jueves, 15 de septiembre de 2011

La Virgen de la TIRANA



EL NORTE GRANDE CELEBRA SU FE

Agota el sol que quemando viene,
y la sombra del tamarugo mitiga mis penas,
Ya la espera del año concluye.

Cruzando el desierto, asomado el tamarugal
despunta la cúpula de un templo:
en él, la marcha del año concluye
y se alegra el corazón cansado
cuando encuentra pan y abrigo
en el rostro de una noble doncella...

¡Ay Chinita, ay Señora!
he vuelto a verte en el corazón de esta pampa
sembrada de tamarugos...
¡Ay chinita y mi querida niña,
Maria del Carmen,
Reina y Señora de la Tirana!

I El SantuarioIntroducción

La fiesta de La Tirana es uno de los acontecimiento religiosos que a más fieles reúne en el Norte Grande, Son miles las personas que durante una semana, entre el 10 y 18 de Julio, se dan cita en medio del desierto, en el pueblo de La Tirana, para venerar a la Virgen María, bajo el título de la Virgen del Carmen de La Tirana.

El pueblo se ubica a 75 Kms. de la ciudad de Iquique, capital de la primera región. Se encuentra en la depresión intermedia, a 1010 metros sobre el nivel del mar; en lo que es llamado la pampa del Tamarugal, por la gran concentración de tamarugos, que fueron diezmados en gran parte durante el período salitrero para fabricar carbón. La temperatura media es de 30 grados en el día y 2 grados en la noche. Es el típico clima en la Pampa del Tamarugal, donde el pequeño pueblo de “La Tirana” parece dormido pero... A principio de Julio de cada año todo cambia, la pampa despierta.

Durante el año viven en el lugar alrededor de unas 1000 personas. El pueblo duerme en el silencio del año. La mayoría de sus casas cerradas despiertan del letargo para los días de la fiesta.

La Tirana es un Santuario en el desierto. Hacia allí se dirigen los caminos de los peregrinos de distintos puntos del norte de Chile, países fronterizos y de la zona central del país.

Historia - leyenda

La historia de sus orígenes se confunden con la leyenda. Esta cuenta que Ñusta Huillac, hija del último Gran sacerdote de los incas, habiendo huido del Cuzco se refugió en los bosques de tamarugos de la pampa del tamarugal, acompañada de sus fieles guerreros, guardando un odio mortal hacia los conquistadores españoles. Al regreso al Perú de la expedición hacia el Sur de Don Diego de Almagro, la Ñusta realizó una matanza sin piedad de muchos españoles que se internaban en los bosques del Tamarugal. Su odio despiadado le atrajo el sobrenombre de Tirana.

Un día sus soldados tomaron prisionero a un portugués y lo llevaron a su presencia. Se trataba de Vasco de Almeida que venía de las minas de plata de Huantajaya. La Ñusta se enamoró de él, retrasando su ejecución. Fue en este periodo donde la Ñusta conoció la religión cristiana y se convirtió. Dice la leyenda que cuando Vasco Almeida procedía a bautizarla, fueron sorprendidos por los sacerdotes incas y los soldados, matándolos en el mismo lugar. Por el amor y reverencia que tenían a su líder, a petición de la Ñusta moribunda, colocaron sobre sus tumbas una cruz.

Muchos años más tarde, un fraile, al parecer mercedario, encontró la cruz y construyó una ermita, colocando una imagen de la Virgen, iniciándose de esta forma el culto en ese lugar.



Historia de los bailes

La aparición del baile como expresión de fe, es muy temprana. Sus raíces se inscriben en las danzas culturales de los indígenas de toda América. Estos llamados “bailes de indios” fueron combatidos y despreciados durante mucho tiempo. Hay antecedentes de bailes al interior de los templos, en él todavía la danza presente en el alma misma del pueblo que persevera en ella. La plenitud de ellas se encuentra en las fiestas patronales de los pueblos.

A la tradición oral sobre el origen del Santuario se unen los datos históricos que se conservan. Este pueblo de origen minero, leñadores, arrieros y peones, dependía de la parroquia del oasis de Pica a unos cuarenta kilómetros al Sur Este.


Fiesta del Carmen de la Tirana

II LA PREPARACION


La preparación de la fiesta es una tarea que implica todo el año. Los tambores de los ensayos de los bailarines comienzan a vibrar a partir del mes de Marzo en las ciudades del Norte.

