miércoles, 1 de febrero de 2012

Andrés Segni, Beato


Presbítero, 1 de febrero
Andrés Segni, Beato
Andrés Segni, Beato

Presbítero Franciscano

Martirologio Romano: En el convento de Piglio, en el Lacio, beato Andrés, de la familia de los condes de Segni, presbítero de la Orden de los Menores, que, renunciando a altas dignidades, prefirió servir a Cristo en la humildad y simplicidad (1302).

Fecha de beatificación: Culto confirmado el 15 de febrero de 1724 por el Papa Inocencio XIII.
Andrés pertenecía a la noble familia Conti de Segni, pero nació en Anagni en 1240. Su familia había dado a la Iglesia varios Sumos Pontífices, Obispos y sacerdotes. Muy joven se sintió atraído por el espíritu franciscano renunció a todo y entró en el convento de San Lorenzo de Anagni, fundado por el mismo San Francisco. No le pareció suficiente la austeridad allí vivida, y obtuvo permiso para retirarse a un pequeño convento eremitorio de Piglio, junto al monte Scalambra, en las laderas de los Apeninos, lugar preferido suyo era una cueva, tan baja y estrecha que solamente podía estar allí inclinado y de rodillas. Su vida transcurría en la contemplación y en la austeridad, entre la oración, el estudio y el trabajo manual. El demonio lo asaltaba con tentaciones, pero Andrés lo rechazaba con la señal de la cruz. Libró del demonio a personas asediadas por él que venían en busca de sanación.

Los honores que rehuyó lo persiguieron hasta en su inhóspito eremitorio a donde llegaban movidos por su fama de santo y de sabio teólogo. Escribió un tratado sobre la Santísima Virgen María. Alejandro IV en persona fue a buscarlo para ofrecerle el cardenalato, pero Andrés le devolvió el capelo cardenalicio diciéndole que el único privilegio que quería era que lo dejaran en su gruta orando, meditando y estudiando. Más tarde rechazó con energía igual gesto de su sobrino Bonifacio VIII, el cual solamente alimentaba la esperanza de sobrevivir a su tío para elevarlo al honor de los altares, cosa que tampoco logró, pues tío y sobrino murieron a pocos meses de distancia.

Su vida fue más angélica que humana, glorificado con prodigios y profecías. Voló al cielo el 1 de febrero de 1302, a los 62 años de edad.

Viridiana Santa


Virgen, 1 de febrero
Viridiana Santa
Viridiana Santa

Virgen y Reclusa

Martirologio Romano: En Castro Fiorentino, en la Toscana, santa Viridiana, virgen, que vivió como reclusa desde la juventud hasta la ancianidad (1236/1242).

Fecha de beatificación: El culto fue confirmado en 1533 por el Papa Clemente VII.
Santa Viridiana nació en Castelfiorentino en el año 1182 y, por tanto, es coetánea de San Francisco de Asís. Se cuenta que en el 1221 él le hizo una visita y la admitió en la tercera orden Franciscana. Pertenecía a la noble familia de los Attavanti, que estaba en decadencia pero todavía gozaba de un cierto prestigio.

Un rico pariente la nombró su administradora, pero como desde la infancia se sentía llevada a la oración y a la abstinencia, concibió siempre su cargo como una gran posibilidad para hacer la caridad.

A veces la Providencia tuvo que intervenir con prodigios. Se cuenta que un día su tío había reunido y revendido una cierta cantidad de mercancía, cuyo precio estaba por las nubes por la carestía. Cuando el comprador se presentó a retirar la mercancía, el depósito estaba completamente vacío, porque Viridiana había regalado todo a los pobres. Ante la airada reacción del tío, la santa sólo le pidió que esperara veinticuatro horas: en efecto, al día siguiente Dios premiaba la caridad y la confianza de la joven haciendo que apareciera intacto todo lo que había regalado.

Viridiana fue en peregrinación a Compostela, a la tumba del apóstol Santiago, que junto con Roma era la gran meta de los peregrinos, sobre todo después de la pérdida definitiva de la Tierra Santa. De regreso a Castelfiorentino, como sus paisanos veían su vivo deseo de soledad y de penitencia, para tenerla cerca, le construyeron una celda a orillas del río Elsa. Allí permaneció Santa Viridiana 34 años. Como la celda quedaba contigua al oratorio de San Antonio, asistía a la Misa desde una ventanita, desde donde hablaba también con los visitantes y recibía la escasa comida con la que se alimentaba. Por esa misma ventana, según la tradición, entraron dos serpientes que mortificaron mucho a la santa en los últimos años de su vida. Pero ella nunca dijo nada de esto.

