verdugos, que jamás habían visto cosa parecida: empezó a arder la leña y comenzaron las llamas a lamer los pies de los mártires; quedaron éstos envueltos en una nube de humo. Y, en lugar de salir de ella gemidos o maldiciones, salieron únicamente murmullos de oración y cánticos de victoria. Exhortándose unos a otros estuvieron firmes sobre el fuego, hasta que, por fin, sus voces se fueron extinguiendo. Grex immolatorum tener, tierna grey de los inmolados, les llama Benedicto XV, aplicándoles la frase que la Sagrada Liturgia dedica a los santos inocentes.

Pasemos al segundo grupo de mártires, formado por nueve de ellos. En realidad, sin embargo, muy bien pudieran agregarse cinco al grupo anterior, pues, aunque no fueron martirizados el mismo día ni de la misma forma, pertenecían también, como los anteriores, a la corte, estaban unidos con ellos por lazos de íntima amistad, eran jóvenes de la misma edad, y sólo circunstancias fortuitas hicieron que no fuesen atormentados el mismo día 3 de junio. Junto a ellos nos encontramos con otros mártires, que también repiten, por su parte, las más hermosas páginas de los primeros tiempos del cristianismo.

Recordemos en primer lugar a Matías Kalemba Murumba. Era ya un hombre hecho, pues tenía cincuenta años y ejercía la profesión de juez. Había sido primero mahometano y después protestante, para terminar recibiendo el bautismo en la Iglesia católica el 28 de mayo de 1882. Entonces, temiendo las dificultades de su profesión, la dejó, y se dedicó con alma y vida a la propagación de la religión, no sólo mediante la educación cristianísima de sus propios hijos, sino también con una labor de ardiente proselitismo. Llamado a la presencia del primer ministro, confesó abiertamente la fe y fue condenado a morir con muerte horrible. Sus verdugos le llevaron a un lugar inculto y desierto, temiendo que la piedad de los espectadores pudiera poner obstáculos a la ejecución de la tremenda sentencia. Allí fue Matías, con sus verdugos, alegre y contento. Empezaron por cortarle las manos y los pies. Después le arrancaron trozos de carne de la espalda, que asaron ante sus propios ojos. Finalmente, le vendaron con cuidado las heridas, para prolongar su martirio, y le dejaron abandonado en aquel lugar desierto. Tres días después unos esclavos que estaban cortando cañas oyeron la voz de Matías, que les pedía un poco de agua. Pero, al verle desfigurado, mutilado, temieron al rey y se horrorizaron de tal manera que huyeron dejándole abandonado. Solo por completo, expiró al poco tiempo.

Tiene también un corte evangélico el martirio de Andrés Kagwa, pues nos recuerda la escena del de San Juan Bautista. Unido con íntima amistad al rey, había dado muestras de una gran caridad con ocasión de la peste que había invadido a la región. Fueron muchos los enfermos a los que, después de haberles atendido con caridad ardiente, bautizó y enterró después con sus propias manos. En su apostolado llegó a intentar catequizar a los hijos del primer ministro. Este juró su ruina, hasta el punto de prometerse que no habría de cenar aquel día sin que al verdugo le trajera a la mesa la mano cortada de Andrés. Así se hizo aquel 26 de mayo en que el mártir, a sus treinta años de edad, voló a los gozos del cielo.

El mismo primer ministro consiguió también que el rey le entregase a Juan María lamari, conocido con el sobrenombre de Muzei, es decir, el anciano. Hombre de gran prestigio, lleno de prudencia, misericordioso con los pobres, daba su dinero y su actividad para conseguir la redención de los cautivos, a los que catequizaba. Cuando vio que eran perseguidos los cristianos rehusó huir. Antes al contrario, se presentó con toda naturalidad ante el rey. Este le envió al primer ministro. Algo sospechaba el mártir, pero, como dicen las letras de beatificación, "pensé que era absurdo temer por algo que tuviera relación con la causa de la religión". Y, en efecto, al presentarse al primer ministro, éste ordenó que le arrojaran a un estanque que tenía en su finca. Allí pereció ahogado.

Terminemos la relación, que puede parecer monótona, pero que, sin embargo, es gloriosísima, con la primera de las víctimas: José Mkasa Balikuddembé. Había servido ya al rey Mtesa como ayuda de cámara. Su hijo Muanga, al llegar al trono, le conservó junto a sí y le puso al frente de la casa regia. El mártir se dedicó a un apostolado activísimo entre los jóvenes que formaban parte de la corte. Todo iba bien, y el rey le tenía en gran consideración y afecto, hasta que José Mkasa hubo de oponerse a las obscenas pretensiones del rey. Entonces cambió todo. Fue condenado a muerte. Y llevado a un lugar llamado Mengo, donde fue decapitado. Antes, sin embargo, de que la sentencia se ejecutara José Mkasa declaró públicamente que perdonaba de todo corazón al rey y que encargaba a sus verdugos que le pidieran, por favor, en su nombre que hiciese penitencia cuanto antes.

