miércoles, 23 de noviembre de 2011

Como “tocar” el Corazón de Jesús

Muchas veces nos encontramos desesperados, no sabemos que hacer ante una determinada dificultad.

Hoy verás como puedes TOCAR el CORAZÓN DE JESÚS para poder lograr eso que hoy tanto necesitas.

Pero comencemos con leer el Evangelio de San Mateo 15, 21- 28

Jesús partió de Genesaret y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: “¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”. Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: “Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos”. Jesús respondió: “Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel”. Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: “¡Señor, socórreme!”. Jesús le dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros”. Ella respondió: “¡Y, sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!”. Entonces Jesús le dijo: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!”. Y en ese momento su hija quedó sana.

Palabra del Señor.

Que conmovedor es esta escena y cuanto podemos analizar y sacar de ella.
Esta mujer cananea se encontraba desesperada por el estado en que se encontraba su hija. Quienes somos padres sabemos que no existe dolor más grande que ver sufrir a un hijo. Saquemos algunos puntos para reflexionar como esta mujer llegó a tocar el Corazón de Jesús y como nos enseña a que nosotros también podamos lograrlo.
1) Oración: ese diálogo que ella mantiene con el Señor. Esa súplica desgarrante de un corazón dolido por el estado de su hija.
2): ella era una mujer que no era judía, pero sabía que Jesús podía curar a su hija. Había seguramente escuchado hablar de Él y tubo
3)Confianza: alguien que hablaba de Dios, con amor, con paz, con humildad, sanando cuerpos y almas iba a tener Misericordia para con ella.
4)Constancia y Perseverancia: ante el silencio de Jesús ella siguió rogando, tanto que los mismos discípulos le pidieron a Jesús que la atendiera pues sus gritos eran reiterados y los seguía por dónde iban.
Primero Jesús le responde que Él sólo fue enviado a llevar el mensaje de salvación a las ovejas perdidas de Israel, o sea sólo a los judíos.
Pero ella insistió: Socórreme!
Finalmente Jesús decide hablar con ella y pone en relieve las diferentes culturas. Por un lado los judíos no permiten que los perros entren en los lugares donde ellos están comiendo. No así los cananeos que sí lo hacían. Y ante este comentario de Jesús: “No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros”, ella responde “¡Y, sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!”.
Esto TOCA el Corazón de Jesús y le dice “Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!”. Y en ese momento su hija quedó sana.

Hermoso este evangelio. Por un lado ese Silencio de Jesús, que lo sentimos muchas veces en nuestras oraciones, en nuestras necesidades, ese silencio que muchas veces nos lleva a creer que Dios no nos escucha, que no nos tiene en cuenta. Y no es así. Ese silencio es un silencio que nos servirá para nuestro crecimiento espiritual. Este evangelio nos debe servir siempre como una guía para alcanzar a tocar el Corazón de Jesús como hizo esa mujer cananea, con: ORACIÓN, FE, CONFIANZA, CONSTANCIA Y PERSEVERANCIA. Pero hay un punto más a tener en cuenta. Jesús le dice “que se cumpla tu DESEO! Debemos desear con todo nuestro corazón lo que pedimos. Nuestro tiempo no es el mismo que el de Dios. Pero Dios quiere lo mejor para nosotros y si es para nuestro bien nos lo concederá. Dios quiere que seamos felices y nos ama tanto que Él mismo desea que siempre estemos en comunión con Él. Por lo tanto nunca debemos apartarnos de la oración. Mientras más oremos más fuerte el Espíritu de Dios actuará sobre nosotros para ayudarnos en todas nuestras necesidades. Jesús Te Ama

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