Se cuenta que su muerte, el l de febrero de 1242, fue anunciada por el toque improvise y simultáneo de las campanas de Castelfiorentino, sin intervención de mano humana. El culto de Santa Viridiana fue aprobado por Clemente VII en 1533.

Raimundo de Fitero, Santo


Abad y Fundador, 1 de febrero
Raimundo de Fitero, Santo
Raimundo de Fitero, Santo

Fundador de la Orden de Calatrava

Martirologio Romano: En la villa de Ciruelos, en la región española de Castilla la Nueva, san Raimundo, abad de Fitero, que fundó la Orden de Calatrava y trabajó en favor de la cristiandad (c. 1160).

Fecha de canonización: 1719 por el Papa Clemente XI
Abad del monasterio cisterciense de Fitero en Navarra, y fundador de la Orden militar de Calatrava.

Se llamaba Raymundo Sierra o Raymond Serrat. Aunque documentalmente no puede probarse, lo más probable es que naciera en Saint Gaudens de Garona, en Francia, y que la época fue a comienzos del siglo XII. Algunos autores sitúan su nacimiento en Tarazona (Aragón), y otros afirman que fue en Barcelona.

Aparece como canónigo en Tarazona, atestiguado documentalmente por testimonio de su primer obispo, Don Miguel, monje benedictino. De aquí pasó a monje del monasterio cisterciense de Nuestra Señora de Sacala Dei, en Gascuña, y de ahí fue enviado como prior a la nueva fundación que Don Bernardo determinó hacer en España.

Se asentaron los nuevos monjes en el monte que llaman Yerga, con consentimiento del rey. En 1140 Alfonso VII les donó la villa de Nienzabas que había quedado asolada por los moros; aquí fundaron el monasterio de Nienzabas del que fue abad Raymundo a la muerte de Durando, alrededor del año 1144. Lo eligieron abad por la fama que tenía de santo y taumaturgo. Con el título y oficio de abad aparece ya en la escritura del 1146, al donar el rey al monasterio los dominios de Serna de Cervera y Baños de Tudescón, actuales balnearios de Fitero.

En 1148 asistió al capítulo general de la orden del Císter, en calidad de abad; en ese concilio estuvo presente el papa Eugenio III, que también era cisterciense.

Raymundo trasladó ese mismo año el monasterio al mejor sitio de Castejón, recibió la donación real del castillo de Tulungen y, en la heredad donada por Don Pedro Tizón y su esposa Doña Toda, fundó en 1150 el de Santa María de Fitero del que será el primer abad.

Diego de Velázquez es un monje que en tiempo pasado fue soldado y amigo del rey Sancho.

Raymundo y él se encuentran en Toledo el año 1158. Diego ha escuchado al rey el gran peligro que corre la plaza de Calatrava confiada años atrás por Alfonso VII a los Templarios, pero que ahora está casi desguarnecida que es por el momento la llave estratégica de Toledo. El peligro es grande por la proximidad de los almohades. Raymundo y Diego piden al rey la defensa de la plaza y con los monjes traídos de Fitero más un ejército formado por campesinos y artesanos consiguen defender la plaza y ahuyentar a los moros. En premio, el rey Sancho III les concede el dominio de Calatrava donde Raymundo funda el mismo año la Orden mitad monjes obedientes al toque de la campana, mitad soldados obedientes al toque de la trompeta que fue aprobada posteriormente por el papa Alejandro III, por bula de 25 de setiembre de 1164, cuando ya había muerto su fundador.

Raymundo murió en 1163 en Ciruelos y allí se enterró. En 1471 se trasladaron sus restos al monasterio cisterciense de Monte León de Toledo y, desde el siglo XIX, las reliquias del santo se encuentran en la catedral de Toledo.

Si los creyentes actuales quisiéramos imponer nuestra santa fe con la violencia, ya tendríamos que empezar por gestionar quién quisiera vendernos una bomba de hidrógeno; pero ese supuesto sería irreconciliable con la dignidad de las personas y el respeto a su dignidad, seríamos calificados inmediatamente de fanáticos y fundamentalistas; habríamos ciertamente perdido el norte de la caridad que califica a los cristianos como auténticos discípulos de Cristo, y nuestro modo de hacer supondría una renuncia total a los postulados de la convivencia democrática.