Tal es la historia de los Mártires de Uganda. Otros muchos martirios hubo en aquella misma persecución, de los que, como hemos dicho, no conservamos memoria pormenorizada. Lo que ciertamente sabemos es que al poco tiempo cambiaba por completo la situación. Los perseguidores morían con muertes miserables. Y, en cambio, las multitudes acudían en masa a los misioneros solicitando el bautismo. Hoy las tierras de Uganda se han transformado en una de las más florecientes cristiandades. Establecida la jerarquía eclesiástica con un arzobispado y seis diócesis sufragáneas, florece el clero indígena, y alguno de los obispos puestos al frente de las diócesis es descendiente directo de los Beatos Mártires. Los católicos de aquella región se cuentan por muchos millares y ha vuelto a cumplirse la frase de Tertuliano. Como en los primeros tiempos del cristianismo, la sangre de los mártires ha sido semilla de cristianos. Fueron beatificados por SS benedicto XV en 1920 y canonizados por SS Pablo VI el 18 de octubre de 1964.

El presente artículo, que se refiere al conjunto de los mártires ugandeses, y no sólo a primer grupo de Carlos Lwanga, está firmado por Lamberto De Echeverría.
Bibliografía: AAS 12 (1920) 82, 168s, 272 281, 57 (1965) 693 703. ANDRE, M, «Les martyrs noirs de l'Ouganda» (Paris, 1936). BEDUSCRI, G , «Los martires de Uganda» (Madrid, 1964). «San Carlos Lwanga y compañeros mártires», en A. BALL, Santos de nuestro tiempo, I (Lima 2003).
En la imagen: Carlos Lwanga (al centro) y sus 21 compañeros mártires, de Albert Wider, 1962.

99 mártires de Angers en la Revolución Francesa (1794)

 
Hombres y mujeres, consagrados y laicos, mártires de la Revolución Francesa en la diócesis de Angers en 1794, elevados a los altares por el Papa Juan Pablo II el 19 de febrero de 1984.

Verdaderos cristianos que dan testimonio, con su negativa a odiar a sus verdugos y con su perdón, su deseo de paz para todos: «He rogado al buen Dios por la paz y la unidad de todo el mundo» (Marie Cassin). Estos últimos momentos manifiestan la profundidad de su fe. Algunas cantaaban himnos y salmos hasta llegar al lugar del suplicio «pidieron algunos minutos para rendir a Dios el ssacrificio de sus vidas, y lo hacían con tanto fervor que hasta sus verdugos quedaban atónitos». La hermana Marie-Anne, Hija de la Caridad, conforta así a su hermana: «tendremos la dicha de ver a Dios y poseerlo por toda la eternidad, yseremos por él poseíadas sin temor a ser separadas». Son testimonios del Abad Gruget citados por el Papa Juan Pablo II en la misa de beatificación de este grupo de mujeres que elevó a los altares, junto con otros mártires de la Revolución Francesa en la diócesis de Angers, el 19 de febrero de 1984.

Esta es la lista completa de los beatificados en esa misma ceremonia: se han dejado en italiano los nombres, tal como figuran en la lista del sitio vaticano, los demás términos se han traducido.

Guglielmo REPIN, mártir, sacerdote secular, nacido en Thouarce', Francia, el 26 de agosto de 1709, muerto en Angers, Francia, el 2 de enero de 1794, y 98 compañeros, mártires:

