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viernes, 16 de noviembre de 2012

Mes de María en Chile.



 

MES DE MARÍA 2012


   






Oración Inicial del Mes:
 
¡Oh María!, durante el bello mes a Ti consagrado, todo resuena con tu nombre y alabanza.
Tu santuario resplandece con nuevo brillo, y nuestras manos te han elevado un trono de
gracia y de amor, desde donde presides nuestras fiestas y escuchas nuestras oraciones y
votos.

Para honrarte, hemos esparcido frescas flores a tus pies, y adornado tu frente con guirnaldas y coronas. Mas, ¡oh María!, no te das por satisfecha con estos homenajes. Hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan y coronas que no se marchitan. Éstas son las que Tú esperas de tus hijos, porque el más hermoso adorno de una madre es la piedad de sus hijos, y la más bella corona que pueden depositar a sus pies, es la de sus virtudes.
Sí, los lirios que Tú nos pides son la inocencia de nuestros corazones. Nos esforzaremos,
pues, durante el curso de este mes consagrado a tu gloria, ¡Oh Virgen Santa!, en conservar nuestras almas puras y sin manchas, y en separar de nuestros pensamientos, deseos y miradas aun la sombra misma del mal.

La rosa, cuyo brillo agrada a tus ojos, es la caridad, el amor a Dios y a nuestros hermanos. Nos amaremos, pues, los unos a los otros, como hijos de una misma familia, cuya Madre eres, viviendo todos en la dulzura de una concordia fraternal.

En este mes bendito, procuraremos cultivar en nuestros corazones la humildad, modesta
flor que te es tan querida, y con tu auxilio llegaremos a ser puros, humildes, caritativos,
pacientes y esperanzados.

¡Oh María!, haz producir en el fondo de nuestros corazones todas estas amables virtudes;
que ellas broten, florezcan y den al fin frutos de gracia, para poder ser algún día dignos
hijos de la más Santa y la mejor de las Madres, Amén.



Oración Final:

¡Oh María, Madre de Jesús, nuestro Salvador y nuestra buena Madre! Nosotros venimos a
ofrecerte, con estos obsequios que colocamos a tus pies, nuestros corazones deseosos de
serte agradable, y a solicitar de tu bondad un nuevo ardor en tu santo servicio.

Dígnate a presentarnos a tu Divino Hijo, que en vista de sus méritos y a nombre de su
Santa Madre, dirija nuestros pasos por el sendero de la virtud. Que haga lucir con nuevo
esplendor la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las
tinieblas del error. Que vuelvan hacia Él, y cambien tantos corazones rebeldes, cuya penitencia
regocijará su corazón y el tuyo. Que convierta a los enemigos de su Iglesia y que en
fin, encienda por todas partes el fuego de su ardiente caridad, que nos colme de alegría en
medio de las tribulaciones de esta vida y dé esperanzas para el porvenir. Amén.


Oración compartida:

El Señor sale al encuentro de María y de nosotros, démosle gracias por su generosidad, por ser el “Dios que está con nosotros” en las diversas situaciones de la vida.
Oremos al Señor, dando gracias por ese lugar de encuentro con Él que es María, y por todos los santuarios que la hacen presente y acogen a los peregrinos.
Oremos por nuestro llamado a ser discípulos, para que yendo al encuentro de María, podamos fortalecer nuestro discipulado misionero.
(Se invita a expresar otras oraciones).



Cómo rezar el Rosario.

 
La Vírgen María ha hecho muchas promesas para aquellos que recen el Santo Rosario.
Se trata de una meditación de la vida de nuestro Señor y de la Vírgen María. Está dividido en tres partes y cada una en cinco misterios. En cada misterio, se recitan un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria. Una costumbre piadosa es la recitación diaria de una parte del Santo Rosario en familia o privadamente.



 
Acto de contrición:

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero,
me pesa de todo corazón haber pecado,
porque he merecido el Infierno y perdido el Cielo,
y sobre todo porque te ofendí a ti,
que eres bondad infinita a quien yo amo sobre todas las cosas.
Propongo firmemente con tu gracia no volver a pecar,
evitar las ocasiones próximas de pecado,
confesarme y cumplir la penitencia.
Confío me perdonarás por tu infinita misericordia.
Amén
 
 Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible e invisible.
Creo en un Solo Señor Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho.
El cual por nosotros los hombres, bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato, padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo
que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria,y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén


 Padre Nuestro, que estás en el cielo, Santificado sea tu Nombre. Venga a nosotros  tu reino, hágase tu Voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal. Amén.
 

Por la Virtud de la Fe.......Ave María
Por la Virtud de la Esperanza.......Ave María
Por la Virtud de la Caridad.......Ave María
Dios te salve, María; llena eres de gracia: el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres; y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

 
 Gloria al Padre,
 al Hijo y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén.