Los ensayos van siendo cada vez más seguidos a medida que se acercan los días de la fiesta. En los horarios nocturnos se reúnen en sus locales propios, sedes sociales y en la calle para practicar los pasos, las mudanzas o coreografías que se realizarán, en esta tarea participan todos los bailarines, dirigidos por caporal. Con paciencia se va instruyendo a los nuevos bailarines que integrarán la cofradía.

Junto a los ensayos de los bailarines comienzan a reunirse los músicos que integrarán las bandas que acompañarán las danzas. Se suceden también un sinfín de reuniones que van programando los días del baile en el santuario, la disciplina de sus miembros, su participación en las celebraciones litúrgicas, la distribución del lugar donde alojarán, etc.

Es también el tiempo de la preparación del vestuario, “trajes” que lucirán los bailarines los días de fiesta. La hermosura de sus formas y la policromía de sus colores, dan a la fiesta un colorido y una suntuosidad única.

La preparación es basta. La Iglesia se prepara también para acoger a los miles de fieles que peregrinarán hacia el santuario. Se inicia también la elaboración del esquema de la fiesta. Un equipo de sacerdotes, religiosas y laicos, dirigidos por el Rector del santuario, preparan hasta en sus más mínimos detalles la fiesta. Este equipo se vincula directamente con las agrupaciones de bailes religiosos de las diversas ciudades y con la Federación Tirana de Bailes que agrupa a todos ellos.

Con un lema anual la Iglesia busca destacar algún aspecto que vincule la situación del hoy que se vive con el mensaje de Maria para el cristiano. Ella como Madre del Señor y discípula de su Hijo, enseña el camino de seguimiento de Jesucristo.

La Iglesia acoge en su seno todas las manifestaciones de la religiosidad popular. En ellas se expresa el corazón sencillo del pueblo creyente. Este ha sido un redescubrimiento a partir del concilio Vaticano II. Si bien hace algunas décadas atrás la jerarquía eclesiástica no miraba con buenos ojos estas expresiones de Fe, hoy no sólo las acoge, sino que busca desarrollarlas, acompañarlas y darles una real cabida en el seño de la comunidad cristiana. Y esta tarea no es fácil pues aún subsisten críticas opiniones que rechazan estas manifestaciones, acusándolas de ritualistas, folclóricas, desvinculadas a la vida.

Si bien es cierto, expresan los pastores de la Iglesia que se requiere vincular la Fe con la vida más coherentemente, la religiosidad popular es una expresión priviligiada de la Fe que ha echado raíces en el corazón del pueblo. Y ella no se trata de sólo una expresión cultural, exclusivamente de ritos; sino que por ella se expresan criterios, conductas y actitudes que nacen del corazón de la enseñanza de la Iglesia.

Los organismos públicos también preparan la fiesta: municipalidad, carabineros, bomberos, defensa civil, servicio de salud, etc. La gran cantidad de peregrinos y la extensa duración de la fiesta, exige el cuidado de los servicios en sus más mínimos detalles. Estas instituciones velarán en los días de La Tirana por la seguridad en las carreteras, el orden, la salud. Cuidarán que exista un suministro de agua adecuado, y otro gran número de tarea.

Un grupo de laicos voluntarios que forman la Pastoral de Salud de la Diócesis de Iquique vienen a colaborar con la atención en primeros auxilios a los peregrinos.

El sonido del tambor que llamó a los bailarines al ensayo, advierte también a los fieles a prepararse para la fiesta. Todo lo necesario se reúne antes de partir. Familias completas se dirigen al santuario, a vivir una secuencia de días sagrados; donde toda la vida girará en torno al Santuario de La Virgen.

La carretera panamericana comienza hacia los días de la fiesta a sentir el aumento del flujo vehicular: buses y autos particulares, se dirigen hacia La Tirana, cargados con todo lo necesario para los días de fiesta.

Los peregrinos proceden de todo el Norte Grande, del Centro y Sur del País. Vienen también de las zonas fronterizas, principalmente del Sur del Perú, región Oeste de Bolivia, llegando a cerca de cien mil los que alojan en el pueblo los días de la fiesta, más todos los que vienen por algunas horas.

Las agrupaciones de bailes religiosos se concentran en las principales ciudades del Norte: Iquique, Arica, Antofagasta, Calama, Tocopilla, María Elena, Pedro de Valdivia.