1. Gabriella ANDROUIN, laica, nacida en Saint- Lambert-du-Lattay, Francia, el 6 de septiembre de 1755, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
2. Pierina ANDROUIN, laica, nacida en Saint-Lambert- du-Lattay, Francia, el 31 de agosto de 1760, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
3. Susanna ANDROUIN, laica, nacida en Saint- Lambert-du-Lattay, Francia, el 16 de marzo de 1757, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
4. Lorenzo BATARD, sacerdote secular, nacido en Chalonnes-sur-Loire, Francia, el 4 de febrero de 1744, muerto en Angers, Francia, el 2 de enero de 1794.
5. Vittoria BAUDUCEAU, casada con REVEILLERE, comerciante, nacida en Thouars, Francia, el 20 de septiembre de 1745, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
6. Odilia BAUMGARTEN, hermana de la Caridad de San Vicente de Paul, nacida en Gondrexange, Francia, el 15 de noviembre de 1750, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
7. Francesca BELLANGER, laica, nacida en Angers, Francia, el 24 de junio de 1735, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
8. Luisa BESSAY DE LA VOUTE, laica, noble, nacida en Saint-Mars-des-Pre's, Francia, el 22 de agosto de 1721, muerta en Avrille', Francia, el 10 de febrero de 1794.
9. Pierina BESSON, laica, nacida en Les Essarts, Francia, intorno al 1743, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
10. Maddalena BLOND, laica, campesina, nacida en Angers, Francia, intomo al 1764, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
11. Francesca BONNEAU, laica, nacida en Saint-Le'ger-des-Sois, Francia, intomo al 1764, muerta en Avrille' el 1 ° de febrero de 1794.
12. Renata BOURGEAIS, viuda de JURET, laica, campesina, nacida en Montjean, Francia, el 12 de noviembre de 1751, muerta en Avrille', Francia, el 16 de abril de 1794.
13. Giovanna BOURIGAULT, laica, campesina, nacida en Chaudefonts, Francia, el 24 de octubre de 1757, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
14. Pierina BOURIGAULT, laica, campesina, nacida en Montjean, Francia, el 12 de noviembre de 1751, muerta en Avrille', Francia, el 16 de abril de 1794.
15. Maddalena CADY, laica, campesina, nacida en Chalonnes-sur-Loire, Francia, el 7 de abril de 1756, muerta en Avrille' el 14 de abril de 1794.
16. Renata CAILLEAU, casada con GIRAULT, campesina, nacida en Saint-Aubin-de-Luigne', Francia, el 6 de junio de 1762, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
17. Maria CASSIN, laica, campesina, nacida en Chanteloup, Francia, el 21 de enero de 1750, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
18. Francesco Luigi CHARTIER, sacerdote secular, nacido en Marigne' (Mayenne), Francia, el 6 de junio de 1762, muerto en Angers, Francia, el 22 de marzo de 1794.
19. Maria Giovanna CHAUVIGNE, casada con RORTEAU, artesana, nacida en La Jumellie're, Francia, el 21 de febrero de 1755, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
20. Simona CHAUVIGNE, casada con CHARBONNEAU, artesana, nacida en Chaudefonds, Francia, el 12 de marzo de 1728, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
21. Caterina COTTENCEAU, laica, artesana, nacida en Bressuire, Francia, intorno al 1733, muerta en Avrille', Francia, el 1°de febrero de 1794.
22. Carlotta DAVY, laica, artesana, nacida en Chalonnes-sur-Loire, Francia, el 19 de octubre de 1760, muerta en Avrille', Francia, el 1°de febrero de 1794.
23. Luisa Amata DEAN DE LUIGNE, laica, noble, nacida en Argenton, Francia, el 17 de noviembre de 1757, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
24. Maria DE LA DIVE, viuda de DU VERDIER, noble, nacida en Samt-Crespin-sur-Moine, Francia, el 18 de mayo de 1723, muerta en Angers, Francia, el 26 de enero de 1794.
25. Pietro DELEPINE, laico, artesano, nacido en Marigne' (Maine-et-Loire), Francia, el 24 de mayo de 1732, muerto en Awille', Francia, el 16 de abril de 1794.
26. Anna Francesca DE VTLLENUEVE, laica, noble, nacida en Seiches, Francia, l'Il de septiembre de 1741, muerta en Avrille', Francia, el 1°de febrero de 1794.
27. Caterina DU VERDIER DE LA SORINIERE, laica, noble, nacida en Chemille', Francia, el 29 de julio de 1758, muerta en Avrille', Francia, el 10 de febrero de 1794.
28. Maria Lnisa DU VERDIER DE LA SORINIERE, laica, noble, nacida en Chemille', Francia, el 27 de junio de 1765, muerta en Avrille', Francia, el 10 de febrero de 1794.
29. Rosalia DU VERDIER DE LA SORINIERE, noble, monja del Calvario, nacida en Chemille', Francia, el 12 de agosto de 1745, muerta en Angers, Francia, el 27 de enero de 1794.
30. Andrea FARDEAU, sacerdote secular, nacido en Soucelles, Francia, el 19 de noviembre de 1761, muerto en Angers, Francia, el 24 de agosto de 1794.
31. Maria FASSEUSE, laica, artesana, nacida en Bouesse, Francia, hacia el 1741, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
32. Renata Maria FEILLATREAU, viuda de DUMONT, artesana, nacida en Angers, Francia, 1'8 de febrero de 1751, muerta en Angers, el 28 de marzo de 1794.
33. Maria FORESTBER, laica, campesina, nacida en Montjean, Francia, el 6 de enero de 1768, muerta en Avrille', Francia, el 16 de abril de 1794.