 




1. La Encarnación del Hijo de Dios2. La Visitación de la Vírgen a su prima Santa Isabel3. El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén4. La Presentación del niño Jesús en el Templo5. El Niño perdido y hallado en el Templo

 1. La Encarnación del Hijo de Dios
2. La Visitación de la Vírgen a su prima Santa Isabel
3. El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén
4. La Presentación del niño Jesús en el Templo
5. El Niño perdido y hallado en el Templo






 1. La Oración del Huerto2. La Flagelación del Señor3. La Coronación de espinas4. La Cruz a cuestas camino del Calvario5. Jesús muere en la Cruz


 1. La Oración del Huerto
2. La Flagelación del Señor
3. La Coronación de espinas
4. La Cruz a cuestas camino del Calvario
5. Jesús muere en la Cruz










1. La Resurrección del Señor2. La Ascensión del Señor a los Cielos3. La venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles4. La Asunción de María al Cielo5. La Coronación de María Santísima como Reina y Madre de todo lo creado


 1. La Resurrección del Señor
2. La Ascensión del Señor a los Cielos
3. La venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles
4. La Asunción de María al Cielo
5. La Coronación de María Santísima como Reina y Madre de todo lo creado





1. El Bautismo de Jesús en el Río Jordán2. Las Bodas de Caná3. La Proclamación del Reino de Dios y el llamado a la Conversión4. La Transfiguración

 5. La Institución de Eucaristía


 1. El Bautismo de Jesús en el Río Jordán
2. Las Bodas de Caná
3. La Proclamación del Reino de Dios y el llamado a la Conversión
4. La Transfiguración
5. La Institución de Eucaristía

 


Al terminar las cinco decenas se reza:

V. Vírgen Purísima y castísima antes del parto. Hacednos mansos humildes y castos.
R.
En pensamientos, palabras y obras.

Ave María
V. Vírgen Purísima y castísima en el parto. Hacednos mansos humildes y castos.
R.
En pensamientos, palabras y obras.

Ave María
V. Vírgen Purísima y castísima después del parto. Hacednos mansos humildes y castos.
R.
En pensamientos, palabras y obras.



Se termina con la rezar una Salve.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia. Vida, dulzura y esperanza nuestra. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra; vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡ Oh clemente!,
¡ Oh piadosa!, ¡ Oh dulce, siempre Vírgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
.
 


 

Luego se dicen las letanías a la Vírgen María
Letanías

V. Señor, ten misericordia de nosotros
R.
Señor, ten misericordia de nosotros

V. Cristo, ten misericordia de nosotros
R.
Cristo, ten misericordia de nosotros


V. Señor, ten misericordia de nosotros
R.
Señor, ten misericordia de nosotros

V. Cristo, óyenos
R.
Cristo, óyenos

V. Cristo, escúchanos
R.
Cristo, escúchanos




A cada una de las siguientes advocaciones respondemos con
"Ruega por nosotros"

 














 

 


Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo
Perdónanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo
Escúchanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo
Ten misericordia de nosotros
Oración.-
Te suplicamos, Señor, que habiendo meditado los misterios del Santísimo 
Rosario de la Beatísima Vírgen María, imitemos lo que contienen y 
obtengamos lo que nos prometen. 
Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
 







 






 EL ROSARIO EN FAMILIA.


 No creamos que el Rosario en familia es rutina sin alma. Esas avemarías que se rezan haciendo algunas tareas domésticas en la cocina o en el costurero, están animadas por verdadero espíritu de oración. Y este espíritu y la intención que lo anima, educan la vida familiar a través de la oración vocal de sus miembros, y la orientan hacia el trono de Dios, muy cerca de Cristo y de su Madre.

Cierta noche, cuenta Fulton Sheen, vino a verme una joven, y me dijo:

No quisiera por nada del mundo hacerme católica. Siempre repetís lo mismo cuando rezáis el Rosario. Cuando uno repite lo mismo es prueba de que no es sincero. Yo no daría fe a una persona que me repitiese las mismas palabras. Y creo que Dios tampoco.

Entonces le pregunté quién era aquel joven que la acompañaba.
Es mi novio contestó ella.
¿La quiere a usted?
Ciertamente que sí.
¿Cómo lo sabe usted? ¿Cuántas veces se lo ha dicho, una, dos ... ?
Me lo repite todos los días y hasta con cierta frecuencia...
Corté el diálogo y le dije:

Si se repite, no le crea usted, prueba evidente de que no es sincero, tal como usted me ha comentado hace un momento.

No existe repetición cada vez que uno dice «Yo te quiero». Y esto se explica porque cada vez coincide con un momento distinto en el tiempo y con un lugar diferente en el espacio.

Aunque la madre repita mil veces a su hijo: «Te quiero con toda mi alma, rey mío», cada vez significa algo distinto, pues su espíritu y su corazón actúan de manera diferente, y cada hecho nuevo revela una nueva señal de afecto.

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