Fiesta

El movimiento de los peregrinos despierta del descanso anual al pueblo. Las Hermandades de los Bailes Religiosos habrán pasado primero por su propio Templo para pedir por la intersección de la Virgen en la protección de Dios durante su viaje. El sonido de los primeros tambores, cajas y bronces, anuncia que el tiempo de la fiesta ha llegado. El Santuario se convierte nuevamente en el centro hacia el cual fluyen todos los caminos.

He aquí La Tirana,

corazón de un pueblo, cuyo rostro pacífico

reproduce el suave rostro de la Nueva doncella

que ampara estas tierras...

Esta tierra es sagrada, y los peregrinos lo instituyen y lo saben. El paso ordinario de los días, aquí se hace reverencial, es decir, religioso: todo nos habla de Dios. Serán días donde las diferencias sociales quedan relegadas. Bailarines y peregrinos se reúnen como hijos de una misma Madre, preocupada de todos sus hijos.

Todo el pueblo es un Santuario consagrado a la Madre del Carmelo, dice el canto de entrada de los bailes en uno de sus versos:

¡ Campos naturales, déjanos pasar

porque estos peregrinos vienen a saludar!


III FIESTA


La fiesta se inaugura en la noche del día 10. Se reúnen en la ermita del Cristo o también llamada Cruz del Calvario, a la entrada del Pueblo, el obispo de la Diócesis de Iquique, Sacerdotes, Religiosas, Bailarines, Dirigentes de los Bailes para iniciar la entrada al Santuario.

Acompañados de la música y el canto avanza hasta el Templo. El obispo ritualmente golpea la puerta con su báculo. Se abren las puertas, repican las campanas y se inicia la fiesta.

Desde este momento la música, la danza y los cantos resonarán día y noche en el Santuario hasta el término de la fiesta. El gran número de bailes que concurren a la fiesta, en un promedio de 190 a 200, hace que el tiempo de permanencia en el santuario para la entrada sea breve. Esto requiere de un gran esfuerzo organizativo por parte de dirigentes de los bailes religiosos.

La entrada de los bailes manifiesta la emoción y el júbilo del encuentro: Después de un año “entramos a este templo con reverencia, escucha a tus gitanos que vienen con reverencia” dice uno de los cantos.

Los bailes que han realizado la entrada comienzan sus danzas en la plaza del santuario. Con un promedio de ocho a diez horas diarias, los bailarines danzarán en medio un sol abrasador durante el día y un frío congelante en las noches.



Durante los días de fiesta se suceden los cantos de alabanzas en el interior del templo con horarios dispuestos para la celebración de la Santa Misa. El ambiente es festivo, alegre y de recogimiento. Los rostros cansados de los hombres y mujeres hallan descanso a la sombra del santuario. Refugiados en el manto maternal de la Virgen encuentran el consuelo, el ánimo y la esperanza para el transcurso del año.

Afuera del templo noche y día arden las oraciones de confianza, agradecimiento, de súplicas. Allí arde la oración sencilla de un pueblo por sus enfermos, sus pobres, sus niños, familias y todas sus más profundas necesidades. Emociona ver el rostro de aquellos que manteniendo en sus manos una vela encendida tienen el corazón encendido por una Fe que busca renovarse a la luz de este santuario.

En los últimos años, junto a las ruinas del antiguo templo de la Tirana, se ha construido un nuevo templo siguiendo las líneas de la arquitectura de las construcciones de los templos andinos.

En este lugar se ofrece un espacio de silencio y recogimiento, que complementa al Santuario dedicado a la danza. No es una alternativa, sino un complemento, pues la fiesta de La Tirana, es una profunda mezcla de ambas realidades. Aquí en las noches se realiza la adoración al Santísimo Sacramento. Después de un tiempo de adoración al Cuerpo de Jesús presente en el pan consagrado, los peregrinos con velas en las manos realizan una procesión por la explanada. Es también lugar para las bendiciones de las personas, enfermos, familias, recuerdos y de los trajes de los bailarines.

A medida que transcurren los días la fiesta va creciendo en intensidad. Una actividad importante que se lleva a cabo en estos días es la visita que realiza un grupo importante de misioneros a los bailarines en sus locales, como también al resto de los peregrinos en sus lugares de alojamiento. Son en su mayoría laicos que llevan en forman más personal la Palabra de Dios.