34. Giovanna FOUCARD, viuda de CHALONNEAU, artesana, nacida en Chalomies-sur-Loire, Francia, el 12 de septiembre de 1747, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
35. Antonio FOURNIER, laico, artesano, nacido en La Poitevinie're, Francia, el 26 de enero de 1736, muerto en Avrille', Francia, el 12 de enero de 1794.
36. Pietro FREMOND, laico, contadino, nacido en Chaudefonds, Francia, el 16 de septiembre de 1754, muerto en Avrille', Francia, el 10 de febrero de 1794.
37. Maria GALLARD, casada con QUESSON, nacida en Saint-Laurent-de-la-Plaine) Francia, intorno 1740, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
38. Maria GASNIER, casada con MERCIER, artesana, nacida en Me'nil, Francia, 1'8 de noviembre de 1756, muerta en Avrille', Francia,' el 1° de febrero de 1794.
39. Maria GINGCENEAU, viuda de COUEFFARD, campesina, nacida en Le Mesnil, Francia, intorno al 1729, muerta en Avrille', Francia, el 16 de abril de 1794.
40. Giovanna GOURDON, viuda de MOREAU, campesina, nacida en Sainte-Christine, Francia, 1'8 de octubre de 1733, muerta en Avrille', Francia, el 16 de abril de 1794.
41. Maria GRILLARD, laica, artesana, nacida en Cholet, Francia, il5de octubre de 1753, muerta en Avrille', Francia, el l°de febrero de 1794.
42. Renata GRILLARD, laica, artesana, nacida en Cholet, Francia, el 10 de febrero de 1766, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
43. Pierina GRILLE, laica, artesana, nacida en Rochefort-sur-Loire, Francia, el 6 de febrero de 1742, muerta en Avrille', Francia el 1°de febrero de 1794.
44. Giovanna GRUGET, viuda de DOLY, comerciante, nacida en Beaupre'au, Francia, el 29 de abril de 1730, muerta en Avrille', Francia, el 1°de febrero de 1794.
45. Vittoria GUSTEAU, laica, campesina, nacida en Chatillon, Francia, intomo al 1746, muerta en Avrille', Francia, el 18 de enero de 1794.
46. Maria Anna HACHER DU BOIS, laica, sierva, nacida en Jallais, Francia, el 3 de abril de 1765, muerta en Avrille', Francia, el 10 de febrero de 1794.
47. Anna HAMABD, laica, artesana, nacida en Saint-Cle'ment-de-la-Place, Francia, intomo al 1743, muerta en Avrille', Francia, el 1°de febrero de 1794.
48. Giacomo LAIGNEAU DE LANGELLERIE, sacerdote secular, nacido en La Fle'che, Francia, el 19 de abril de 1747, muerto en Angers, Francia, el 14 de octubre de 1794.
49. Giovanni Michele LANGEVIN, sacerdote secular, nacido en Ingrandes-sur-Loire, Francia, el 28 de septiembre de 1731, muerto en Angers, Francia, el 30 de octubre de 1793.
50. Maria LARDETJX, laica, enfermera, nacida en Freigne', Francia, intomo al 1749, muerta en Avrille', Francia, el le'de abril de 1794.
51. Pierina LAURENT, laica, campesina, nacida en Louvainea,Francia, el 2 de septiembre de 1746, muerta en Avrille', Francia, el 16 de abril de 17694.
52. Giacomo LEDOYEN, sacerdote secular, nacido en Rochefort-sur-Loire, Francia, el 3 de abril de 1760, muerto en Angers, Francia, el 5 de enero de 1794.
53. Pierina LEDOYEN, laica, campesina, nacida en Saint-Aubin-de-Luigne', el 16 de septiembre de 1764, muerta en Avrille', Francia, el 1°de febrero de 1794.
54. Giovanna Maria LEDUC, casada con PAQUIER, campesina, nacida en Chalonnes-sur-Loire, Francia, el 10 de febrero de 1754, muerta en Avrille', Francia, el 16 de abril de 1794.
55. Giovanni Battista LEGO, sacerdote secular, nacido en La
Fle'che, Francia, el 13 de mayo de 1766, muerto en Angers, Francia, el 1° de enero de 1794.
56. Renato LEGO, sacerdote secular, nacido en La Fle'che, Francia, el 5 de octubre de 1764, muerto en Angers, Francia, el 1° de enero de 1794.
57. Maria LENEE, casada con LEPAGE VARANCE, nacida en Saumur, Francia, intomo al 1729, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
58. Maria LEROY, casada con BREVET, laica, artesana, nacida probablemente en Saint-Laurent-de-la-Plaine, Francia, intorno al 1756, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
59. Maria LEROY, laica, obrera, nacida en Montilliers, Francia, el 19 de mayo de 1771, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
60. Carlotta LUCAS, laica, maestra, nacida en Chalonnes-sur-Loire, el 1° de abril de 1752, muerta en Avrille', Francia, el 18 de enero de 1794.
61. Renata MARTIN, casada con L. MARTIN, laica, campesina, nacida probablemente en Chalonnes-sur-Loire, Francia, intomo al 1753, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
62. Anna MAUGRAIN, laica, comerciante, nacida en Rochefort-sur-Loire, Francia, el 12 de abril de 1760, muerta en Avrille', Francia, el 16 de abril de 1794.
63. Giovanni MENARD, laico, obrero, nacido en Andigne', Francia, el 16 de noviembre de 1736, muerto en Avrille', Francia, el 16 de abril de 1794.
64. Francesca MICHAU, laica, obrera, nacida probablemente en La Pommeraye, Francia, intomo al 1766, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
65. Francesca MICHENEAU, viuda de GELLOT, laica, obrera, nacida en Chanteloup, Francia, el 19 de mayo de 1737, muerta en Avrille', Francia, el 16 de abril de 1794.
66. Giacomina MONNIER, laica, campesina, nacida en Saint-Melaine, Francia, l'il de enero de 1726, muerta en Avrille', Francia el 1° de febrero de 1794.
