*"Deja el amor del mundo y sus dulcedumbres, como sueños de los que uno despierta; arroja tus cuidados, abandona todo pensamiento vano, renuncia a tu cuerpo. Porque vivir de la oración no significa sino enajenarse del mundo visible e invisible. Nada. A no ser el unirme a Ti en la oración de recogimiento. Unos desean la gloria; otros las riquezas. Yo anhelo sólo a Dios y pongo en Ti solamente la esperanza de mi alma devastada por la pasión"
martes, 14 de febrero de 2012
Por el amor de una Mujer
Forman cascadas los recuerdos,
golpeando sobre mi alma herida
y carcomido el corazón por la derrota,
vislumbra en el barranco una salida.
Los pies se aferran imantados a la tierra,
enfrentados al combate más cobarde,
sufre el ego de un hombre mal dolido,
que a perderte no ha logrado resignarse.
Ofrece el vació fin al sufrimiento
y aumentan las ganas de saltar,
crecerán las alas, de la nada en un segundo
y con ellas el anhelo de olvidar.
Luzco el traje más fino del despecho,
y me proclamas la soberana de las burlas,
al transgredir la intimidad de nuestro lecho,
sucumbiendo en los brazos de esa inmunda.
La pena teje telarañas invisibles,
que nublan la retina de mis ojos
y son las rocas una cuna de algodón,
a las que hoy por tu culpa yo me arrojo.
Extiendo los brazos y me abraza el viento
y baila el vació un tango en tu nombre,
el corazón recita un poema sin tiempo,
de mis últimos versos, por el amor de una mujer.
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