Al llegar el día quince, ya todos los bailes han realizado sus entradas y saludos a la imagen de la “Chinita” como cariñosamente se le denomina. Y todos se disponen para el momento culminante de la fiesta: El Alba.


La noche del quince es un momento de emotiva y gozosa espera. En el marco de una hermosa celebración de la misa con participación de miles de peregrinos, se aguarda las doce de la noche. Es la Misa de las vísperas.

Todo el mundo está en la plaza. El silencio recogido, la oración y el canto se suceden en la espera que el reloj marque las doce; para estallar en fuegos artificiales, bengalas, sonidos de los instrumentos, aplausos y llantos de gozo.

He aquí el pueblo de Dios, que caminando peregrino reconoce en María a la Madre de su Señor...



El día 16 está marcado toda la noche por el saludo de los bailes a la Virgen en su día. El número de peregrinos que hace largas filas para venerar la imagen de la Chinita aumenta considerablemente. Son largas horas las que pasan en esta espera. En ellas son acompañados por grupos misioneros que les invitan a realizar oración.

Al llegar junto a la imagen, el peregrino realiza su oración de Acción de Gracias por estar en el santuario, presenta sus súplicas, e invoca la protección de la Santa Madre del Carmen de La Tirana.



Un grupo organizado de personas se encarga de acompañar la imagen en los días de fiesta, preparar las andas de la procesión; y todos los detalles que tienen que ver con los cuidados de la imagen de la Virgen. Este grupo recibe el nombre de “Centinelas de La Virgen”.



En la mañana del 16, se realiza el descendimiento de la imagen de la Virgen que será llevada solemnemente en procesión. En una celebración al exterior del templo es descendida del camarín entre miles de cintas que la bajan hasta el presbiterio. Allí es colocada en el anda; y escoltada por el baile chino es llevada hacia la explanada del templo donde es aclamada con gritos, instrumentos y pañuelos.

Aquí en la explanada del templo se realiza la Misa solemne del día 16, presidida por el Obispo. La presencia de las Autoridades manifiesta la importancia no sólo religiosa de la fiesta sino también en el orden civil.

En la tarde de este día se lleva a cabo la procesión de la imagen de La Virgen. En un trayecto de varias horas, la imagen es acompañada con el canto sin interrupción de los bailes que van turnándose en el saludo. Una gran multitud la acompaña en este anual paseo por las calles del pueblo.

Dicen algunas de las estrofas cantadas por los bailes:

Todos te acompañaremos

en tu linda procesión,
en andas te pasearemos
por toda la población.


Es cierto. Un gentío humano se congrega para la procesión. Emocionados los peregrinos ven pasar el anda de la Virgen. Los arcos de flores, las banderas y las palomas saludan a La Reina del Tamarugal.

Anteceden a la imagen de la Virgen, las veneradas imágenes de San José y Cristo Nazareno. Es la sagrada familia de Nazaret, la que en procesión por las calles del pueblo recorre el corazón de los fieles.

El retorno a la plaza se hace cuando ya ha caído el sol. La multitud de personas que se aglomera junto al anda, hace incluso peligroso el acercarse a ella.

La Virgen que es transportada por cofradías que se preparan para ello. Aquí un grupo organizado de personas ofrecen como manda el transportar el anda de la Virgen el día de la procesión.

He aquí el Arca de Dios, donde el verbo se hizo carne. En ella contemplamos el amor de Dios por todos los hombres. Con ella vamos al encuentro de su Hijo, peregrinando hacia el Santuario del cielo.

El Obispo bendice a la multitud de peregrinos congregada en la plaza y los anima en el camino de la Fe. Una vez entonando el himno nacional es ingresada la imagen al interior del santuario.

En la mañana del día 17 después de una misa y otra procesión alrededor de la plaza, se hace la subida de la Imagen a su camarín.

IV EL REGRESO


En una marcha que durará varios días comenzarán los peregrinos a regresar a sus lugares de origen. Se van con la esperanza de regresar para el año próximo.

Las despedidas de los bailes religiosos son ceremonias llenas de tristeza y cansancio de los bailes. Entristece dejar el santuario y concluir la promesa de un número de años bailando. Dice uno de los cantos de despedida de los bailes:
Adiós, Tirana de mi alma,
lindo lugar de mi tierra;
ya no pisaré tus calles
ni veré tus arenas...