67. Giuseppe MOREAU, sacerdote secular, nacido en Saint-Laurent-de-la-Plaine, Francia, el 21 de octubre de 1763, muerto en Angers Francia, el 18 de abril de 1794.
68. Giovanna ONILLON, viuda de L. ONILLON, campesina, nacida en Montjean, Francia, el 19 de abril de 1753, muerta en Avrille', Francia el 16 de abril de 1794.
69. Francesca PAGIS, casada con ROULLEAU, laica, nacida en Gouis, Francia, el 14 de octubre de 1732, muerta en Avrille'' Francia, el 1° de febrero de 1794.
70. Francesco PELTIER, sacerdote secular, nacido en Savennie'res, Francia, el 26 de abril de 1728, muerto en Angers, Francia, el 5 de enero de 1794.
71. Maddalena PERROTIN, viuda de ROUSSEAU, laica, campesina, nacida en Sain-Germain-des-Pre's, Francia, el 30 de marzo de 1744,muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
72. Pierina PHELYPPEAUX, casada con SAILLAND, laica, noble, nacida en Saumur, Francia, el 13 de mayo de 1740, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
73. Maria PICHERY, viuda de DELAHAYE, laica, artesana, nacida en Chalonnes-sur-Loire, Francia, el 30 de julio de 1754, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
74. Monica PICHERY, laica, comerciante, nacida en Chalonnes-sur-Loire, Francia, el 4 de abril de 1762, muerta en Avrille', Francia, el 18 de enero de 1794.
75. Maria PIOU, casada con SUPIOT, laica, campesina, nacida en Montrevault, Francia, el 19 de mayo de 1755, muerta en Avrille' Francia el 16 de abril de 1794.
76. Luisa POIKIER, casada con BARRE, laica, artesana, nacida en Le Longeron, Francia, el 22 de febrero de 1754, muerta en Avrille' Francia el 10 de febrero de 1794.
77. Pierina Renata POTIER, viuda de TURPAULT, laica, comerciante, nacida en Cle're'-sur-Layon, Francia, el 26 de abril de 1750, muerta en Avrille', Francia, el 16 de abril de 1794.
78. Maria Genoveffa POULAIN DE LA FORESTRIE, laica, noble, nacida en Le-Lion-d'Angers, Francia, el 3 de enero de 1741, muerta en Avrille', Francia, el 16 de abril de 1794.
79. Marta POULAIN DE LA FORESTRIE, laica, noble, nacida en Le-Lion-d'Angers, Francia, el 2 de octubre de 1743, muerta en Avrille', Francia, el 16 de abril de 1794.
80. Felicita PRICET, laica, campesina, nacida en Cha'tillon, Francia, intomo al 1746, muerta en Avrille', Francia, el 18 de enero de 1794.
81. Rosa QUENION, laica, nacida en Moze'-sur-Louet, Francia, el 20 de enero de 1764, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
82. Luisa RALLIER DE LA TERTINIERE, viuda de DEAN DE LUIGNE, noble, nacida en Cha'teau-Gontier, el 24 de abril de 1732, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
83. Renata RIGAULT, casada con PAPIN, nacida en Saint-Plorent-le-Vieil, Francia, el 14 de mayo de 1750, muerta en Avrille' Francia, el 16 de abril de 1794.
84. Margherita RIVIERE, casada con HUAU, laica, comerciante, nacida en La-Feme're-de-Fle'e, Francia, el 21 de agosto de 1756, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
85. Margherita ROBIN, laica, obrera, nacida en Montjean, Francia, el 2 de diciembre de 1725, muerta en Avrille', Francia, el 16 de abril de 1994.
86. Maria ROCHARD, laica, nacida en Montjean, Francia, el 29 de abril de 1763, muerta en Avrille', Francia, el 16 de abril de 1794.
87. Maria ROGER, viuda de CHARTIER, hostelera, nacida en Montjean, Francia, el 14 de enero de 1727, muerta en Avrille', Francia el 16 de abril de 1794.
88. Maria ROUAULT, viuda de BOUJU, laica, campesina, nacida en Vezins, Francia, el 26 de octubre de 1744, muerta en Avrille' Francia el 1° de febrero de 1794.
89. Giovanna Maria SAILLAND D'EPINATZ, laica, noble, nacida en Samur, Francia, el 3 de julio de 1769, muerta en Avrille' Francia, el 1° de febrero de 1794.
90. Maddalena SAILLAND D'EPINATZ, laica, noble, nacida en Samur, Francia, el 9 de agosto de 1770, muerta en Avrille', Francia el 1° de febrero de 1794.
91. Pierina Giovanna SAILLAND D'EPINATZ, laica, noble, nacida en Samur, Francia, el 4 de marzo de 1768, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
92. Maddalena SALLE, laica, campesina, nacida en Châteauneuf-sur-Sarthe, Francia, intorno al 1752, muerta en Avrille', Francia el 16 de abril de 1794.
93. Renata SEICHET, viuda de DACY, laica, campesina nacida en Beausse, Francia, el 28 de diciembre de 1753, muerta en Avrille' Francia, el 16 de abril de 1794.
94. Francesca SUHARD, viuda de MENARD, laica, campesina nacida en Sainte-Gemmes-d'Andigne', Francia, el 5 de febrero de 1731, muerta en Avrille', Francia, el 16 de abril de 1794.
95. Pietro TESSIER, sacerdote secular, nacido en Angers Francia, l'11 de mayo de 1766, muerto en Angers, Francia, el 5 de enero de 1794.
96. Giovanna THOMAS, viuda de DELAUNAY, comerciante, nacida en Neuvy-en-Mauges, Francia, intorno al 1730, muerta en Avrille', Francia, el 16 de abril de 1794.
97. Maria Anna VAILLOT, suora della Carita' di S. Vincenzo de' Paoli, nacida en Fontainebleau, Francia, el 13 de mayo de 1734, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.
98. Renata VALIN, laica, artesana, nacida en Chaudefonds, l'8 de marzo de 1760, muerta en Avrille', Francia, el 1° de febrero de 1794.