Desde luego, habríamos dejado de confiar en los medios de siempre oración, mortificación y buen ejemplo para ser sembradores de paz y de alegría que es el vehículo normal de transmisión de la fe, siempre don del Espíritu Santo. Pero, aunque hoy nos pueda parecer impropio de un santo vivir con la espada en la mano por la mañana y en oración adorante por la noche, la historia es así; juzgar los hechos pasados con la mentalidad actual es caer en un anacronismo.

Brígida, Santa


Patrona de Irlanda, 1 de febrero
Brígida, Santa
Brígida, Santa

Patrona de Irlanda junto con los santos Patricio y Columba

Martirologio Romano: En Kildare, en Irlanda, santa Brígida, abadesa, que fundó uno de los primeros monasterios de la isla y, según se cuenta, continuó el trabajo de evangelización iniciado por san Patricio (c. 525).
Parece una contradicción, pero a pesar de su gran fama que la hace pasar por la santa más conocida de Irlanda y de estar unidos a su figura gran cantidad de elementos festivos y folclóricos se conocen muy pocos hechos históricos sobre su vida.

Fue Cogitosus que vivió del 620 al 680 su primer biógrafo, pero -lastimosamente- poco escribe acerca de la vida terrena de la santa; su escrito se pierde en descripciones sociales y religiosas en torno al monasterio de Kindale, probablemente mixto y con jurisdicción quasi-episcopal, fundado por Brígida.

También existen himnos y poemas irlandeses de los siglos VII y VIII que en sí mismos testimonian el culto que se tributaba a la santa irlandesa.

Un poco más adelante, el obispo de Fiésole, Donatus, a mitad del siglo IX, escribe su vida en verso y este debió ser el vehículo de la rápida difusión de su culto por Europa.

Pero de esta carencia de datos que impiden el diseño de un perfil hagiográfico completo; la religiosidad popular y el calor de las gentes por su santa ha suplido con creces la grandeza de su vida fiel al Evangelio y entregada a su vocación religiosa.

Del hecho de pertenecer Brígida a una tribu inferior en su tiempo, concretamente la de Forthairt, la fantasía la hace nacer del fruto de la unión -extraña al matrimonio- de su padre, Duptaco, con una bellísima esclava, con todos los problemas que esto produce en el entorno familiar legítimo, desde el disgusto de la esposa hasta la proposición de su venta. Claro que de esto se sacará la noble lección de que Dios puede tener planes insospechados para los espúreos inculpables que pueden llegar a las cimas más altas de la santidad y dejar tras de sí una estela de bien para la gente.

Heredada la extrahermosura de su madre, para no ser ocasión de pecado y no ser ya más pedida en matrimonio, pide a Dios que la haga fea. ¿Para qué quiere la hermosura quien sólo piensa en Dios? Ha decidido entrar en religión. Derrama lágrimas abundantes y son escuchados sus ruegos con un reventón del ojo; por este favor da gracias a Dios que luego le devuelve todo su esplendor. La lección está clara: quien posee al Amor desprecia lo que a tantas vuelve locas y vanas para alcanzar un amor.

También los pobres están presentes en el relato; no podría concebirse santidad sin caridad. Y ahora es la vaca su cómplice; nunca se secaron las ubres, una y otra vez ordeñadas por Brígida, cuando había que remediar a un menesteroso. La vaca ha quedado presente, como emblema, en las representaciones pictóricas de los artistas, junto a la imagen de la santa.

Y aún hay más; sí, son inagotables los relatos de bondades. Se habla de leprosos curados y de monjas tibias descubiertas; la muda Doria comienza a hablar y termina sus días como religiosa en el convento; frustra asesinatos; da vista a ciegos y... como expresión del estilo de un pueblo ¡convierte el agua de su baño en cerveza para apagar la sed!

Los himnos, versos, poemas y canciones populares -con sencillez y regocijo- muestran el calor de un pueblo por su santa y dice con sus leyes lo que las de la crítica histórica ni puede ni debe decir.

Descálzate por un momento, verás la diferencia...


Descalzo puedo sentir el terreno que piso y estar atento al interior de las personas que se me pasan por alto cuando entro calzado.
Descálzate por un momento, verás la diferencia...

¡Qué diferente serían las relaciones entre los hombres si tuviésemos la prudencia, el equilibrio, el tino para ver, sentir e intuir cómo está la persona con la cual voy a tener una comunicación!.

Muchas veces no vemos más que nuestras pequeñas y miopes percepciones personales de los acontecimientos, de las situaciones, y tal vez, por lo general, no vemos lo que está pasando en el corazón, en los sentimientos de la otra persona. Si, y entramos con todo, devastando, dañando, hiriendo, y para eso somos muy agudos y sutiles, incluso expertos; pero una vez que lo hicimos no hay vuelta de hoja, tarde para arrepentirse, y claro, luego nos entran los remordimientos.