Los que concluyen sus promesas deben entregar sus trajes rituales, quedando el bailarín libre de la estructura que rige a la sociedad que hasta ese instante dependía.

Los compases tristes y dolorosos de la despedida, ligados al cansancio expresado en los rostros, marcan la conclusión de la fiesta para ese baile.

Una vez que han salido del santuario, se dirigen hacia el lugar donde se inició la fiesta: la ermita del Cristo.


La música que los lleva desde el santuario hasta la Cruz del Calvario refleja este espíritu comunitario, son ritmos de trotes o pasacalles, que rompiendo la formación habitual del baile, los lleva a entrelazar las manos e ir danzando hasta llegar al Calvario. Allí el caporal y los dirigentes alientan a perseverar a los bailarines, se felicitan por los logros, se piden perdón por los errores, animándose mutuamente. Es un momento de fraternidad en que resuena el “hemos cumplido”.

Concluida esta despedida, el baile ya no bailará más en la fiesta, disponiéndose para el regreso a sus ciudades de origen.




La fiesta de La Tirana es mucho más que una bella expresión folclórica. Por supuesto que estos ingredientes están presentes, pero ante todo la expresión de Fe de todo un pueblo que ha puesto su confianza en la Madre del Señor Jesús. Ella intercede ante su Hijo, por estos hombres y mujeres peregrinos que en la Cruz de Cristo, se convirtieron en sus hijos.

La Tirana es una emocionante experiencia de fe sencilla, que puede remecer el corazón si los ojos de quien acude, están dispuestos de indagar más allá de la expresión folclórica presente.

Los desafíos para el futuro son enormes. Estos van desde una mejor satisfacción de las necesidades básicas de la población a aquellos que vislumbra la Iglesia en un plano mucho más existencial: integrar profundamente las expresiones de la Fe popular en la Liturgia, acoger mejor a los peregrinos, unir la expresión de la Fe con una vida verdaderamente cristiana.

Está concluyendo una fiesta más. Pero ninguna es idéntica a otra. Esto ocurre con el misterio cristiano de la Fe: nunca una fiesta cristiana es igual a otra, aunque en lo externo tenga el mismo patrón, pues Dios ha obrado nuevamente el misterio de amor, renovando el corazón del creyente.

La Tirana es tierra sagrada, un lugar propicio para encontrarse con Dios. Lo que se requiere es tener una profunda actitud de peregrino: estar dispuesto a mirar con los ojos del corazón, y hacer profundo silencio en el corazón para dejar oír la Voz de aquel que habla con el suave murmullo de la brisa.

En medio del desierto hay clavado un santuario dedicado a María. Este es el corazón del Norte Grande. Allí aguarda la “Chinita del Carmelo” la Reina del Tamarugal, la Virgen de La Tirana.

Si vienes por estas sagradas tierras, hazlo con el paso del peregrino; dispuesto a desentrañar el tesoro más rico de este desierto: una Virgen vestida con hábito carmelita, sosteniendo al Hijo de Dios en sus brazos, que extiende maternalmente a los que cansados buscan el agua que da Vida eterna.

En el desierto ha florecido la flor más radiante del Universo. Junto a la Virgen Madre en el desierto nacemos a la Vida...

Venid y seréis testigos del milagro de La Tirana...

† Marco A. Ordenes Fernández
Obispo de Iquique

ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN DE LA TIRANA.

María del Carmen, hija amada del Padre,

¡Virgen Santísima!

A ti te proclamamos Dichosa y llena de Gracia.

En ti por obra del Espíritu Santo

La palabra se hizo carne

y fuiste Discípula, Madre y Sierva del Señor Jesús.

¡Madre del Redentor y Puerta del Cielo!

como en Caná de Galilea,

mira nuestras necesidades y ruega por nosotros,

como en Pentecostés,

anima con tu ejemplo intercesor

la marcha de nuestra Iglesia

Peregrina en el Norte de Chile.

Humilde doncella de Nazaret,

Señora del Carmen de la Tirana,

que contigo vayamos al encuentro de Cristo,

para que el sea Señor y Redentor

en medio de nuestras vidas, ciudades y pueblos.

Hermosa flor de la Nueva Humanidad

Estrella que iluminas el camino,

Madre y Reina del Carmelo,

ruega por nosotros pecadores

para que el Señor Resucitado

viva en nuestros corazones.

Amén.

nuestramadredelatirana