Tumba: "Campo de los mártires", junto a la parroquia de S. Maurilio, Chalonnes, Francia.
Breve de beatificación: AAS, LXXVII (1985), pp. 278-280.

San Segismundo Gorazdowski, presbítero y fundador

 
fecha: 1 de enero
n.: 1845 - †: 1920 - país:Ucrania
canonización:B: Juan Pablo II 26 jun 2001 - C: Benedicto XVI 23 oct 2005
En Lvov, ciudad de Ucrania, san Segismundo Gorazdowski, presbítero, originario de Polonia, que se distinguió por su amor al prójimo, por ser precursor en el empeño de proteger la vida y por fundar el Instituto de Hermanas de San José, dedicado a la atención de los pobres y abandonados.

Nació en Sanok (Polonia) el 1 de noviembre de 1845, en una familia noble que vivía con fervor su fe católica. Desde su más tierna infancia se esforzó por ayudar a los que sufrían. Terminada la escuela secundaria, estudió derecho en la universidad de Lvov. Interrumpió los estudios en el segundo año de la carrera, al sentirse llamado al sacerdocio, y entró en el seminario mayor de Lvov. Allí tuvo que superar una gran prueba: su estado de salud se agravó cada vez más, hasta el punto de correr peligro de muerte, por ello sus superiores no quisieron admitirlo a la ordenación sacerdotal. Sus compañeros, que vivieron de cerca su drama existencial, escribieron en sus memorias: "El hecho de no haber sido admitido al sacerdocio fue para Segismundo un golpe muy doloroso; sufría moral y físicamente, pero no perdió su confianza en Dios". Dos años después, cuando su estado de salud mejoró notablemente, recibió la ordenación sacerdotal en la catedral de Lvov, el 25 de julio de 1871.

Desde el inicio de su ministerio pastoral unió su actividad sacerdotal con la caritativa. Al ver las diversas dificultades vinculadas al anuncio del mensaje evangélico, elaboró un Catecismo, que logró gran difusión. Para los muchachos y muchachas publicó el libro: "Consejos y recomendaciones".

Promovió con empeño entre los fieles los sacramentos, sobre todo la Eucaristía. A imitación de Cristo, no excluía a nadie de su acción pastoral, ejercida con amor total; dedicaba una predilección especial a las personas marginadas de la sociedad. Durante una epidemia de cólera, olvidándose de sí mismo, socorría a los enfermos llevándoles el consuelo de su ministerio sacerdotal y ayuda concreta.

Dedicaba mucho tiempo a la catequesis en varias escuelas; escribía y publicaba artículos y libros para padres y educadores. Creó la asociación "Bonus Pastor", para apoyar la labor de los sacerdotes. Fundó numerosas obras de beneficencia: la "Casa del trabajo voluntario" para pobres que no tenían dónde vivir; la "Cocina popular", que daba comidas a un precio muy bajo, para ayudar a personas pobres; el "Centro para enfermos terminales y convalecientes", a fin de acoger a los enfermos que no tenían la posibilidad de ser atendidos en los hospitales; el "Hospicio de San Josafat", para estudiantes pobres; el "Centro del Niño Jesús", para madres solteras y niños abandonados. También fue uno de los fundadores de la "Liga de las asociaciones y los centros de beneficencia", que coordinaba las actividades de las obras de misericordia cristiana.

Para salvar a los niños católicos de la indiferencia religiosa, e incluso del ateísmo, fundó la escuela católica polaco-alemana, que encomendó a los Hermanos de las Escuelas Cristianas. La iniciativa de la escuela, y la del periódico católico que fundó y dirigió —"La Gaceta diaria"—, le originaron grandes sufrimientos e incomprensiones, que perduraron casi hasta su muerte.

Con el fin de gestionar la mayor parte de sus obras de beneficencia pidió colaboración a un grupo de terciarias franciscanas, cuidando de su adecuada formación. Así, el 17 de febrero de 1884, vio la luz una nueva congregación: las Religiosas de San José. A medida que se desarrollaba la Obra, su fundador implicaba a las religiosas en el servicio a los enfermos en los hospitales, orfanatos, asilos, así como en las casas privadas.

Él mismo fue para sus religiosas un modelo de oración y de servicio heroico a los necesitados. El "sacerdote de los desheredados", el "padre de los pobres", el "apóstol de la misericordia de Dios", como fue llamado, murió el 1 de enero de 1920, en Lvov. Fue proclamado beato por el Papa Juan Pablo II, en Lvov, el 26 de junio de 2001 y canonizado por SS Benedicto XVI en Roma el 23 de octubre de 2005.

Beato Hugolino de Gualdo Cattaneo, eremita

 
fecha: 1 de enero
n.: c. 1200 - †: 1260 - país:Italia
canonización:Conf. Culto: Benedicto XV 11 mar 1919
En Gualdo Cattaneo, de la Umbría, beato Hugolino, que vivió como anacoreta.

