martes, 10 de diciembre de 2013

Sentencias de los Padres y Madres del desierto


El ABBA Casiano cuenta del ABBA Juan que había ocupado altos puestos en su comunidad y que había sido ejemplar en su vida, estaba a punto de morir y marchaba alegremente y de buena gana al encuentro del Señor.
Le rodeaban los hermanos y le pidieron que les dejase como herencia una palabra, breve y útil, que les permitiese elevarse a la perfección que se da en Cristo.
Y él dijo gimiendo: «Nunca hice mi propia voluntad, y nunca enseñé nada a nadie que no hubiese practicado antes yo mismo».

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