Va a llegar el 2012!!!. Un año nuevo. Seguramente tendrás muchas expectativas, metas e ilusiones para este año. Y eso está perfecto. Necesitas escribirlas, ponerles tiempos, hacer un plan a largo, mediano y corto plazo y trabajar duro para lograr esos objetivos, con mucho entusiasmo y sin tirar la toalla en ningún momento pues siempre hay momentos de debilidad que queremos tirar todo cuando las cosas no salen como queremos.
Por eso este año arriba y debajo de tus planes debes pedir a Dios que quiere lo mejor para ti que te acompañe, que te ilumine, que guíe tus pasos. Sin Él es imposible lograrlo. Con Él todo se puede si es para nuestro bien.
Analiza el año 2011. ¿Quieres que este año todo siga igual o quieres cambiar? ¿Quieres ser la misma persona o tratarás de superarte? ¿Te conformas con lo que tienes o tratarás de progresar? Si es así: ¿que harás, a que hora y día, durante cuanto tiempo? Son preguntas que debes hacer este mes de Enero, contestarlas y poner todo claro por escrito. Pero por sobre todo debes pedir a Jesús que transforme tu corazón. Es lo más importante. Ese corazón que en el 2010 tuvo sus momentos agradables pero también muy duros y que te han dolido mucho y te costó superar. Ese corazón puede ser cambiado sólo por Jesús.
En Mateo 9, 14-17 Jesús nos dice que el vino nuevo no puede ponerse en odres viejos ya que este se rompería y el vino nuevo se perdería. Dios no quiere que se pierda lo que tiene para ti. Si tu decides ser un hombre nuevo este año, pídele a Jesús que transforme tu corazón para que tome todas las bendiciones que tiene para ti y las mismas no se pierdan a causa del pecado.
Reflexionar acerca de esta sentencia de Jesucristo nos lleva a considerar que siempre hay algo nuevo que verter sobre un nuevo recipiente. Esto nuevo puede ser: ideas, sueños, propuestas, fe, espiritualidad o visiones; pero que de alguna manera no puede ser contenido en un recipiente desgastado, caduco, viejo u obsoleto. El recipiente debe ser nuevo o renovado.
Analiza tus puntos débiles, que defectos tienes que quisieras superar. No te culpes por ellos sino más bien acéptalos y míralos como pruebas a superar. Para poder ser mejor cada día.
Pídele a María, madre de Dios y madre nuestra que nos siga iluminando el camino hacia su Jesús para que este año que acaba de comenzar podamos analizar el pasado sin culpas, pero aprendiendo a discernir y así priorizar logros con valores éticos y morales, a la luz del evangelio.
Te deseo un próspero y feliz 2012 junto a tu familia.
Jesús Te Ama
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