Nos decimos: ahora sí se va a enterar fulanito de tal. Pisamos fuerte y no nos damos cuenta que tal vez la táctica, el modo para solucionar, curar, pegar lo roto es la suavidad, es tener que descalzarme un momento, para pisar con cuidado; y si entro en el interior de alguien, lo hago a tientas.

¡Cuántos de nosotros no sabemos esperar el momento, no pensamos que lo que voy a decir va a traer más perjuicio que beneficio, que voy a destruir más que construir!

Dame Señor la prudencia, el cariño, la paz interior, para que esa paz la pueda llevar en cualquier situación y circunstancia, y que siempre sepa decir en el momento oportuno y con las mejores palabras la verdad, para no herir ni lastimar.

Habitualmente entramos en el interior de los demás sin fijarnos en el modo en que lo hacemos, pisando fuerte o con gran descuido; pero comprendí que descalzo puedo sentir el terreno que piso y estar atento al interior de las personas que se me pasan por alto cuando entro calzado.

Al descalzarme, camino más lentamente, tratando de pisar suavemente para no dejar marcas que lastimen.

Descalzarse es entrar sin prejuicios, es estar atento a la necesidad del otro, sin esperar una respuesta determinada, es entrar sin intereses y con mucho respeto. Cuanto más difícil sea el terreno interior de los demás, más suavidad y más cuidado debo tener para entrar. Y esto lo debo conocer antes de entrar.

Que estas sencillas reflexiones, nos ayuden a pensar en la posibilidad de hacer de nuestra sociedad un lugar más humano, con una convivencia con más tolerancia y paciencia, con una mayor capacidad de pensar más en los otros que en uno mismo.

Cultivemos actitudes sencillas, como ceder el paso, ceder la conversación, el esperar que el otro termine para yo hacer mi intervención, esperar y retirarme si mis palabras van a herir o dañar una relación.

¡Cuánto control de uno mismo! y al mismo tiempo ¡cuánta capacidad de amar! pues en mi corazón siempre busco el mayor bien. Yo sé que podemos cambiar y mejorar nuestra sociedad, nuestra familia, nuestro entorno ¿por qué esperar para mañana si puedo comenzar el cambio hoy?

Porque creo, Señor, que estás vivo y presente en el corazón de mis hermanos, me comprometo a detenerme, a descalzarme y entrar en cada uno como en un lugar sagrado.



Puedes escuchar esta meditación en audio entrando al Podcast de Catholic.net aquí:

Ninguno es profeta en su tierra


Marcos 6, 1-6. Tiempo Ordinario. Cristo quiere ayudarte pero no lo dejas. Confía en El.
Ninguno es profeta en su tierra
Del Evangelio según san Marcos 6, 1-6

Salió Jesús de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: «¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?» Y se escandalizaban a causa de él. Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio». Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando.

Oración introductoria

Señor, permite, por tu gracia, que pueda reconocerte en esta meditación. Confío en Ti, en tu Palabra que me ha revelado que, a pesar de mis debilidades, puedo acercarme a Ti para ser curado y redimido por tu amor.

Petición

Jesús, ayúdame a conocerte más, para poder amarte más.

Meditación del Papa

Es propio del misterio de Dios actuar de modo oculto. Sólo poco a poco Él construye en la gran historia de la humanidad su historia. Se hace hombre pero de manera que pueda ser ignorado por sus contemporáneos, por las fuerzas que cuentan en la historia. Sufre y muere y, como Resucitado, quiere llegar a la humanidad sólo a través de la fe de los suyos a los que se manifiesta. Continuamente Él llama sumisamente a las puertas de nuestros corazones y, si le abrimos, lentamente nos hace capaces de -ver- San Agustín afirma que "era necesario que Jesús dijese: "Yo soy el camino, la verdad y la vida", porque una vez conocido el camino faltaba por conocer la meta", y la meta es el Padre. Para los cristianos, para cada uno de nosotros, por tanto, el Camino al Padre es dejarse guiar por Jesús, por su palabra de Verdad, y acoger el don de su Vida. (Benedicto XVI, 22 de mayo de 2011).

Reflexión

Hemos visto que sin la fe un cristiano es como un cuerpo sin su columna vertebral. Nadie puede caminar si no tiene su columna, sino que parecerá como un montón de huesos cubiertos con carne, que no pueden sostenerse a sí mismos. Lo mismo pasa con la fe. Ella es la columna vertebral de nuestra alma.

