miércoles, 23 de noviembre de 2011

NAVIDAD ¿Estar in u out?


La familia y la oración en Navidad

NAVIDAD ¿Estar in u out?
La familia es la célula de vida social, es la sociedad natural en que el hombre y la mujer son llamados al don de sí en el amor y en el don de la vida. La autoridad, la estabilidad y la vida de relación en el seno de la familia constituyen los fundamentos de libertad, de la seguridad, de la fraternidad en el seno de la sociedad. La familia es en la que, desde la infancia, se pueden aprender los valores morales, se comienza a honrar a Dios y a usar bien la libertad. La vida es iniciación a la vida en sociedad.(Tomado del Catecismo de la Iglesia Católica Pág. 486).
En el Catecismo, la Iglesia cataloga a la familia como iglesia inicial o “doméstica “; es decir, la Iglesia como madre y maestra, nos enseña que en la familia se instauran las bases de todas las dimensiones del ser humano, pero de manera particular, las de tipo espiritual.

Desde esta perspectiva, la familia recibe un llamado fundamental del Dios, uno y trino que nos reveló Jesucristo y es la de crecer en oración, en actos de piedad que le permitan responder a los diversos momentos de la vida, negativos o positivos, a partir de una confianza en el Dios de la vida, quien acompaña y guía nuestro peregrinaje por la existencia.

Existen factores que atentan contra el núcleo familiar. Cuando nos olvidamos del otro y nos sumergimos en el egoísmo, cuando no propiciamos encuentros profundos con los miembros de la familia le damos un golpe fuerte a las bases de unión y fraternidad. Lo anterior tiene sus raíces en la importancia desmedida que el sujeto hoy le da a “las múltiples seudo-exigencias” que la sociedad ejerce sobre él. Se vive hoy, por ejemplo, sumergido en un mundo tecnológico que despersonaliza, que aleja de los encuentros personales, reservando los tiempos en la casa para el encuentro con el electrodoméstico. Los lazos familiares solo se pueden dar de una forma personal y de convivencia con el otro.

Tenemos en la Navidad una espectacular excusa para estar en presencia de Dios en oración, a ejemplo de la Sagrada Familia y el nacimiento de su Hijo. Reunirnos en familia a la altura de un pesebre, orando la novena, compartiendo una comida, en actitud de oración y recogimiento, son formas estupendas para aprovechar las personas de nuestra familia. Debemos reconocer que gracias a nuestra familia, somos lo que somos y pensamos y creemos acordes a una fe y unos principios. Mantener un acto de gratitud, a pesar de las dificultades que pueda existir en ella o la forma de ser de nuestros padres y hermanos, es fundamental a la hora de elevar nuestra plegaria a Dios y darle gracias por las maravillas que nos regala cada día.

En el mundo del consumismo que vivimos la Navidad se ha convertido en reunirse y entregar obsequios en familia, sin ningún ámbito de oración. Una fiesta profundamente espiritual se ha convertido en la excusa también para gastar más de lo que se tiene, comer y beber cayendo en el pecado de la gula, salir a reuniones de todo tipo, alejándose de la familia, mientras nuestros corazones esta vacíos y llenos de rencor, con profunda necesidad de perdón y en busca de un amor que está en sí mismos y en las personas que nos rodea, es decir, nuestras familias.

Una vez más el Señor nos hace un llamado a la conversión, haciendo de la Navidad un espacio sin igual para acercarnos a los seres queridos y a no estar “In”, sino “out” con el mundo consumista que nos rodea y nos presiona.

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