Poco sabemos de la vida de este santo religioso, aparte de que entró en la orden de los Eremitas de San Agustín y de que, hacia el año 1258, tomó a su cargo, en Gualdo Cattaneo, de la Umbría, su ciudad natal, un monasterio que había pertenecido anteriormente a los benedictinos. En él murió poco después, el 1 de enero de 1260, en olor de santidad. Parece que el culto local a san Hugolino se fue extendiendo poco a poco en la diócesis de Spoleto, y su cuerpo, que había permanecido incorrupto durante muchos meses, fue trasladado por Bartolomeo Accorambone, obispo de Spoleto, a la iglesia parroquial de San Antonio y San Antonino. Hacia fines del siglo XV estaba establecida en esa misma iglesia una cofradía dedicada a la Virgen y a san Hugolino, y de esa época data un estandarte con su imagen, la más antigua representación que se posee del beato. La celebración local se realiza el 1 de enero por su nacimiento en el cielo, y el 3 de septiembre, por el traslado de sus reliquias. Su culto fue confirmado en 1919.

San Odilón de Cluny, abad

 
fecha: 1 de enero
n.: c. 962 - †: 1049 - país:Francia
canonización:pre-congregación
En Souvigny, de Burgundia, muerte de san Odilón, abad de Cluny, que fue severo consigo mismo, pero dulce y misericordioso con los demás. Estableció treguas entre quienes estaban en lucha, y en tiempo de hambre ayudó a los necesitados con todas sus fuerzas. Fue el primero en establecer en sus monasterios la Conmemoración de todos los fieles difuntos, fijándola para el día siguiente a la solemnidad de Todos los Santos.

Odilón era todavía muy joven cuando recibió en Cluny el hábito monacal de manos de san Mayolo, quien hizo de él su coadjutor en 991, a pesar de que no tenía sino veintinueve años. A la muerte de san Mayolo, en 994, Odilón tomó las riendas de la gran abadía. Aunque muy austero consigo mismo, Odilón era excepcionalmente amable con cuantos le rodeaban. Acostumbraba decir que prefería pecar por exceso de bondad, que por exceso de severidad. Muchos tacharon de extravagancia su gran liberalidad con los pobres durante la época de hambre del 1006, porque, para venir en su socorro, no tuvo reparo en mandar fundir los vasos y adornos sagrados, ni en vender la corona de oro que san Enrique había regalado a la abadía. Odilón hizo cuatro viajes a Roma. En su visita a Montecasino, su devoción a san Benito le llevó hasta pedir permiso de besar los pies a todos los monjes del monasterio, concesión que obtuvo no sin dificultad.

Bajo el gobierno de san Odilón, aumentó el número de abadías que se sometieron a las costumbres y a la supervisión cluniacense y se perfeccionó la organización y la dependencia de los monasterios subordinados. Las normas variaban de acuerdo con los estatutos particulares de cada monasterio y la distancia de la casa matriz, pero muchos prioratos dependían de Cluny en el estricto sentido de la palabra, de suerte que Cluny nombraba a los superiores. En éste y otros aspectos, se llevó a cabo una modificación de la regla de san Benito; de ahí procede la distinción histórica entre los monjes cluniacenses y los benedictinos.

Las matanzas y devastaciones eran tan comunes en la época, debido a los derechos que reclamaba cada señor feudal de vengar por mano propia las ofensas, que hubo necesidad de crear la llamada «tregua de Dios». En ella se estipulaba, entre otras cosas, que las iglesias podían servir de refugio a todos los hombres, excepto a quienes hubiesen violado la tregua, y que, desde el jueves hasta el domingo por la mañana, ninguno atacaría a sus enemigos. El pacto encontró gran oposición de parte de la casa de Neustria; pero, gracias a los buenos oficios y exhortaciones de san Odilón y de Ricardo, abad de Saint-Vanne, que se encargaron de las negociaciones, la mayoría de las provincias de Francia acabaron por aceptar la «tregua de Dios». El príncipe Casimiro, hijo de Miceslao, rey de Polonia, se retiró a Cluny, donde tomó el hábito y fue ordenado subdiácono. Más tarde, una diputación de nobles le rogó que aceptara la corona. San Odilón presentó el asunto al papa Benedicto IX, quien dispensó a Casimiro de sus votos. Así, pudo éste aceptar el trono en 1041, casarse, tener varios hijos y reinar hasta su muerte, acontecida en 1058.

San Odilón instituyó la conmemoración de todos los fieles difuntos, el 2 de noviembre, como una práctica obligatoria en su comunidad, que debía ofrecer limosnas, oraciones y sacrificios por todas las almas del purgatorio. Igualmente difundió esta práctica de caridad entre los fieles que le rodeaban. Profesaba una gran devoción a la Santísima Virgen y especialmente al misterio de la Encarnación. En una ocasión, cuando sus monjes cantaban el versículo: «Para venir a redimirnos no te rehusaste a tomar carne en el seno de la Virgen», Odilón entró en éxtasis. La mayoría de sus sermones y poemas versan sobre los misterios de nuestra Redención o sobre la Virgen María. Habiendo sufrido con gran paciencia múltiples enfermedades en los últimos cinco años de su vida, Odilón murió en Souvigny, priorato del borbonado, en el desempeño de su cargo de visitador de los monasterios del lugar. Su muerte aconteció el 1 de enero de 1049, cuando contaba ochenta y siete años y había ejercido el cargo de abad durante cincuenta y seis. La víspera, Odilón había conseguido con sus ruegos que le llevaran al oficio divino. Habiendo recibido el viático y la extremaunción, quiso morir sobre un saco cubierto de ceniza.