Jesús se ha maravillado con sus compatriotas a causa de su falta de fe. Ayer alababa la fe del centurión y de la hemorroísa. ¿Por qué en su propia casa no puede obrar el bien? Muchas veces somos nosotros los que no le dejamos hacer el bien en nuestras almas, el templo de Dios en nuestras vidas, porque se lo impedimos a causa de nuestra obsesión por las cosas del mundo.

Por eso tenemos que actuar más como lo han hecho los mismos apóstoles, que aceptaron con fe lo que Dios les pedía, sin pedir señales o milagros para quedar convencidos de que efectivamente Dios los llamaba a seguirlo. La fe no se alcanza en los libros o en el estudio, sino sólo en la oración, porque es un don de Dios y para obtenerlo hay que pedirlo con insistencia.

Propósito

Reconocer y honrar diariamente a Jesús, que se me manifiesta continuamente en la oración. Antes de tomar una decisión importante me preguntaré cuál es el ejemplo que Jesucristo me da en el Evangelio para tratar de imitarlo.

Diálogo con Cristo

Señor Jesús, ¿qué importancia le doy a tu Palabra? ¿Es ella la brújula en mi toma de decisiones? ¿Es mi fortaleza cuando aparecen las contrariedades? Ayúdame a buscarte en la lectura atenta y fervorosa de la Sagrada Escritura, libro vivo donde puedo aprender a conocerte, amarte y seguirte.

martes, 31 de enero de 2012

LA LENGUA DEL MAL AMIGO...




El niño tenía muy mal genio, así que su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera los estribos debía introducir un clavo en la cerca del patio de la casa. ¡El primer día el niño clavó treinta y siete clavos en la cerca! Pero poco a poco fue calmándose al descubrir que era mucho más fácil controlar ese mal genio que meter los clavos en la cerca.

Por fin llegó el día en que el muchacho ya no perdía los estribos fácilmente. Cuando fue a comunicárselo a su padre, éste le sugirió que por cada día que tuviera éxito controlando su carácter, sacara un clavo de la cerca.

Con el paso de los días el joven pudo finalmente informarle a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca. Ante esto, el padre lo llevó de la mano a la cerca del patio y le dijo: «Mira, hijo, has hecho bien. Pero ahora quiero que te fijes en todos los agujeros que quedaron en la cerca. Esta cerca jamás volverá a ser la misma de antes. Cuando dices o haces cosas con enojo, dejas una cicatriz como este agujero en la cerca. Es como meterle un cuchillo a una persona.

Aunque lo vuelvas a sacar, no puedes hacer que desaparezca la herida, pues queda la cicatriz. No importa cuántas veces pidas perdón, la herida permanece y la cicatriz la acompaña. Y una herida física es igual de grave que una herida verbal. Los amigos son verdaderas joyas a quienes hay que valorar. Te apoyan y te animan a mejorar, te escuchan y te dan palabras de aliento. Siempre tienen el corazón dispuesto a recibirte. Por eso, trata a tus amigos de tal manera que no tengas que lamentar el haberlos herido con tus palabras.»

Aquel padre tenía toda la razón. Cuando herimos a otros con nuestras palabras, podemos pedirles perdón, pero siempre queda el recuerdo. No podemos exigirles que jamás vuelvan a acordarse de esas palabras tajantes. De ahí el refrán que dice: «La lengua del mal amigo más corta que el cuchillo.» Es por eso que en la lección que el padre le dio a su hijo, se concentró en la relación que tenemos con nuestros amigos. Esa relación es como una hermosa planta que debemos cultivar, no sea que la descuidemos y destruyamos.

Más vale que sigamos el consejo del sabio Salomón. «El que refrena su boca y su lengua se libra de muchas angustias»,1 afirma el proverbista, mientras que «el ligero de labios provoca su ruina».2 Porque así como insinúa el refrán: «El charlatán hiere con la lengua como con una espada».3

Hoy más que nunca es difícil hallar un buen amigo. Sin embargo, corremos el riesgo de perderlo por simple descuido. ¿Por qué no determinamos ser buenos amigos nosotros mismos? Resolvamos evitar a toda costa pronunciar a la ligera cualquier palabra que pueda herir a un amigo. Así no tendremos que desclavar palabras que han de dejar cicatrices desagradables.


1.- Pr 21, 23
2.- Pr 13, 3
3.- Pr 12, 18