Ver la vida escrita por su discípulo Jostaldo, editada por los bolandistas y Mabillon. Una parte del texto que falta en dicha edición se encuentra en Neues Archiv (1890), vol. XV, pp. 117 ss. Cf. también E. Sackur, Die Cluniacenser; P. Jardet, Saint Odilon, (1898). Ceillier demuestra contra Basnage que la «Vida de santa Alicia Emperatriz» es obra de san Odilón, así como la «Vida de san Mayolo». Han llegado hasta nosotros algunos poemas y sermones del santo, coleccionados en Migne PL., CXLII. Ver también Neues Archiv (1899), vol. xxiv, pp. 628-735.
Cuadro: Odilón de Cluny, por Francesco Andreani, entre 1730 y 1751, Pinacoteca Comunal de Cesena.

San Claro, abad

 
fecha: 1 de enero
†: 660/670 - país:Francia
otras formas del nombre: Clair de Vienne
canonización:Conf. Culto: Pío X 9 dic 1903
En Vienne, de Burgundia, san Claro, abad del monasterio de San Marcelo, que dejó a sus monjes un ejemplo de perfección religiosa.
patronazgo: patrono de los sastres, protector contra enfermedades oculares.

San Claro, que recibió este nombre en su juventud debido a su lucidez, no tanto en las ciencias humanas, cuanto en la percepción de las cosas espirituales, parece haber sido nombrado abad del monasterio de San Marcelo, en Vienne, del Delfinado, a principios del siglo VII. Una biografía latina, escrita más de cien años después, relata muchos milagros legendarios, pero es probablemente verídica al afirmar que Claro fue el primer monje de la abadía de San Ferrol; que era muy estimado por Cadeoldo, arzobispo de Vienne; que fue nombrado director espiritual del convento de Santa Blandina, en el que su madre y otras viudas tomaron el velo, y que terminó sus días hacia el año 660, siendo abad de San Marcelo. Al parecer, su culto fue confirmado por SS Pío X en 1903.

Ver Acta Sanctorum, l de enero, y M. Blanc, Vie et culte de S. Clair (2 vols., 1898). El acta de CC, incluida en el acta colectiva de ASS 36 (1903-4) pág. 424.

San Eugendo, abad

 
fecha: 1 de enero
n.: c. 455 - †: c. 516 - país:Francia
otras formas del nombre: Augendo, Oyan, Oyand, Oyend
canonización:pre-congregación
En los montes del Jura, en la Galia Lugdunense, conmemoración de san Eugendo, abad de Condat, que desde su adolescencia vivió en este monasterio, donde promovió la vida en común de los monjes.

A la muerte de los santos hermanos Romano y Lupicino, fundadores de la abadía de Condat, bajo cuya dirección había sido educado desde los siete años, Eugendo fue nombrado coadjutor de Minausio, quien les había sucedido en el cargo. Cuando Minausio fue depuesto, Eugendo pasó a ocupar el puesto de abad del famoso monasterio. Su vida fue muy austera y estaba tan apartado de las pasiones, que parecía incapaz de experimentar la ira. Eugendo, que no reía nunca y sin embargo, llevaba la alegría reflejada en el rostro, era muy versado en griego, en latín, en el conocimiento de la Sagrada Escritura, y fue un gran promotor de los estudios en su monasterio; a pesar de ello, todos los ruegos no consiguieron persuadirle a aceptar la ordenación sacerdotal.

La biografía de los primeros abades de Condat consigna el hecho de que, habiéndose incendiado el monasterio que san Romano había construido con troncos de árboles, Eugendo construyó un nuevo monasterio de piedra, así como una elegante iglesia consagrada a los santos Pedro, Pablo y Andrés. Eugendo vivía en constante oración, y su devoción no hizo sino aumentar durante su última enfermedad. Habiendo convocado a aquel de sus hermanos que él había nombrado para ungir a los enfermos, Eugendo le pidió, según la costumbre de la época, que le ungiera el pecho, y entregó su alma a Dios cinco días más larde, hacia el año 510, a los sesenta y uno de edad. De él tomó el nombre de Saint-O-yend la famosa abadía de Condat, a 35 Km de Ginebra; dicho nombre fue cambiado por el de Saint-Claude en el siglo XIII, en honor del obispo de Besançon.

Ver la vida de san Eugendo escrita por uno de sus contemporáneos y discípulos, cuya edición crítica fue realizada por Krusch en Monumenta Germaniae Historica, Scriptores Merov., vol. III, pp. 154-166. En la introducción de esta edición crítica, así como en un estudio sobre «La falsification des vies des saints bourgondes» (Mélanges Julien Havet, pp. 39-56), Krusch opina que dicha biografía es una falsificación de fecha muy posterior; pero Mons. L. Duchesne, en «Mélanges d´archéologie et d´histoire» (1898), vol. XVIII, pp. 3-16, ha probado con éxito su autenticidad y su veracidad.